domingo, 4 de octubre de 2026

 VOCES entre VOCES

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LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.


"Libertad IV", de Andrée Chedid (Egipto, 1920-2011)


La piel mineral de los tiranos

Envuelve el espacio

Alisa sus escamas

Sobre las ciudades avaras de puertas

Sobre las bocas enyesadas


Sin embargo

                    más desnuda que la hierba

                    y preñada de primavera

LA VIDA


Trama a lo lejos la debacle de los ídolos

Reanima el destello del agua

Sobre las tinieblas de la sangre

.............................................................................

Sin embargo

                    más desnuda que rayo

                    cargado de albas y de soplos

LA VIDA


Denuncia los festines del miedo

Condena las noches en arma

Y nombra

                    para estremecer de dulzura

                    todos nuestros claros inconfesados


Nombra la palabra abierta.

¡Respira!

Respira ya en cada uno.


Andrée Chedid, incluido en Diwan africano. Poetas de expresión francesa (Editorial Arte y literatura, La Habana, 1988, selec. y trad. de Rogelio Martínez Furé).


Otros poemas de Andrée Chedid

Comunicado (II), Discordancias, El aparte, Vivir

FUENTE: https://franciscocenamor.blogspot.com/



TEMAS TERTULIA 9-10-2026

HUECOS Y ESPACIOS

PENSANDO

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Colaboración gráfica: Victoria Blanco.



TEXTOS TERTULIA 2-10-2026

OLORES Y PERFUMES.

CIRCUNSTANCIAS.

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.



OLORES Y PERFUMES

Cuenta la leyenda que en aquel reino, del que hoy sólo quedan restos de alguna muralla en otro tiempo inexpugnable, cierto rey, tras reunir en una colección todos los perfumes que los mortales habían creado, oyó hablar de una esencia destilada por los dioses, de la que se decía que era el verdadero olor de la sabiduría, el olor que concedía a quien lo captara la posibilidad de conocer todas las respuestas a todas las preguntas. Obsesionado con su nuevo propósito, redactó el rey un bando ofreciendo poder y fortuna a quien lo encontrara y llevara a su presencia.

Entre los tentados por la oferta se encontraba un joven y ambicioso monje, que se presentó ante su maestro a fin de solicitar su permiso y bendición para la empresa que se había propuesto iniciar.

El monje expuso las que decía eran las razones que le impulsaban a emprender el viaje: dinero para restaurar el viejo monasterio y alimentos para los peregrinos que cada día acudían a sus puertas. Nada dijo del reconocimiento y poder personal que esperaba conseguir.

El maestro, conocedor de la naturaleza humana, le dejó partir, sustituyendo su bendición por un consejo: “Cuidate de no acabar buscando cuanto ya tienes, exponiéndote a perderlo en el camino”.

El joven monje partió exultante, creyendo que las palabras del maestro eran un elogio hacia su persona.

Como todos los demás hombres que salieron en busca de la mágica esencia, el monje pasó mil penurias, tomó mil caminos errados y pensó en desistir en varias ocasiones.

Cierto día, tras una larga marcha, se encontraba descansando a la sombra de unos sauces, cuando se le acercó un anciano que, tendiéndole un pequeño recipiente, le dijo: “Sé lo que buscas. Es esto, tómalo.”

Asombrado, el monje abrió el frasco con la intención de oler inmediatamente la esencia que muy posiblemente transformarían en insignificantes todas las recompensas ofrecidas por el rey, pues poseyendo sabiduría tendría, entre otras muchas cosas, una enorme fortuna. Comprobó decepcionado que dentro del recipiente no había nada, y a nada olía su interior. Se sintió engañado, a pesar de haber sido un regalo, pero el suceso le dió base para crear una fábula que le sirviera de disculpa ante su maestro por abandonar una búsqueda que ya creía baldía.

Regresó a su monasterio y fingiendo alegría al presentarse ante su mentor, le narró lo sucedido, pero omitiendo que ya había abierto el frasco.


 
“Abrámoslo, maestro, y seremos los hombres más sabios del mundo”, dijo, al tiempo que quitaba el tapón sin esperar la respuesta.

Aparentando sorpresa tendió a su maestro el pequeño frasco: “No hay nada ...” dijo.


“Luego has conseguido tu objetivo, ése es el verdadero olor de la sabiduría”, respondió el anciano.

El monje, sorprendido ante la respuesta, esperó boquiabierto la explicación del anciano:

“La esencia de la sabiduría ha de ser por todos admitida como tal, y sólo será posible si coincide con un concepto en que todos coincidan, y sólo en la nada coinciden las personas, que guardan en su naturaleza la paradoja de ser iguales pero irrepetibles, idénticas en su esencia pero únicas en sus vivencias. El olor de la sabiduría ha de ser un aroma que evite el juicio, pues habiendo juicio hay prejuicio, y ambos conducen al dolor”.

Y prosiguió: “Ha de saber, pero no ha de juzgar, ha de enseñar sin reprender, ha de amar sin condición, ha de estar en todo pero no ser nada, siendo así eterno . . . Por todo ello sólo en la ausencia de olor se puede encontrar el perfume perfecto, la esencia de la sabiduría . . .”


Y leyendo en la sorprendida mirada del alumno cuanto realmente había sucedido en su periplo, agregó:

“Pero hay otro olor que has traído de tus viajes y que permanece en tus actos, un olor tosco a ignorancia, una especie de extraña fe en el engaño, y ese olor nauseabundo no lo podrás tapar con ningún perfume de los que crean los hombres”.

“Desde hoy deberás buscar fuera de los muros de este monasterio y volver cuando sepas apreciar, si no el intangible olor de la sabiduría, al menos las esencias más dulces creadas por el ser humano: el respeto, la fraternidad, y el amor hacia toda forma de vida.”

Nekovidal – nekovidal@gmail.com

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CIRCUNSTANCIAS


Ayer, a media mañana, estaba dándome un baño en las aguas cristalinas de octubre; hoy, a la misma hora aproximadamente, he salido a caminar con el paraguas como compañía. Ahora, pasada la una de la tarde, cae una lluvia que se prevé -solo se prevé- intensa en las próximas horas.

Insisto en el verbo porque, en realidad, nunca se sabe qué va a pasar. Se futurizan los acontecimientos venideros basándose en hechos pasados y, aunque es cierto que casi todo sigue una pauta y que es necesario mantener la referencia para no perder comba, no es buena comida instalarse en el síndrome del espejo retrovisor, esto es considerar el futuro como un calco del pasado, sin dar a las circunstancias su fuerza de mando

Yo, ayer, es decir, a la vuelta de la esquina, tras disfrutar de ese magnífico baño del que he hablado al principio, me despedí de las personas del entorno playero con un «hasta mañana» que, hoy, no sé si será pasado mañana, la próxima semana o… nunca.

Pero si el síndrome del retrovisor no es bueno, tampoco lo es el de la meta móvil, esa línea del horizonte que se aleja a cada paso que damos; lo mejor, creo yo, es organizar un triángulo no equilátero entre lo que fue, lo que pensamos que será y lo que las circunstancias permitan, dejando siempre, pero siempre, siempre, posibilidad de ajustar el tamaño de los lados a nuestras capacidades.

Parece sencillo. Por experiencia sé que no lo es. Toca salir de las costumbres y ellas, como dice el refrán, se hacen leyes.

02/octubre/2026 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»



CIRCUNSTANCIAS

Bordeo los límites de mis espacios

Por fuera y por dentro
Volteando una nostalgia demasiado conocida
Como flores que esconden misterios

Quiero enmarcar sonidos, no palabras
Recordar el cuarto trasero donde escondimos
Pobres descubrimientos que no encajaban
En un mundo que alberga más miedos que esperanzas

Tentáculos que presionan insecticidas
Nuevos mayas que celebran un diciembre
Marcado por comunismos obsoletos
Y por pantanos diseccionados de mentira

Quedarse es siempre una opción segura
Torpedeada solo por preguntas incómodas
Solo queremos navegar en canoas, ¿tan malo es?
Inclinan sus cabezas bajo el peso de las dudas

Hurgan en heridas propias y ajenas
Dromedarios con complejo de camellos
Pavos plebeyos ansiando realeza
Vendidos por agentes pasivos del mercado negro

Caminas con calma, ya no de puntillas
Oteas el mundo desde un avión transatlántico
Ya no quieres prevenirte de dagas ni cuchillas
Y buscas un nuevo lugar para el pánico

Sara Vi Ta

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MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

¿Y si estamos buscando mal la felicidad?

Todos queremos ser felices, pero pocas ideas resultan tan difíciles de definir. Para algunas personas, la felicidad está en la calma; para otras, en el reto, los vínculos, la libertad o el sentido. La investigación psicológica apunta a que quizá el problema empiece cuando intentamos reducirla a una única receta. Más que perseguir un estado emocional permanente, puede ser más útil entender qué ingredientes sostienen una vida satisfactoria y por qué esos ingredientes no son iguales para todo el mundo. 

— Pol Bertran


El problema de la felicidad: por qué no existe una única forma de llegar a ella

La felicidad es una de esas ideas que todo el mundo reconoce y casi nadie define igual. Para algunas personas significa calma; para otras, entusiasmo. Hay quien la encuentra en una familia estable, quien necesita proyectos difíciles, quien la asocia con libertad y quien la experimenta precisamente cuando deja de perseguirla de forma consciente. El problema no es que unas estén equivocadas y otras tengan razón. Es que la felicidad probablemente no sea una única experiencia psicológica, sino una combinación cambiante de placer, sentido, vínculo, autonomía y capacidad para afrontar una vida que también contiene sufrimiento.

Esa diversidad explica por qué las recomendaciones universales sobre cómo “ser feliz” suelen resultar insatisfactorias. La gratitud puede ayudar a una persona y convertirse en una obligación artificial para otra. Un gran proyecto profesional puede aportar propósito en una etapa y agotamiento unos años después. Incluso aquello que nos hacía felices a los veinte puede tener poco que ver con lo que valoramos a los cuarenta. Tal vez la pregunta más interesante, entonces, no sea cuál es la receta de la felicidad, sino qué necesidades humanas aparecen una y otra vez detrás de formas muy diferentes de vivirla.

 La felicidad no siempre consiste en sentirse bien

La psicología lleva décadas diferenciando, con distintos modelos y matices, entre al menos dos grandes maneras de entender el bienestar. Una se aproxima a la felicidad desde lo hedónico: experimentar emociones agradables, reducir el sufrimiento y sentir satisfacción con la propia vida. La otra pone el foco en lo eudaimónico: vivir de acuerdo con los propios valores, crecer, encontrar sentido, construir vínculos y desarrollar nuestras capacidades.

La distinción importa porque una vida valiosa no siempre resulta agradable en el momento. Aprender una habilidad difícil puede generar frustración. Criar hijos implica preocupación y renuncias. Mantener una relación profunda exige conversaciones incómodas. Entrenar para una meta deportiva puede significar madrugar cuando preferiríamos seguir durmiendo. Sin embargo, muchas de estas experiencias pueden acabar contribuyendo a una sensación de plenitud mucho más estable que una sucesión de pequeños placeres.

Aquí aparece uno de los errores más frecuentes de nuestra cultura del bienestar: confundir felicidad con ausencia de emociones desagradables. Una persona psicológicamente sana puede sentirse triste, enfadada, insegura o frustrada y, aun así, considerar que su vida merece la pena. De hecho, intentar eliminar continuamente cualquier emoción negativa puede acabar convirtiendo la propia felicidad en una fuente de ansiedad.

La investigación sobre regulación emocional ha mostrado repetidamente que aceptar la presencia de emociones desagradables suele ser más adaptativo que convertirlas inmediatamente en algo que debemos corregir. Quizá una buena vida no sea aquella en la que logramos permanecer felices, sino aquella en la que la tristeza, el miedo o la decepción no nos impiden seguir participando en aquello que consideramos importante.

 El placer ayuda; tener algo hacia lo que avanzar también

Existe una razón por la que tantas personas describen sus aficiones, profesiones o proyectos como fuentes importantes de bienestar. Los seres humanos no solo disfrutamos alcanzando objetivos: también podemos obtener satisfacción del proceso de perseguirlos.

Cuando una actividad exige suficiente esfuerzo como para mantenernos concentrados, pero no tanto como para resultar imposible, puede aparecer lo que la psicología conoce como estado de flow: una experiencia de absorción en la que disminuye la conciencia del tiempo y de uno mismo. Puede ocurrir pintando, programando, escalando, tocando un instrumento, practicando un deporte o resolviendo un problema complejo. Lo relevante no es tanto qué actividad realizamos como la combinación de desafío, competencia y atención sostenida.

Hay además algo profundamente protector en ser principiante durante mucho tiempo. Tener una actividad que nunca terminamos de dominar nos obliga a convivir con el error, mantiene abierta la curiosidad y desplaza temporalmente la atención fuera de nosotros mismos. En una cultura obsesionada con optimizar cada minuto, quizá hacer algo simplemente porque nos interesa y porque siempre queda algo nuevo que aprender sea una forma infravalorada de bienestar.

Esto ayuda también a entender por qué la jubilación, alcanzar una gran meta profesional o conseguir aquello que llevábamos años deseando no garantiza necesariamente una felicidad permanente. Adaptamos nuestras expectativas con enorme rapidez. Lo extraordinario termina volviéndose cotidiano. Por eso, muchas fuentes de bienestar funcionan mejor cuando no son únicamente destinos, sino procesos que siguen generando retos, relaciones y experiencias nuevas.

 Casi todos los caminos terminan pasando por otras personas

Podemos imaginar muchas vidas felices diferentes, pero es difícil encontrar modelos de bienestar humano en los que las relaciones no ocupen un lugar central. Décadas de investigación longitudinal han asociado los vínculos sociales de calidad con mayor bienestar psicológico y físico. Pero tampoco aquí importa simplemente “tener gente alrededor”. Lo relevante es sentir que pertenecemos a algún lugar, que podemos confiar en determinadas personas y que nuestra existencia importa para alguien más.

Parte de la paradoja de la felicidad es que pensar demasiado en nuestra propia felicidad puede alejarnos de ella. Cuando la atención está permanentemente dirigida a evaluar si estamos suficientemente satisfechos, realizados o felices, cada experiencia se convierte en una especie de examen. En cambio, cuidar a un amigo, participar en una comunidad, criar a un hijo o trabajar por algo que consideramos valioso desplaza momentáneamente la pregunta “¿cómo me siento yo?” hacia “¿qué estoy haciendo con otros?”.

Eso no significa vivir únicamente para los demás ni convertir el sacrificio en virtud. La autonomía también forma parte del bienestar. Sentir que podemos tomar decisiones coherentes con nuestros valores, asumir responsabilidad sobre nuestra vida y mantener límites saludables es igualmente importante. Quizá la tensión entre pertenencia y libertad sea una de las grandes tareas psicológicas de la adultez: necesitamos a otras personas sin dejar de sentir que nuestra vida sigue siendo nuestra.

Y ahí las comparaciones pueden convertirse en una trampa. Si existe más de un camino hacia el bienestar, utilizar la vida ajena como medida de nuestra felicidad tiene poco sentido. Lo que para alguien representa libertad (viajar continuamente, por ejemplo) puede producir inseguridad en otra persona que valora profundamente la estabilidad. El problema no es desear cosas diferentes; es asumir que deberíamos desear aquello que parece hacer feliz a los demás.

 Tal vez la felicidad necesite un poco de oscuridad

Existe una intuición paradójica que aparece tanto en la filosofía como en la psicología: aceptar que la vida incluye pérdida, incertidumbre y límites puede hacer que determinadas experiencias positivas resulten más valiosas, no menos.

Esto no significa romantizar el sufrimiento. El trauma no es una herramienta de crecimiento ni existe para enseñarnos una lección. Muchas experiencias dolorosas dejan consecuencias profundas y duraderas. Pero reconocer la fragilidad de las cosas que valoramos puede modificar nuestra manera de relacionarnos con ellas.

Sabemos que las relaciones terminan, las etapas cambian, el cuerpo envejece y muchas de las cosas que hoy forman nuestro mundo desaparecerán algún día. Podemos intentar mantener esa realidad fuera de nuestra conciencia o utilizarla como recordatorio de que precisamente por ser temporales ciertas experiencias importan.

Quizá por eso algunas personas encuentran bienestar no intentando construir una vida permanentemente feliz, sino desarrollando la capacidad de estar presentes en una vida inevitablemente imperfecta. Disfrutar cuando toca disfrutar, tolerar cuando toca esperar, pedir ayuda cuando algo nos supera y conservar suficiente curiosidad, humor y juego como para que todo no se convierta en un proyecto de mejora personal.

La felicidad no parece tener una llave maestra. Hay puertas que se abren mediante las relaciones, otras mediante el desafío, la autonomía, el sentido, el cuerpo, la gratitud o simplemente el placer de hacer algo absurdo porque nos divierte.

Y probablemente esa sea una buena noticia. Si no existe una única manera correcta de ser feliz, tampoco tenemos por qué vivir intentando copiar la felicidad de otra persona.

FUENTE: PSICOLOGÍA Y MENTE

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domingo, 27 de septiembre de 2026

 VOCES entre VOCES

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LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.

"Mindouli", de Alvie Mouzita (República del Congo, 1998)


Habito una memoria que ha perdido las páginas de la infancia

habito la soledad de un río que tiene sed de mar

¡Mindouli!

la noche para mí es larga de dolores. Porque sin verte, siempre sueño contigo

y sabes que hasta ahora no he probado ni canciones ni danzas ni tams-tams

ignoro incluso el sabor del vino de palma,

el tótem de mi abuelo

y el regusto del juego del agua y de la sabana

y aún suena como un duelo, el grito matinal de los pájaros en mis oídos

porque vivo en una memoria sin páginas de infancia

y cada noche, tus ríos que fluyen allá lejos son mis lágrimas que sustituyen tu presencia


¡Mindouli! Muero en la ausencia de recuerdos

muero en los festines de las ciudades, en las rapsodias que cuentan los

griots de otros lugares, griots que te ignoran, que ignoran tu historia

y mi mirada es triste en el espejo que me habla de ti

tu rostro es tan delgado en el lago de mi memoria. ¡Mindouli!

nada, entre las olas y la espuma, surge de ti ni sobrevive

¿lo ves? soy virgen a todo misterio rural


¡Perdóname, infancia mía! Mi infancia, ¡perdóname! Porque siendo aldeano, no tengo recuerdo alguno del matorral

porque en cuanto salí de mi madre, el sol ya estaba sangrando

había que huir

huir del rebaño de tormentas, huir lejos de los párpados

había que hacerlo...

pero comprende ¡Oh Mindouli!, que sin la bravura de mi padre, esos avispones me habrían degollado

comprende, comprende que sin mi madre, sin el granero de la esperanza, yo sería un leño que picotean los cuervos


¡Mindouli! Sé que eres mujer por tu vientre, eres flor por mi corazón, por mis cantos eres madre

llevo para ti un destino maduro de trashumancia

llevo para ti un gran sol

acógeme en tu memoria para que pueda reunir mis recuerdos, para que pueda volver a unir mi ombligo,

y para que pueda hablar mi dulce lengua natal

¡Oh Mindouli, camina! camina y ven a mí para enjugar mis lágrimas...

    FUENTE: https://franciscocenador.blogspot.com

https://franciscocenamor.blogspot.com/

TEMAS TERTULIA 2-10-2026

OLORES Y PERFUMES.

CIRCUNSTANCIAS.

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.


TEXTOS TERTULIA 25-9-2026

LOROS.

BISUTERIA Y GEODAS.

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

LOROS

Yo lo vi todo mientras comía pipas sin parar. Las pausas entre los crujidos de las pipas al quebrarse llegaron a estar en concordancia con las pausas del diálogo que mantenían ellos. Yo no era, en realidad, más que un testigo al que ambos ignoraban, concentrados como estaban en sus conflictos e intereses, un testigo cuya presencia no parecía importarles en absoluto.
El más alto colgó el teléfono. El otro, apuntándole de repente con una pistola con silenciador, le dijo:
Así que “yo lo liquido” . . .
No es lo que crees, le replicó, sorprendido, su amigo. Rufo me preguntaba si podía liquidar el problema yo sólo.
Ya, y el problema soy yo.
No, el problema es que tienes que devolver el dinero, eso no es negociable, pero el resto se puede solucionar.
Aunque lo devuelva estoy condenado y vendréis por mi.
No, ése es el acuerdo: devuelves el dinero, unas disculpas y asunto concluido.
No lo creo . . .
Es verdad: Mira, dijo mientras se acercaba a la mesa del despacho. En el mismo cajón estaba la prueba de su inocencia, la que podía disipar las sospechas de su amigo y un revolver cargado. Me pareció que ni él mismo sabía cuál de las dos opciones elegiría tras abrir el cajón: poner la grabación de la conversación telefónica recién concluida o disparar a quien le encañonaba, su amigo de la infancia, con quien había recorrido tantos correccionales y cárceles.
Abrió el cajón y en ese mismo instante oyó el disparo al tiempo que sentía una punzada en su costado. Ahora sí se había decidido: empuñando el revólver aprovechó su último hilo de vida para apretar el gatillo contra quien acababa de dispararle. Los dos se desplomaron casi al unísono.
Y yo lo vi todo . . .
Mientras retiraban los cuerpos, un policía un tanto malhumorado me miró y dijo: Y con este loro, jefe, ¿qué hacemos? No hace más que comer pipas sin parar.

Nekovidal - nekovidal@gmail.com 

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BISUTERIA Y GEODAS

Hay brillos que se compran y brillos que se excavan, los primeros se oxidan con el tiempo, los segundos apenas empiezan a mostrarse.

Lo que brilla por fuera ansía ser admirado, lo que posee brillo en su interior no necesita admiración.

Quien calla y esconde su valor, quien no necesita abrirlo al mundo, nunca lo pierde.

(Dedicado a FAVS, mi geoda que nunca brilla para ser vista.)

Sabrina Chakour

BISUTERÍA Y GEODAS

«Este país tiene demasiadas historias de amor enterradas en los campos, hay que arañar la tierra para que salgan, para que puedan existir más».

Esas palabras, puestas en boca de Lorca por «los Javis», produjeron en mí la magia que solo es capaz de generar aquello que te transforma; se creó el vacío a mi alrededor y me quedé sola frente a la pantalla; cada sílaba punzaba y espoleaba mi sensibilidad.

Pero yo no evocaba historias de amor ocultas, yo pensaba en tantos talentos, tantos dones escondidos, ocultos por años para no desordenar la maquinaria a la que uno pertenece; analizaba la obligada obediencia a una voz impostada y robusta proveniente de seres enajenados que, poseídos por su tremenda inseguridad, se cubren de bisutería y deslumbran al mundo haciendo que otros más loables se conviertan en geodas.

Sí, amigos, hay que arañar la tierra, y picar montañas, y entrar en las cuevas, y pasar por mil vericuetos y salvar muchos miedos hasta lograr que la cavidad revele su brillo interior, sin duda, más valioso y bello que el de la bisutería común.

27/septiembre/2026 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»

BISUTERIA Y GEODAS

Coraje a la vida

29 agosto, 2026 josemarceloruiz 

Por José Marcelo Ruiz

Cuando hablamos de la vida y de las adversidades que se nos presentan, llegamos a la conclusión de que hay que ‘echarle coraje’. Queremos recuperar el ánimo y tener valor para actuar. Entonces se nos plantea: ¿cómo es la vida? y  ¿qué es coraje a la vida?        

Coraje a la vida es afrontar la mirada de ese tiempo que pasa. Una mirada que  interroga  cada paso que damos. Una mirada que deja huellas en la piel, y en las entrañas. Coraje es responder a cada instante de vida que vivimos.

Pensamos y, nos ponemos trascendentes, sí. Volvemos a preguntarnos: ¿y tú qué esperas de la vida?  Respuesta que no encontramos. Porque de la vida no debemos esperar nada. La vida es la que espera respuestas de nosotros. Y de las decisiones, ya sean acertadas o erróneas, dependerán cómo es y será nuestras vidas.

Si tenemos ánimos, nos acogemos al dicho: “la vida es para vivirla”. Pero, ¿qué es vivir?  Y cuando carecemos de ánimos, la pregunta es: ¿cómo sobrevivir? La única respuesta es: ¡Vivir es dar gracias, cada día, al amanecer! Y sobrevivir es procurar que, cada día, morirse ‘un poquito’, pero en paz.

Dice la canción: “pasa la vida”. La vida pasa; y son nuestros torpes pasos los que se quedan atrás. La vida nos empuja; y nuestro cuerpo cansado se resiste a caminar.  Pensativos, y sin ánimos,  nos quedamos contemplando el horizonte.

Se dice: “¡Qué la vida es muy corta! Cómo si un sastre con sus tijeras ajustara el traje de nuestras vidas. Porque, aquí, nada se decide. Todo está escrito en ese libro mágico y sabio que nos conoce muy bien. Libro en el que está escrito el nacimiento y la muerte de nuestras vidas. El divino sastre con su mirada nos contempla; nos deja hacer y deshacer. Y se divierte poniéndonos pruebas, juega con nosotros como sus queridas marionetas. ¡Tenéis el libre albedrio para tomar vuestras decisiones!

Y en  esta andadura de la vida: vivir y dar las gracias… Morirse un poquito… Se pasa la vida. Queremos que tenga ‘sentido la vida’. Ese sentido de la vida  lo ponemos en los buenos sentimientos: el amor, la solidaridad, la creatividad de dejar buena herencia… Como una tierra bien labrada; la vida nos sonríe. Pero si estos sentimientos fallan, caemos precipitadamente en un abismo. Porque la vida pierde su sentido.

Hay que andar el camino con  coraje; soportando las caídas y levantándonos. Apostar por el sentido de la vida.

Queda el consuelo de vivir la vida como se presente: ¡Qué las alegrías, a veces, son muy poquitas! Y las penurias muchas, con sus penitas. Sí, vivir la vida como se presente.  No hay otra manera, sino vivir la vida como se presente.

Este artículo se ha publicado en NOTICIAS 24 -DIGITAL (Comarca de la Axarquía), el 28 de agosto de 2026. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas culturales, de pensamiento y opinión .

https://josemarcelopoeta.wordpress.com/2026/08/29/coraje-a-la-vida/


MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.


ENTREVISTA A D. AMADOR LÓPEZ GARCÍA – AUTOR DE «SEFARAD ES MI TIERRA»

17 septiembre, 2026 josemarceloruiz Deja un comentario

José Marcelo Ruiz y Amador López García

ENTREVISTA REALIZADA POR JOSÉ MARCELO RUIZ

Amador López: «Si has vivido en una villa con barrios moros, judíos y cristianos, la imaginación estaba servida para hacer una novela»

Pregunta.- Si en la anterior obra escribió su memoria como médico. En esta nueva obra Sefarad es mi tierra, elige también como tema la medicina; recurriendo a la historia, a la Edad Media. ¿Qué es lo que le ha motivado para hacer tan buen trabajo?

Respuesta.- Nos han enseñado en España —erróneamente— que la Edad Media fue un periodo oscuro, sin aportar nada a la historia de la humanidad desde la caída del imperio romano. Por ese motivo, me sumergí en esa supuesta oscuridad para saber si había sido así. Informándome en los libros, tanto antiguos como actuales, la oscuridad se fue disipando hasta aparecer la luz. No me podía imaginar tal cantidad de sabios, no solo de la religión cristiana, sino también musulmana y judía. Basándose en los filósofos de la antigüedad, a su manera, cada uno según sus creencias, trataban de arrojar luz al conocimiento, sufriendo incluso la represión o el exilio por los dogmáticos. Y en el caso de la medicina, en concreto, indagar si se había producido algún progreso desde los últimos dos grandes  de esa disciplina: Galeno y Avicena. No encontré progreso en la farmacología, aunque sí en su metodología, y también en la cirugía y sus instrumentos debido a los grandes Rhazés y Abulcasis. Estos descubrimientos me llevaron a basar mi novela en este periodo de la humanidad.  

    Si además has vivido, como es mi caso, en una villa (Molina de Aragón) con tres barrios bien diferenciados —moro, judío y cristiano— escuchando leyendas en sus callejuelas y bajo las murallas de los castillos, la imaginación estaba servida para ir madurando la necesidad de escribir la novela.

P.- ¿Qué mensaje quiere comunicar al elegir como título de la obra Sefarad es mi tierra?

R.- Según iba escribiendo la obra, tras algunos párrafos donde se deslizaba el recuerdo permanente del pueblo judío por la Tierra Prometida (Israel) o episodios peligrosos de rechazo a los judíos de Hispania, me brotaba espontáneamente la frase «esta es mi tierra». Al repetirse en varias ocasiones y ser un título corto fue la causa de elegirlo. Pero no solo por eso —si cabe tan simple— sobre todo por los tiempos convulsos que nos está tocando vivir: el genocidio en los Balcanes y a la etnia Rohingya de la antigua Birmania, los millones de refugiados ucranianos, los desplazamientos y masacre del pueblo palestino y las ansias expansionistas de Trump y del gobierno marroquí. Todos estos hechos me han llevado a afirmarme en reivindicar que la tierra de cada uno es donde vive —y más durante varias generaciones— pero también donde trabaja, se alimenta con el producto de su trabajo, ama y nacen sus hijos. Nadie debe de estar legitimado para apropiarse de la tierra de otro por motivos religiosos, étnicos o expansionistas.

P.– Usted pone como subtitulo a Sefarad es mi tierra, la frase Tiempos de incertidumbre, dudas y llantos. ¿Es esta frase el reflejo de la época?

R.-Indudablemente. No solo por los avatares de las luchas entre los poderosos, sino por la pandemia de Peste Negra. Afectó a los reinos de España desde el año 1347 a 1352, pero con el pico máximo en el año 1348, que es donde en ese año y el siguiente se centran los capítulos de la novela. Incertidumbre y dudas por no saber los destinos de los reinos. Incertidumbre por no saber el fin de la Peste, siempre confiando en la clemencia de Dios. Dudas por no saber si los remedios terapéuticos aplicados eran los correctos, dado que apenas se conocía la enfermedad, tanto en sus manifestaciones como en las soluciones. Llantos por el sufrimiento que conllevaba padecer el mal pestífero y las consecuencias en muchas de las ocasiones mortales, pues diezmó a poblaciones enteras, mermándolas más allá del 30-50%, e incluyo llegando a desaparecer pueblos enteros.

P.- La obra tiene estructura de novela, e intervienen personajes ficticios creados por usted y personajes reales e históricos que dialogan. ¿Cómo ha sido la elaboración y con qué dificultades se ha encontrado?

R.– Los personajes reales han surgido estudiando varios libros de historia medieval y lo que he considerado que eran sus hechos más relevantes. Aunque en algunos de ellos, al disponer de pocos datos ha tenido que echar mano de la imaginación lo más cercana a la realidad posible, pero sin ello perder rigor histórico. Personajes reales importantes, son los reyes, reinas, sultanes, condes y condesas, miembros  de las cortes y afamados médicos, que desfilan  a lo largo de las páginas de la novela, pero que también ocupan, algunos de ellos, la mayor parte de un capítulo. 

El personaje ficticio, protagonista de la novela, es el médico judío Moshé Abulafia. Elegí el apellido por ser frecuente en el reino de Aragón y territorios colindantes, además de tener un significado de «padre o poseedor de la salud»; tuvo tanta fuerza y carisma, que se le llegó a asociar a la figura del médico. El padre y el ayudante adolescente del protagonista, los cirujanos-barberos, las matronas, los 22 miembros del concejo de la villa y otros más que van pululando según se va desarrollando la  novela.

Las dificultades han nacido de no confundir nombres y menesteres de cada uno al ser tan ingente el número y que muchos de ellos se van deslizando en capítulos, a veces, inconexos. Filiarlos no ha sido difícil, ya que surgían espontáneamente según avanzaba la obra.

P.- He observado en la narración la riqueza de vocabulario que refleja el lenguaje de la época, y muy bien adaptado. ¿Qué fuentes ha consultado usted, qué dificultades ha tenido?

R.– He procurado que se pareciese lo más fielmente  al lenguaje de la época, pero claro, adaptado a la dicción y escritura actual, para que fuese amena su lectura, sin perder el rigor y el ambiente de los siglos XIII y XIV; que el lector se zambullese plenamente en esa época olvidándose de comparaciones actuales; leyendo libros y novelas, tanto si se escribieron en ese periodo como en los años más recientes. Fundamental ha sido consultar el diccionario de la R.A.E   Hoy está de moda la IA,  y no hay que desecharla, pero sin abusar de ella; solo en contadas ocasiones que me parecía alguna palabra médica demasiado disonante con esa época, he tenido que afinar mucho, pues aparecen en siglos posteriores, pero a veces demasiado cercanos. He tenido que repasar repetidamente la obra para encontrar alguna palabra que no encajase, aunque el lector no avezado no se diese cuenta.

P.– La novela se centra en las vivencias de un médico judío que se enfrenta a la epidemia de la ‘Peste’, pero a la vez es un viaje por la península ibérica. ¿Qué sentido tiene ese viaje y por qué elige el tema de la enfermedad de la ‘Peste?

R.– Los médicos, y sobre todo los médicos judíos, se desplazaban a lo largo de la península ibérica al ser ellos los elegidos preferentemente por los reyes. No hay que olvidar, que fue una época convulsa de guerras, conquistas, intrigas palaciegas y pactos que se rompían y los volvían a recomponer los poderosos, según los intereses entre ellos, fuesen cristianos o musulmanes.

No podía faltar que novelase la pandemia de Peste Negra o Bubónica. Como he referido anteriormente, diezmó a poblaciones enteras del mundo conocido. Fueron unos años de declive, tanto económico como humano. Me interesaba bucear en cómo la vivieron las gentes de esa época, y para ello centrarme en una villa próspera donde convivían las tres creencias religiosas. Me interesaba saber, o imaginar lo más cercano a la realidad, sus sufrimientos, y cómo pudieron organizarse como comunidad a través del organismo más democrático del que disponían, que era el concejo de la villa.  Describir a que causas atribuían la aparición de la peste en un mundo donde la magia y el poder de lo divino marcaban sus conductas. Y no podían faltar los remedios curativos con los que contaban los médicos, donde se mezclaba el intento de hacer ciencia con las medidas más absurdas que hoy nos parecen ridículas e irrisorias, pero que persistieron durante varios siglos después.  

P.- La época histórica que eliges es la Edad Media (siglos XIII y XVI), tiempo de la presencias de las tres culturas: musulmana, judía y cristiana. Hábleme de la relación de convivencia que se da entre ellas; y también en función a la temática que usted trata, la medicina.

R.- Hoy en día la palabra tolerancia tiene significado de respeto y aceptación de las personas y sus creencias tanto religiosas como políticas. En la Edad Media, muchas veces estamos equivocados, pues le damos el mismo significado que el actual; y no ha sido así. Tolerancia en el medievo era soportarse, porque interesaba tanto a unos como a otros, porque podían sacar beneficio con las actividades comerciales, destrezas artesanales y conocimientos. En realidad existían dos culturas en la península ibérica, la cristiana y la musulmana. La población judía representaba el 3%-5% de la población; se estima en un rango de 200.000-300.000 personas. La cultura judía se vio influida notablemente por la época de esplendor musulmana; la prueba de ello es que los judíos cultos leían,  escribían y hablaban en árabe. No obstante, conservaban sus tradiciones religiosas y hablaban en los reinos cristianos la lengua de ellos, que la han conservado hasta nuestros días, el sefardita.

Una puntualización muy importante, que se olvida casi siempre, es identificar a los judíos como una raza, con una serie de características comunes; nada más lejos de la realidad. Los judíos, como los musulmanes, eran tan españoles como los cristianos. No se distinguían por sus rasgos, eran tan mediterráneos, íberos o celtíberos como los cristianos  

P.- ¿Tiene usted un nuevo libro en proyecto? Hábleme de ello.

R.– Por ahora necesito descansar y recuperar el tiempo con otras lecturas perdidas. La novela histórica requiere un esfuerzo mayúsculo y exige reposar después de haber acabado la obra. Además, me tengo que centrar en las presentaciones y la publicidad, pues lo que quiere un autor es que no se queden los volúmenes en el baúl de los recuerdos. Tal vez seguir con la expulsión novelada de los judíos y moriscos, pero es un proyecto que por ahora está lejos y no sé si me atreveré, porque hay novelas geniales sobre esos dos periodos.

Esta entrevista se ha publicado en NOTICIAS 24-Digital (Comarca de la Axarquía), el 17/09/2026. Mi agradecimiento personal director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas de cultura, de pensamiento y opinión.

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Sefarad es mi tierra

13 septiembre, 2026 josemarceloruiz Deja un comentario

José Marcelo Ruiz

 En la obra Sefarad es mi tierra del doctor y Licenciado en medicina D. Amador López García, y editada por AACHE Ediciones. El autor desarrolla en forma de novela la convivencia de las tres culturas y religiones: musulmana, judía y cristiana; documentándose en hechos históricos y culturales- religiosos de la Edad Medía (siglos XIII y XIV). Nos cuenta las vivencias de un médico judío que se enfrenta a la enfermedad de la  ´Peste Negra’. Aunque  centra la narración de la enfermedad en la ciudad Molina de Aragón (Guadalajara). Pero su dedicación médica le hace conocer y viajar por la península ibérica a la que llama ‘Sefarad’, y dice: es mi tierra. Y nos habla de Barcelona, Gerona, Zaragoza, Toledo, Burgos, Cuenca… Jaén, Córdoba, Al –Andalus de Granada… y se menciona la  Axarquía- (Bentomiz). 

Los hechos históricos-culturales están tan presentes, así como la evolución de la medicina. Porque se detallan tanto los acontecimientos socio-políticos como los médicos más importantes de la época: Ibn al Nafis,  médico, y autor de técnicas quirúrgicas y conocedor de enfermedades oculares,  y descubridor de la circulación menor de la sangre (pulmonar); Bernardo Gordonio, Henry de Mondeville y Arnau Vilanova, profesores de la universidad de Montpellier, (universidad en la que estudia y adquiere su formación el médico protagonista de la novela); Abenardut Eliazer médico personal del rey de Aragón Alfonso III; Yehudá Bonsenyor y su hermano Bondavid  ambos médicos judíos barceloneses traductores de textos del árabes al catalán y consejeros de los reyes Jaime I y Jaime II…  Esto nos hace  pensar que el nombre de ficción de Moshé Abulafia, médico protagonista de la historia, podía haber existido. Porque el personaje adquiere  tanto prestigio de realismo,  gracias a la importancia de la narración de la `Peste Negra’ y de los hechos históricos; así como de las personalidades mencionadas: Alfonso X, Jaime I, Sancho IV, el Bravo, María de Molina, Ramón Llull… 

En cuanto al estilo de lenguaje que utiliza, el autor hace un gran esfuerzo en documentarse para expresarse en el lenguaje de la época. Esto da autenticidad a la narración; ofreciéndonos una riqueza de vocabulario de las tres culturas. (Que anota para expresar su significado).

La lectura nos conducirá a conocer y desear profundizar sobre  la época narrada (siglos XIII y XIV) que, como D. Amador López subtitula en la portada del libro, es “Tiempos de incertidumbres, dudas y llantos”. Pero, como lector,  añadiría que hubo también un periodo de convivencia de las tres culturas: musulmana, judía y cristiana. Esto también lo refleja el autor. Cuyas identidades raciales y culturales están en nuestra genética.

La finalidad del autor es dar a conocer cómo era la medicina de esos tiempos; y, como he expresado, profundizar en nuestro pasado. Esto lo consigue manteniendo un diálogo, que se da en la narración de la novela, entre personajes ficticios creados por el autor y personalidades históricas reales. Lo hace, muy acertadamente, documentándose en acontecimientos históricos como fue la convivencia de las tres culturas: cristiana, musulmán, judía. Esta convivencia nos conmueve como lector para preguntarnos: ¿cómo sería la península ibérica si esa convivencia de las tres culturas se hubiese mantenido en el tiempo?  Pregunta que debemos responder, individualmente, porque las respuestas nos  llevarán a reconocer que esas identidades raciales y culturales conforman nuestra forma de ser, de pensar y de actuar. Cuyo enfoque de  interculturalidad, en la actualidad, es muy necesario para la convivencia: evitar el racismo, el fanatismo religioso… Anular cualquier actitud negativa y de prejuicios que se enfrentan a los sentimientos humanos que nos hacen ser mejores como la empatía, la solidaridad.

Este artículo se ha publicado en NOTICIAS 24- DIGITAL (Comarca de La Axarquía), el 11 de septiembre de 2026. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas culturales, de pensamiento y opinión.

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