domingo, 31 de mayo de 2026

 VOCES entre VOCES

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LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.


5 poemas de Nada yo sino en ti, de Ismael López Gálvez

19 Oct 2025 Laura di Verso

Ismael López Gálvez (La Carolina, 1990) reúne en Nada yo sino en ti más de una década de poemas de amor. En esta antología personal, la presencia de lo amado se despliega como la única salvación posible, mientras que la ausencia imaginada abre abismos íntimos y vacíos.

«Para mí no hay un mí sin ti / ni un yo sin tú».

Como es propio de la escritura palimpséstica del autor, sus versos rinden ecos que van desde Homero a Carmen Conde, y desde Safo a Joan Margarit o Luis Alberto de Cuenca. Y aun así, su voz se escucha siempre personal, sincera y clara, dispuesta a que el tiempo la engulla si con ello queda la vaga certeza de que amar es la forma más pura de existir y habitar la vida.

En Zenda reproducimos cinco poemas:

DESOLVIDO

No volveré a subir al árbol frágil

en busca de los cantos de chicharra,

ni a recolectar hojas de morera

para gusanos tristes y atrapados

que nunca volarán. No volveré

porque la nada vuelve a lo que fuimos

y donde nada queda, nada hubo.

Y sin embargo, amor, es tu haz de luz

el que regresa siempre, y son tus labios

últimos los que saben a primeros,

porque contigo todo es un principio,

un ahora que lucha con la vida

que pretende olvidarnos cuando acabe.

*

NONESMANNESLOND

Querida Alda Merini:

la tierra del poeta es acaso

la tierra del pobre. Pero ¿dónde

habitamos los que buscamos serlo?,

¿dónde los que jamás escribiremos

«Después de tanto todo para nada»

ni endecasílabo semejante? Nuestra

será la tierra de nadie, aquella

que la hojarasca anega

por no encontrar las manos que la barran.

Y cuando el fuego crepite

y se retuerza

y baile

y sólo caliente el abismal vacío,

 

nos hallaremos en sus formas,

 

como el amor,

que hasta ausente

nos da su compañía.

*

QUÉ COSAS

Cuando escribo mi nombre leo el tuyo.

Si me pierdo buscándote, me encuentro.

Si me encuentro, me pierdo por buscarte.

Qué cosas: estás tú en todas las cosas.

Incluso si no estoy ya nunca falto.

Cuando leo tu nombre entiendo el mío.

La soledad de estar contigo a solas

es sana compañía. Nada falta.

 

Nada, salvo la nada de ser nada.

*

EN ESO CONSISTE AMAR

«Y que nuestra vejez sonría al mundo

desde su aceptación de la catástrofe».

Luis Alberto de Cuenca

 

Cuidémonos la juventud

y la mañana,

que nuestra caricia disfrute la piel tersa

y la belleza del cuerpo,

pues la catástrofe sobrevendrá como la lluvia

y arrebatará el color de la rosa en su voluntad

de imponer el blanco y negro.

Entonces amémonos la vejez

y la noche,

que nuestro abrazo consuele las heridas

y el surco de las arrugas,

pues Propercio dijo la verdad,

y Aurora estampó «besos

una y otra vez

en los cabellos canos» de Titono,

lamiendo su decrepitud

y eternizando el deseo.

 

En eso consiste amar, en aceptar que un día

dejaremos de ser los mismos

para cuidarnos

como si fuésemos los de antes.

*

NO ESPERO

Yo no espero ser nada menos que lo que esperas,

que verme en los espejos como me ven tus ojos,

que vivir a la altura de la vida que ansías,

que habitar en la noche para velar tus miedos.

 

Yo no espero esperarte si maldices la espera

ni negarte mi sangre si requieres mi muerte.

Yo no espero ser nadie que tú nunca me pidas:

busco ser sólo el eco de tu razón nombrándome.

—————————

Autor: Ismael López Gálvez. TítuloNada yo sino en tiVentaAmazon

https://www.zendalibros.com/5-poemas-de-nada-yo-sino-en-ti-de-ismael-lopez-galvez/

TEMAS TERTULIA 5-6-2026

INMORTALIDAD

ADAGIO

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

TEXTOS TERTULIA 29-5-2026

LAS CLAVES DE LA VIDA.

TIPICOS ERRORES HUMANOS.

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Colaboración gráfica: Victoria Blanco.


LAS CLAVES DE LA VIDA.

LAS TRES LLAVES

En este mundo y dimensión, todos nacemos con tres cadenas y nuestra existencia no es más que la búsqueda constante de las tres llaves que abren los candados que las cierran.

La primera es la cadena de la supervivencia material: sin alimento y cobijo nada podemos hacer ni construir. Hace años leí un estudio sobre los niños de la calle de Brasil, “os meninos da rua”, que en realidad vagan por las calles de todo el mundo. Muchos de estos niños tenían deficiencias mentales que no eran producto de una enfermedad o una tara genética, sino de la mala alimentación y estaban ya condenados de por vida a la deficiencia psíquica que padecían.

Me planteaba yo entonces, como tantos, el dilema de si es preferible tener libertad sin pan o pan sin libertad. Ese informe me convenció de que el primer paso ha de ser siempre el pan: con una mente mínimamente desarrollada se puede identificar y luchar contra una tiranía, sin esa mínima base, es imposible.

La segunda cadena es la del entorno social, que se puede presentar en forma de familia desestructurada, sistema político opresivo, relaciones laborales absorbentes o inexistentes o bien un sistema educativo castrante. Es nuestra cara social, el segundo escalón donde somos, o creemos ser, algo más que cualquier otra especie del planeta. Anclados todavía en formas de relación primitivas y verticales, actualmente, el desperdicio de capacidades individuales que podrían reflejar sus frutos en el grupo es constante. La sabiduría evolutiva de una especie se puede medir sin duda por el aprovechamiento energético que hace de si misma y su entorno. En ese sentido, los humanos somos bastante primitivos, y sólo la juventud de nuestra especie, apenas 225.000 años, puede justificarnos mínimamente.

La tercera cadena, aquella a la que pocos llegan a identificar siquiera, tras haberse liberado mínimamente de las anteriores, es la de la mente, lastrada y condicionada por las circunstancias que la han convertido en un círculo cerrado del que difícilmente puede evadirse. Es esa mente que, carente de educación creativa y esclava de sus miedos, no sabe identificar un peligro real pero puede crear otros completamente abstractos e imaginarios en torno a los cuales hace girar su existencia y sus retroalimentados miedos. Es la mente que no puede concebir siquiera una estructura social sin líderes que le guíen, que le ordenen, que le regalen cadenas con la única condición de ser, en apariencia al menos, cálidas. La misma mente que al hablar de espiritualidad la identifica con las extrañas imágenes antropocéntricas creadas como forma de negocio socialmente parasitario, creyendo poder concebir a un dios todopoderoso, pero incapaces de conocer siquiera su obra, una contradicción aberrante. Es la mente de cualquiera de nosotros.

Intuyo que la destrucción de la primera cadena pasa tanto por un sistema económico mínimamente racional como por el control de la población. La destrucción de la segunda se dará cuando apliquemos a nuestras sociedades conceptos científicos que al fin conocemos teóricamente, como la Teoría de Juegos, demostrando la mayor efectividad de la solidaridad sobre el egoísmo, o la comprensión misma de nuestra estructura mental y su implícito sentido natural de la justicia. Básicamente es comprender y extender el cambio de conceptos como bondad y maldad por inteligencia y estupidez o efectividad e inefectividad. Lo que conocemos por una persona mala y egoísta es, básicamente, una persona enferma y de muy pocas luces, y sus aparentes victorias no pueden serlo sino en asuntos menores.

La superación de la tercera cadena será el momento exacto en que nos hagamos merecedores del apelativo de especie racional. Cada paso será individual y colectivo al tiempo, conectadas todas nuestras mentes en un proyecto común que no es otro que nosotros mismos y el universo del que formamos parte.

Posiblemente algún día, si sobrevivimos, nuestros descendientes nazcan libres de las dos primeras cadenas y con alguna posibilidad, por tanto, de no ser esclavizados por la tercera. Pero hoy en día, los muy pocos que consiguen romper estas tres cadenas se transforman en lo más aproximado a un ser humano libre que podemos imaginar, aunque no está, en realidad, sino en el principio del camino.

Me han dicho que existen seres humanos así. Sigo buscando, con curiosidad, al primer ejemplar.

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LAS CLAVES DE LA VIDA.

EL SENTIDO DE LA VIDA

«Cuando el ser humano encuentra un sentido, entonces (y sólo entonces) es feliz… Pero, por otra parte, también entonces es capaz de sufrir».

Victor Emil Frankl

Por José Marcelo Ruiz

Para hablaros sobre ‘el sentido de la vida’ he elegido la lectura de Victor E. Frankl, quien fue neurólogo, psiquiatra y filósofo austriaco, fundador de la logoterapia, una de las formas del análisis existencial. Sobrevivió desde 1942 hasta 1945 en cuatro campos de concentración nazis. Y cuya experiencia le motivó a escribir su primer libro   El hombre en busca de sentido (1946).

En el libro Viktor E. Frankl, el sentido de la vida, de la  psicóloga austriaca  Elisabeth Lukas, y prólogo del escritor catalán Alex Rovira. En el prólogo expone: “El doctor Frankl lo que defiende es  que necesitamos un cambio radical en nuestra actitud hacia la vida, ya que en realidad no importa que no esperemos nada de ella, porque es la vida quien espera algo de nosotros, y esta respuesta no tiene que estar hecha de palabras ni de meditación, sino de una acción coherente basada en el compromiso con el otro, en el bien común”.

Vivir para Viktor Emil Frankl significa que asumamos la responsabilidad de encontrar la respuesta correcta a los problemas y cumplir las tareas que la vida nos asigna individualmente. Argumenta que el ser humano no se limita a existir, sino que siempre decide cuál será su existencia y lo que será al minuto siguiente. Para ello, hemos de hacer uso de esa libertad ‘esencial’, aquella que nadie nos puede arrebatar, es la de elegir nuestra actitud, por difíciles, dolorosas, o complejas que sean las circunstancias. Y es precisamente esta libertad que no nos puede ser arrebatada la que hace posible que la vida tenga sentido y propósito.

Y nos habla del sufrimiento y de la muerte, y que ambos están presentes, porque el sufrimiento no se puede erradicar, así como no nos podemos apartar de la muerte. Porque sin ellos la vida no es real; sería una ficción. Y expresa que, precisamente, a veces ocurre que superar  una situación externa lo que da al ser humano la oportunidad de crecer más allá de sí mismo.

La pregunta que nos plantea hacernos es: ¿Qué es lo que nos sostiene ante la adversidad, ante la dificultad o ante lo aparentemente imposible de superar? Frankl es contundente en la respuesta: “La salvación del hombre está en el amor y a través del amor”.

Prosigue expresando que es el amor a un ser amado o incluso el amor a una tarea que realizar, (amor y creatividad, en definitiva), son los pilares sobre los que se construye la esperanza y el sentido de la vida; son las respuestas al -¿por qué vivir?- Por ello, «quien tiene un porqué para vivir, encontrará casi siempre el cómo» solía decir el doctor Frankl. Pero para el alcance de ese sentido hay que ser capaz de trascender los estrechos límites de la existencia, la cual ha de estar centrada en uno mismo, y creer que uno puede hacer una importante contribución a la vida; si no ahora, en el futuro.

Es admirable la fortaleza de superación mostrada por Viktor Emil Frankl en su vida, ejemplo muy necesario en la actualidad. Porque es triste leer la estadística del suicidio, como consecuencia de perder el sentido de vivir. Una realidad que se omite, y es imprescindible de ser atendida.

¡Mantengamos vivo el amor humano!

Este artículo se ha publicado en NOTICIAS 24- DIGITAL (Comarca de la Axarquía, el 27 de mayo de 2026. Mi agradecimiento a D. Francisco Gálvez, director del medio, por su interés por los temas de cultura, de pensamiento y opinión.

https://josemarcelopoeta.wordpress.com/2026/05/27/el-sentido-de-la-vida/



TIPICOS ERRORES HUMANOS.

Infeliz como una lombriz
Desquerida como una paloma
Casadas la sal del mar y las ascuas de fuego
Adictos como los universitarios al microondas

Qué poca profesionalidad, señora
Si pudieran los crustáceos del Cantábrico hablar…
Si pudieran quejarse de cómo no son cocinados
De venenos caducados ya nos habló Argentina

Pena, ay la pena del que ya no espera
Mezclar vinagre y huevos, peces y cementerios
Trasbordos a Europa, no la nuestra sino la de Júpiter
Con los ojos vendados queremos vernos

Como los jubilados en la orilla de la vida
Dejándose lamer los pies por la Parca
Modelos de lugares a los que queremos llegar,
O no

Encorvados como signos de interrogación
Marchando bochornosamente como esposados
Apagando con pimienta la carne cruda de rana
No somos ardillas literarias, no

Comedias mojadas como barbas
Críticos a toda costa en nidos de buitres
Nen, empápate en sidra bonita
Que a tu padre le urge ver lo invisible

Sara Vi Ta

https://iderinaweb.wordpress.com



TIPICOS ERRORES HUMANOS.

Confusión, sólo confusión.

Confundir el valor con el precio, la libertad con el libertinaje, el fanatismo con la espiritualidad, tener con ser, vivir con sobrevivir, hablar con gritar, poseer con amar, imponer con respetar, etc.,etc.,etc.

Todo en la mente humana es confusión, sólo confusión...

Nekovidal – nekovidal@gmail.com

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MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.


El impactante caso de Beth, la niña psicópata

La pequeña tenía totalmente atemorizados a sus padres y familiares.

Muchos ya conocerán el caso de Beth Thomas, una intrigante historia que está impactando fuertemente en las redes sociales y que no ha dejado indiferente a nadie. Tanto para los que no hayan oído hablar aún de esta niña como para los que sí, recomendamos seguir leyendo este artículo.

Beth Thomas: la historia de la niña psicópata

Esta historia trata de una niña que perdió a su madre cuando solo contaba un año de edad. Ella y su hermano quedaron bajo la tutela de su padre biológico, el cual abusó sexualmente de los dos menores. Por suerte, los abusos fueron detectados por médicos y los niños fueron acogidos por una asistente social seis meses después.

Por suerte para Beth y para su hermano pequeño Jonathan, ambos fueron adoptados por una pareja cristiana llena de ilusión por ser padres pero que no podían concebir. Todo parecía ir bien hasta que Beth empezó a manifestar que tenía pesadillas muy extrañas, y estos se dieron cuenta de que algo no marchaba bien.

Pesadillas, un preludio de la conducta antisocial de la pequeña Beth

Las pesadillas de la pequeña trataban sobre un hombre que se “caía encima suyo y la hería con una parte de él”. En adición, Beth manifestaba conductas violentas hacia su hermano, sus padres y animales (a los cuales llegó a matar). Además de ira, también encontraron que Beth manifestaba conductas sexuales inadecuadas: la niña se masturbaba públicamente y de manera excesiva, llegando a producirse sangrado.

Estos hechos hicieron considerar a los padres la posibilidad de acudir a un psicólogo. Precisamente en el transcurso del diagnóstico y la terapia psicológica a Beth se graba el vídeo que ha recorrido el mundo: una entrevista a Beth realizada por el Dr. Ken Magid, un psicólogo clínico especialista en el tratamiento de niños víctimas de severos abusos sexuales. Lo que descubrió este psicólogo sobre las causas y los efectos del abuso sexual es objeto de estudio en todas las facultades de psicología.

Los escalofriantes diálogos entre Beth y su psicólogo

Esta es una pequeña transcripción del inicio de la entrevista:

-“Dr. Ken: ¿Las personas te temen Beth?

-Beth: Sí.

-Dr. Ken: ¿Tus padres tienen miedo de ti?

-Beth: Sí.

-Dr. Ken: ¿Qué harías con ellos?

-Beth: Apuñalarlos.

-Dr. Ken: ¿Qué harías con tu hermano?

-Beth: Matarlo.

-Dr. Ken: ¿En quién te gustaría meter alfileres?

-Beth: En mamá y papá.

-Dr. Ken: ¿Qué te gustaría que sucediera con ellos?

-Beth: Que murieran.”

La pequeña admitió haber maltratado físicamente a su hermano

Beth admitió, en sus conversaciones con el Dr Ken y con total frialdad, haber maltratado a su hermano desde siempre, dándole cabezazos contra el suelo, clavándole alfileres en todo el cuerpo y en sus partes intimas, estirando y pateando sus genitales... Incluso llegó a explicar que una vez lo intentó matar, y solamente paró debido a que sus padres la descubrieron. Admitió que también había pensado seriamente en matar a sus padres en varias ocasiones y que maltrataba a sus mascotas habitualmente. No contenta solo con eso, llegó a matar a varios animales que merodeaban por el patio de su casa.

Ante todos estos hechos que ella misma iba relatando, Beth reconoció no sentir ningún tipo de remordimiento ni culpa, su tono de voz ante todas sus declaraciones era frío y calmado, como si estuviese explicando cualquier anécdota trivial. Preguntada sobre el motivo por el cual actuaba de esta forma, respondía que quería hacer sentir todo lo que ella sintió en el pasado durante los abusos de su padre. Asimismo, ante todas las preguntas del doctor referidas a si ella era conciente de que estos actos producirían sufrimiento en la otra persona, admitió con serenidad que sí, que era eso, precisamente, lo que ella desea.

Internamiento en un centro especial y tratamiento psicológico

Después de una larga entrevista, el psicólogo obtuvo la información suficiente como para llevarle a decidir internar a la niña en un centro de tratamiento de niños con distintos trastornos de comportamiento. Beth fue diagnosticada con un grave trastorno del apego, el cual se caracteriza por el desarrollo de la incapacidad de establecer relaciones sanas y adecuadas, debido en este caso a la historia de abuso sexual y maltrato por parte de su padre.

El trastorno del apego precisa recibir atención psicológica urgente, pues sino podría convertirse en un peligro para la propia Beth y para sus familiares, debido a la completa falta de empatía que manifestaba, que podría ser equiparable a trastornos como la sociopatía o la psicopatía. El motivo por el cual Beth no fue diagnosticada como psicópata en ese momento es porque en esa época aún no se conocía la existencia del trastorno disocial de la personalidad (trastorno antisocial de la personalidad antes de los 18 años), sobre el cual todavía perdura un extenso debate entre los académicos de la salud mental.

Tratamiento psicológico para controlar sus impulsos antisociales

El tratamiento que le impusieron a Beth fue muy estricto y ordenado. Especialmente diseñado para niños con su mismo trastorno, a los cuales les es muy complicado respetar reglas y hábitos. Durante la noche, y para impedir que lastimase a otros niños, Beth era encerrada en una habitación. Asimismo, debía pedir permiso para todo, desde ir al baño hasta incluso para beber agua.

Con el paso del tiempo, las restricciones fueron siendo menos estrictas y Beth fue mejorando progresivamente.

Beth pudo recuperarse totalmente y hoy en día es una persona con una vida común

Al final del video podemos observar el gran avance del tratamiento a Beth. Al cabo de los años, podemos ver a Beth como una persona con capacidad para empatizar y para ser conciente de las consecuencias de sus actos. Obviamente, su aparente 'maldad' tenía su génesis en el maltrato continuado del que fue víctima siendo un bebé, y su caso sirve para ilustrar las calamitosas consecuencias del maltrato físico y psicológico a corta edad.

Actualmente, Beth lleva una vida normal y trabaja como enfermera. Sus méritos profesionales le han hecho merecedora de varios galardones.

Este caso nos hace llegar a las conclusiones siguientes: la importancia de una buena crianza, especialmente en los periodos críticos del niño. Pero también nos habla sobre la efectividad (al menos en este caso) de la terapia psicológica, incluso en casos de extrema gravedad y que pueden parecer irreconducibles.

¿Cuáles fueron las claves psicoterapéuticas de su recuperación?

Esta total recuperación psicológica de la pequeña Beth pudo lograrse haciendo tomar conciencia a la niña sobre sus actos, aumentando su autoestima, además de cimentar los hábitos y conductas sociales funcionales, por ejemplo consiguiendo que fuera capaz de aceptar ciertas normas y poder gestionar, canalizar y entender el motivo de su ira.

Os recomendamos ver el documental del caso de Beth entero, llevado a cabo por la cadena HBO en 1992. Es realmente interesante y conviene conocer a fondo este caso, por todo lo que nos puede enseñar como profesionales y como seres humanos.

Alba Ramos Cruz. (2015, diciembre 10). ​El impactante caso de Beth, la niña psicópata. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/caso-beth-nina-psicopata

https://psicologiaymente.com/clinica/caso-beth-nina-psicopata