domingo, 5 de abril de 2026

 VOCES entre VOCES

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LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.

3 poemas de Trabajar cansa, de Cesare Pavese

12 Mar 2026 Laura di Verso

Llega a las librerías una nueva traducción del poemario en el que el escritor italiano demostró, según comenta Aitana Monzón en el Prólogo, que deseaba profundamente una renovación de la lírica, “[una vía para] aunar tradición e innovación”. La edición corre a cargo de Carlos Clavería Laguarda.

En Zenda reproducimos tres poemas de Trabajar cansa (Altamarea), de Cesare Pavese.

***

XLII. ATLANTIC OIL

El mecánico borracho es feliz tirado en la cuneta.
De la hostería, por la noche, cinco minutos de prado
y en casa. Pero antes hay que gozar el fresco del verde,
y el mecánico se duerme poco antes del alba.
A dos pasos, en el prado, han plantado el letrero
rojo y negro; de lo grande que es, a quien mucho
se acerque le será difícil leerlo.
Está todavía mojado de rosada a esta hora.
El camino, de día, lo cubre de polvo,
como cubre las zarzas. El mecánico, allí, se entrega al sueño.

Hay un silencio extremo. Al poco, el sol será tibio,
pasarán los coches sin descanso, despertando el polvo.
De repente, en la veta de la colina aflojarán un poco,
después de la curva se lanzan. Alguno se detiene
entre la polvareda, delante del taller que lo empapa de litros.

Los mecánicos aún somnolientos estarán a esas horas
en los bidones, sentados, esperando un trabajo.
Un placer pasar la mañana sentado a la sombra.
Se mezcla aquí el hedor oleoso con el olor a hierba,
a tabaco y a vino, y el trabajo viene a buscarlos
a la puerta de casa. De vez en cuando llega la risa:
campesinas que pasan y echan culpas, por bestias y esposas
asustadas, al taller que fomenta el paso;
campesinos que miran de perfil. Todos, de vez en cuando,
hacen una rápida visita liberadora a Turín y vuelven más ligeros.

Luego, entre risas y vender litros, alguno se para:
estos campos, si los miras, están llenos del polvo
del camino, si te sientas en la hierba te expulsan.
En las laderas hay siempre una viña que gusta más que otras:
acabará con que el mecánico casará con la viña que quiere,
con la buena muchacha, y acabará bajo el sol,
pero a darle a la azada, y se le pondrá negro el pescuezo
y beberá su vino, prensado las tardes de otoño en la cantina.

También de noche pasan los autos, pero en silencio,
tanto que al borracho del foso no lo despiertan.
Por la noche no hacen polvareda y el haz de los faros
desvela al completo el letrero en el prado, en la curva.
Al alba trascurren cautos y no se oyen ruidos,
sino brisa que pasa y, llegados arriba,
desaparecen en la llanura, escondidos en las sombras.

***

XLV. TRABAJAR CANSA

Cruzar la calle para escaparse de casa
lo hace solo el muchacho,
pero este hombre que ronda
todo el día por las calles ya no es un crío,
y no huye de casa.

Hay en verano

tardes en que hasta las plazas están vacías, abiertas
al sol que está por irse, y este hombre, que aparece
por una avenida de árboles inútiles, se detiene.
¿Vale la pena estar solo para estar cada vez más solo?
Únicamente pasearlas, las plazas y las calles
están vacías. Hay que acercarse a una mujer,
hablarle y convencerla para vivir juntos.
Otramente, uno habla solo. Por eso a veces
aparece el borracho nocturno que habla
y cuenta los proyectos de toda una vida.

No es, claro, a la espera en la plaza vacía
como se encuentra a alguien, pero quien va por las calles
se detiene de vez en cuando. Si fueran dos,
incluso si fueran por las calles, la casa estaría
donde está la mujer, y valdría la pena.
Por la noche, la plaza se vacía de nuevo
y el hombre que pasa no ve las casas
entre las luces inútiles, no levanta ya la vista;
oye solo el empedrado que hicieron otros hombres
con manos encallecidas, como están las suyas.
No es justo quedarse en la plaza desierta.
Estará sin duda la mujer en la calle
que, si se lo pides, quisiera ayudar en casa.

***

LVII. FUMADORES DE PAPEL

Me ha llevado a oír la banda. Se sienta en una esquina
y emboca el clarinete. Empieza un jaleo de infierno.
Afuera, un viento furioso y la tromba del agua,
y los rayos, hacen que la luz se vaya
cada quince minutos. A oscuras, las caras
se esfuerzan descompuestas si tocan de memoria
un bailable. Enérgico, el pobre amigo
los dirige a todos desde el fondo. Y el clarín despunta,
rompe el jaleo sonoro, traspasa, se desfoga
como un alma en pena con un silencio seco.

Estos pobres latones están demasiado a menudo abollados:
campesinas las manos que aprietan las llaves,
y obtusas las frentes, que apenas levantan la vista.
Miserable sangre agotada, extenuada
por las muchas fatigas, se oye el bramido
en la noche y el amigo los guía a duras penas,
él que tiene manos encallecidas de picar con la maza,
de darle al cepillo, de arrancarse la vida.

Tuvo camaradas hace tiempo y solo tiene treinta años.
Fue de los de después de la guerra, crecidos con hambre.
Vino también él a Turín a buscarse la vida
y encontró la injusticia. Aprendió en las fábricas
a trabajar sin sonrisa. Aprendió a medir
con la fatiga propia el hambre ajena,
y por doquier encontró injusticias. Intentó tener sosiego
caminando, somnoliento, los caminos interminables
de la noche, pero solo vio farolas a millares,
brillantísimas, iniquidad: mujeres roncas, borrachos,
claudicantes fantoches desesperados. Fue a Turín
un invierno entre sirenas de fábricas y escorias de humo;
y sabía qué es trabajar. Aceptaba el trabajo
como un duro destino del hombre. Si todos los hombres
lo aceptasen, en el mundo habría justicia.
Y conoció camaradas. Sufría las divagaciones
y hubo de oírlas, esperando que acabaran.
Tuvo camaradas. Las casas tenían familias.
La ciudad estaba rodeada y la faz del mundo
estaba del todo cubierta. Llevaban dentro
desesperación suficiente para conquistar el mundo.

Toca serio esta noche, a pesar de la banda
que ha instruido uno a uno. No le preocupa el estruendo
de la lluvia ni si viene la luz. La cara severa
mira atenta un dolor, y muerde el clarinete.
Le vi estos ojos una noche cuando solos,
con el hermano, diez años más triste que él,
velaban con una luz decadente. El hermano se aplicaba
a un torno inútil por él construido.
Y mi pobre amigo renegaba al destino
que los tiene clavados al cepillo y a la maza
para alimentar a dos viejos no deseados.

Gritó de repente

que no era cosa del destino si el mundo sufría,
si la luz del sol arrancaba blasfemias:
era el hombre el culpable. Al menos poder irse,
pasar hambre libremente, poder decirle
no a una vida que utiliza el amor y la familia,
la piedad y el trozo de tierra para atarnos las manos.

—————————————

Autor: Cesare Pavese. Título: Trabajar cansa. Traducción: Carlos Clavería Laguarda. Editorial: Altamarea. Venta: Todos tus libros.

BIO

Cesare Pavese (1908-1950) nació en Santo Stefano Belbo, un pequeño pueblo del Piamonte. Además de traductor y editor, fue uno de los escritores más destacados de la historia de la literatura italiana. Su carácter introspectivo y solitario marcó toda su obra, muy ligada a los lugares donde creció y caracterizada por un delicado matiz intimista. Suyos son algunos títulos emblemáticos del siglo XX italiano, entre los que sobresalen El oficio de vivir, su monumental diario (publicado después de su suicidio), los Diálogos con Leucó, el poemario Trabajar cansa y novelas como La cárcelDe tu tierraLa playaEl diablo en las colinasLa casa en la colina o La luna y las fogatas.

https://www.zendalibros.com/3-poemas-de-trabajar-cansa-de-cesare-pavese/


TEMAS TERTULIA 10-4-2026

GUERRA

PROCESOS

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.


TEXTOS TERTULIA 3-4-2026

LA SEMANA QUE VIENE

EL DILEMA

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Colaboración gráfica: Victoria Blanco.



LA SEMANA QUE VIENE

La felicidad es una sombra de la armonía, sigue a la armonía. No hay otra manera de ser feliz”. (Osho)

¿Será la semana que viene cuando claudiquemos ante la evidencia de que jugar, crear y vivir son sinónimos y el resto una de las tantas farsas que nos requieren    nuestros miedos?

¿Será dentro de seis días cuando comprendamos que nada somos los unos sin los otros y que compartir no es bondad sino pragmática inteligencia?

¿Será dentro de cinco días cuando empecemos a desprendernos de los miedos y a convivir con la incertidumbre con el único consuelo de la curiosidad y el saber?

¿Será dentro de cuatro días cuando empecemos a sospechar que todo puede ser más simple de lo que parece tanto como parecer más simple de lo que es?

¿Será dentro de tres días cuando comprendamos que las palabras sin hechos son tristes pájaros disecados y los hechos sin palabras poesía desperdiciada?

¿Será pasado mañana cuando volvamos a crear otros dioses con otros materiales y creamos por ello que no son dioses?

¿Será mañana cuando aprendamos a saborear sin miedo la constante paradoja que es la vida?

¿Será hoy cuando veamos que somos tan sólo el hoy y lo que decidamos hacer con él?

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EL DILEMA

Soñar con regresar sin haber terminado de partir

Alberca de tristeza sin luz
Inagotable fuente de agua

Se quiebra la dureza
Se ablanda el Ser

Empieza a entrar luz

Pierdes, pierdes, ganas
Pierdes, ganas, pierdes

Y seguir

Un queso, la lluvia, centenas de pájaros
Janis, lavanda

De cuando la mariposa se desintegra en polvo
…y del polvo nace la esencia de otro Ser

Sara Vi Ta

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MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.


Reconocer nuestras emociones y las ajenas: la clave para conectar con los demás

Comprender y regular emociones mejora la empatía y las relaciones.


María Carina Castellano

3 abril, 2026 - 14:49

El miedo, el enojo, la tristeza, tal vez las experimentamos de manera negativa, pero tienen una función. Así mismo, la alegría la vivimos de manera positiva, pero también tiene sus circunstancias. Dentro de lo más elemental, todas las emociones tienen su función, y es que son adaptativas, nos permiten sobrevivir de acuerdo a los requerimientos del ambiente.

No obstante, lo que si puede ser positivo, es la valoración que le damos a la emoción. En sí mismas, las emociones son reacciones de nuestro cuerpo ante los estímulos que percibe, y éstas se pueden clasificar de acuerdo a cómo la vive cada individuo, cómo la experimenta; con agrado o desagrado.

¿Cómo se manejan las emociones “negativas”?

Cabe mencionar que existe el lado positivo de las emociones ¨negativas¨. Ante el enojo, puedes activar comportamientos asertivos por tu propio bien personal y el de los otros, decidiendo sobre los comportamientos agresivos.

Siempre y cuando el temor y la ira sean expresadas de forma organizada, constructiva e inteligente, también pueden concebirse, desde una óptica positiva. En relación al miedo, puedes usar técnicas adecuadas y sanas de afrontamiento para aprender a evitar el peligro. El miedo te informa sobre una posible vulnerabilidad, si algo te puede dañar, pero también te facilita las maneras de afrontarlo.

Podemos seguir observando con detenimiento, y descubrir con respecto a la tristeza, que cuando la confrontas, se consolida la cohesión dentro de un grupo o entre seres queridos, fortaleciendo el sentimiento de pertenencia. Mientras que el desagrado o asco, ante enfermedades o infecciones, puede forjar hábitos de higiene y limpieza para evitar esas situaciones que conllevan a la aversión.

Todas se pueden concebir desde diversas posturas. Vale destacar, que una adecuada inteligencia emocional te permitirá ir ejecutando diferentes habilidades. En primer lugar, lograr la percepción de la emoción, para experimentarla y comprenderla. Solo después, se alcanzará la aceptación y/o la regulación de la misma.

La gran ayuda de la inteligencia emocional

La Inteligencia Emocional, te facilita el reconocer tus propias emociones, así como las de los demás. Con empatía, captando lo que el otro piensa y necesita, por medio de una conexión sincera con su sentir, como si fuera propio, inclusive a pesar de que sea diferente de lo que uno pensaría o sentiría en una situación igual o similar. Lo que si debe destacar, es el deseo de alentar y ayudar.

Implica ir más allá de uno mismo, es como salir del propio yo para abrirse al otro. Esta capacidad anima tanto a sentir el sufrimiento, como también a compartir la alegría de la otra persona.

La empatía que humaniza establece una conexión profunda con la otra persona, dirigida a aliviar el desconsuelo, la angustia, o cuando se producen sentimientos dolorosos. Sin embargo, a nivel profesional, en la práctica clínica se destaca la empatía como un proceso, que te comparto.

Cuando la empatía se dirige a que el paciente acepte sus emociones, se refiere a la Acomodación. Si se dirige a que perciba que estamos de su lado y procuramos su mejor bien, representa Apoyo

Al buscar que no deje de confiar en nosotros y continúe percibiéndonos como agentes de salud para su bienestar, describe Conexión. Por otra parte, si la empatía se dirige a recalcar una conducta o emoción, buscando que el paciente se sienta capaz de expresarla con toda su intensidad, es Catártica.

Ante un paciente que no espera nuestra conducta empática, se produce un cambio importante en la relación al recibirla, destaca como empatía de Cambio. También podría exteriorizar nuestra empatía demostramos que no sentimos ningún tipo de resentimiento por acusaciones que nos haya hecho, de manera Exculpatoria.

Para todo ello, es fundamental un comportamiento asertivo, donde se exprese lo que se cree, se siente y se desea, de una forma directa y honesta, haciendo valer los propios derechos y respetando los derechos de los demás. Lejos de la agresividad pasiva o un juicio moral.

Lo práctico viene cuando puedes reconocer que tener la razón no resulta lo más importante, porque quien tienes frente a frente, es una persona que siente y necesita comprensión. Y cierto es, que existen juicios objetivos, pero cuando la óptica esta enmarcada en “me gusta, me agrada, estoy de acuerdo, me parece correcto” o, sencillamente “lo contrario”, evidentemente es un juicio subjetivo. Tomar conciencia, te permite aclararte a ti mismo, para reconocer lo que sientes o intuir lo que experimenta el otro, y no criticarlo, ni autocriticarte.

Conclusiones

Puedes aplicar estrategias de manera reflexiva, esforzándote en reconocer qué hiciste en una situación determinada, y que sentiste. Además, pensar el problema en dos perspectivas: la situación negativa o pesimista. Y luego reconstruir la realidad desde una óptica positiva, optimista y hacer comentarios de mejora para salir hacia adelante. El dicho popular, también está vigente… Respira y cuenta.

Pero ten presente que la empatía, es una participación afectiva, comúnmente emotiva, hacia la realidad del otro. Solo así, a través de ese proceso empático, puede alcanzarse una vínculo más profundo, anímico y afectivo, es cuando logras esa verdadera comunicación con conexión. Escucha, observa tus reacciones, pero no juzgues, no condenes, ni apruebes; sólo acompaña, comprende y se compasivo.

María Carina Castellano. (2026, abril 3). Reconocer nuestras emociones y las ajenas: la clave para conectar con los demás. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/social/reconocer-nuestras-emociones-y-ajenas-clave-para-conectar-con-demas 

domingo, 29 de marzo de 2026

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LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.

5 poemas de Galería de intimidades, de Christian Nieto Tavira

10 Mar 2026  Laura di Verso

 

Este poemario es un recorrido emocional por la vida íntima del poeta, una exposición donde cada pieza es un cuadro que revela luces y sombras. A través de referencias pictóricas y cinematográficas, la obra dialoga con el arte para explorar el amor, la pérdida, la enfermedad, la herencia familiar y el peso de la memoria.

En Zenda reproducimos cinco poemas de Galería de intimidades (Averso), de Christian Nieto Tavira.

***

Filmoteca de ausencias 01: Cuento de verano

(Éric Rohmer, 1996)

Se baña como una sirena
y dice que es alemana.
Viéndola en la piscina me siento
dentro de una película de Éric Rohmer.

El pelo rubio recogido en una cola
queda mojado como el trigo
tras la lluvia fresca de la mañana.

Hay un instante en el que el tiempo
se paraliza y su mirada se fija en la mía.
Un instante en el que quizá
pueden pasar tantas cosas.

Quizá haya un tornado en Missouri,
una guerra en cualquier país del mundo,
gente que grita y que ya no puede
amar, ni besar, ni reír.

Gente que,
como yo ahora, en algún momento fue feliz.
Y, como si la vida fuera cine,
pero el cine no es la vida,
un fundido a negro
y llega el fin del poema.

*** 

La crucifixión

(El Greco, 1597-1600)

Estoy en un banco frente al Greco.
Museo del Prado.
La crucifixión me mira y la miro,
en un diálogo mudo, sagrado.

El pincel danza ante mí,
con trazos de agonía.
El Cristo estira sus brazos al cielo
mientras sangre y agua llenan las copas.

Hay un lamento siniestro en todo,
algunos dicen que el pintor cretense
se inspiró en las palabras de Alonso de Orozco.
Hay oscuridad en esta luz.

María y Juan, al pie de la cruz.
Su dolor atraviesa lienzo y tiempo
y me alcanza aquí, en este banco,
donde los japoneses paran al verme meditar.

El Greco me envuelve,
deforma la realidad.
¿Es el cuadro o soy yo quien se retuerce
fruto de la contemplación?

Los minutos se estiran,
el Prado se desvanece.
Solo quedamos el cuadro y yo,
fundidos entre la belleza y el dolor.

Me levanto, tembloroso,
porque no soy el mismo que entró.
El Greco ahora me ha pintado
y en el lienzo, mi alma también se crucificó.

***

Filmoteca de ausencias 03: La gran belleza

(Paolo Sorrentino, 2013)

No es tan difícil.

Querer enamorarme en Roma
de una galerista del Borghese,
querer besarnos en el Antico Caffè Greco
de la Via dei Condotti,
querer hacerme suyo mientras nuestro sexo
parece sacado de un plano de Paolo Sorrentino.

No es tan difícil.

Amarnos frente al Rapto de Proserpina,
tomar un martini mientras miro sus ojos verdes,
su vestido azul oscuro resplandece en la noche
romana,
sus labios rojos como la sangre me invitan a pecar.

No es tan difícil.
No.
Y sin embargo.

***

Retrato de mi madre

(Pedro Cano, 1969)

Mamá, ¿por qué ya no me buscas?
¿Ya no me quieres?
¿Por qué no me puedo esconder en tu vientre?

Mamá, quiero volver al principio
y a ser minúsculo,
ser como una hebra del tiempo,
sin pensar en un mañana ni en un presente.

Mamá, si yo te contara lo que solo me atrevo
a contarle al papel,
seguro que me enjuagarías las lágrimas,
me abrazarías tan fuerte que me dirías
que todo pasará.

Mamá, ahora puedes comprender
mi dolor,
cómo atenaza día tras día mi pecho.

Puedo ver el fin y también,
un principio.

***

Lavabo y espejo

(Antonio López, 1967)

 En el cajón de los objetos rotos
tengo un reloj que se paró a las 12
de un martes que intento olvidar,
tres llaves de cerraduras cambiadas
y un manual de instrucciones
para cuando olvido vivir y amar.

También guardo las palabras
que no dije cuando tocaba,
como ese 
te quiero oxidado
en la punta de mis labios.

Hago inventario de lo que ya no está
Solo me queda el recuerdo de que el futuro
era para nosotros una habitación grande,
con ventanas y patio de luces exterior.

Y no este cuarto pequeño
donde guardo todo este amor
que no sé conservar.

—————————————

Autor: Christian Nieto Tavira. Título: Galería de intimidades. Editorial: Averso. Venta: Todos tus libros.

BIO

Christian Nieto Tavira, nacido en Ricote (Murcia) en 1998, estudió Periodismo en la Universidad de Murcia y ha trabajado en diversos medios digitales. Actualmente es redactor en Team Up! Media y colabora en la revista de historia del arte Dosis Kafkiana. También forma a personas en nuevas tecnologías en su municipio. Ha publicado los poemarios Última bala (La Fea Burguesía, 2016), Canto desgarrado (Ediciones en Huida, 2018), Apuntes para un futuro caos (Boria Ediciones, 2020) y Esta flor de azahar, aquellas lágrimas de abril (MurciaLibro, 2025). Sus poemas han aparecido en numerosas revistas y antologías.

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TEMAS TERTULIA 3-4-2026

LA SEMANA QUE VIENE

EL DILEMA

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

TEXTOS TERTULIA 27-3-2026

SALUD

DUDAS RAZONABLES

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Colaboración gráfica: Victoria Blanco.

SALUD

¿QUÉ ES LA SALUD?
 

Salud es equilibrio entre cuerpo y mente: escuchar el mensaje de la mente para atender las peticiones del cuerpo y observar nuestro cuerpo para interpretar donde se encuentra nuestra mente, ese universo nuestro que tan arrogantemente creemos conocer.

Nunca decir sí cuando se siente no, ni decir no porque sí.

Extender nuestro yo hasta el límite de los yos ajenos. Allí, compartir.

Escuchar cuanto pide el cuerpo, no la mente, al comer. Atender a cuanto nos dice la mente, no el cuerpo, al amar.

Saber encontrar la armoniosa comunión de ambos, presentarles, esperando que nazca entre ellos una sana y fraternal amistad.

Mantener y hacer crecer una ilusión y curiosidad constantes, nunca creer el absurdo de que la vida ya no puede sorprendernos.

Aprender de cada paso, pasear por cada aprendizaje.

Buscar el consejo médico, pero evitar la trampa del refugio ajeno cayendo en la idolatría ciega.

No olvidar que el cuerpo enferma cuando la mente, cansada, le abandona en algún punto.

Saber que la enfermedad es aviso, no condena.

Algo de sol, mucha agua y el alimento mínimo necesario, garantizan una vida larga y una pena corta.

Sufrir lo imprescindible, reír lo posible, disfrutar viviendo.

Compartir cuanto se sabe, nos dará una vida humanamente rica. Aprender a amar, nos hará desentrañar el misterio del alma humana.

Aprender a morir es aprender a viajar más allá del ego. Llegado el momento, sepamos morir con el mismo empeño, ilusión y dignidad que pusimos en aprender a vivir.

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SALUD

Vuelven los monstruos
A saludarme desde escondites de mi pasado
Vuelven los monstruos, pero no sé
Si me saludan desde el fondo de mis entrañas

Un narciso invertido
Al borde del abismo del ser y del estar
Miras, pero no alcanzas a ver el fondo
Te arrodillas y el vértigo te ciega

Cuatro, cinco y sé…
Noventa muertes y un recién nacido
Siente, ocho y diez
Mil penas y dos consuelos a deber

¿He de conocer la flor en su esplendor
Para valorar su belleza cuando se marchita?

Sara Vi Ta

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DUDAS RAZONABLES


En principio, creo que es cierto lo que revelan los últimos estudios sobre el cerebro humano, mejor, sobre el ser humano en su totalidad; al parecer, somos energía con una determinada vibración que nos confiere la forma y, al menos en parte, el fondo que somos. Esta corriente neurocientífica insiste en que el cerebro es moldeable y que, a base entrenamiento y voluntad de cambio, cada uno de nosotros podría llegar a conseguir aquello que se propusiera, no solo en sí mismo, también en su entorno.

Aunque esta novedad se está vulgarizando y llegando, desde mi punto de vista, a cotas rocambolescas, sobre todo por la manera ramplona y pertinaz de trasmitirlo, me gusta escuchar podcasts relativos al tema; siempre encuentro algo que me vale, ya que para explicar a oyentes que sabemos poco del asunto cómo funciona la energía se apoyan en personalidades históricas suficientemente populares que en su día investigaron sobre ello, aunque actualmente sus teorías estén obsoletas.

Hoy ha habido algo muy llamativo para mí. Quien daba la charla insistía en que si conseguimos vibrar en frecuencia de abundancia económica no tendremos ningún problema en conseguirla. Cosa que no me parece descabellada. Pero aquí viene la madre del cordero, ya que a la hora de apuntalar su argumento se ha apoyado en las hipótesis de Tesla.

Estaba fregando un vaso y casi se me ha caído de las manos.

Si hubiera mencionado a Nikola Tesla para hablar de fuerza, intuición, generación de nuevas ideas o cualquier otra de las muchas capacidades de las que gozó aquel genio, todo hubiera cuadrado; pero hablar de Tesla y abundancia económica es un desatino, un absurdo, un contrasentido que no debería haber tenido cabida en una charla sobre neurociencia.

A raíz de esta incidencia se ha despertado en mí una incertidumbre, no sobre el hecho de que seamos o no energía, eso está más o menos demostrado, sino sobre el persistente empeño en difundir ciertos conocimientos de alto nivel de forma masiva y sin control.

Tengo una duda más que razonable: ¿podría ser pan y circo?

28/marzo/2026 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»


MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Aldous Huxley, el escritor del mundo (in)feliz

Más allá de su famosa distopía futurista, el británico se convirtió en uno de los primeros autores en narrar los efectos psicodélicos del LSD o la mescalina. ¿Quién fue este escritor que describió cómo la humanidad quedaba ‘felizmente’ esclavizada?

Esther Peñas

«La gente es feliz. Tiene lo que desea y nunca desea lo que no puede obtener. Está a gusto; está a salvo; nunca está enferma; no teme a la muerte; ignora la pasión y la vejez; no hay padres ni madres que estorben; no hay esposa ni hijos; ni amores excesivamente fuertes». Así imaginó el escritor Aldous Huxley a los habitantes de un futuro distópico, en el año 632 de la era fordiana, en su opus magnum, en la que retrata una sociedad en la que los medicamentos alteran el estado de ánimo, las mentes están programadas para que no puedan imaginar maneras de vida alternativas a la que impera, donde la distracciones de los medios de comunicación sirven de grilletes mentales y en la que la facilidad para satisfacer el deseo sexual ofrece la falsa sensación de plena libertad. Un mundo feliz lo tituló.

Publicado en 1932, el texto se anticipó a las predicciones más aciagas que escuchamos hoy en día: una humanidad sin capacidad de respuesta, sin margen para la individualidad, la creación, la alteridad, convertida en marioneta del poder. «Nuestros hombres están condicionados de modo que apenas puedan obrar de otro modo que como deban obrar», decía el británico. Con esta novela, que escribió en apenas cuatro meses, Huxley reivindica la dignidad del individuo como epicentro necesario de convivencia y nos recuerda que sin cultura no hay libertad posible, renunciando él a la felicidad como imperativo. Pero ¿quién fue este escritor que describió cómo la humanidad quedaba felizmente esclavizada?



Aldous Huxley nace un mes de julio de 1894 (un año que contiene las mismas cifras que otra de las distopías canónicas, 1984, de Orwell), cerca de Londres. Su padre, un reputado biólogo; y su madre, de las primeras mujeres que estudió en Oxford. Tiene tres hermanos. Tras la muerte de su madre, su padre volvió a casarse y tuvo dos hijos más –uno de ellos, Andrew Huxley, ganó el Premio Nobel de Medicina por sus investigaciones sobre los impulsos eléctricos del sistema nervioso–.

Durante su adolescencia, padece queratitis punctata, una grave enfermedad ocular que produce opacidad en las córneas y que lo deja prácticamente ciego durante dieciocho meses. En vez de arredrarse, en ese periodo de tiempo comienza a aprender braille y estudia piano. Sin embargo, esta dolencia le obliga a abandonar sus estudios de medicina, iniciando los de literatura inglesa. Con tesón y cuidados médicos, Aldous logra recuperar la vista, una experiencia que más tarde narraría en El arte de ver.

Fue uno de los primeros escritores en experimentar con drogas psicodélicas como el LSD o la mescalina

Sus primeras publicaciones –ninguna de ellas traducida aún al castellano– son poemarios (La rueda ardienteLa derrota de la juventudLeda…) y un libro de cuentos, Limbo. Poco después escribió su primera gran novela, Los escándalos de Crome, donde relata con un mordaz estilo satírico las costumbres y extravagancias de los artistas e intelectuales, que quedan retratados como pedantes, frívolos y petimetres. Huxley mantuvo por aquella época una estrecha amistad con el conocido como círculo de Bloomsbury, en especial con Virginia Woolf o Lytton Strachey. Entre estos autores, su amigo más cercano fue DH Lawrence, de quien publicó una selección epistolar tras su muerte.

Ya por entonces Huxley era un viajero contumaz. Con los beneficios cosechados con su primera novela, se compra un Citroën y recorre Europa junto a su primera esposa, María, aventura de la que da cuenta A lo largo del caminoSu primer viaje a España lo realiza en abril de 1929, también en coche, con el principal objetivo de visitar el Museo de El Prado. Unos meses más tarde, regresaría a España para visitar ciudades como Ronda, Cádiz, Jerez, Sevilla, Barcelona, Valencia, Almería, Granada o Tarragona.

Después, el británico decide instalarse en el sur de Francia, en una casa cerca de la playa. Allí recibe a sus amigos como la argentina Victoria Ocampo y lleva una vida familiar y apacible, hasta que en 1932 el matrimonio –que tuvo un único hijo, Matthew– visita Latinoamérica, recalando en Guatemala, Honduras, México y el Caribe. A su regreso a Francia, Huxley se enfrasca con una novela en la que reflexiona acerca de lo sexual y lo intelectual, Ciego en Gaza, encontrando en la vía mística una resolución al conflicto que encontraba el autor entre ambos territorios.

De su estancia en California –lugar al que la familia Huxley se trasladó definitivamente en 1937–, quedaron algunos guiones escritos para Hollywood, la amistad de un puñado de personalidades del celuloide como Greta Garbo, Chaplin o George Cukor, la materia para un nuevo texto (Viejo muere el cisne) y una nueva compañera vital, Laura, con quien contrajo matrimonio en 1956, un año después de que falleciese su esposa María.

Murió el 22 de noviembre de 1963, el mismo día que John Fitzgerald Kennedy

Abstemio, fue uno de los primeros escritores en experimentar con LSD y otras sustancias psicotrópicas como la mescalina o la psilocibina en la década de los cincuenta. En su ensayo Las puertas de la percepción, que escribió en 1954, recoge sus vivencias con las drogas y describe minuciosamente los efectos alucinógenos y los cambios sensoriales que él mismo vivió. El libro se convirtió en una de las principales referencias literarias en el periodo de efervescencia psicodélica de los años sesenta, tanto que la banda The Doors, liderada por Jim Morrison, debe su nombre al ensayo de Huxley –no es su única vinculación con la música: el escritor también aparece en la emblemática portada del Sgt. Pepper’s Lonely Hearts Club Band de los Beatles–.

En 1961, un incendio destruye su casa por completo y arrasa con todas sus pertenencias. En medio de las llamas, Aldous solo puede rescatar un violín perteneciente a su segunda esposa y el manuscrito de su novela La isla, una especie de contrapunto de Un mundo feliz en la que llevaba un lustro trabajando. Un año antes le habían diagnosticado un cáncer de lengua que, a base de radioterapia, consiguió contener durante un tiempo para mantener sus compromisos profesionales: siguió impartiendo conferencias en todo el mundo y terminó su última obra, Literatura y ciencia.

El 22 de noviembre de 1963, el mismo día que Lee Harvey Owsald asesinaba a John F. Kennedy en las calles de Dallas, Aldous Huxley moría plácidamente en Nueva York tras pedir que le administrasen una doble dosis de LSD como terapia paliativa en su agonía. Para entonces, como él había dicho, «la investigación de las enfermedades había avanzado tanto que cada vez era más difícil encontrar a alguien completamente sano». Como él había pedido, aún de cuerpo presente, se le leyó al oído El libro tibetano de los muertos para iniciar su camino hacia el otro lado.

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