VOCES entre VOCES
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PARA ENVIAR TEXTOS O PROPONER TEMAS:

LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.
4 poemas de Amarilla, de Marta Sanz
Tras recoger su obra poética en el volumen Corpórea (2010-2022), Marta Sanz regresa con un libro que es como un manto extendido sobre el paisaje de lo cotidiano, sobre la geografía íntima de la enfermedad, sobre el paso del tiempo reflejado en el cuerpo.
En Zenda reproducimos cuatro poemas de Amarilla (La Bella Varsovia), de Marta Sanz.
***
ME SIENTO SEGURA JUSTO EN EL INSTANTE EN QUE SE DESENCADENA LA TORMENTA.
Porque
solo hay tormenta en la tormenta
y la tormenta nos aísla
de
todos los males del mundo.
Me
acomodo en el interior de la tormenta.
Hago nido.
La
tormenta es matriz
y protección circular
contra todas las
cosas.
La
suspensión del tiempo
en la humedad del caos.
Ensancho el pecho en maraña de esta tormenta.
Vuelan,
más allá de mí,
las techumbres,
los muertos,
las
palanganas.
***
DE
QUÉ LUZ HABLAMOS
cuando se escapa la luz,
se gasta,
hay que
pagarla a precio de hígado infantil,
de qué luz hablamos
cuando
se acaba la luz
de nuestros pequeños ojos
o profundos
como
lagos de noche.
Hablamos
de la luz azul
de los quirófanos,
de la luz total que incinera
la célula
para restaurarla,
o de la disminuida luz
del
quinqué,
la luz tibia
bajo la que una niña teje
su primera
y última
colcha de ganchillo.
Hablamos
de la luz
de un mediodía de agosto
o de la luz de un
enero
ahogado por la lluvia.
Luz
de la intemperie y la luz
del cuarto oscuro.
De
qué luz hablamos
cuando hablamos
de la luz.
***
EL
PÁRPADO, POROSO COMO CÁSCARA DE HUEVO,
transparenta la
luz.
Incluso transparenta
los colores —verdes, amarillos—
de
una habitación a oscuras.
Aprietas
los ojos muy fuerte,
como niña al convocar
figura, estrellita,
sus capilares sanguíneos,
ramalazos de la electricidad del
cerebro,
obnubiladas niñas interiores,
así, los aprietas
mucho
para que la luz no pase.
Sin
embargo, la luz
traspasa la tela del párpado
y te descubre.
Aunque no quieras.
***
DISMINUYE
EL VOLUMEN
del ruido de la muerte,
el acúfeno secreto
de
las enfermedades,
bendice el placer
del capullito del
clítoris,
del pistilo,
conviértete
en tu propia
monitora
de mindfulness.
—————————————
Autora: Marta Sanz. Título: Amarilla. Editorial: La Bella Varsovia. Venta: Todos tus libros.
BIO
Marta Sanz nació en Madrid en 1967. Se doctoró en Filología con una tesis sobre la poesía española durante la Transición. Ha publicado novelas y otros textos narrativos inclasificables, entre los que destacan Lección de anatomía, Daniela Astor y la caja negra, Clavícula, pequeñas mujeres rojas, Persianas metálicas bajan de golpe o Los íntimos. En 2005 ganó el premio Herralde con Farándula. Como poeta ha publicado Perra mentirosa/Hardcore (2010), Vintage (2013; Premio de la Crítica de Madrid), Cíngulo y estrella: Cancionero (2015) y La vida secreta de los gatos (ilustrado por Ana Juan, 2020), reunidos y ampliados en Corpórea: Poesía 2010-2022 (La Bella Varsovia, 2022).
https://www.zendalibros.com/4-poemas-de-amarilla-de-marta-sanz/
TEMAS TERTULIA 29-5-2026
LAS CLAVES DE LA VIDA.
TIPICOS ERRORES HUMANOS.
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
TEXTOS TERTULIA 22-5-2026
PREDADORES Y PRESAS
HIJOS Y OJOS
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
PREDADORES Y PRESAS
Llegó a mis manos «La mañana descalza», un libro a cuatro manos de Irene Vallejo e Inés Ramón que ha conseguido darme una interesante visión mitológica del asunto.
Los predadores siempre tienen el poder y quieren conseguir lo que desean sin importar los medios; son adictos, incapaces de ver los hechos con objetividad, echan leña al fuego donde se queman las presas, de modo que a éstas no les queda más remedio que huir o, como Sherezade, inventar mil y un cuentos para salvar la vida.
Lucrecia, violada en su noche de bodas por Tarquinio el Soberbio, tuvo que suicidarse tras contarle a su marido los hechos. Helena de Troya, raptada y vuelta a raptar, pasó a la historia por una batalla en la que ella solo fue una víctima. Dafne hubo de convertirse en laurel para salvarse de Apolo quien no consentía el rechazo, ya había despojado de su credibilidad a la adivinadora Casandra cuando ella osó rechazarlo. Zeus colgó de los brazos a Hera por su rebeldía, sí, el mismo que obsesionado con poseer a Dánae se saltó a la torera su encierro y llovió sobre ella.
Tampoco las diosas se quedaron cortas en su poderío. Hera, en lugar de enfadarse con quien la engañó, sancionó con el abandono a Leto, una amante de Zeus que engendró hijos con él. Otra diosa, Atenea, tuvo a bien convertir a la bella Medusa en un monstruo con cabellera reptiliana y mirada petrificante después de que Poseidón la hubiera violado.
El móvil cardinal de los predadores es poseer lo que codician, pero si no pueden, lo destruyen, pues temen que aquellos a los que desean por hermosos, por fuertes o por tener dones especiales les hagan sombra. Pero no voy a caer en la necedad de definirles como frágiles, no lo son; ejecutan carnicerías físicas y emocionales a la perfección.
No sé cómo se sienten, tampoco me importa a estas alturas del camino; pero sí sé que a las presas les toca vivir en huida permanente, utilizar cuentos mientras pueden, suicidar su esencia para no ser humilladas, mantenerse en silencio en el centro de batallas ajenas, adquirir el color del laurel para camuflarse, llorar por las palabras que no serán creídas y, sobre todo, levantar altos muros para contener el afán de posesión de su acosador.
Cuando se vive éxodo permanente no es posible organizar un sistema vital robusto, el zarandeo es constante y hay que concentrar la energía en la supervivencia. Sin embargo, si con un poco de suerte y mucha fuerza se sobrevive y se consigue mirar de frente la historia, puede verse que, además de las marcas indelebles que dejó el asalto, el recorrido también trajo algunas cosas válidas: altas dosis de humanidad y discernimiento, una extraña capacidad de supervivencia, autoconocimiento genuino y poco, muy poco, prácticamente nada de miedo a la soledad.
No siento agradecimiento alguno, pero sin aquella opresión no sería quien soy.
24/mayo/2026 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»
PREDADORES Y PRESAS
Mientras
observaba el planeta desde el ventanal cuántico con la certeza de no
ser visto, se preguntaba como era posible que esa especie ni
sospechara su función, el fin para el que había sido creada y
criada.
Le resultaba especialmente asombroso el hecho de que
tenían ante sus ojos la respuesta, pero al parecer en sus esquemas
mentales no había nada más difícil de sospechar que lo
evidente.
Ellos mismos criaban y restaban vida a muchas especies
para alimentarse en la etapa evolutiva en que se encontraban, ¿cómo
era posible que no sospecharan que eran a su vez alimento de
otros?¿Tendría relación con ese defecto que les hacía hablar de
un ente creador infinito sin poder concebir su obra siquiera? Yo
mismo conocí a quien programó esa tara, fue mi profesor durante un
tiempo, durante la exploración de la Enana de Draco, la NGC 221 y la
Nubes de Magallanes. Decía que hay una especie de armonía
disarmónica en el universo, que si se programan dos actitudes o
cualidades contradictorias, el resultado podía ser, no obstante,
completamente armónico. Como la variación no afectaba al
rendimiento energético de la especie, incluso lo aumentaba
levemente, la asamblea lo aprobó sin mayores contratiempos.
Dio
comienzo el trasvase: Nosotros, los Trubs, cosechábamos todo tipo de
energía derivado de las diferentes formas de empatía, los Reins,
por su parte, se alimentaban de la energía del conflicto. Para la
especie emisora, conmovedora en su simpleza, un tipo de energía era
mejor que la otra, lo cual en parte es lógico, por tratarse de una
especie gregaria.
El acuerdo milenario con los Reins había
mantenido una paz que, en principio, era más necesaria para nosotros
que para ellos, pues el conflicto en sí les alimentaria y haría más
fuertes, mientras nosotros deberíamos renunciar al enfrentamiento
para vencerles. En el último conflicto, tanta energía acumulada
tuvo que ser trasladada a las cercanías de un agujero negro para
evitar la consiguiente contaminación.
Como en cada ciclo estelar,
el trasvase duró apenas unos instantes, era la última cosecha: Para
nosotros, una línea de energía orgónica que viajaba hasta nuestro
hogar impulsada por si misma. Para los Trubs, la misma línea, en
dirección opuesta, se dirigía a sus almacenes energéticos. Luego
hicimos los cálculos conjuntamente basándonos en el acuerdo previo,
que tanto disgustaba a los Reins, de que no sería anulada ninguna
vida, por elemental que fuera, si no era imprescindible.
Mi buen
amigo Ruk, tan aficionado al estudio de especies primitivas, intentó,
a modo de pasatiempo, traducirlo al lenguaje de las criaturas:
En
la década siguiente se ha de reducir la población en un veintitrés
por ciento, pero sólo un tercio han de ser muertes por odio, a fin
de garantizar la cosecha de los Reins. Programamos una sola epidemia,
pues la extraña costumbre de amedrentarse entre ellos la
transformaba en una especie sumamente vulnerable y colocamos
suficiente combustible para provocar dos tsunamis y catorce
terremotos. Las muertes por odio las resolvimos con un sencillo
programa de reflejos de temores propios. Los Reins, como siempre,
regatearon intentando que fuera programada una segunda guerra, pero
nos atuvimos estrictamente a lo pactado. No podían comprender que
protegiéramos a seres tan primitivos, tanto como nosotros no
comprendíamos su afán por cosechar toda la especie en un sólo
trasvase.
Ruk, observando una escena cotidiana de un pequeño
grupo de criaturas me preguntó:
¿Crees que alguno de ellos
sospecha su destino?
Lo dudo, contesté. ¿Lo sospecharíamos
nosotros si la energía de nuestros ancestrales acuerdos con los
Reins sirviera de sustento a una especie que se alimentara de
equilibrio al igual que nosotros, los Reins y tantos otros nos
alimentamos de desequilibrio?
Sé que menosprecias a este tipo de
especies tan primitivas, me dijo, pero en algunas de ellas hemos
detectado signos de búsqueda de ese equilibrio. Tal vez ellos estén
más cerca que nosotros de aquellos a los que previsiblemente
servimos de alimento.
Tal vez, esta zona siempre ha sido propensa
a universos paradójicos, y tanta inestabilidad hace que cualquier
rareza sea posible.

HIJOS Y OJOS
Infeliz
como una lombriz
Desquerida como una paloma
Casadas la sal del
mar y las ascuas de fuego
Adictos como los universitarios al
microondas
Qué
poca profesionalidad, señora
Si pudieran los crustáceos del
Cantábrico hablar…
Si pudieran quejarse de cómo no son
cocinados
De venenos caducados ya nos habló Argentina
Pena,
ay la pena del que ya no espera
Mezclar vinagre y huevos, peces y
cementerios
Trasbordos a Europa, no la nuestra sino la de
Júpiter
Con los ojos vendados queremos vernos
Como
los jubilados en la orilla de la vida
Dejándose lamer los pies
por la Parca
Modelos de lugares a los que queremos llegar,
O no
Encorvados
como signos de interrogación
Marchando bochornosamente como
esposados
Apagando con pimienta la carne cruda de rana
No somos
ardillas literarias, no
Comedias
mojadas como barbas
Críticos a toda costa en nidos de
buitres
Nen, empápate en sidra bonita
Que a tu padre le urge
ver lo invisible
Sara Vi Ta
https://iderinaweb.wordpress.com
HIJOS Y OJOS
Yo, que quiero ser yo.
Yo,
que busco ser yo.
Yo quiero ser mío…
Quiero ser flor
sedienta
cuando tú eres lluvia.
Gorrión con frío
cuando
tú eres sol.
Yo, que busco ser yo…
Quiero ser grillo
solitario
cuando tú eres noche.
Veleta loca
cuando tú eres
viento.
Vestido de lunares
cuando tú eres guitarra alegre.
Yo,
que quiero ser yo.
Yo, que busco ser yo.
Yo quiero ser mío.
JJC
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Terapia Cognitivo-Conductual: ¿qué es y en qué principios se basa?
Explicamos en qué consiste la TCC, un tipo de psicoterapia.
La terapia cognitivo-conductual es uno de los conceptos más importantes de la psicología aplicada, ya que permite abordar problemáticas muy diversas aplicando técnicas que cuentan con aval científico.
Esta es una forma de intervención heredera de los principios teórico-prácticos de la psicología conductista, a la que se le agregan métodos y objetivos propios de la terapia cognitiva. En este artículo veremos en qué consiste y por qué es tan utilizada entre los psicólogos.
¿Qué es la Terapia Cognitivo-Conductual?
Dentro de los ámbitos de intervención psicológica y de Psicología Clínica existe una gran cantidad de propuestas que son ofrecidas a muchas clases de pacientes y de problemáticas. La oferta es muy variada, y resulta fácil perderse en la jungla de etiquetas, nombres y descripciones de abordaje terapéutico.
Sin embargo, uno de estos tipos de terapia recibe una especial atención en nuestros días, tanto en las consultas y clínicas como en las facultades de psicología.
Se trata de la terapia cognitivo-conductual, una orientación terapéutica que cuenta con una eficacia científicamente comprobada en diferentes tipos de intervención. Además, uno de los aspectos más característicos de esta es que se adapta a una gran variedad de necesidades y problemas a abordar en el tratamiento a pacientes.
Modificando comportamientos y pensamientos
Si alguna vez te has parado a pensar en la idea convencional de lo que es un "problema psicológico", posiblemente te hayas dado cuenta de que este tipo de problemáticas tiene dos caras.
Por un lado, una vertiente material y objetiva, que es reconocible por muchas personas y que puede medirse a partir de baremos concretos. Por otro lado, un lado que responde a los estados subjetivos de conciencia, es decir, aspectos de la vida mental y privada de la persona que tiene el problema y que suelen tener una traducción en términos emocionales.
La terapia cognitivo-conductual responde a la necesidad de intervenir en estos dos terrenos. Y lo hace impulsándose gracias a las sinergias que se establecen entre la parte de la intervención enfocada a los procesos mentales y aquella que se orienta hacia las acciones y los cambios en el entorno material del paciente. Es decir, que esta orientación terapéutica que actúa tanto sobre los actos como sobre los pensamientos.
Los fundamentos de esta forma de intervención psicológica
Se considera que la terapia cognitivo-conductual nace a partir de la fusión de las terapias conductistas y las que se derivan de la Psicología Cognitiva.
Por un lado, el conductismo (y muy especialmente el conductismo radical de B. F. Skinner) sirve como ejemplo de metodología exhaustiva y muy ceñida a los preceptos del método científico, lo cual permite valorar objetivamente los progresos que se van haciendo durante la terapia.
Por el otro, la Terapia Cognitiva enfatiza la necesidad de no renunciar a la consideración de los procesos mentales inobservables directamente, ya que gran parte de la utilidad de una terapia recae en el bienestar subjetivo de los pacientes y este factor no tiene por qué poder ser registrado a través del puro análisis de la conducta.
Sin embargo, y aunque dentro de la terapia-cognitivo-conductual en cualquiera de sus formas se trabaja con constructos que hacen referencia al "mundo mental" no observable directamente, se hacen esfuerzos para que los elementos mentales que entran en juego en el diagnóstico y la intervención respondan a categorías bien delimitadas y traducibles a variables cuantitativas para poder hacer un seguimiento exhaustivo de los cambios que se realizan a nivel subjetivo.
Por tanto, se evitan todo tipo de formulaciones esotéricas y ambiguas sobre la manera de pensar de la persona y se crean sistemas de categorías en los que las ideas recurrentes quedan clasificadas unas dentro de otras en clasificaciones que responden a un único criterio.
Ahondando en las diferencias con el conductismo
La terapia-cognitivo conductual es heredera de ciertos fundamentos de la Psicología Conductista, como por ejemplo el énfasis en los procesos de aprendizaje práctico y la idea de que la asociación es un concepto central en terapia. Sin embargo, incorpora la necesidad de actuar, además de sobre la conducta, sobre los pensamientos de la persona. Principalmente, la intervención sobre la parte "mental" se centra en los esquemas cognitivos y las categorías conceptuales a partir de las cuales la persona interpreta la realidad.
También se exploran las creencias poco adaptativas, una vez estas han sido localizadas, para entrenar al cliente en su capacidad de localizar hechos de su día a día que contradicen estos presupuestos. Así, si la persona tiene problemas de autoestima, se le puede enseñar a prestar atención a las muestras de admiración de sus amigos y familiares, que son un tipo de estímulo fácilmente ignorado cuando la autoimagen está muy dañada.
En definitiva, cualquier tipo de terapia cognitivo-conductual se basa en la idea de que las emociones y los estilos de conducta no dependen sólo de los estímulos físicos que nos llegan desde el entorno sino también de los pensamientos que dan forma a nuestra manera de percibir tanto esos estímulos como nuestros propios procesos mentales.
¿Cómo se interviene en este tipo de terapia?
En la terapia cognitivo-conductual se trabaja enseñando a reconocer los estilos de pensamiento que predisponen a llegar a conclusiones poco útiles para el paciente, o pensamientos disfuncionales. Para esto es necesario entrenar a la persona para que sea capaz de reflexionar acerca de su propia manera de pensar y plantearse qué puntos son conflictivos y cuáles no lo son. De este modo, se persigue que el cliente tenga más capacidad para cuestionarse las categorías con las que trabaja (como por ejemplo, "éxito y fracaso") y detectar patrones típicos de pensamiento que le causan problemas.
El proceso por el cual se consigue que el paciente reconozca los aspectos cognitivos que le producen malestar y pueda actuar sobre ellos se fundamenta en un modelo de actuación inspirado en el diálogo socrático. Esto implica que durante una parte de las sesiones de terapia cognitivo-conductual, el profesional irá devolviéndole el feedback necesario al paciente para que este, por sí mismo, detecte las contradicciones o las conclusiones indeseadas a las que le llevan sus estilos de pensamiento y sus esquemas cognitivos.
El terapeuta no guía al paciente en este proceso, sino que más bien le plantea preguntas y remarca aseveraciones que el propio cliente ha hecho para que este último vaya profundizando en el estudio de su propio pensamiento.
La segunda parte de la terapia cognitivo-conductual implica intervenir sobre los focos cognitivos y materiales que se han detectado. Esto conlleva, por un lado, fijar unos objetivos concretos a cumplir, y por el otro, entrenar al paciente para que sea capaz de determinar desde su propio criterio las estrategias que lo acercan y lo alejan de estas metas. Además, como los objetivos han sido definidos de manera que pueda comprobarse de manera imparcial si se han cumplido o no, es fácil medir los progresos que se van haciendo y el ritmo en el que se suceden para tomar nota de ello y, si se da el caso, introducir cambios en el programa de intervención.
Cumplir los objetivos al pasar por un programa de sesiones con terapia cognitivo-conductual puede suponer, por ejemplo, minimizar significativamente los efectos de una fobia, terminar con una adicción o, abandonar un estilo de pensamiento obsesivo. En definitiva, problemáticas con una vertiente material y otra vertiente subjetiva o emocional.
¿En qué casos se utiliza?
La terapia cognitivo-conductual puede ser aplicada prácticamente en todas las edades, y en una gran variedad de problemas. Por ejemplo, se utiliza para intervenir en trastornos de ansiedad y fobias, distimia, Trastorno Bipolar, depresión, etc. También puede utilizarse como ayuda en los casos en los casos de trastornos neurológicos en los que es necesario prestar apoyo para saber gestionar los síntomas de la mejor manera posible, e incluso en trastornos psicóticos relacionados con la esquizofrenia.
Eso sí, en algunos trastornos, la terapia conductual ha demostrado ser prácticamente igual de eficaz que la cognitivo-conductual, sin necesidad de realizar tareas de modificación de creencias y de patrones de pensamiento. Por ejemplo, es común que los psicólogos recurran a la terapia conductual, y no a la terapia cognitivo-conductual, cuando hay que atender a niños de muy corta edad, dado que aún no controlan bien el pensamiento abstracto y la articulación de conceptos a través del lenguaje.
La eficacia de este tipo de psicoterapia
Actualmente, se considera que la terapia cognitivo-conductual es el único tipo de psicoterapia cuyos resultados han sido validados a través del método científico. Con esto se entiende que su eficacia cuenta con el aval de observaciones empíricas en las que muchos grupos de pacientes que han pasado por un tratamiento con Terapia Cognitivo Conductual han mejorado significativamente más de lo que sería esperable si no hubieran asistido a terapia o hubieran seguido un programa de efecto placebo.
Cuando se dice que la terapia cognitivo-conductual ha demostrado ser eficaz a través de la aplicación del método científico, eso significa que existen poderosos motivos para pensar que la mejoría que experimentan las personas que han probado este tipo de terapias está causada por el uso de estas intervenciones psicológicas, y no por otras variables. Esto no implica que el 100% de las personas que vayan a sesiones de Terapia Cognitivo Conductual vayan a mejorar, pero sí una porción muy significativa de estas.
Además, esta mejoría puede ser traducida a criterios objetivos y observables, como por ejemplo el éxito o no a la hora de dejar de fumar. Esta es una característica que distingue a la terapia cognitivo-conductual de otras formas de intervención, muchas de las cuales, al no fijarse objetivos medibles bajo un criterio bien definido, difícilmente pueden ser sometidas a examen empírico para determinar su eficacia a través del método científico.
Por otro lado, hay que tener en cuenta que el grado de eficacia de cada tipo de terapia depende del trastorno a tratar; teniendo en cuesta esto, la terapia cognitivo-conductual es la que ha mostrado ser eficaz en un mayor número de alteraciones psicológicas.
Referencias bibliográficas
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Seligman, L.D., Ollendick, T.H. (2011). Cognitive-behavioral therapy for anxiety disorders in youth. Child and Adolescent Psychiatric Clinics of North America. 20 (2): pp. 217 - 38.
Spurgeon, J.A., Wright, J.H. (2010). Computer-assisted cognitive-behavioral therapy. Current Psychiatry Reports. 12 (6): pp. 547 - 52.
Wampold, B.E., Flückiger, C., Del Re, A.C., Yulish, N.E., Frost, N.D., Pace, B.T., et al. (2017). In pursuit of truth: A critical examination of meta-analyses of cognitive behavior therapy. Psychotherapy Research. 27 (1): pp. 14 - 32.
Arturo Torres. (2015, noviembre 13). Terapia Cognitivo-Conductual: ¿qué es y en qué principios se basa?. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/terapia-cognitivo-conductual

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