VOCES entre VOCES
http://artes-libres.blogspot.com.es/
PARA ENVIAR TEXTOS O PROPONER TEMAS:

LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.
Señora de compras
Jacobo A. Rauskin
Quiere Doña Foránea
comprar hoy una hamaca.
Qué lástima, qué pena,
hamacas hoy no vende Don Folclor.
Comprar quiere hoy Doña Foránea,
sin servilletas, un mantel.
Mala idea no es
pero manteles hoy no vende Don Folclor.
Doña Foránea quiere
carretas, bueyes, flamboyanes,
ranchitos unipersonales
y trenzas y rodetes
al sol, al sol en la jubilosa mañana
y en mil cacharros de cerámica.
Para decirlo de otro modo,
Doña Foránea quiere el día de ayer.
¿Y por qué no se lleva
una buena docena de postales,
tarjetas donde todavía vive
el Paraguay de antes?
Viejas postales rejuvenecidas,
postales antañonas retocadas,
arcaizantes postales desteñidas.
Las venden, las liquidan en la calle,
a medio dólar cada una
a un maravedí la docena.
(En las circunstancias actuales,
no es el maravedí
moneda más imaginaria
que el peso, que el real o el guaraní).
Jacobo Rauskin nació en Villarrica, Paraguay, el 13 de diciembre
de 1941.
Es en la década del sesenta que comienza a leer sus poemas
en reuniones,
en radios y tertulias literarias. Publicó un par de
plaquettes
pero fue en 1971 que apareció su primer poemario, Casa perdida,
que es una exploración de los enigmas de la vida cotidiana, un
estilo que lo define aún en el presente. Su trayectoria
literaria está
sembrada de numerosas publicaciones como "Naufragios"
(1984), "El
jardín de la pereza" (1987). Posteriormente fueron
apareciendo los
premios de reconocimiento a su obra, en 1989 ganó el premio
La República
por su libro "La noche del viaje", el de El Lector en
1991 por
"La canción andariega"; el Premio Municipal de Literatura
de 1994 por
"Fogata y dormidero de caminantes". En dos oportunidades
obtuvo el Premio
Roque Gaona de la Sociedda de Escritores del Paraguay por "Adiós
a la cigarra" y "Doña ilusión". Casado con un hija,
Rauskin se ha
ganado la vida en numerosos empleos. Fue, entre otras
cosas, traductor,
profesor de idiomas, periodista, corredor de seguros y empleado
de una compañía algodonera. Actualmente es asesor del
Teatro Municipal
de Asunción, y miembro de la Academia Paraguaya de la
Lengua Española.
Su libro "Espantadiablos" fue galardonado con el Premio
nacional de Literatura en 2007.
<http://www.poesiasemanal.com>
TEMAS
TERTULIA 6-2-2026
BLANCO
LO
ÚNICO QUE TENEMOS
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
TEXTOS
TERTULIA 30-1-2026
GUERRAS
UN
DIA CUALQUIERA
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Colaboración gráfica: Victoria Blanco.
GUERRAS
Los
dos bloques llevaban tres años y medio de guerra infernal. No
quedaban ya soldados mayores de veinte años, ya pronto sería una
guerra de niños. Hasta las bestias miraban asombradas la
inexplicable bestialidad de los hombres. Los medios de comunicación
del frente eran ya sólo palomas mensajeras, pues las bombas
magnéticas habían inutilizado los que se creía avanzados sistemas
informáticos, y hasta la electricidad llegó a ser un lujo. Era,
como siempre, una cuestión de codicia y orgullo entre líderes
insensibles y desquiciados lo que hacía imposible detener la
carnicería: ambos habían jurado por su honor que nunca darían el
primer paso para solicitar la paz o detener el conflicto, del que
esperaban salir victoriosos. Daniel, a sus ocho años, era plenamente
consciente de la situación: pronto su único hermano mayor vivo, de
apenas quince años, sería llamado a filas como antes lo habían
sido sus otros dos hermanos mayores, ya enterrados en alguna fosa
común del frente. Daniel había criado y domesticado dos palomas, a
las que más de una vez tuvo que evitar con ruegos que no terminaran
en la paupérrima olla familiar. Haciendo uso de su natural habilidad
para la copia, que tan buenos resultados le había dado en las pocas
clases de dibujo a las que pudo asistir, escribió dos mensajes
idénticos: “DEN ORDEN DE ALTO EL FUEGO INMEDIATO, NOSOTROS YA LA
HEMOS DADO”.
Las
dos palomas sobrevolaron los campos calcinados y en apenas ocho horas
se detuvo el ya cotidiano traqueteo de la artillería y pronto
comenzaron las celebraciones en las ciudades cubiertas de escombros.
Los
líderes transmitieron idéntico mensaje:”Hemos vencido, ellos han
claudicado y rogado la paz”.
Aún
pasaron tres días hasta que se descubrió el engaño: ninguno de los
mandos militares había enviado el mensaje, era una falsificación,
posiblemente de los servicios secretos del enemigo, decían. Los
jefes militares de ambos bandos intentaron volver a la contienda,
pero, tanto en la población civil como en los agotados soldados, la
euforia de los últimos días se transformó en inmensa indignación
y las órdenes, incluso bajo la estricta disciplina militar, fueron
masivamente desoídas. Era imposible volver al combate, a la guerra,
al odio: ya todos habían recordado el casi olvidado sabor de la paz
y sabían que no habían sido las palomas quienes se habían
equivocado.
Nekovidal
– nekovidal@gmail.com
ARTES
LIBRES – www.arteslibres.net
www.arteslibresdeandalucia.com
GUERRAS
SER
EL POTUS
Si
eres misógino, machista, mentiroso compulsivo, desequilibrado,
desquiciado, narcisista, ególatra, violento, supremacista blanco,
ultraconservador,
hipócrita, ultra-religioso, ultranacionalista, paranoide, amoral,
siniestro, estafador y delincuente pero eres multimillonario llegarás
a ser el Puto Amo.
(Potus:
President of the Unted States)
UN
DÍA CUALQUIERA
Creo
que los acontecimientos, sobre todo los que más nos sacuden, siempre
están fuera de nuestra voluntad, no así la manera de responder ante
ellos; hay dos formas básicas de hacerlo: por reacción y por
acción.
La
primera es la más habitual por común; se adueña de nuestro
comportamiento, ya que a base de costumbre y práctica acabamos
adoptando una forma de ser y vivimos en automático bajo sus órdenes:
vamos a almuerzos que no nos apetecen, asistimos a eventos que nos
son ajenos, sonreímos en las reuniones familiares cuando nos
apetecería gritar, brindamos con individuos de los que no sabemos
absolutamente nada y, sin embargo, agendamos episodios similares con
una periodicidad exhaustiva… porque así está mandado.
La
segunda, la actuación por acción, se usa menos por ardua;
consecuencia de la búsqueda de la verdadera identidad, nos pone
delante una esencia ajena a los hábitos, absolutamente legítima
-muy competente, aunque poco maleable- y nos obliga a
responsabilizarnos de las consecuencias de todo cuanto decidimos
hacer; aquí no hay «porque así está mandado», solo hay un
proceder en coherencia con lo que se es y se siente.
Hace
mucho tiempo que supe de estas dos formas de afrontar la vida y, casi
al mismo tiempo, comencé el trabajo de búsqueda interior; este
parecía no dar frutos o los daba diminutos, poco dulces, hasta que
un día cualquiera, tras años y años de ser políticamente
correcta, actuar para agradar, callar para no molestar, asentir para
no interferir, retirarme para dejar espacio, algo cambió y puso a
vibrar una de esas cuerdas del corazón que cuando se afinan cambian
el ritmo de los latidos. Y me agradó la música que salió de mí.
Ese era mi compás, esa era mi cadencia.
Ocurre
que cuando uno de los instrumentos ajusta su pauta la orquesta se
incomoda, pero la actuación por acción cuenta con ello y asume las
consecuencias. Y continué caminando al paso del nuevo son, de a
poquitos, midiendo mi capacidad de resistencia ante los resultados,
abrigándome el corazón con la seguridad que da no actuar desde el
miedo.
Ciertamente
los acontecimientos que nos sacuden ocurren de sopetón, pero no es
menos cierto que, del mismo modo que los velocistas evidencian sus
cientos de horas de entrenamiento en unos pocos segundos en la pista,
la capacidad de responder desde la verdad interior presupone haber
llevado a cabo un trabajo de fondo constante y consciente.
Toda
vida está hecha de miles de días cualquiera, pero en el instante en
que alguna de las cuerdas del corazón aprende a vibrar con su
auténtico acento, ese día cualquiera se transforma en un día
brillante y la vida pasa a ser la más luminosa de las galaxias.
31/enero/2026
– Vicki
Blanco
para «VOCESentreVOCES»
UN
DIA CUALQUIERA
Ermitañismo.
Tañen las campanas de la ermita del exilio voluntario, de la
renuncia al mundo.
Se
tiñen de azul grisáceo o de gris azulado los recovecos de una gruta
excavada en el interior del alma, a la espera de un rayo de luz que
les permita existir. O ser vistos. ¿No es lo mismo? No, dicen que
no.
Fuentes
de aguardiente dejan de correr con la llegada de la vigésima
glaciación. Se interrumpe el flujo de memoria al tropezar con una
goma de borrar en forma de “deterioro cognitivo”. Yo era, yo soy,
yo…
No
seré.
Sara
Vi Ta
https://iderinaweb.wordpress.com
UN
DIA CUALQUIERA
Un
giro más, un guiño más de nuestra estrella, y la absurda ilusión
de que los ciclos siempre esperarán por nosotros.
La
necesidad de dejar para mañana cuanto hemos decidido que no podemos
hacer hoy.
La
inefable creencia en que todo, tal vez, tenga algún sentido.
La
espera sin pausa, la pausa sin sentido, a la espera de la pausa
eterna.
El
aprendizaje de la espera.
El
error de la espera.
Un
día más.
Nekovidal
– nekovidal@gmail.com
ARTES
LIBRES – www.arteslibres.net
www.arteslibresdeandalucia.com
UN
DIA CUALQUIERA
Hablar
claro y con transparencia
Hablar
con claridad y transparencia exige tomarse el tiempo necesario para
expresarse de forma sencilla, precisa y directa, con el objetivo que
el lector ó oyente entienda el mensaje sin ambigüedades. Ser
honesto, ofreciendo la información
completa sin ocultar datos relevantes para
generar confianza y comprensión. Evitar caer en la simplicidad
y en la velocidad al dar la noticia.
Expongo
el significado de hablar claro y con transparencia para que
reflexionemos sobre la importancia que tiene informar con veracidad.
Pensar sobre el daño que produce dar una noticia sesgada y no
constatada. Porque les importan más competir por la audiencia que
hacer bien el trabajo; esto conduce a la confusión, a
equívocos, a la desinformación.
La
palabra ‘información’, en su concepto etimológico, se remite a
desarrollarla con laboriosidad, es decir, dar forma algo ‘informe’;
por lo tanto, dedicarle un tiempo, pensar cómo hacerlo. Porque el
error es la urgencia de hacer declaraciones rápidas y optar por la
irreflexión y la simplicidad.
Argumenta
la filosofa y escritora Victoria Camp en su capítulo dedicado
a este tema “CLARIDAD, TRANSPARENCIA, TIEMPO”, y
recogido en su libroLa
sociedad de la desconfianza: “Se
equivocan en competir, y con el público que aún lee periódicos y
no quiere nutrirse sólo de ‘poscast’ y ‘tuist’. Y se
equivocan también dando por supuesto que la mejor forma de atraer al
público es trasladándoles la confrontación y bronca
contantes a que se reduce, lo vemos en el discurso político. Un
discurso que ya sólo consigue aburrir y ser rechazado por falta de
interés y por repetición incesante del mismo tono y las
descalificaciones”. Concluye diciendo: “Lo que sobra es el ruido
de una pseudoinformación que no aclara nada y que sólo añade falta
de credibilidad”.
Mi
reflexión pasa por plantear cómo actuar ante tales circunstancias.
Ante la vorágine de noticias, lo cierto es que nos exige
muchísima formación, prudencia y tiempo para distinguir entre una
noticia veraz y otra no constatada. El peligro es caer en la apatía
y en desinterés, así como en el olvido por los temas sociales
y políticos que a todos nos incumben y benefician.
Las
constituciones políticas democráticas reconocen el derecho a la
libertad de expresión para que todas las personas puedan expresar y
difundir libremente sus ideas y opiniones, y a su vez se reconocen el
derecho de la ciudadanía a recibir información veraz por parte de
quienes tienen el poder y medios para transmitir información. Me
pregunto: ¿Por qué no hay medidas más efectivas que controlen la
desinformación y los bulos? Y éstas sean sancionadas con
eficacia.
La
sociedad democrática reconoce y acoge todas las tendencias de ideas
políticas y sociales, las cuales están reconocidas en los partidos
políticos. Y si el peligro que puede sufrir la democracia es caer en
la falta de convivencia, debido a actitudes negativas: antisociales,
discriminatorias… Las cuales van en contra del sistema democrático.
Mi siguiente pregunta: ¿Cómo evitar tales actitudes? ¿Y actuar
contra ellas?
Ante
estas premisas y preguntas te invito a pensar sobre ellas. Porque
como personas sociables y ciudadanos de un país y del mundo que
somos; debemos encontrar las respuestas y actuar.
Para
concluir, he de decir: Que me preocupa la salud democrática, y hay
que cuidarla.
Este
artículo se ha publicado en el periódico NOTICIAS 24 DIGITAL
(Comarca de la Axarquía), el 26 de enero de 2026 Mi agradecimiento
personal al director del medio, D. Francisco Gálvez, por su interés
por los temas culturales, de opinión y pensamiento.
https://www.noticias24digital.com/
https://josemarcelopoeta.wordpress.com/2026/01/26/hablar-claro-y-con-transparencia/
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
-
1 -
LA
PROPAGANDA CINEMATOGRÁFICA DURANTE LA PRIMERA
GUERRA MUNDIAL
El
cine (informativo, documental y de ficción) supuso un nuevo recurso
que todos los
gobiernos
intentaron utilizar como propaganda, como arma persuasiva. De hecho,
fue la gran
innovación
técnica, junto a la radio, aunque los medios impresos siguieran
usándose mucho.
En
ese plano, el bombardeo de panfletos supone otra nueva técnica
propagandística. La gran
diferencia
radicaba en el enorme aumento cuantitativo. En este ensayo discutiré
sobre la gran influencia
y manipulación que ejerció el medio cinematográfico durante la
Primera Guerra
Mundial.
También me parece interesante analizar la evolución de las
mentalidades y del uso
que
los estados hicieron del cine durante esa guerra.
El
cine dejó de considerarse un medio de ocio para llegar a constituir
un instrumento de
gran
influencia. Un instrumento para subir la moral de las (propias)
tropas y ciudadanos de la
retaguardia,
para aminorar los ánimos del enemigo y para captar el apoyo de los
países
neutrales
(o para que siguiesen en su posición neutral). Sin embargo, los
gobiernos no adoptaron
la actitud de aprovecharse del cine desde un primer momento. A lo
largo de la
Primera
Guerra Mundial se distinguen tres grandes fases en la evolución de
la propaganda y
de
la intervención en los flujos informativos. En la primera, desde
principios de la guerra hasta
1915, predominaba la censura y las oposiciones que ello originaba en
los medios de
comunicación.
Los filmadores provocaban miedo e incertidumbre. Se impuso desde el principio
una clara representación ficticia de la guerra. En la segunda etapa,
de mediados de
1915
a mediados de 1917, se notaba ya cierta similitud entre información
y propaganda. Los
medios
tendían a ocultar los acontecimientos que pudiesen resultar
perjudiciales a su país. Y en
la tercera etapa, desde 1917, las instituciones propagandísticas se
consolidaron con éxito, sobre
todo en los países aliados.
De
hecho, esas etapas, de distinta manera, se dan en toda la población:
en los civiles (debo distinguir
en este conjunto a los operadores de cámara) y en los militares.
Todos ellos pasan de
un estado alegre, eufórico, de orgullo, a la decepción, angustia e
impotencia, paralelamente
al
avance y distensión de la guerra. Los soldados se sienten, al
marchar a la guerra, emocionados
y orgullosos. Están sonrientes. Los que se quedan les felicitan,
sienten que sus compatriotas
van a desempeñar un papel importante para la nación, un papel
honorífico.
-
2 -
Por otro
lado, los cámaras graban con entusiasmo, sintiendo que forman parte
de lo que captan.
Muchos
comprenden el importante papel que desempeñará su arte, el cine, un
arte moderno
en
una guerra moderna. Al principio les tenían prohibido ir al frente,
por lo que ya se temía
que
la única muestra de la guerra fuese la ficción. Por eso los
filmadores se unieron para
conseguir
formar un servicio civil cinematográfico de los ejércitos. Hablaban
“de la exactitud
científica
de la cámara, del cinematógrafo como lenguaje de verdad pura”.
Consideraban al
cine
como a una ciencia, como a un conjunto de conocimientos exactos que
no podían faltar a
la
verdad. Pero las cosas no iban a cambiar mucho, ya que las
autoridades, los militares, no
sólo
facultaban a los operadores, sino que eran también sus jefes. Y los
militares, lógicamente,
obedecen a los intereses de sus respectivos gobiernos.
Los
filmadores debían moverse rápidamente y con habilidad para obtener
distintos ángulos.
Aunque el frente estuviese en paz, se hacían algunas
reconstrucciones para hacer
notar
el peligro. En las batallas ficticias se le facilitaba el trabajo a
los cámaras: no corrían peligro
alguno y además podían tomar mejores planos. Podían poner así en
uso técnicas
entonces
casi revolucionarias como el travelling o el uso de distintos ángulos
(sobre todo picado
o contrapicado). En definitiva, el uso del lenguaje de cine como otro
medio de
propaganda.
Creo conveniente advertir, al menos a mi manera de ver, la estrecha
relación entre
la manera de captar tomas de los profesionales del cine y el lenguaje
cinematográfico.
Los
operadores de cámara se dieron cuenta pronto, al ver situaciones
reales, de soldados con
un futuro incierto, que ese sanguinario conflicto que les aguardaba
sería “una guerra que
permanecería
lejos de las cámaras”. Aunque valorasen a sus tropas como a “un
heroico regimiento“
y a los prisioneros de guerra que habían conseguido capturar como a
un “rebaño humano”
y “botín de guerra”, como si de objetos se tratasen, su actitud
era distinta de la de los
ciudadanos de la retaguardia. A los cámaras no les estaba permitido
acceder a los campos de
batalla, y sobre todo filmarlos. Debían permanecer con su trípode
allí donde les indicasen.
Pero
se daban cuenta de la manipulación a la que estaban siendo sometidos
los civiles que no vivían
la guerra en sus propias carnes. La retaguardia se emocionaba ante
ofensivas ficticias (siempre
victoriosas, claro está), ante una guerra basada en el engaño y en
la distorsión a través
de interesados planos. Muchos filmadores se sentían culpables.
Habían pasado de sentirse
parte de una heroica misión, de unos soldados en busca de la
justicia, a formar parte de
una sucia y sangrienta estratagema política dirigida por sus
gobiernos.
-
3 -
El
uso de imágenes para captar la atención y mantener la moral de la
vanguardia y retaguardia
sigue siendo vital, aunque lo que predomine en el presente sea la
censura y la desinformación.
A principios del siglo XX, cuando reinaba el analfabetismo también
en los países
industrializados, el uso de las imágenes fue una novedad que se hizo
imprescindible.
La
ignorancia sobre la lectura (aún más entonces), sobre la
interpretación de las imágenes, es abundante.
Ese “analfabetismo” es aún mayor si se trata de imágenes en
movimiento, como es el
caso que estoy tratando en este ensayo, el del cine y su función
propagandística en la Gran Guerra.
Los
contenidos propagandísticos que se le hacía llegar a la retaguardia
eran efectivos.
Ensalzaban
el patriotismo y la aversión al enemigo. Y surtió efecto. De hecho,
la deserción dentro
del ejército francés fue tan solo de un 1%, frente al 30% de 1870.
La propaganda no se ejercía
sólo a través de los medios de comunicación (de masas). El desfile
de prisioneros era otro
procedimiento para demostrar la eficacia de la ofensiva
victoriosa; y con el que las muchedumbres
se desahogaban insultándolos y humillándolos. Un truco importante
para quitarles
relevancia a los cautivos al ser filmados era usar el plano picado,
desde arriba, al contrario
que con sus tropas. Rememorar de ese modo “su” derrota y
“nuestra” victoria no estaba
en manos del cámara. Las órdenes eran claras, y en un ejército
nada se cuestiona. En tiempos
guerra, aún menos.
Considero
que los que grababan la guerra, o mejor dicho, eran conscientes de
que no la estaban
grabando, eran afortunados. Su capacidad crítica era superior a la
de la mayoría.
Aunque
sintiesen, como sus conciudadanos, aversión hacia el enemigo y,
lógicamente, simpatía
por su país, tenían el privilegio de poder “ir más allá”. Si
conseguían acercarse a los prisioneros
de guerra y sacar un primer plano de ellos, se daban cuenta de que,
antes que enemigos,
eran también personas. En tiempos de guerra todos somos conscientes
de que las condiciones
cambian, pero sólo los que la viven de cerca se dan cuenta de la
magnitud de las mutaciones.
Todos nos insensibilizamos, pero no todos somos conscientes de ello.
Algunos se dan
cuenta de que nada volverá a ser igual, otros sólo tratan de seguir
adelante.
Los
estados no reflejaban en el cine sólo su poder bélico y económico
para persuadir a los países
neutrales (para que siguiesen equidistantes o para que se uniesen a
su causa).
-
4 -
También querían
dar una buena imagen. No querían que pensasen que maltrataban a las
poblaciones de los
territorios ocupados. La atroz propaganda se encargaba de
contrarrestar esas tentativas.
Muchas
veces no se sabía bien quién era el que estaba ejerciendo la
contrapropaganda, quién respondía
a quién. El abuso de la atrocity propaganda hizo que en el futuro se
cuidasen mucho
ese tipo de informaciones, por miedo a despertar la desconfianza del
público. La reacción
contra el abuso de todo tipo de propaganda desembocó en su estudio
científico en el periodo
de entreguerras.
Los
filmadores se hacían preguntas esenciales: ¿debo grabar escenas de
muerte, propias de una
pesadilla? ¿Para qué, si nunca van a ser difundidas, si van a ser
censuradas de inmediato?
¿Acaso
los ciudadanos están interesados en verlas, o simplemente intentan
evadirse de la realidad?
Todas esas preguntas sin salida y una manipulación cada vez más
desvergonzada les
hacía
sentir extraños, solos, incomprendidos. La acogida de los montajes
era excepcional, y los
medios de comunicación estaban confabulados para darles la mayor
veracidad posible. El cinematógrafo
no era lo que debía ser. No estaba cumpliendo su función: la de una herramienta
para transmitir la realidad. Era un utensilio a merced de los estados
para mezclar realidad
y ficción, sacándole el máximo partido posible como medio de
propaganda masiva.
La
misión era convertirlo en “un arma de guerra en todos los
terrenos”.
Al
final, la población de los vencedores saltan de júbilo y los
vencidos no tienen más remedio
que resignarse. Pero no pienso que los cámaras de los países
vencedores estuviesen tan
felices como sus compatriotas. Habían ganado, pero sabían lo que
era una guerra: juego sucio,
crueldad y muerte, mucha muerte. Los cámaras de los países vencidos
sentían que habían
filmado la derrota. Su deshonestidad había perdido entonces todo su
sentido. El cine fue
un arma de propaganda sin precedentes. Algunos consiguieron manejarla
mejor que otros.
Los
estados temían al principio este nuevo medio de comunicación de
masas, pero se dieron cuenta
de que podían usarlo para su beneficio, y así lo hicieron. En vez
de reflejar los horrores de
la guerra, reconstruyeron la realidad a su antojo. La retaguardia
pasó del entusiasmo a evadirse
y esperar el fin de la guerra. Los soldados sólo podían aguantar.
Su verdadera vida cotidiana
nunca se mostraría. Y los operadores de cámara se dieron cuenta de
que “lo fundamental
era haber plasmado la huella de la vida de todos esos muertos, como
jirones de la Historia”.
Lo poco que les dejaron plasmar.
Mayo
Antonio Vidal Tanaka
-
5 -
BIBLIOGRAFÍA
CLASES
DE HISTORIA [en línea]. Resumen de la Primera Guerra Mundial.
<
http://www.claseshistoria.com/1guerramundial/propaganda.htm >
<
http://www.claseshistoria.com/1guerramundial/retaguardia.htm >
[22
de marzo de 2007]
I.G.:
«'La noche temática' reflexiona sobre las dos
guerras mundiales» en El País, 11 febrero 2006.
EL
PAÍS [en línea]. Artículo sobre la programación televisiva.
<
http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/noche/tematica/reflexiona/guerras/mundiales/elpep
urtv/20060211elpepirtv_3/Tes
> [22 de marzo de 2007]
Señora de compras
Jacobo A. Rauskin
Quiere Doña Foránea
comprar hoy una hamaca.
Qué lástima, qué pena,
hamacas hoy no vende Don Folclor.
Comprar quiere hoy Doña Foránea,
sin servilletas, un mantel.
Mala idea no es
pero manteles hoy no vende Don Folclor.
Doña Foránea quiere
carretas, bueyes, flamboyanes,
ranchitos unipersonales
y trenzas y rodetes
al sol, al sol en la jubilosa mañana
y en mil cacharros de cerámica.
Para decirlo de otro modo,
Doña Foránea quiere el día de ayer.
¿Y por qué no se lleva
una buena docena de postales,
tarjetas donde todavía vive
el Paraguay de antes?
Viejas postales rejuvenecidas,
postales antañonas retocadas,
arcaizantes postales desteñidas.
Las venden, las liquidan en la calle,
a medio dólar cada una
a un maravedí la docena.
(En las circunstancias actuales,
no es el maravedí
moneda más imaginaria
que el peso, que el real o el guaraní).
Jacobo Rauskin nació en Villarrica, Paraguay, el 13 de diciembre
de 1941.
Es en la década del sesenta que comienza a leer sus poemas
en reuniones,
en radios y tertulias literarias. Publicó un par de
plaquettes
pero fue en 1971 que apareció su primer poemario, Casa perdida,
que es una exploración de los enigmas de la vida cotidiana, un
estilo que lo define aún en el presente. Su trayectoria
literaria está
sembrada de numerosas publicaciones como "Naufragios"
(1984), "El
jardín de la pereza" (1987). Posteriormente fueron
apareciendo los
premios de reconocimiento a su obra, en 1989 ganó el premio
La República
por su libro "La noche del viaje", el de El Lector en
1991 por
"La canción andariega"; el Premio Municipal de Literatura
de 1994 por
"Fogata y dormidero de caminantes". En dos oportunidades
obtuvo el Premio
Roque Gaona de la Sociedda de Escritores del Paraguay por "Adiós
a la cigarra" y "Doña ilusión". Casado con un hija,
Rauskin se ha
ganado la vida en numerosos empleos. Fue, entre otras
cosas, traductor,
profesor de idiomas, periodista, corredor de seguros y empleado
de una compañía algodonera. Actualmente es asesor del
Teatro Municipal
de Asunción, y miembro de la Academia Paraguaya de la
Lengua Española.
Su libro "Espantadiablos" fue galardonado con el Premio
nacional de Literatura en 2007.
<http://www.poesiasemanal.com>
TEMAS TERTULIA 6-2-2026
BLANCO
LO ÚNICO QUE TENEMOS
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
TEXTOS TERTULIA 30-1-2026
GUERRAS
UN DIA CUALQUIERA
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Colaboración gráfica: Victoria Blanco.
GUERRAS
Los dos bloques llevaban tres años y medio de guerra infernal. No quedaban ya soldados mayores de veinte años, ya pronto sería una guerra de niños. Hasta las bestias miraban asombradas la inexplicable bestialidad de los hombres. Los medios de comunicación del frente eran ya sólo palomas mensajeras, pues las bombas magnéticas habían inutilizado los que se creía avanzados sistemas informáticos, y hasta la electricidad llegó a ser un lujo. Era, como siempre, una cuestión de codicia y orgullo entre líderes insensibles y desquiciados lo que hacía imposible detener la carnicería: ambos habían jurado por su honor que nunca darían el primer paso para solicitar la paz o detener el conflicto, del que esperaban salir victoriosos. Daniel, a sus ocho años, era plenamente consciente de la situación: pronto su único hermano mayor vivo, de apenas quince años, sería llamado a filas como antes lo habían sido sus otros dos hermanos mayores, ya enterrados en alguna fosa común del frente. Daniel había criado y domesticado dos palomas, a las que más de una vez tuvo que evitar con ruegos que no terminaran en la paupérrima olla familiar. Haciendo uso de su natural habilidad para la copia, que tan buenos resultados le había dado en las pocas clases de dibujo a las que pudo asistir, escribió dos mensajes idénticos: “DEN ORDEN DE ALTO EL FUEGO INMEDIATO, NOSOTROS YA LA HEMOS DADO”.
Las dos palomas sobrevolaron los campos calcinados y en apenas ocho horas se detuvo el ya cotidiano traqueteo de la artillería y pronto comenzaron las celebraciones en las ciudades cubiertas de escombros.
Los líderes transmitieron idéntico mensaje:”Hemos vencido, ellos han claudicado y rogado la paz”.
Aún pasaron tres días hasta que se descubrió el engaño: ninguno de los mandos militares había enviado el mensaje, era una falsificación, posiblemente de los servicios secretos del enemigo, decían. Los jefes militares de ambos bandos intentaron volver a la contienda, pero, tanto en la población civil como en los agotados soldados, la euforia de los últimos días se transformó en inmensa indignación y las órdenes, incluso bajo la estricta disciplina militar, fueron masivamente desoídas. Era imposible volver al combate, a la guerra, al odio: ya todos habían recordado el casi olvidado sabor de la paz y sabían que no habían sido las palomas quienes se habían equivocado.
Nekovidal – nekovidal@gmail.com
ARTES LIBRES – www.arteslibres.net
www.arteslibresdeandalucia.com
GUERRAS
SER EL POTUS
Si eres misógino, machista, mentiroso compulsivo, desequilibrado, desquiciado, narcisista, ególatra, violento, supremacista blanco,
ultraconservador, hipócrita, ultra-religioso, ultranacionalista, paranoide, amoral, siniestro, estafador y delincuente pero eres multimillonario llegarás a ser el Puto Amo.
(Potus: President of the Unted States)
UN DÍA CUALQUIERA
Creo que los acontecimientos, sobre todo los que más nos sacuden, siempre están fuera de nuestra voluntad, no así la manera de responder ante ellos; hay dos formas básicas de hacerlo: por reacción y por acción.
La primera es la más habitual por común; se adueña de nuestro comportamiento, ya que a base de costumbre y práctica acabamos adoptando una forma de ser y vivimos en automático bajo sus órdenes: vamos a almuerzos que no nos apetecen, asistimos a eventos que nos son ajenos, sonreímos en las reuniones familiares cuando nos apetecería gritar, brindamos con individuos de los que no sabemos absolutamente nada y, sin embargo, agendamos episodios similares con una periodicidad exhaustiva… porque así está mandado.
La segunda, la actuación por acción, se usa menos por ardua; consecuencia de la búsqueda de la verdadera identidad, nos pone delante una esencia ajena a los hábitos, absolutamente legítima -muy competente, aunque poco maleable- y nos obliga a responsabilizarnos de las consecuencias de todo cuanto decidimos hacer; aquí no hay «porque así está mandado», solo hay un proceder en coherencia con lo que se es y se siente.
Hace mucho tiempo que supe de estas dos formas de afrontar la vida y, casi al mismo tiempo, comencé el trabajo de búsqueda interior; este parecía no dar frutos o los daba diminutos, poco dulces, hasta que un día cualquiera, tras años y años de ser políticamente correcta, actuar para agradar, callar para no molestar, asentir para no interferir, retirarme para dejar espacio, algo cambió y puso a vibrar una de esas cuerdas del corazón que cuando se afinan cambian el ritmo de los latidos. Y me agradó la música que salió de mí. Ese era mi compás, esa era mi cadencia.
Ocurre que cuando uno de los instrumentos ajusta su pauta la orquesta se incomoda, pero la actuación por acción cuenta con ello y asume las consecuencias. Y continué caminando al paso del nuevo son, de a poquitos, midiendo mi capacidad de resistencia ante los resultados, abrigándome el corazón con la seguridad que da no actuar desde el miedo.
Ciertamente los acontecimientos que nos sacuden ocurren de sopetón, pero no es menos cierto que, del mismo modo que los velocistas evidencian sus cientos de horas de entrenamiento en unos pocos segundos en la pista, la capacidad de responder desde la verdad interior presupone haber llevado a cabo un trabajo de fondo constante y consciente.
Toda vida está hecha de miles de días cualquiera, pero en el instante en que alguna de las cuerdas del corazón aprende a vibrar con su auténtico acento, ese día cualquiera se transforma en un día brillante y la vida pasa a ser la más luminosa de las galaxias.
31/enero/2026 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»
UN DIA CUALQUIERA
Ermitañismo. Tañen las campanas de la ermita del exilio voluntario, de la renuncia al mundo.
Se tiñen de azul grisáceo o de gris azulado los recovecos de una gruta excavada en el interior del alma, a la espera de un rayo de luz que les permita existir. O ser vistos. ¿No es lo mismo? No, dicen que no.
Fuentes de aguardiente dejan de correr con la llegada de la vigésima glaciación. Se interrumpe el flujo de memoria al tropezar con una goma de borrar en forma de “deterioro cognitivo”. Yo era, yo soy, yo…
No seré.
Sara Vi Ta
https://iderinaweb.wordpress.com
UN DIA CUALQUIERA
Un giro más, un guiño más de nuestra estrella, y la absurda ilusión de que los ciclos siempre esperarán por nosotros.
La necesidad de dejar para mañana cuanto hemos decidido que no podemos hacer hoy.
La inefable creencia en que todo, tal vez, tenga algún sentido.
La espera sin pausa, la pausa sin sentido, a la espera de la pausa eterna.
El aprendizaje de la espera.
El error de la espera.
Un día más.
Nekovidal – nekovidal@gmail.com
ARTES LIBRES – www.arteslibres.net
www.arteslibresdeandalucia.com
UN DIA CUALQUIERA
Hablar claro y con transparencia
Hablar con claridad y transparencia exige tomarse el tiempo necesario para expresarse de forma sencilla, precisa y directa, con el objetivo que el lector ó oyente entienda el mensaje sin ambigüedades. Ser honesto, ofreciendo la información completa sin ocultar datos relevantes para generar confianza y comprensión. Evitar caer en la simplicidad y en la velocidad al dar la noticia.
Expongo el significado de hablar claro y con transparencia para que reflexionemos sobre la importancia que tiene informar con veracidad. Pensar sobre el daño que produce dar una noticia sesgada y no constatada. Porque les importan más competir por la audiencia que hacer bien el trabajo; esto conduce a la confusión, a equívocos, a la desinformación.
La palabra ‘información’, en su concepto etimológico, se remite a desarrollarla con laboriosidad, es decir, dar forma algo ‘informe’; por lo tanto, dedicarle un tiempo, pensar cómo hacerlo. Porque el error es la urgencia de hacer declaraciones rápidas y optar por la irreflexión y la simplicidad.
Argumenta la filosofa y escritora Victoria Camp en su capítulo dedicado a este tema “CLARIDAD, TRANSPARENCIA, TIEMPO”, y recogido en su libroLa sociedad de la desconfianza: “Se equivocan en competir, y con el público que aún lee periódicos y no quiere nutrirse sólo de ‘poscast’ y ‘tuist’. Y se equivocan también dando por supuesto que la mejor forma de atraer al público es trasladándoles la confrontación y bronca contantes a que se reduce, lo vemos en el discurso político. Un discurso que ya sólo consigue aburrir y ser rechazado por falta de interés y por repetición incesante del mismo tono y las descalificaciones”. Concluye diciendo: “Lo que sobra es el ruido de una pseudoinformación que no aclara nada y que sólo añade falta de credibilidad”.
Mi reflexión pasa por plantear cómo actuar ante tales circunstancias. Ante la vorágine de noticias, lo cierto es que nos exige muchísima formación, prudencia y tiempo para distinguir entre una noticia veraz y otra no constatada. El peligro es caer en la apatía y en desinterés, así como en el olvido por los temas sociales y políticos que a todos nos incumben y benefician.
Las constituciones políticas democráticas reconocen el derecho a la libertad de expresión para que todas las personas puedan expresar y difundir libremente sus ideas y opiniones, y a su vez se reconocen el derecho de la ciudadanía a recibir información veraz por parte de quienes tienen el poder y medios para transmitir información. Me pregunto: ¿Por qué no hay medidas más efectivas que controlen la desinformación y los bulos? Y éstas sean sancionadas con eficacia.
La sociedad democrática reconoce y acoge todas las tendencias de ideas políticas y sociales, las cuales están reconocidas en los partidos políticos. Y si el peligro que puede sufrir la democracia es caer en la falta de convivencia, debido a actitudes negativas: antisociales, discriminatorias… Las cuales van en contra del sistema democrático. Mi siguiente pregunta: ¿Cómo evitar tales actitudes? ¿Y actuar contra ellas?
Ante estas premisas y preguntas te invito a pensar sobre ellas. Porque como personas sociables y ciudadanos de un país y del mundo que somos; debemos encontrar las respuestas y actuar.
Para concluir, he de decir: Que me preocupa la salud democrática, y hay que cuidarla.
Este artículo se ha publicado en el periódico NOTICIAS 24 DIGITAL (Comarca de la Axarquía), el 26 de enero de 2026 Mi agradecimiento personal al director del medio, D. Francisco Gálvez, por su interés por los temas culturales, de opinión y pensamiento.
https://www.noticias24digital.com/
https://josemarcelopoeta.wordpress.com/2026/01/26/hablar-claro-y-con-transparencia/
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
- 1 -
LA PROPAGANDA CINEMATOGRÁFICA DURANTE LA PRIMERA GUERRA MUNDIAL
El cine (informativo, documental y de ficción) supuso un nuevo recurso que todos los
gobiernos intentaron utilizar como propaganda, como arma persuasiva. De hecho, fue la gran
innovación técnica, junto a la radio, aunque los medios impresos siguieran usándose mucho.
En ese plano, el bombardeo de panfletos supone otra nueva técnica propagandística. La gran
diferencia radicaba en el enorme aumento cuantitativo. En este ensayo discutiré sobre la gran influencia y manipulación que ejerció el medio cinematográfico durante la Primera Guerra
Mundial. También me parece interesante analizar la evolución de las mentalidades y del uso
que los estados hicieron del cine durante esa guerra.
El cine dejó de considerarse un medio de ocio para llegar a constituir un instrumento de
gran influencia. Un instrumento para subir la moral de las (propias) tropas y ciudadanos de la
retaguardia, para aminorar los ánimos del enemigo y para captar el apoyo de los países
neutrales (o para que siguiesen en su posición neutral). Sin embargo, los gobiernos no adoptaron la actitud de aprovecharse del cine desde un primer momento. A lo largo de la
Primera Guerra Mundial se distinguen tres grandes fases en la evolución de la propaganda y
de la intervención en los flujos informativos. En la primera, desde principios de la guerra hasta 1915, predominaba la censura y las oposiciones que ello originaba en los medios de
comunicación. Los filmadores provocaban miedo e incertidumbre. Se impuso desde el principio una clara representación ficticia de la guerra. En la segunda etapa, de mediados de
1915 a mediados de 1917, se notaba ya cierta similitud entre información y propaganda. Los
medios tendían a ocultar los acontecimientos que pudiesen resultar perjudiciales a su país. Y en la tercera etapa, desde 1917, las instituciones propagandísticas se consolidaron con éxito, sobre todo en los países aliados.
De hecho, esas etapas, de distinta manera, se dan en toda la población: en los civiles (debo distinguir en este conjunto a los operadores de cámara) y en los militares. Todos ellos pasan de un estado alegre, eufórico, de orgullo, a la decepción, angustia e impotencia, paralelamente
al avance y distensión de la guerra. Los soldados se sienten, al marchar a la guerra, emocionados y orgullosos. Están sonrientes. Los que se quedan les felicitan, sienten que sus compatriotas van a desempeñar un papel importante para la nación, un papel honorífico.
- 2 -
Por otro lado, los cámaras graban con entusiasmo, sintiendo que forman parte de lo que captan.
Muchos comprenden el importante papel que desempeñará su arte, el cine, un arte moderno
en una guerra moderna. Al principio les tenían prohibido ir al frente, por lo que ya se temía
que la única muestra de la guerra fuese la ficción. Por eso los filmadores se unieron para
conseguir formar un servicio civil cinematográfico de los ejércitos. Hablaban “de la exactitud
científica de la cámara, del cinematógrafo como lenguaje de verdad pura”. Consideraban al
cine como a una ciencia, como a un conjunto de conocimientos exactos que no podían faltar a
la verdad. Pero las cosas no iban a cambiar mucho, ya que las autoridades, los militares, no
sólo facultaban a los operadores, sino que eran también sus jefes. Y los militares, lógicamente, obedecen a los intereses de sus respectivos gobiernos.
Los filmadores debían moverse rápidamente y con habilidad para obtener distintos ángulos. Aunque el frente estuviese en paz, se hacían algunas reconstrucciones para hacer
notar el peligro. En las batallas ficticias se le facilitaba el trabajo a los cámaras: no corrían peligro alguno y además podían tomar mejores planos. Podían poner así en uso técnicas
entonces casi revolucionarias como el travelling o el uso de distintos ángulos (sobre todo picado o contrapicado). En definitiva, el uso del lenguaje de cine como otro medio de
propaganda. Creo conveniente advertir, al menos a mi manera de ver, la estrecha relación entre la manera de captar tomas de los profesionales del cine y el lenguaje cinematográfico.
Los operadores de cámara se dieron cuenta pronto, al ver situaciones reales, de soldados con un futuro incierto, que ese sanguinario conflicto que les aguardaba sería “una guerra que
permanecería lejos de las cámaras”. Aunque valorasen a sus tropas como a “un heroico regimiento“ y a los prisioneros de guerra que habían conseguido capturar como a un “rebaño humano” y “botín de guerra”, como si de objetos se tratasen, su actitud era distinta de la de los ciudadanos de la retaguardia. A los cámaras no les estaba permitido acceder a los campos de batalla, y sobre todo filmarlos. Debían permanecer con su trípode allí donde les indicasen.
Pero se daban cuenta de la manipulación a la que estaban siendo sometidos los civiles que no vivían la guerra en sus propias carnes. La retaguardia se emocionaba ante ofensivas ficticias (siempre victoriosas, claro está), ante una guerra basada en el engaño y en la distorsión a través de interesados planos. Muchos filmadores se sentían culpables. Habían pasado de sentirse parte de una heroica misión, de unos soldados en busca de la justicia, a formar parte de una sucia y sangrienta estratagema política dirigida por sus gobiernos.
- 3 -
El uso de imágenes para captar la atención y mantener la moral de la vanguardia y retaguardia sigue siendo vital, aunque lo que predomine en el presente sea la censura y la desinformación. A principios del siglo XX, cuando reinaba el analfabetismo también en los países industrializados, el uso de las imágenes fue una novedad que se hizo imprescindible.
La ignorancia sobre la lectura (aún más entonces), sobre la interpretación de las imágenes, es abundante. Ese “analfabetismo” es aún mayor si se trata de imágenes en movimiento, como es el caso que estoy tratando en este ensayo, el del cine y su función propagandística en la Gran Guerra.
Los contenidos propagandísticos que se le hacía llegar a la retaguardia eran efectivos.
Ensalzaban el patriotismo y la aversión al enemigo. Y surtió efecto. De hecho, la deserción dentro del ejército francés fue tan solo de un 1%, frente al 30% de 1870. La propaganda no se ejercía sólo a través de los medios de comunicación (de masas). El desfile de prisioneros era otro procedimiento para demostrar la eficacia de la ofensiva victoriosa; y con el que las muchedumbres se desahogaban insultándolos y humillándolos. Un truco importante para quitarles relevancia a los cautivos al ser filmados era usar el plano picado, desde arriba, al contrario que con sus tropas. Rememorar de ese modo “su” derrota y “nuestra” victoria no estaba en manos del cámara. Las órdenes eran claras, y en un ejército nada se cuestiona. En tiempos guerra, aún menos.
Considero que los que grababan la guerra, o mejor dicho, eran conscientes de que no la estaban grabando, eran afortunados. Su capacidad crítica era superior a la de la mayoría.
Aunque sintiesen, como sus conciudadanos, aversión hacia el enemigo y, lógicamente, simpatía por su país, tenían el privilegio de poder “ir más allá”. Si conseguían acercarse a los prisioneros de guerra y sacar un primer plano de ellos, se daban cuenta de que, antes que enemigos, eran también personas. En tiempos de guerra todos somos conscientes de que las condiciones cambian, pero sólo los que la viven de cerca se dan cuenta de la magnitud de las mutaciones. Todos nos insensibilizamos, pero no todos somos conscientes de ello. Algunos se dan cuenta de que nada volverá a ser igual, otros sólo tratan de seguir adelante.
Los estados no reflejaban en el cine sólo su poder bélico y económico para persuadir a los países neutrales (para que siguiesen equidistantes o para que se uniesen a su causa).
- 4 -
También querían dar una buena imagen. No querían que pensasen que maltrataban a las poblaciones de los territorios ocupados. La atroz propaganda se encargaba de contrarrestar esas tentativas.
Muchas veces no se sabía bien quién era el que estaba ejerciendo la contrapropaganda, quién respondía a quién. El abuso de la atrocity propaganda hizo que en el futuro se cuidasen mucho ese tipo de informaciones, por miedo a despertar la desconfianza del público. La reacción contra el abuso de todo tipo de propaganda desembocó en su estudio científico en el periodo de entreguerras.
Los filmadores se hacían preguntas esenciales: ¿debo grabar escenas de muerte, propias de una pesadilla? ¿Para qué, si nunca van a ser difundidas, si van a ser censuradas de inmediato?
¿Acaso los ciudadanos están interesados en verlas, o simplemente intentan evadirse de la realidad? Todas esas preguntas sin salida y una manipulación cada vez más desvergonzada les
hacía sentir extraños, solos, incomprendidos. La acogida de los montajes era excepcional, y los medios de comunicación estaban confabulados para darles la mayor veracidad posible. El cinematógrafo no era lo que debía ser. No estaba cumpliendo su función: la de una herramienta para transmitir la realidad. Era un utensilio a merced de los estados para mezclar realidad y ficción, sacándole el máximo partido posible como medio de propaganda masiva.
La misión era convertirlo en “un arma de guerra en todos los terrenos”.
Al final, la población de los vencedores saltan de júbilo y los vencidos no tienen más remedio que resignarse. Pero no pienso que los cámaras de los países vencedores estuviesen tan felices como sus compatriotas. Habían ganado, pero sabían lo que era una guerra: juego sucio, crueldad y muerte, mucha muerte. Los cámaras de los países vencidos sentían que habían filmado la derrota. Su deshonestidad había perdido entonces todo su sentido. El cine fue un arma de propaganda sin precedentes. Algunos consiguieron manejarla mejor que otros.
Los estados temían al principio este nuevo medio de comunicación de masas, pero se dieron cuenta de que podían usarlo para su beneficio, y así lo hicieron. En vez de reflejar los horrores de la guerra, reconstruyeron la realidad a su antojo. La retaguardia pasó del entusiasmo a evadirse y esperar el fin de la guerra. Los soldados sólo podían aguantar. Su verdadera vida cotidiana nunca se mostraría. Y los operadores de cámara se dieron cuenta de que “lo fundamental era haber plasmado la huella de la vida de todos esos muertos, como jirones de la Historia”. Lo poco que les dejaron plasmar.
Mayo Antonio Vidal Tanaka
- 5 -
BIBLIOGRAFÍA
CLASES DE HISTORIA [en línea]. Resumen de la Primera Guerra Mundial.
< http://www.claseshistoria.com/1guerramundial/propaganda.htm >
< http://www.claseshistoria.com/1guerramundial/retaguardia.htm >
[22 de marzo de 2007]
I.G.: «'La noche temática' reflexiona sobre las dos guerras mundiales» en El País, 11 febrero 2006.
EL PAÍS [en línea]. Artículo sobre la programación televisiva.
< http://www.elpais.com/articulo/Pantallas/noche/tematica/reflexiona/guerras/mundiales/elpep
urtv/20060211elpepirtv_3/Tes > [22 de marzo de 2007]

.jpg)





.jpg)



