domingo, 12 de abril de 2026

 VOCES entre VOCES

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LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.

5 poemas de La vida corriendo hermosa hacia los desagües, de Carlos Barral Álvarez

05 Mar 2026 Laura di Verso

 

Enhorabuena, acaba de abrir usted un libro de poesía. Espero que no venga aquí con prisas, con ambición de suspense, de largas historias o de romances caballerescos. Este es un libro para la emoción. En este poemario se va usted a encontrar la nostalgia, la alegría, la añoranza, la señaldá, la carnosidad y la euforia; todas las emociones en modo ringlera, como el propio Carlos dice. Es un libro para tomar notas, hacer fotos, guardar en favoritos, copiar y pegar… Un poemario pantone: para cada momento su verso, su estrofa.

Para catalizar cada rabia y cada injusticia, pero también para comprender cada sublimidad y cada belleza. Todas ellas contradicciones que se pueden encontrar en cada momento de la vida, y también en cada poema de este libro. Así que téngalo usted siempre a mano, disponible, para disfrutar lento, como quien hace una fabada sin olla exprés, como quien prepara la urdimbre de un telar y se pasea lenta y esmeradamente por su trama. Bienvenido”. —Rodrigo Cuevas

Zenda comparte cinco poemas de La vida corriendo hermosa hacia los desagües, de Carlos Barral Álvarez (Eolas).

***

Muero contigo, estío

Al verte morir año tras año, estío,
contigo me voy muriendo.

Muero añorando esa luz que se despeña contra las ortigas,
bañando las mareas, desarbolando las almas ávidas de libertad.

Y ante la más que cantada senectud de una algarabía
que venía rompiendo las rutinas, de manera sibilina
comienza el tiempo como a derrumbarse,
como a disolverse,
a dispersarse como árbol que se inmola,
como amor agonizante,
como carrusel apolillado.

Muero contigo, estío;
cada año más atónito y entristecido
al verte girar hacia el abismo otoñal el cual,
aún siendo hogar y matria,
me ahoga en su intolerancia, en su mermar,
en la distancia que expandiendo se va
entre la derrota de nuestros sueños y la ambición
de un futuro que zarpa hacia lo menguante.

Mueres, estío, y yo contigo.

***

Los olvidados

Uno va desnortado escribiendo
por entre la memoria
de los olvidados.

Uno camina taciturno
entre la poesía de la tristeza
merodeando por las tumbas sin nombre,
allá donde la vida emerge desvergonzada.

Como las ráfagas de viento,
las tumbas sin nombre susurran
a las ramas y a los que en silencio
demoran un instante
su rumbo.

***

La vida corriendo hermosa hacia los desagües

Si no claudican las flores,
tampoco la pasión se ahoga
ante los delirios del mal.

Con los labios rojos de emoción
y con el viento a favor,
principian algunas tonadas que ponen los vellos de punta
a los que hostigan.

¿Escucháis?
¿Sentís la sangre agolpándose tan joven?

¡Yo también estoy liado con la fiebre de la belleza
y con el ardor de la vida que hace poesía de lo más sencillo!

¿Escucháis?
¿Sentís la emoción corriendo
absurda y feliz por nuestras venas?

Toda esperanza naciendo solitaria en cada amanecer
aguarda por nosotras
sentida y generosamente.

Escucho la sangre y oigo la canción
mientras la vida corre hermosa hacia los desagües.

***

Sin útero

Desde que abandonaste lo corporal
y me quedé sin útero
me acerco hasta aquí para ganar el tiempo.

Ha salido el sol en el parque que antaño fuera camposanto
cuando, de improviso, un instante de paz llega sigiloso
y se acoda a mi lado;
bien pudiera tener un nombre,
tender puentes,
consolidar horizontes:
volar.

Toda esta paz que ahora se convoca
podría tener su cátedra,
podría tener su jardín,
podría ser una república o un tributo a lo que se añora.
El cielo, ahora sin mácula,
que siempre marcha en su estatismo hacia la eternidad;
el aire, apenas perceptible;
los pequeños insectos que fulguran y que se apresuran
mientras las aves se enredan, ajenas,
a lo que un rumor sostiene entre las manos.

Toda esa paz en suspensión daría yo,
en este instante,
por verte de nuevo,
por darte la mano,
por escucharte reír,
por una conversación contigo, como tantas veces,
como ya nunca.

***

XXX

Ni sería apenas nada, ni estaría bendecido,
probablemente mis alas se habrían plegado
absurdamente, mi vuelo sería inútil,
como gesto de piedra,
y mis ojos verían cosas apagadas
porque la luz estaría suspensa,
enjaulada en un obscuro espacio,
en un altillo inalcanzable, y las camelias
se habrían manchado de dolor
derrotadas como milicianos pobres,
mientras los dioses soñarían con la jubilación
y mis manos acariciarían un cuerpo equivocado.

Pero la vida ha sido espléndida; así,
con tus ojos de miel y de almendra
sirvo a las estirpes del futuro y penetro en los rigores del frío
con cautela, pero feliz.

Con tu vientre he tenido la magia a mi alcance,
hemos traído al mundo, y sin permiso,
dos criaturas de belleza asombrosa, de caudal amplio,
y hemos labrado los campos de su vida,
y seguimos guardando el pan, y la manzana,
sus ruegos, nuestra dicha.

Así que no me faltes, amor, porque sin ti
apenas sería nada.

—————————————

Autor: Carlos Barral Álvarez. Título: La vida corriendo hermosa hacia los desagües. Editorial: Eolas. Venta: Todos tus libros.

BIO

Carlos Barral Álvarez (Oviedo, 1969) desde siempre anda enamorado del arte de alta alcurnia y del de baja estofa, de la cultura en su vastedad. Es de formación, y deformación, autodidacta. Dirige la productora El Cohete Internacional. Desde 2016 es mánager de Rodrigo Cuevas. Ha coordinado para el Centro Niemeyer varias ediciones del ciclo Entre versos y acordes. Dirige el festival asturiano sobre comunidad cultural “Fiasco”, en Mieres. En 2009 presentó el recital Performance Lírica, recital trifásico en el Teatro de La Laboral de Gijón, el cual posteriormente mutó en la exposición Performance Lírica: 24 poemas audiovisuales. En 2019 publica en la editorial Canalla Oxidación, compilación de su poesía entre 2000 y 2010. “Asfixia”, mejor cortometraje experimental en el Celaya Experimental Film Fest mexicano, es un poema visual escrito y dirigido por Asur Fuente, protagonizado por él e inspirado en varios de sus poemas. En 2021, con fotografías de José Ramón Cuesta y poemas de su cosecha, ve la luz El dulce encanto de lo inadvertido, un libro objeto editado con primor por Eolas. Un día inolvidable, que se nutre de El dulce encanto de lo inadvertido y de Asfixia, es una instalación transversal, híbrida, performática, en la que unos cuantos poemas suyos atraviesan diversas disciplinas artísticas para hacerlas confluir en el lenguaje de la poesía.

Carlos Barral x Pablo de Lillo.

https://www.zendalibros.com/5-poemas-de-la-vida-corriendo-hermosa-hacia-los-desagues-de-carlos-barral-alvarez/

TEMAS TERTULIA 17-4-2026

NOTICIAS

COSAS

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

TEXTOS TERTULIA 10-4-2026

GUERRA

PROCESOS

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Colaboración gráfica: Victoria Blanco.

GUERRA

SE EQUIVOCÓ LA PALOMA

Los dos bloques llevaban tres años y medio de guerra infernal. No quedaban ya soldados mayores de veinte años, ya pronto sería una guerra de niños contra niños. Hasta las bestias miraban asombradas la inexplicable bestialidad de los hombres. Los medios de comunicación del frente eran ya sólo palomas mensajeras, pues las bombas magnéticas habían inutilizado los que se creía avanzados sistemas informáticos, y hasta la electricidad llegó a ser un lujo. Era, como siempre, una cuestión de codicia y orgullo entre líderes insensibles y desquiciados lo que hacía imposible detener la carnicería: ambos habían jurado por su honor que nunca darían el primer paso para solicitar la paz o detener el conflicto, del que esperaban salir victoriosos.

Daniel, a sus ocho años, era plenamente consciente de la situación: pronto su único hermano mayor vivo, de apenas quince años, sería llamado a filas como antes lo habían sido sus otros dos hermanos mayores, ya enterrados en alguna fosa común del frente. Daniel había criado y domesticado dos palomas, a las que más de una vez tuvo que evitar con ruegos que no terminaran en la paupérrima olla familiar. Haciendo uso de su natural habilidad para la copia, que tan buenos resultados le había dado en las pocas clases de dibujo a las que pudo asistir, escribió dos mensajes idénticos: “DEN ORDEN DE ALTO EL FUEGO INMEDIATO, NOSOTROS YA LA HEMOS DADO”.

Las dos palomas sobrevolaron los campos calcinados y en apenas ocho horas se detuvo el ya cotidiano traqueteo de la artillería y pronto comenzaron las celebraciones en las ciudades cubiertas de escombros.

Los líderes transmitieron idéntico mensaje:”Hemos vencido, ellos han claudicado y rogado la paz”.

Aún pasaron tres días hasta que se descubrió el engaño: ninguno de los mandos militares había enviado el mensaje, era una falsificación, posiblemente de los servicios secretos del enemigo, decían. Los jefes militares de ambos bandos intentaron volver a la contienda, pero, tanto en la población civil como en los agotados soldados, la euforia de los últimos días se transformó en inmensa indignación y las órdenes, incluso bajo la estricta disciplina militar, fueron masivamente desoídas. Era imposible volver al combate, a la guerra, al odio: ya todos habían recordado el casi olvidado sabor de la paz y sabían que no habían sido las palomas quienes se habían equivocado.

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PROCESOS

La infancia nos obliga a interpretar a los adultos y sus vidas llenas de todo lo que a nuestros ojos no tiene ningún interés; así, un pequeño cerebro -o grande, quién sabe- tiene que ajustar expresiones y comportamientos que le resultan incomprensibles y, sin embargo, intuye necesarios para la supervivencia física y emocional.

¿Qué decidió mi cabeza infantil con respecto al concepto «proceso»? Pues lo acomodó a lo que consideraba importante, las anginas que yo padecía cada vez que mi cuerpo daba un estirón y tenían, según voces de mis cuidadores, su particular «proceso»: tres días de subida y tres de bajada.

El significado quedó incorporado a mi diccionario personal haciéndome creer que todo, absolutamente todo en la vida funcionaba mediante procesos con un tiempo de escalada y un tiempo de descenso. Para sazonar mi interpretación me fijaba en situaciones externas que me daban la razón; el sol salía cada día con suavidad e iba aumentando su fuerza hasta un punto tras el cual comenzaba a rebajar esplendor camino del ocaso.

Al crecer y salir al mundo algo me desconcertó. Muchas y repetidas veces, en situaciones complejas aguantaba sin pestañear el tirón de la escalada con la esperanza de que, una vez la situación alcanzara su cénit, comenzara a descender y se suavizara. Pero las cosas no funcionaban así. Más bien todo iba a golpes, a tramos, a un «ahora sí, ahora no, ahora tal vez».

Pasaron los años y yo seguía observando el exterior para ver, según mi criterio, dónde fallaba el sistema de los procesos. Un día, no hace tanto, dejé de mirar solo el exterior y comencé a echar también un vistazo hacia dentro; recordando con detalle aquellas anginas de la infancia, entendí que los seis días que contabilizaban los mayores no se referían fielmente a la inflamación y desinflamación de mis amígdalas que, en realidad, no dolían a un ritmo determinado ni tenían una duración exacta, sino al tiempo que tendrían que cuidarme para que la amigdalitis no se complicara.

Con esta mirada retrospectiva hice dos descubrimientos que aplicados a día de hoy me facilitan la comprensión de lo que va ocurriendo a mi alrededor; uno es que los procesos vitales son como montañas rusas, tienen un principio y un final, pero lo que sucede en el tramo intermedio, aunque sea previsible siempre es sorprendente; otro es que ir subido en el vagón de la atracción no es lo mismo que contemplar la escena desde fuera.

No tenemos la capacidad, ni siquiera cuando cuidamos a alguien con amor, de entender verdaderamente el proceso ajeno ya que estamos pendientes de nuestra propia actuación. Convendría practicar mentalmente el intercambio de posiciones, no solo por empatía -que también-, sobre todo para dar paso al equilibrio entre lo que nos demandan y lo que nos creemos conveniente suministrar.

Para hacerlo, o al menos intentarlo, suelo aprovechar los descansos que existen en la trayectoria por muy accidentada que esta sea.

Por cierto, una vez vi al sol ocultarse de golpe.

12/abril/2026 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»

PROCESOS

La presencia de la memoria

7 abril, 2026 

Por José Marcelo Ruiz

Hablar de la memoria, o mejor habría que decir ‘escribir sobre la memoria’, con el objetivo de dejar escritas las reflexiones sobre su presencia o ausencia en el ser humano. Ejemplo, de ello, es el  poeta y escritor argentino Jorge Luis Borges, quien, en uno de sus poemas  ha dejado escrito: “Somos nuestra memoria, somos ese quimérico museo de formas inconstante, ese montón de espejos rotos.

Interesante reflexión la de Borges que nos conduce a la conclusión de que es la memoria la que nos da identidad como ser humano; tanto individual como social. Porque no somos nadie sin esos recuerdos de la infancia; y si no existe un pasado lleno de experiencias que nos enseñe a vivir. Porque la pérdida de la memoria es la muerte de lo que somos. Conocer el pasado de un ‘Pueblo’, y mantenerlo en la memoria, es el camino para vivir el presente sin errores; construyendo un buen futuro.

Razón para escuchar a los mayores; aprender de sus enseñanzas. Mantener presente  la historia y la cultura; e, incluso, cuestionarla para no caer en el peligro de repetir lo que se hizo mal. Lo triste es como, popularmente, se dice: “la historia se repite’, porque los malos hechos no se superan. Ya sea por la ignorancia de la juventud, debido a una mala formación; o bien porque, tristemente, no aprendemos. Esta actitud perjudica la convivencia social y política.

Otro autor que escribe sobre la memoria es el novelista y periodista colombiano Gabriel García Márquez, de quien quiero recoger también algunas reflexiones, a mi opinión muy acertadas. Nos dice: “Hay una ley de la memoria que hace que las cosas de la niñez se queden fijadas para siempre”. Lo argumenta en estos términos: “Todos nosotros nacemos con un disco vacío que tenemos que llenar con un material nuevo y fascinante. Pero, a medida que uno se va haciendo mayor, el disco duro está cada vez más lleno, hasta que, finalmente, ya no acepta material nuevo. Entonces, tenemos que empezar a utilizar disquetes, pero tenemos que quitar cada disquete cuando está lleno, y si queremos recordar algo tenemos que volver a insertarlo. Entre tanto, la memoria que ha sido grabada en el disco duro siempre está disponible. A ese disco duro es a lo que me refiero cuando hablo de mi infancia”.

Este disco duro lleno de vivencias y experiencias, que conforman nuestra identidad cultural, es la que estamos obligados a reconocer y transmitir de generación en generación para no caer en el olvido. Abrir el libro de la historia  y leer sus páginas para que, como disquete que se inserta, esté siempre presente en la memoria colectiva.

Otro tema es la ausencia de la memoria que, como he expresado  es “la muerte de lo que somos”. Y cuya expresión podemos hacer similitud con la enfermedad del Alzheimer; demencia que se padece y destruye lentamente la memoria, el pensamiento y realizar tareas sencillas. Debido a la muerte de las neuronas cerebrales. Y cuyo olvido podemos comparar, como enfermedad que afecta socialmente, tanto en la pérdida de nuestra memoria cultural, ésta por imponerse la influencia de sistemas socio-económicos y culturales, actualmente, resurgentes;  y la memoria histórica cuando se permite un pacto de silencio; manipulación o imposición institucional por regímenes no democráticos; o bien por desconocimiento, dejadez o abandono. Triste realidad que se debe combatir, como expresado anteriormente, con una buena formación socio- cultural y conocimiento de nuestra memoria histórica. Formación que  debe estar presente en la educación desde la infancia. 

Este artículo se ha publicado en el periódico DIGITAL NOTICIAS 24 (Comarca de la Axrquía), el 30 de marzo de 2026. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés en los temas de cultura, de pensamiento y opinión.

https://www.noticias24digital.com/

https://josemarcelopoeta.wordpress.com/2026/04/07/la-presencia-de-la-memoria/


MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

La teoría del vínculo de Pichon-Riviere

Una teoría basada en el psicoanálisis que ofrece otra perspectiva sobre las relaciones personales.

Cómo nos comunicamos o qué conductas llevamos a cabo con ellos o en su presencia, entre otros aspectos, afectan en gran medida al tipo de relación que tenemos con los demás. 

Teniendo en cuenta que las relaciones interpersonales son un elemento de gran importancia en nuestro desarrollo y que el ser humano es un ser gregario por naturaleza, ser capaz de vincularse afectivamente de una forma correcta y que permita el contacto normativo y relativamente continuado resulta fundamental.

De hecho, ya desde el nacimiento ser capaz de establecer un vínculo es importante, habida cuenta que tras el nacimiento existe una dependencia absoluta del bebé respecto a los adultos a su cargo. Es por ello que el estudio sobre los mecanismos empleados para relacionarse con nuestros semejantes han sido objeto de múltiples investigaciones y generado diversas teorías.

Entre ellas podemos encontrar la teoría del vínculo de Pichon-Riviere, uno de los primeros psicodinámicos en pasar de la psicología intrapsíquica a la psicología interpersonal en el terreno del psicoanálisis.

El vínculo según Pichon-Riviere

El término "vínculo" es conceptualizado por Pichon-Riviere como la forma en que una persona se relaciona con las demás, estableciendo una estructura relacional entre ambos comunicantes que va a ser única entre ellos dos. 

Dicha estructura marca la manera en que se va a interactuar, estableciendo que pautas comunicativas y que conductas son aceptables y adaptativas en el contexto de la vinculación.

El vínculo no se refiere únicamente a un componente emocional sino que incorpora tanto esfera emocional como la cognitiva y la conductual, modificándose mediante la interacción todos estos aspectos. La estructura resultante es dinámica y fluida, variando y viéndose afectada por la retroalimentación que la conducta de uno produce en el otro. 

El vínculo es un elemento fundamental para la supervivencia y la adaptación al medio tanto social como natural, dado que permite influir en el medio a la vez que se es influido por este. La existencia de vínculos se debe principalmente a la capacidad de comunicación, a través de la cual establecemos contacto con otros y aprendemos en base a las consecuencias de nuestras conductas sobre ellos.

Componentes

Según la teoría del vínculo la vinculación es bicorporal, dado que a nivel físico son dos los elementos en contacto (el sujeto y el o los otros). Sin embargo, a pesar de ser dos seres los que interactúan en todo vínculo o relación, hay al menos tres componentes que se tienen que tener en cuenta, el yo emisor, el objeto (considerándose como tal la persona o cosa con la que se produce la vinculación) y el tercero, que se entiende como el ideal o fantasía construida por el yo sobre el objeto y que indica cómo vamos a relacionarnos con él.

A la hora de establecer una relación con un objeto el sujeto mantiene dos vínculos al mismo tiempo, uno externo con el objeto en sí y uno interno con la fantasía inconsciente que va a ser proyectada en el objeto y que va a marcar la existencia y el tipo de comunicación. 

En un vínculo sano, según Pichon-Riviere, la estructura que va a surgir de la interacción va a ser de tipo espiral, encontrándose la conducta y comunicación del sujeto con una reacción por parte del objeto que va a dar una retroalimentación al primero de manera que pueda variar su conducta.

Asimismo, el objeto también va a modificar su conducta en base a la actuación del sujeto, siendo el vínculo una relación bidireccional en que ambos elementos en comunicación se influyen mutuamente de forma dinámica y motivada por necesidades psicológicas.

Las tres D

Para el autor de la teoría del vínculo, el papel o rol que se asume en la interacción vincular es de gran importancia. Se ha de tener en cuenta a la hora de asumir un rol el papel que cada uno de los componentes del vínculo ha de tener y el hecho de que se pongan de acuerdo en el papel otorgado a cada uno. 

En una vinculación principalmente podemos encontrar la figura del depositante, que es quien emite la información o conducta, el depositario o destinatario de ésta y lo depositado, el contenido transmitido o la acción llevada a cabo.

Comunicarse en el vínculo

Tal y como hemos mencionado uno de los requisitos fundamentales del establecimiento de un vínculo es la presencia de una comunicación fluida entre sujeto y objeto. En lo que se refiere al acto comunicativo Pichon-Riviere parte de la creencia de que toda comunicación se da en base a cinco principios fundamentales.

En primer lugar destaca que que lo social nos afecta y estructura desde dentro, formando parte de nuestro ser. Queremos y necesitamos vincularnos, siendo afectados y afectando a la vez al entorno.

Un segundo principio se refiere a que las conductas que llevamos a cabo están determinadas por lo más interno. Nuestro inconsciente nos impulsa a actuar comunicativamente de cara a expresar nuestras necesidades, pulsiones y deseos.

El tercero de los principios implica que todo acto o incluso la ausencia de este son comunicativos, no pudiendo haber un acto que no transmita nada. Cada actuación e interacción llevada a cabo encierra un significado profundo que puede estar oculto.

Otro principio hace referencia a la necesidad de dinamismo, apertura y adaptación mutua entre personas vinculadas, haciendo ver que la ausencia de fluidez y la presencia de una perseveración y repetición constante es sinónimo de patología.

Por último, indica que todos los individuos tratan en todo momento de comunicarse, siendo toda actividad mental dirigida a establecer una comunicación.

Extrayendo aprendizaje: ECRO

A través de la comunicación extraemos un aprendizaje que nos permite una vinculación más adaptativa. Los datos extraídos de la interacción nos permiten generar un esquema con el que organizar los conceptos de manera que podamos ir adaptándonos a los cambios que sufre la realidad. 

Dicho esquema funciona con los conceptos adquiridos a lo largo de nuestra vida para trabajar en el contexto de la interacción y producir cambios que modifiquen el mundo. Así, usaremos los esquemas formados con el fin de influir en el medio y hacer de los vínculos algo más funcional y adaptativo.

Las tres áreas

En el proceso de interacción entre los componentes de un vínculo el sujeto debe establecer una relación entre su mente, su cuerpo y la realidad exterior. 

Estas tres áreas coexisten en todo momento, si bien puede haber un predominio sobre una u otra según llevemos a cabo determinadas conductas. Según Pichon-Riviere, que predomine o que sea inhibido va a marcar la personalidad del individuo, que a su vez va a afectar en gran medida a la capacidad de vinculación y puede llegar a generar vínculos patológicos.

El campo psicológico

A la hora de establecer un vínculo, la interacción entre los elementos vinculados se da en un contexto concreto en el que se produce el intercambio, un contexto que recibe el nombre de campo psicológico. Se trata del contexto en el que el sujeto se comunica con el medio.

El autor propone que de este campo psicológico se puede extraer a partir de la observación diferentes datos que permiten trabajar a nivel clínico con grupos. Principalmente las informaciones más relevantes a este respecto pasan por la propia conducta manifestada por el sujeto, los cambios corporales que permiten analizar las emociones y actitudes de éste, la comunicación preverbal, los hechos vividos o vivencias y el contorno o conjunto de elementos que se encuentran en interacción permanente.

Un vínculo sano

Se va a considerar sano todo aquel vínculo en que el Yo es capaz de utilizar estrategias para gestionar lo malo y conservar lo bueno de la relación, manteniendo una comunicación bidireccional eficiente que pueda ser adaptativa. Para que ello sea así es necesario que haya una comunicación permanente, sincera y directa en la que se tenga en cuenta las necesidades de sujeto y objeto, además de que dicha comunicación produzca un aprendizaje que permita la retroalimentación de la propia conducta.

Así pues, los componentes clave para la existencia de un buen vínculo son la presencia de una comunicación bidireccional correcta, eficiente y en la que existe feedback y el hecho de que dicha comunicación permita la adquisición de un aprendizaje.

Vínculos patológicos

No todo tipo de vínculo es sano. Si bien como hemos dicho generalmente el vínculo supone una estructura espiral en que se va dando una retroalimentación de la relación, en ocasiones dicha estructura se ve entorpecida y paralizada por el miedo, que haciendo que el tercero actúe como barrera provoca que el vínculo acabe volviéndose algo estático que impide adaptarse de forma adecuada a la realidad comunicacional.

Así, para el autor de la teoría del vínculo existen diferentes maneras de relacionarse que constituyen una vinculación patológica al no producirse un aprendizaje o al encontrarse disfuncionalidades en la comunicación que hace que esta no sea completamente bidireccional y no produzca una correcta modificación mútua. La comunicación dejaría de ser totalmente permanente, sincera, directa o dialéctica. 

Algunos de los principales vínculos patológicos son los siguientes:

1. Vínculo paranoico

En este tipo de vínculo pueden aparecer conductas agresivas y de desconfianza, reivindicando algo uno al otro.

2. Vínculo depresivo

La vinculación establecida genera o es generada por la presencia de culpa o necesidad de expiación.

3. Vínculo maníaco

Relación establecida debido a la expansividad emocional. Se basa en la impulsividad y la actividad frenética.

4. Vínculo esquizofrénico

Este vínculo se caracteriza por una elevada presencia de aislamiento de la realidad, considerándose que el autismo como ausencia relacional es una característica de este vínculo psicopatológico. Según Pichon-Riviere, es propio de la esquizofrenia y de otros trastornos psicóticos en que se desvincula el yo con la realidad. Pueden aparecer agrupaciones de otros tipos de vínculos.

5. Vínculo obsesivo

La relación propia de un vínculo obsesivo supone que al menos uno de los individuos vinculados pretende mantener un control y orden en la relación. Se pretende controlar y vigilar al otro debido a la ansiedad producida por la desconfianza.

6. Vínculo hipocondríaco

La forma de relacionarse con el entorno pasa a ser la queja por el estado de salud o la preocupación por el cuerpo.

7. Vínculo histérico

Este tipo de vinculación se basa la representación, queriendo la psique de uno de los componentes del vínculo querer expresar algo a través de la actuación o la sintomatología. Así, hay un gran dramatismo y plasticidad. El tipo de expresión puede ir desde la sintomatología física (convulsiones, alaridos, etc.) propio de una histeria de conversión o a través de miedos derivados de la desconfianza.

8. Vínculo nocturno

Propio de sujetos con estados de alteración de conciencia, en este tipo de vinculación un sujeto intenta establecer una relación con un objeto pero se ve dificultado por el sueño. Si logra establecerlo suele tener tintes delirantes.

9. Vínculo homosexual

Pichon-Riviere partía de una concepción tradicional del psicoanálisis que veía las relaciones homosexuales como una perversión. Para el autor, el vínculo homosexual tenia como objetivo establecer una relación con un objeto que en algún momento es considerado dañino o perseguidor, intentando conquistar dicho objeto a través de estrategias de control y apaciguamiento.

Actualmente la idea de que la homosexualidad pertenece al ámbito de los trastornos mentales está totalmente refutada.

10. Vínculo epiléptico

Los vínculos de este tipo, que según este enfoque son especialmente localizables en pacientes epilépticos, suponen la presencia de tenacidad, viscosidad en la relación y un cierto componente de destructividad.

11. Vínculo regresivo

El vínculo regresivo surge en el momento en que la mismidad, la consecución del yo completo o la totalidad del ser, es negada o nublada. Para este autor este tipo de vínculo es tipo de episodios psicóticos, y en cuadros en que hay una despersonalización.

Importancia de esta teoría

Más allá de su impacto a la hora de estudiar y analizar la importancia de los vínculos y su deformación en procesos patológicos, la importancia de la teoría del vínculo es tal que marcaría un precedente en el surgimiento de la psicología social. 

Hay que tener en cuenta que en la época en que surgió esta teoría la psicología psicoanalítica estaba principalmente focalizada en los conflictos internos de cada persona, haciendo escasa referencia a los factores ambientales y a los mecanismos relacionales entre personas.

Con esta teoría Pichon-Riviere abriría la puerta al estudio sistematizado de las relaciones humanas y su organización desde el psicoanálisis, sirviendo sus estudios para mejorar la situación de múltiples pacientes mediante el tratamiento de sus comunicaciones, en un ámbito anteriormente poco trabajado anteriormente.

Referencias bibliográficas:

  • Pichon-Riviere, E (1980). Teoría del vínculo. Selección y Revisión de Fernando Taragano. Colección Psicología Contemporánea. Ediciones Nuevas: Buenos Aires

Oscar Castillero Mimenza. (2017, febrero 7). La teoría del vínculo de Pichon-Riviere. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/social/teoria-vinculo-pichon-riviere

https://psicologiaymente.com/social/teoria-vinculo-pichon-riviere