miércoles, 15 de julio de 2009

UTOPIAS Y REALIDADES


Hace apenas un par de siglos, cuando se alzaron las primeras voces manifestando que era indigno de la condición humana que una persona pudiera comprar a otra en un mercado y disponer de su vida como de la de cualquier otro objeto de su propiedad, no sólo se les llamó utópicos, ilusos e ingenuos, se les recordó, con cierta aunque insuficiente lógica, que nunca se cambiaría aquello que había sido costumbre durante miles de años, desde el mismo nacimiento de la humanidad.
Hoy, la sola idea de comprar un ser humano nos repugna y parece, simplemente, absurda.

Hace exactamente un siglo, en la época de nuestros abuelos, cuando surgía en los distintos parlamentos europeos el debate sobre la posibilidad de otorgar derecho a voto a las mujeres, el proceso histórico se repitió una vez más: quienes eran tachados de utópicos, ingenuos y alejados de la realidad proponían la equiparación de derechos de esa mitad de la humanidad injustamente alejada de las decisiones sociales. Los conservadores de entonces, al tiempo que insultaban y se mofaban de los hombres y mujeres progresistas, aseguraban que tal cosa nunca sería realidad.
Hoy nos parece tan natural que las mujeres voten que ni los grupos ultraconservadores se atreven a cuestionarlo.

Esos dos cambios sociales, posiblemente los de mayor trascendencia en la historia de la humanidad, no se produjeron tras una cruenta guerra mundial, a pesar de que afectaban, a todas las sociedades humanas del planeta, sino mayoritariamente mediante el diálogo.

Hoy en día son cada vez más numerosos los grupos que plantean que es necesaria una reestructuración de los sistemas democráticos para transformarlos, mediante el voto electrónico a través de sistemas informáticos, en sistemas de participación continua de los ciudadanos, en sistemas verdaderamente democráticos, que evitarían tanto leyes injustas como el estallido de conflictos bélicos que sólo benefician a ciertas corporaciones empresariales.
Lo denominan “democracia directa” o “democracia participativa”.
Hay quien les tacha de utópicos e ingenuos.

Quienes hacemos del estudio de la historia un trabajo, un placer, o ambas cosas, sabemos que ese ha sido el continuo y repetido proceso que ha hecho evolucionar las sociedades humanas.

El tiempo ha venido a mostrar que al final el ingenuo no es quien plantea una idea aparentemente utópica o una solución basada en el diálogo en vez de en la fuerza.

Los verdaderos ingenuos, la historia lo ha demostrado reiteradamente, han sido quienes han creído poder detener la evolución, quienes aún no han aprendido aquella magistral lección que Aristóteles nos enseñó en una sola frase:
"Lo único permanente es el cambio".

Nekovidal - nekovidal@arteslibres.net


lunes, 6 de julio de 2009

EL ROBO DEL SIGLO.

*EL ROBO DEL SIGLO.

Ya hace cientos de siglos que se está cometiendo el robo del siglo: lo llevan continuamente a cabo los críos miedosos de siempre, los que padecen todos los síntomas del miedo: codicia, autoritarismo, envidia, necesidad de controlar, mandar o manipular, necesidad de un dios único excluyente, en definitiva, tristeza.
Recluídos en sus prisiones mentales crean guerras, dolor y pobreza, saquean y almacenan compulsivamente riquezas materiales que necesitarían vivir siglos o milenios para poder utilizar. Su filosofía es monótona y repetitiva: “el mundo siempre ha sido así y nunca cambiará, si yo no robo, otro robará”, y de tanto repetirla no sólo terminan creyéndolo ciegamente, sino que acaban por crear parte de ese mundo alienado y agresivo del que hablan.
Su ceguera les impide ver que nada ha sido así como es ahora, que cambia a cada instante y que el cambio de esta época es tan evidente y acelerado que basta recordar como vivían nuestros padres para comprobarlo. Pero para ver es necesario abrir los ojos.
Los crios asustadizos roban y sus miedos les impide ver que nunca podrán robar nada de especial valor. Salvo el alimento, el resto no llegarán a alcanzarlo, ni a imaginarlo siquiera, porque con cada ración de comida, vacuna, dólar o euro que acumulan sin necesitarlo están comprando un billete que les aleja del resto de las riquezas, esa que nos conmueve mediante un escrito, un cuadro, una melodía o un gesto de amistad, esos pequeños placeres que los pobres crios miedosos no pueden sentir ni compartir, por eso se consuelan robando.
Y lo más extraño es que son esos los seres que más llaman la atención, a los que llamamos alteza o señor ministro, a los que algunos besan su anillo, a los que tanto admiran cuando ven llegar en sus automóviles enormes transportando espíritus diminutos.
No deberíamos olvidar lo que tan acertadamente nos avisara Von Hardenberg: “Cuando veas un gigante, examina antes la posición del sol, no vaya a ser la sombra de un pigmeo”
Nekovidal 2009 – nekovidal@arteslibres.net

domingo, 5 de julio de 2009


TERROR EN LAS FILAS
El terror comenzó con la primera pregunta: ¿por qué?, y todos, aterrorizados, inventaron respuestas: yo lo sé, yo lo sé . . . Y transcurrieron milenios luchando por la respuesta única, porque sólo una, decían, podía ser la verdadera.
Un día, el loco del pueblo preguntó: “¿Y no será que la misma pregunta es la respuesta . . . ?”
“Todo es como es porque no podía haber sido de otra manera, si no, hubiera sido diferente.”
El loco fue nombrado alcalde y desde entonces intenta, en vano, presentar cada mañana su dimisión irrevocable.
Nekovidal 2009 – nekovidal@arteslibres.net

sábado, 27 de junio de 2009

UNA FRIA MAÑANA CUALQUIERA

UNA FRIA MAÑANA CUALQUIERA

Una fria mañana cualquiera, la más inesperada, te puedes encontrar en medio de una gran ciudad necesitando una ambulancia, y el tráfico será el segundo dedo de la mano que habrá de robarte la vida. El primero fue la falta absoluta de medicina preventiva, la que debería haberte enseñado qué era sano e insano, qué costumbre te podría salvar la vida o condenarte en pocos años, ese tipo de medicina que nunca nos fue habitual, salvo los escasos consejos de algún familiar o amigo.
El tercer dedo de la garra mortal lo pondrá la burocracia, que se puede presentar en forma de retraso en lista de espera, recepcionista o médico de guardia estresado. De poco sirve gastar cifras enormes anualmente en nuevas tecnologías si no se enseña a manejarlas a quien debe trabajar con ellas. La máquina de la burocracia necesita constantemente el tan escaso aceite de la lógica para funcionar con un mínimo de eficacia.
El cuarto dedo mortal lo pondrá la industria farmacéutica, cuyos terroríficos negocios dan en los últimos años buen material para los más enrevesados guiones de cine. Ningún medicamento barato debe salir al mercado a sustituir otro ya existente aún cuando sea mucho más efectivo. Hay vacunas descubiertas y por descubrir que nunca deben ver la luz. ¿Para qué una vacuna del SIDA mientras sea una de las enfermedades más dañinas en el Tercer Mundo pero de las más rentables en el Primer Mundo? Una enfermedad crónica es un buen negocio, su cura, no.
Y el quinto dedo que completará la mano que acabará con nuestra vida es la más humana de las locuras: la deshumanización, que siempre es tan dañina como autodestructiva, pero que nos presenta su cara más cruel en forma de canalla de bata blanca anteponiendo sus emociones desbocadas, su interés económico, su simple comodidad o incluso su intento de relacionarse con una enfermera al cumplimiento de sus funciones médicas.
Tanto si tienes fe en algún ente metafísico como si no, si alguna fria mañana cualquiera, la salud te ha dicho hasta aqui y necesitas una ambulancia u otra ayuda externa, reza, porque la sombra de esos cinco dedos puede transformarse en mortal en forma de tráfico intenso, negligencia o ley implacable del azar. Y nunca duele más que cuando ves que es la mano o voluntad de un semejante la que te está arrancando la vida con la indiferencia con que sólo puede actuar alguien que está mucho más muerto de lo que tú lo estarás nunca.
Nekovidal 2009 – nekovidal@arteslibres.net

jueves, 25 de junio de 2009

ECONOMÍA SOSTENIBLE

Hasta hace poco, una economía sostenible era, aparentemente, tan sólo una opción idealista, una forma alternativa de vivir y manejar los recursos materiales disponibles.
Podemos retrasarlo, como mucho, una generación más, pero desde ahora, o es una economía sostenible o no es, y la plaga que supone nuestra especie se transformará en una epidemia patológica en la que nosotros mismos nos uniremos irremediablemente a la lista de las tantas especies que hemos hecho desaparecer.
Cierto árbol de la jungla tropical segrega un zumo azucarado sin otro fin que remunerar su trabajo a una especie de hormiga que le defiende del ataque de pulgones, que le parasitarían y secarían.
El árbol, si se cuida y respeta, siempre produce y regala su azucarado manjar, incluso cuando no hay ningún peligro a la vista, cumple honestamente el pacto con sus socios. El árbol, como cualquier ser vivo, como cualquier planeta, siempre encontrará un cómplice, tal vez un simple virus, que complete su círculo de equilibradas necesidades vitales.
Suenan las sordas pero implacables trompetas de un previsiblemente cruel pero justo juicio final, ya pasó la alocada adolescencia de nuestra especie, se acabó el despilfarro.
El planeta y, sobre él, los supervivientes, seguirán girando algunos millones de años más, indiferentes a nuestra arrogancia juvenil.
Ya sólo nos resta decidir si queremos ser hormigas o pulgones.

Nekovidal 2009 – nekovidal@arteslibres.net

miércoles, 24 de junio de 2009

Los mandamientos de Dawkins

En 'El espejismo de Dios', el biólogo Richard Dawkins presenta una lista de principios morales laicos válidos universalmente. La elaboró a partir de una lista encontrada al azar en Internet, para demostrar que son unos valores comunes que no necesitan legitimación religiosa. Estos son algunos:

- No hagas a otros lo que no quieras que te hagan.

- No pases por alto la maldad ni te acobardes al administrar justicia, pero disponte siempre a perdonar el mal hecho si media el arrepentimiento.

- Prueba todas las cosas: revisa tus ideas frente a los hechos y prepárate para descartar incluso las creencias más arraigadas.

- Respeta el derecho de los demás a estar en desacuerdo contigo.

- Fórmate opiniones independientes basadas en tu razón y en tu experiencia: no permitas ser manejado.

- Cuestiónalo todo.

- Disfruta de tu vida sexual (en tanto no hagas daño a nadie) y deja a los demás que disfruten de la suya.

- No adoctrines a tus hijos. Enséñales cómo pensar por sí mismos y cómo estar en desacuerdo contigo.

lunes, 22 de junio de 2009

¿CÓMO SEGUIR VIVIENDO?

Así, fugaz como lo poco que has aprendido, eterno como la materia que te forma, delicado como el equilibrio que te recuerda que en cualquier momento se acaba el juego.

Transformando con cierta magia difusa la amargura en resignación, la desesperación en esperanza y la paciencia en arte. Intentando bañar todo con la huidiza alegría imprescindible.

Sufrir, mucho si hace falta, por los errores propios y ajenos, pero sólo lo justo para aprender, ni un segundo más.

Nunca angustiarse por lo que ha de venir, porque sea lo que sea, ha de venir . . . y siempre nos sorprenderá.

Y si seguir viviendo se hace, al final, sólo por costumbre, bienvenida sea la misteriosa costumbre que, sin saber muy bien porqué, nos invita a seguir viviendo.

Nekovidal 2009 – nekovidal@arteslibres.net