domingo, 9 de mayo de 2021

 

VOCES entre VOCES

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TEMAS TERTULIA 14-5-2021

OJOS

EXTRAÑAS AMISTADES

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.



CANCIÓN DE OTOÑO EN PRIMAVERA

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Plural ha sido la celeste
historia de mi corazón.
Era una dulce niña, en este
mundo de duelo y de aflicción.

Miraba como el alba pura;
sonreía como una flor.
Era su cabellera obscura
hecha de noche y de dolor.

Yo era tímido como un niño.
Ella, naturalmente, fue,
para mi amor hecho de armiño,
Herodías y Salomé...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Y más consoladora y más
halagadora y expresiva,
la otra fue más sensitiva
cual no pensé encontrar jamás.

Pues a su continua ternura
una pasión violenta unía.
En un peplo de gasa pura
una bacante se envolvía...

En sus brazos tomó mi ensueño
y lo arrulló como a un bebé...
Y te mató, triste y pequeño,
falto de luz, falto de fe...

Juventud, divino tesoro,
¡te fuiste para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...

Otra juzgó que era mi boca
el estuche de su pasión;
y que me roería, loca,
con sus dientes el corazón.

Poniendo en un amor de exceso
la mira de su voluntad,
mientras eran abrazo y beso
síntesis de la eternidad;

y de nuestra carne ligera
imaginar siempre un Edén,
sin pensar que la Primavera
y la carne acaban también...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer.

¡Y las demás! En tantos climas,
en tantas tierras siempre son,
si no pretextos de mis rimas
fantasmas de mi corazón.

En vano busqué a la princesa
que estaba triste de esperar.
La vida es dura. Amarga y pesa.
¡Ya no hay princesa que cantar!

Mas a pesar del tiempo terco,
mi sed de amor no tiene fin;
con el cabello gris, me acerco
a los rosales del jardín...

Juventud, divino tesoro,
¡ya te vas para no volver!
Cuando quiero llorar, no lloro...
y a veces lloro sin querer...
¡Mas es mía el Alba de oro!


Rubén Darío

FUENTE:https://www.poemas-del-alma.com/cancion-de-otono-en.htm



TEXTOS TERTULIA 7-5-2021

VEJEZ

TE IBA A DECIR ALGO.

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.



VEJEZ

Sí, la vida da para engordar un caldo

y hacerse viejo.

Con el tiempo crecen las orejas

y la bolsa de medicamentos. ...

mienta la soga en la casa del ahorcado,

a él ya no le importa.

Quizás el hombre venga del mono pero tú,

mujer quiero que vengas conmigo. ..

con pies de plomo no pidas que ande sobre las aguas.

Todas los días, todos esperando un momento

y crees que algo tiene sentido.

Nos asustan las pesadillas ajenas

pero no dejamos de dar comer a nuestros monstruos.

Si yo cantara como los álamos, como los ríos

me volvería loco. ...

sólo siento lo que nadie

me grita al oído.

Están los osos polares

y la mosca de Enero.

Me puse anticongelante en vena , para ir al invierno

de tu encuentro... Nadie ha dicho que yo sea salvaje y tu el oeste. ...

esto no está escrito en piedra.

por qué no las cambias.

Poema Último ...

una mirada a los ojos

con un punto y final.

¿Te ha llegado mi paloma mensajera ?

Y mientras me lavo la cara con tierra

él me mira absorto desde mi espejo.

El filo del cuchillo que pela la manzana

decapita la esperanza

de un gusano.

Yo por si acaso os aprecio y respeto en legítima defensa.

Nos asustan las pesadillas ajenas

pero no dejamos de dar comer a nuestros monstruos.

Me levanto con el pie izquierdo porque duermo en ese lado.

No se si me explico.

Según mis cuentas todos los días es el final de un año.

yo sólo se

que no sabéis nada.

Esa maldita manía de respirar.

No se por qué no me quieres, a mí

que te he apuñalado a donde más te gusta.

Crepitar del sol mientras se apaga, como un ascua

en el agua del mar

Es tan necesaria la traición y su veneno…

Me vienes con catedrales, cuando todo está soñado para ser devorado por el instante.

Son los caballos ganadores y no las herraduras,

los que traen suerte.

Pero, me estoy volviendo a enamorar

de ti ... es lo que tiene el Síndrome de Estocolmo.


JJC – Juan Jiménez Caballero



VEJEZ

Despunta la alborada entre suaves colores,

delicada frescura y crecientes rumores.

Poco a poco las horas van anchando caminos

donde emergen con fuerza mil sueños prometidos.

Lentamente los fuegos van cediendo a los vientos

que esparcen y dispersan los logros concedidos.

El calor es más tenue y aproxima tibieza,

va cayendo el silencio envuelto de tinieblas.

Se repliega en sí mismo el día transcurrido

reiniciando por siempre un ignoto principio.


Así se me aparenta el curso de lo humano.

El alba cual un niño que despertara ansioso 

y explotara  en vivencias al crecer de su aurora.

Mas luego el mediodía de esplendor luminoso

y la tarde apacible con su sabio reposo

aguardando la noche del eterno fluir.


Los mayores son parte del devenir sagrado

Sus horas, esa tarde de tiempo sosegado

anocheciendo lenta a lomos del pasado.

Ellos fueron mañanas de despertares claros,

soleados mediodías de fuerza renovados.

Ahora son los testigos, guardianes del recuerdo

de la historia cercana que nos imprime el tiempo.


Su presencia merece protección y respeto

porque son la memoria, la herencia y

el legado que la vida nos trae,

porque en ellos se forja la cadena invisible

del pasado y futuro de nuestro devenir.

De a poco se despojan de pautas y conductas

quedándose al desnudo su sensibilidad.

Desde ella nos demandan los lazos del cariño

que aprendiendo tejieron con esmero en su andar.


Lentamente retornan día a día en sí mismos

como frágiles niños que guardan la emoción,

hasta cerrar el círculo vital en que resurge

la luz que abrió el camino de nuestra creación. 


Haydee Acosta




TE IBA A DECIR ALGO


Te iba a decir algo sobre la efímera eternidad de todo; sobre las razonables sinrazones de los sentimientos; sobre la obsesión por estar olvidando el ser; sobre extrañas enfermedades mentales cuyos síntomas son banderas y guerras; sobre lo que vale la pena y lo que vale la alegría; sobre los sabores, los olores y el poder de las caricias; sobre la agridulce filosofía de los miedos cotidianos; sobre las flores que no tienen oportunidad de florecer; sobre tanta vida, a pesar de todo; sobre aquello que ahora creo que tenía que haber dicho o hecho pero ni dije ni hice, y sobre las consecuencias... 
Sobre el inconmensurable juego del azar; sobre la empatía y otros maravillosos frutos neuronales; sobre tantos quijotes sin sancho y tantos sanchos sin su quijote; sobre lo que realmente nos alegra la vida; sobre lo que hemos aprendido y lo que nos queda por aprender; sobre las muchas cosas por las que vale la pena vivir, sobre las pocas por las que vale la pena morir y sobre la única por la que es lícito matar; sobre los sueños que se hacen realidad y las realidades que se transforman en pesadillas; sobre los niños, los borrachos y los locos, esos que dicen que son los únicos que siempre dicen la verdad; sobre cuantas verdades caben en una mentira y cuantas mentiras caben en cualquier verdad; sobre cielos, infiernos y purgatorios que siempre están ahí; sobre la fe y sus locuras; sobre la duda y su riqueza; sobre el valor y el precio de las cosas; sobre ideas que no germinaron y utopías que se convierten en realidades del futuro; sobre el respeto a la vida y sobre perderle el miedo a la muerte; sobre las inconmensurables circunstancias de cada uno; sobre las luces y las sombras; sobre el color de las flores y como las ven las abejas; sobre a quien o que reza quien reza; sobre otoños bañados de rojo y amarillo y primaveras empapadas de vida; sobre el ser o no ser; sobre el placer que nos regala cada mañana, sobre ti, sobre mi y sobre todos nosotros; sobre porqué hablamos tanto sobre tantas cosas; sobre porqué hablamos tan poco sobre otras; sobre el mágico poder de la música y del silencio ...
Te iba a decir algo sobre todo esto y alguna cosa más pero, fíjate, ya se me ha olvidado...

Nekovidal nekovidal@gmail.com

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MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.



El intento de diálogo con un fanático es tristemente inútil, mil veces le puedes invitar a comprobar datos, realidades y números sobre el asunto que se está debatiendo, mil y una vez lo evitará y seguirá insistiendo en su discurso emocional, en sus consignas, en sus plegarias.

Es muy triste observar que, a partir de cierta edad, si no se ha recibido una buena educación, ésa que nos enseña a pensar de una forma analítica y crítica, ya parece imposible abrir una mente encerrada en si misma, tanto más cerrada cuanto más ignorante, tanto más ignorante cuanto más segura de sus dogmas.


Nekovidal nekovidal@gmail.com ARTES LIBRES www.arteslibres.net



Quien escribe siente imperiosamente la necesidad de tener interlocutores. Necesita tres o cuatro personas a quienes someter lo que escribe y piensa, y hablar de ello. No necesita muchas: le bastan tres o cuatro. El público es, para quien escribe, una proliferación y una proyección de estas tres o cuatro personas en lo ignoto y en lo infinito.

Natalia Ginzburg 

domingo, 2 de mayo de 2021

 

VOCES entre VOCES

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TEMAS TERTULIA 7-5-2021

VEJEZ

TE IBA A DECIR ALGO.

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.



EL REGALO


Quisiera regalarte un pedazo de mi falda,
hoy florecida como la primavera.

Un relámpago de color que detuviera tus ojos en mi talle
- brazo de mar de olas inasibles -

la ebriedad de mis pies frutales
con sus pasos sin tiempo.

La raíz de mi tobillo con su
eterno verdor,

el testimonio de una mirada que te dejara en el espejo
como arquetipo de lo eterno.

La voluble belleza de mi rostro, tan cerca de morir a cada instante
a fuerza de vivir apresurada.

La sombra de mi errante cuerpo
detenida en la propia esquina de tu casa.

El abejeante sueño de mis pupilas
cuando resbalan hasta tu frente.

La hermosura de mi cara
en una doncellez de celajes.

La ribera de mi aniñada voz con tu sombra de increíble tamaño,
y el ileso lenguaje que no maltrata la palabra.

Mi alborozo de niña que vive el desabrigo
para que tú la cubras con la armadura de tu pecho.

O con la mano aérea del que va de viaje
porque su sangre submarina jamás se detiene.

La fiebre de mis noches con duendes y fantasmas
y la virginal lluvia del río más oculto.

Que a nivel del aire, de la tierra y el fuego,
el vientre como abanico despliega.

La espalda donde bordas tus manos
hinchadas de oleaje, de nubes y de dicha.

La pasión con que desgarras
en el lecho del mismo torrente inabarcable

como si el mismo corazón se te hiciera líquido
y escapara de tu boca como un mar sediento.

El manojo de mis pies
despiertos andando sobre el césped.

Como si trémulos esperaran la inexpresada cita
donde sólo por el silencio quedaron las cadenas rotas.

Y en tus dedos apresado el apremio de la vida
que en libertad dejó tu sangre,

aunque con su cascada, con su racha,
los árboles del deshielo, algo de ti mismo destrozaran.

La cabellera que brota del aire
en líquidas miniaturas irrompibles

para que tus manos indemnes hagan nido
como en el sexo mismo de una rosa estremecida.

La entraña donde te sumerges como buscando estrellas enterradas
o el sabor a polvo que hará fértiles nuestros huesos.

La boca que te muerde
como si paladeara ríos de aromas;

o hincándote los dientes
matizara la vida con la muerte.

El tálamo en que mides mi cintura
en suave supervivencia intransitiva,

en viaje por la espuma difundido
o por la sangre encendida humanizado

el mundo en que vivo
estremecida de gestaciones inagotables.

El minuto que me unge de auroras
o de iridiscencias indescriptibles.


Como si a ritmo de tu efluvio soberano
salvaras el instante de miel inadvertida;

O dejaras en el mágico horizonte de luces apagadas
el tiempo desmedido y remedido.

En que apresados quedaran los sentidos
y al fin ya sin idioma, desnudos totalmente.

Como si ensayando el vuelo se quemaran las alas
o por tener cicatrices se extenuaran los brazos.

La piel que me viste, me contiene y resuma,
la que ata y desata mis ramajes.

La que te abre la blanca residencia de mi cuerpo
y te entrega su más íntimo secreto.

Mi vena, llaga viva, casi quemadura,
huella del fuego que me devora.

El nombre con que te llamo
para que seas el bienvenido.

El rostro que nace con la aurora
y se custodia de ángeles en la noche.

El pecho con que suspiro, el latido,
el tic-tac entrañable que ilumina tu llegada.

La sábana que te envuelve en tus horas de vigilia
y te deja cautivo en él, duerme, sueño del amor.

Árbol de mi esqueleto
hasta con sus mínimas bisagras.

El recinto sombrío
de mis fémures extendidos.

La morada de mi cráneo, desgarrado lamento,
pequeña molécula de carne jamás humillada.

El orgullo sostenido de mis huesos
al que hasta con las uñas me aferro.

Mi canto perenne y obstinado
que en morada de lucha y esperanza defiendo.

La intemporal casa
que mi polvo amoroso te va ofreciendo.

El nivel del quebranto
o la herida que conmigo pudo haber terminado.

El llanto que me ha lavado
y que este pequeño cuerpo ha trascendido.

Mi sombra tendida
a merced de tu recuerdo.

La aguja imantada
con su impensable polen y sus rojas brasas.

Mi gris existencia
con su primera mortaja

Mi muerte
con su pequeña eternidad.


Clementina Suárez


FUENTE: https://www.poemas-del-alma.com/clementina-suarez-el-regalo.htm


TEXTOS TERTULIA 30-4-2021

CONFIESO

ESOS MIEDOS

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.




CONFIESO



Lo intento, de hecho, lo intento con una vehemencia casi enfermiza; pongo cara de interés ante relatos que ni entiendo ni me importan y sonrío sin ganas, como si me resultara amable su forma de ser, a personas que no quisiera tener a mi lado; repito que todo ello lo hago en aras de un intento vehemente de sentirme parte de una comunidad, de un grupo, de una manada… pero no lo consigo.


A veces me pregunto si esta incapacidad proviene de algún trauma infantil, incluso llego a conclusiones que cualquier psicólogo aprobaría como diagnóstico y que me dejan tranquila por un tiempo al pensar que tengo las herramientas necesarias para superar cualquier herida pasada que pudiera estar fastidiándome los días; pero después, a causa quizás de un detalle insignificante de soberbia, una actitud prepotente o una descalificación hiriente, como si de una piedrecita se tratara, se me vuelve a meter la inquietud en los zapatos del alma provocando una molestia mínima al principio del paseo e insoportable tras un rato de caminata.


Es entonces cuando vuelvo a cuestionarme el porqué de mi amor a la independencia -aunque a días pese como una losa- y me doy cuenta de que lo que no consigo acatar es la jerarquización que de manera natural se produce en la mayoría de los grupos ya que, generalmente, no está sustentada por la inteligencia, ni por el respeto, ni por el saber hacer, sino basada en la moda, en las formas aplaudidas y vigentes de la época y, aunque no soy atemporal puede que mi alma sí lo sea, y quizás también sea ella, y no yo, quien opta por la exclusión a modo de yoga emocional.


Confieso que mi aislamiento es una elección, una suerte de solución a mi eterno grito: «¡dejadme ser!» que siempre cae en saco roto cuando hace eco en un colectivo, pues no hay que olvidar que casi todo aquel que se siente capaz de capitanear un grupo lo que busca, en realidad, es corretear por su particular sala de los espejos y ver su imagen repetida hasta el infinito.


Por mi libertad pago el elevado tributo de la soledad, pero ¡cómo voy a resistirme a adquirir unos zapatos caros si el resultado es mantener mis pies sin heridas!



29/abril/2021 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»



CONFIESO


Confieso que no necesito más confesor que mi conciencia.

Confieso que me asombra que me siga asombrando el ser humano.

Confieso que no creo en banderas ni escudos, sólo en personas.

Confieso que he creído demasiado tiempo en la confesión, ahora ya sólo en la reflexión.

Confieso que he vivido por encima, por debajo, pero casi siempre a la par de mis posibilidades.

Confieso que he robado a ladrones y perdonado a pecadores sin requerirles confesión.

Confieso que he vivido y sobrevivido a mucho más de lo que creía.

Confieso que debería confesar más a menudo mis errores y mirar menos los ajenos.

Confieso que apenas sé nada de la vida, y llevo en este planeta más de medio siglo.

Confieso que he sido rebelde hasta el hartazgo, de algo hay que alimentar la vida . . .

Confieso que obligar a confesar es una de las mayores canalladas que se pueden hacer a un ser humano.

Confieso que me falta la arrogancia suficiente para intentar describir a cualquier dios, reconozco mirarlos a todos de reojo.

Me confieso, en cuanto a ideas, no instituciones, cristiano, budista, taoísta y aspirante a mediopensionista.

Confieso que me persigue la sensación de ir aprendiendo demasiado tarde.

Confieso que la vida se me ha escapado de las manos como el agua.

Confieso que a veces me da miedo quedarme sin sueños.

Confieso que nunca he creído en las confesiones, sólo en el aprendizaje.


Nekovidal nekovidal@gmail.com

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Quisiera obsequiaros con mi silencio.

Por si acaso estoy amaestrando pulgas,

porque con tanto majarón no destacas.

Hoy me corté las uñas de los pies

y he aprendido muchas cosas. ...

todo fué la pesadilla de un hombre

que no acaba de despertar.

Han bajado la luz y subido la oscuridad,

estoy pa hacerme unas mechas con goma2.

( Le pidió la Luna y se la trajo... pero ahora no tiene donde ponerla.) Yo te hablo de pasión en los corazones

y tú de obsolescencia programada.

Nos meten miedo para vendernos, abogados, seguros y Seguritas Direct

A ver, a mi me gusta el café de máquina,

por la mañana

me visto porque dicen que está feo ir desnuo

y en invierno hace frio.

Me levanto con el pie izquierdo

porque duermo en ese lado. No se si me explico.

Después me pongo derecho,

ando erguido por no se qué del azar de una mutación.

Todo me iría mejor,

si tuviera la columna vertebral de mi gata.

(Irá a cambiar el tiempo. Me duele lo quebrado.)

Bukosky me lo como con papas fritas y una lata de cerveza

Lavo los platos con mucha espuma. Agua tibia …

y siento que algo tiene sentido.

¡Me gustaría saber de qué cojones va todo esto !

"... de verdad crees que me importa, que te gusten o no estas palabras."


JJC – Juan Jiménez Caballero


ESOS MIEDOS


Esos miedos que ni reconoces, que crees controlados, que consideras, siempre y por supuesto, un problema ajeno.

Esos miedos que te hacen creer que una bandera, una patria, una religión e incluso el dinero puede valer más que una vida humana.

Esos miedos que te vuelven agresivo, sólo aparentemente seguro, insensible al dolor ajeno, terco, fanático, sordo a todo diálogo.

Esos miedos que te hacen negar, cerrar los ojos, volverte sordo mientras gritas, valiente en tu cobardía de fanático, escondido en tus silencios que nadie puede contradecir, refugiado en la falsa seguridad de impedir el diálogo.

Porque a ti, desde luego, nadie tiene que enseñarte nada, ni nadie te conoce, desde luego, como tú a ti mismo. Tú lo sabes y lo controlas todo.

Esos miedos, si consigues debilitarlos mediante la reflexión, la meditación y el aprendizaje, empezarán a agrietar tus certezas y, si tienes el valor suficiente conseguirás, algún día, al menos un poco de agua, apenas un sorbo, de esa fuente que, hace ya tiempo, secaron tus miedos.


Nekovidal nekovidal@gmail.com

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MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.


    * Los vivos se consuelan con su memoria, que adornan de objetos y tumbas dignas o lujosas.

    Mientras, vamos descubriendo que sólo hay un mientras.

    * Ésta es la mejor época de la Humanidad, cientos de guerras y genocidios nos preceden, somos los supervivientes de una continua tragedia colectiva.

    ¿Por qué no damos las gracias cada mañana al abrir los ojos?

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