VOCES entre VOCES
http://artes-libres.blogspot.com.es/
PARA ENVIAR TEXTOS O PROPONER TEMAS:
LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.
"El
camino", de Elie Ramanankavana (Madagascar, 1995)
Es
la tarde
en
los bordes marchitos de nuestras vidas
que
caminan sin artificios
lo
tragado de nuestras lágrimas
lo
abortado de nuestros vientres
las
historias inacabadas.
Es
un rosario de vértebras
contando
las tumbas
donde
mil veces dejamos
los
destellos de nuestros ojos
donde
mil veces hemos hundido
el
ebrio barco
de
nuestros sueños bucaneros.
Es
espeso y pegajoso
moja
nuestros pasos
nos
hace resbalar
a
nosotros
que
de tanto destrozarnos
conocemos
el precipicio de nuestras caídas
como
el vacío de nuestros bolsillos.
Nuestros
ojos cosidos
las
rocas esquivadas
caminamos
por los guijarros
arponeados
por la memoria pedestre
el
miedo escupido
para
estrellarnos en otra parte
en
las orillas del frío
mojadas
de
muerte estornudada.
La
lección está aprendida
por
los senderos del funeral
la
silueta demasiado conocida
nos
arrojamos enternecidos
sobre
el tronco abierto
de
los sarcófagos profanados.
TEMAS
TERTULIA 23-10-2026
MIEDOS
OCULTOS
PRIORIDADES
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Colaboración
gráfica: Victoria Blanco.
TEXTOS
TERTULIA 16-10-2026
EMERGENTES
CON
SIN RAZÓN
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
EMERGENTES
Una
de mis pasiones es jugar con las diversas acepciones de las palabras
y aunque, según la RAE, emergente solo tiene una: «que nace, sale y
tiene principio de otra cosa», lo cierto es que tiene diferentes
sentidos derivados.
En
1991, en la escala técnica en Múnich del vuelo de Lufthansa que me
llevaría a Bogotá, subió a bordo una mujer colombiana que tenía
su plaza a mi lado. Vivía en La Guajira, pero era de Barranquilla y
me habló maravillas de su tierra natal, tanto fue así que cambié
mi intención de ir a conocer Cartagena de Indias (muy turístico ya)
por la de visitar La Puerta de Oro de Colombia; a fin de que no me
encontrara perdida, me dio la dirección y el teléfono de sus
familiares para que me acompañaran en la ruta.
Hace
mucho tiempo y recuerdo los días en Barranquilla como en un sueño,
excepto la casa de un emergente; así se llamaba en Colombia a quien
había hecho fortuna rápidamente y por medios de dudosa legalidad.
De
la familia de mi compañera de vuelo solo puedo decir cosas buenas,
me trataron amablemente, me pasearon por aquella ciudad y me
cuidaron; sin embargo, la casa a la que me llevaron para agasajarme
era pura ostentación (la fotografía que acompaña este texto
corresponde a una de las entradas), cada baldosa emanaba dinero, cada
espejo labrado alardeaba de poder, cada retrato que colgaba de la
pared vociferaba «estoy al mando».
Aquel
barranquillero hacía gala de riqueza porque, posiblemente, antes
habría sido muy pobre y al tocar la abundancia se sintió único en
su especie; su mente no podía contemplar la idea de que antes que
él, a la vez que él y después de él, el mundo tenía muchos otros
millonarios.
Últimamente
se me agolpan los recuerdos, pero no para pedirme que los rescate,
sino para que los seleccione y olvide todo lo que haya que olvidar,
además, algunos me sirven para entender el presente; es el caso de
este, que me ha llevado a vernos a todos como emergentes perennes.
Los
seres humanos siempre estamos en construcción, por lo que nadie es
hoy quien fue ayer, ni hoy es quien será mañana; entre el pasado y
el futuro se encuentra el presente, y en el presente siempre se
descubre algo nuevo -no necesariamente algo complicado, tal vez una
nueva forma de cocinar un huevo o cómo pedir la comida en un
Popeyes- y, como el niño que entiende por primera vez una palabra,
se lo contamos insistentemente a todo el mundo convencidos de que
nadie más lo había hecho antes de que nosotros lo descubriéramos,
como el barranquillero exhibía su situación.
Me
ha costado muchos años comprender que, al igual que nuestra vida es
un presente continuo, nosotros somos emergentes perpetuos y, al
comprenderlo, abrir los ojos cada mañana me reconforta, pues sé que
ese día me está esperando con un detalle inédito entre manos que
podré incorporar a mi experiencia para transformarme, así, en quien
seré mañana.
Y
es que, ya lo dice la RAE, emergente: «que nace, sale y tiene
principio de otra cosa».
18/octubre/2026
– Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»
COLORES
EMERGENTES
El
arco iris no siempre fue como hoy lo vemos: al principio era blanco
como no podríamos imaginar ni mirando la nieve más pura. En aquel
entonces, todo era más simple: el mar era sólo una posibilidad y la
vida un remoto milagro posible.
Un
día, cualquiera de los perdidos entre millones de años, consiguió
el blanco imaginar que era algo más que blanco, se imaginó
diferente a si mismo, libre de la idea única de falsa apariencia
diversa, y así nació el primer color. Cada nueva fantasía del
blanco daba lugar a un color y cada recién nacido color creaba, con
su mera existencia, millones de combinaciones cromáticas.
Y
quería cada color que anidaba en el alma del blanco ser más
hermoso, estar más presente, ser más en su coloreada egolatría.
A
fin de evitar una guerra que parecía inminente, convocó el blanco a
todos sus colores, a todos sus miedos, a todas las creaciones de su
cromática mente, a fin de elegir uno que les representara. Cada uno
de ellos expresó libremente su poder y su belleza, señalando uno a
uno las flores, animales y frutos que ya formaban parte de su reino.
Cada
expresión de cada color era majestuosa y sublime, y se convenció el
blanco de que era imposible decidir que uno de ellos era mejor que
otro.
Cuando
todo parecía haber terminado, esperando todos expectantes el
dictamen del blanco, apareció un color nebuloso y difuso que, lejos
de exponer sus virtudes, se limitó a acercarse a cada uno de sus
hermanos para susurrarles al oído: “Yo también soy tú”.
Al
completar el círculo perfecto de los colores, el recién llegado
lucía un negro azabache que contenía todos los colores imaginables
y todas las luces y sombras posibles.
El
blanco no lo dudó: “Tú serás quien nos represente, porque de
todos tienes algo, te has formado tomando lo mejor de cada uno de
nosotros y has sabido crecer sin competir”.
Desde
entonces todos los seres vivos pueden disfrutar de todos los colores
imaginables, pero sólo en el negro que ven al cerrar sus ojos
encuentran el descanso a su deambular por la vida.
Nekovidal
– nekovidal@gmail.com
ARTES
LIBRES – www.arteslibres.net
www.arteslibresdeandalucia.com

CON
SIN RAZÓN
Se
da entre los humanos la curiosa paradoja de que cuanto más
convencida está una persona de tener razón en cualquier tema de
debate, cuanto con más certeza se cree poseedor de una supuesta
única y perfecta verdad, más cerca suele encontrarse de la sinrazón
o del fanatismo.
Nekovidal
– nekovidal@gmail.com
ARTES
LIBRES – www.arteslibres.net
www.arteslibresdeandalucia.com
CON
SIN RAZÓN
Cultivo
el mundo en el mundo
Con mesura,
No vaya a desbordarse
Rasgo
fantasías abriendo sueños
Encontrando a tientas
Campos
gravitatorios invertidos
Se
fugan los sonidos de esta nevada
A rincones ocultos
Al telón
de fondo de una banda sonora
Ríen
los tristes pidiendo un respiro
Elegante torpeza en el llanto
Un
lamento por los casi difuntos
Sara
Vi Ta
https://iderinaweb.wordpress.com
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Los
gorgoritos del agua
Por
José Marcelo Ruiz
Amalia M.
Jiménez con
el título Los
gorgoritos del agua
nos presenta su nueva novela. Si en las anteriores novelas la
temática que trataba era la relación humana; ahondando en el
perfil psico-social de la persona y su comportamiento ante la vida.
En ésta elige el título: Los
gorgoritos del agua,
a modo de metáfora, para expresar el deseo de mantener viva ‘La
Memoria’. Esa ‘Memoria’ que conforma nuestro pasado. Los hechos
que se narran son reales, los sitúa en la primera década de la
postguerra (la guerra ‘incivil’ española). Siendo su motivación
dar a conocer los acontecimientos históricos.
Amalia Jiménez consigue,
al novelar, ese equilibrio emocional preciso para exponer los
hechos reales; y relatar cómo afectó dichos acontecimientos a la
sociedad. Lo hace ofreciendo un relato imparcial donde la verdad
resulta trágica. No hay fabulación, y sí, ese reencuentro emotivo
que se da, décadas después, entre un padre (Fede, protagonista
narrador) y una hija (Lola, toma nota de los sucesos), y rememoran
las vivencias y los temores padecidos; a la vez, se consuelan ante la
oportunidad que la vida le da de conocerse. Que debido al grave
suceso de asesinato de Emilio (padre de Fede, abuelo de Lola)) y de
la persecución que su familia sufrió en la posguerra, padre e hija
tuvieron que separarse, (Ella era una niña).
Los
perfiles de los personajes están muy bien definidos; ajustándose a
la realidad de las circunstancias vividas en la posguerra. Genoveva,
madre, viuda, mujer silenciada y perseguida, sufridora y enterrada en
vida; quien se vio obligada a vivir penurias para sacar a los suyos
hacia delante. Los hijos: Juan, Rafael, Fermín, Fede, Antonio
que, sin haber participado en la guerra fraternal, sufrieron los
efectos desoladores de la misma. Los lugares y el paisaje, así como
los personajes opresores y sus motivaciones también están muy bien
descritos: la sierra, la taberna del ‘Frasco´’, el abuelo
Augusto… Los sentimientos negativos de venganza, de odio, de
envidia… La avaricia de sacar ganancia de la lamentable situación.
Vivido en un ambiente social donde se imponía el miedo y el
silencio, que negaba la convivencia pacífica y conducía a una
manera de vida donde prevalecía el instinto de supervivencia. A la
niñez y a la juventud les privaron de ilusiones y de
esperanza. Pero, posteriormente, fue esa generación adulta que, en
el tiempo de la transición democrática, lucharon por la
convivencia, la libertad, la justicia y la solidaridad.
Es evidente que la
autora apuesta en la narración por conmover al lector, quien irá
descubriendo ese pasado triste de nuestra historia. Le hará
reflexionar sobre dichos acontecimientos, y el peligro de caer en
regímenes totalitarios. Afirmarse en el compromiso con los valores
democráticos. Por otra parte, valorar la memoria histórica.
Le
doy mis felicitaciones a Amalia Jiménez por su buen trabajo:
novelado de manera emotiva, pero basado y bien documentado en hechos
reales. Relato trágico que expresa una gran verdad. ¡Nadie se
sentirá indiferente!
Este artículo se ha
publicado en NOTICIAS 24- DIGITAL (Comarca de la Axarquía), el día
13 de octubre de 2026. Mi agradecimiento personal al director del
medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas culturales,
de opinión y pensamiento.
https://www.noticias24digital.com
https://josemarcelopoeta.wordpress.com/2026/10/12/los-gorgoritos-del-agua/
"El camino", de Elie Ramanankavana (Madagascar, 1995)
Es
la tarde
en los bordes marchitos de nuestras vidas
que caminan sin artificios
lo tragado de nuestras lágrimas
lo abortado de nuestros vientres
las historias inacabadas.
Es un rosario de vértebras
contando las tumbas
donde mil veces dejamos
los destellos de nuestros ojos
donde mil veces hemos hundido
el ebrio barco
de nuestros sueños bucaneros.
Es espeso y pegajoso
moja nuestros pasos
nos hace resbalar
a nosotros
que de tanto destrozarnos
conocemos el precipicio de nuestras caídas
como el vacío de nuestros bolsillos.
Nuestros ojos cosidos
las rocas esquivadas
caminamos por los guijarros
arponeados por la memoria pedestre
el miedo escupido
para estrellarnos en otra parte
en las orillas del frío
mojadas
de muerte estornudada.
La lección está aprendida
por los senderos del funeral
la silueta demasiado conocida
nos arrojamos enternecidos
sobre el tronco abierto
de los sarcófagos profanados.
TEMAS TERTULIA 23-10-2026
MIEDOS OCULTOS
PRIORIDADES
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Colaboración gráfica: Victoria Blanco.
TEXTOS TERTULIA 16-10-2026
EMERGENTES
CON SIN RAZÓN
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
EMERGENTES
Una de mis pasiones es jugar con las diversas acepciones de las palabras y aunque, según la RAE, emergente solo tiene una: «que nace, sale y tiene principio de otra cosa», lo cierto es que tiene diferentes sentidos derivados.
En 1991, en la escala técnica en Múnich del vuelo de Lufthansa que me llevaría a Bogotá, subió a bordo una mujer colombiana que tenía su plaza a mi lado. Vivía en La Guajira, pero era de Barranquilla y me habló maravillas de su tierra natal, tanto fue así que cambié mi intención de ir a conocer Cartagena de Indias (muy turístico ya) por la de visitar La Puerta de Oro de Colombia; a fin de que no me encontrara perdida, me dio la dirección y el teléfono de sus familiares para que me acompañaran en la ruta.
Hace mucho tiempo y recuerdo los días en Barranquilla como en un sueño, excepto la casa de un emergente; así se llamaba en Colombia a quien había hecho fortuna rápidamente y por medios de dudosa legalidad.
De la familia de mi compañera de vuelo solo puedo decir cosas buenas, me trataron amablemente, me pasearon por aquella ciudad y me cuidaron; sin embargo, la casa a la que me llevaron para agasajarme era pura ostentación (la fotografía que acompaña este texto corresponde a una de las entradas), cada baldosa emanaba dinero, cada espejo labrado alardeaba de poder, cada retrato que colgaba de la pared vociferaba «estoy al mando».
Aquel barranquillero hacía gala de riqueza porque, posiblemente, antes habría sido muy pobre y al tocar la abundancia se sintió único en su especie; su mente no podía contemplar la idea de que antes que él, a la vez que él y después de él, el mundo tenía muchos otros millonarios.
Últimamente se me agolpan los recuerdos, pero no para pedirme que los rescate, sino para que los seleccione y olvide todo lo que haya que olvidar, además, algunos me sirven para entender el presente; es el caso de este, que me ha llevado a vernos a todos como emergentes perennes.
Los seres humanos siempre estamos en construcción, por lo que nadie es hoy quien fue ayer, ni hoy es quien será mañana; entre el pasado y el futuro se encuentra el presente, y en el presente siempre se descubre algo nuevo -no necesariamente algo complicado, tal vez una nueva forma de cocinar un huevo o cómo pedir la comida en un Popeyes- y, como el niño que entiende por primera vez una palabra, se lo contamos insistentemente a todo el mundo convencidos de que nadie más lo había hecho antes de que nosotros lo descubriéramos, como el barranquillero exhibía su situación.
Me ha costado muchos años comprender que, al igual que nuestra vida es un presente continuo, nosotros somos emergentes perpetuos y, al comprenderlo, abrir los ojos cada mañana me reconforta, pues sé que ese día me está esperando con un detalle inédito entre manos que podré incorporar a mi experiencia para transformarme, así, en quien seré mañana.
Y es que, ya lo dice la RAE, emergente: «que nace, sale y tiene principio de otra cosa».
18/octubre/2026 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»
COLORES EMERGENTES
El arco iris no siempre fue como hoy lo vemos: al principio era blanco como no podríamos imaginar ni mirando la nieve más pura. En aquel entonces, todo era más simple: el mar era sólo una posibilidad y la vida un remoto milagro posible.
Un día, cualquiera de los perdidos entre millones de años, consiguió el blanco imaginar que era algo más que blanco, se imaginó diferente a si mismo, libre de la idea única de falsa apariencia diversa, y así nació el primer color. Cada nueva fantasía del blanco daba lugar a un color y cada recién nacido color creaba, con su mera existencia, millones de combinaciones cromáticas.
Y quería cada color que anidaba en el alma del blanco ser más hermoso, estar más presente, ser más en su coloreada egolatría.
A fin de evitar una guerra que parecía inminente, convocó el blanco a todos sus colores, a todos sus miedos, a todas las creaciones de su cromática mente, a fin de elegir uno que les representara. Cada uno de ellos expresó libremente su poder y su belleza, señalando uno a uno las flores, animales y frutos que ya formaban parte de su reino.
Cada expresión de cada color era majestuosa y sublime, y se convenció el blanco de que era imposible decidir que uno de ellos era mejor que otro.
Cuando todo parecía haber terminado, esperando todos expectantes el dictamen del blanco, apareció un color nebuloso y difuso que, lejos de exponer sus virtudes, se limitó a acercarse a cada uno de sus hermanos para susurrarles al oído: “Yo también soy tú”.
Al completar el círculo perfecto de los colores, el recién llegado lucía un negro azabache que contenía todos los colores imaginables y todas las luces y sombras posibles.
El blanco no lo dudó: “Tú serás quien nos represente, porque de todos tienes algo, te has formado tomando lo mejor de cada uno de nosotros y has sabido crecer sin competir”.
Desde entonces todos los seres vivos pueden disfrutar de todos los colores imaginables, pero sólo en el negro que ven al cerrar sus ojos encuentran el descanso a su deambular por la vida.
Nekovidal – nekovidal@gmail.com
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CON SIN RAZÓN
Se da entre los humanos la curiosa paradoja de que cuanto más convencida está una persona de tener razón en cualquier tema de debate, cuanto con más certeza se cree poseedor de una supuesta única y perfecta verdad, más cerca suele encontrarse de la sinrazón o del fanatismo.
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CON SIN RAZÓN
Cultivo
el mundo en el mundo
Con mesura,
No vaya a desbordarse
Rasgo
fantasías abriendo sueños
Encontrando a tientas
Campos
gravitatorios invertidos
Se
fugan los sonidos de esta nevada
A rincones ocultos
Al telón
de fondo de una banda sonora
Ríen
los tristes pidiendo un respiro
Elegante torpeza en el llanto
Un
lamento por los casi difuntos
Sara Vi Ta
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MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Los gorgoritos del agua
Por José Marcelo Ruiz
Amalia M. Jiménez con el título Los gorgoritos del agua nos presenta su nueva novela. Si en las anteriores novelas la temática que trataba era la relación humana; ahondando en el perfil psico-social de la persona y su comportamiento ante la vida. En ésta elige el título: Los gorgoritos del agua, a modo de metáfora, para expresar el deseo de mantener viva ‘La Memoria’. Esa ‘Memoria’ que conforma nuestro pasado. Los hechos que se narran son reales, los sitúa en la primera década de la postguerra (la guerra ‘incivil’ española). Siendo su motivación dar a conocer los acontecimientos históricos.
Amalia Jiménez consigue, al novelar, ese equilibrio emocional preciso para exponer los hechos reales; y relatar cómo afectó dichos acontecimientos a la sociedad. Lo hace ofreciendo un relato imparcial donde la verdad resulta trágica. No hay fabulación, y sí, ese reencuentro emotivo que se da, décadas después, entre un padre (Fede, protagonista narrador) y una hija (Lola, toma nota de los sucesos), y rememoran las vivencias y los temores padecidos; a la vez, se consuelan ante la oportunidad que la vida le da de conocerse. Que debido al grave suceso de asesinato de Emilio (padre de Fede, abuelo de Lola)) y de la persecución que su familia sufrió en la posguerra, padre e hija tuvieron que separarse, (Ella era una niña).
Los perfiles de los personajes están muy bien definidos; ajustándose a la realidad de las circunstancias vividas en la posguerra. Genoveva, madre, viuda, mujer silenciada y perseguida, sufridora y enterrada en vida; quien se vio obligada a vivir penurias para sacar a los suyos hacia delante. Los hijos: Juan, Rafael, Fermín, Fede, Antonio que, sin haber participado en la guerra fraternal, sufrieron los efectos desoladores de la misma. Los lugares y el paisaje, así como los personajes opresores y sus motivaciones también están muy bien descritos: la sierra, la taberna del ‘Frasco´’, el abuelo Augusto… Los sentimientos negativos de venganza, de odio, de envidia… La avaricia de sacar ganancia de la lamentable situación. Vivido en un ambiente social donde se imponía el miedo y el silencio, que negaba la convivencia pacífica y conducía a una manera de vida donde prevalecía el instinto de supervivencia. A la niñez y a la juventud les privaron de ilusiones y de esperanza. Pero, posteriormente, fue esa generación adulta que, en el tiempo de la transición democrática, lucharon por la convivencia, la libertad, la justicia y la solidaridad.
Es evidente que la autora apuesta en la narración por conmover al lector, quien irá descubriendo ese pasado triste de nuestra historia. Le hará reflexionar sobre dichos acontecimientos, y el peligro de caer en regímenes totalitarios. Afirmarse en el compromiso con los valores democráticos. Por otra parte, valorar la memoria histórica.
Le doy mis felicitaciones a Amalia Jiménez por su buen trabajo: novelado de manera emotiva, pero basado y bien documentado en hechos reales. Relato trágico que expresa una gran verdad. ¡Nadie se sentirá indiferente!
Este artículo se ha publicado en NOTICIAS 24- DIGITAL (Comarca de la Axarquía), el día 13 de octubre de 2026. Mi agradecimiento personal al director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas culturales, de opinión y pensamiento.
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