domingo, 26 de julio de 2026

 VOCES entre VOCES

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LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.

"Vergissmeinnicht", de Keith Douglas (Gran Bretaña, 1920-1944)


Pasaron tres semanas. Fuéronse los soldados.

Vueltos a la región de pesadilla

encontramos el sitio aún, y hallamos

al soldado tendido bajo el sol.

La larga boca torva del cañón

hoy le da sombra, mas cuando llegamos,

contra mi tanque disparó aquel día

como la bocamina de un demonio.

Mira. Aquí en el hoyo destrozado

la deshonrada imagen de su novia,

que escribió: Steffi. Vergissmeinnicht

con letra colegial, cursiva y gótica.

Casi con alegría le miramos

humillado, sabiendo que pagó,

befado incluso por su propio armamento,

que sigue duro y bueno mientras él se corrompe.

Pero ella lloraría viendo ahora

cómo sobre su piel vuelan moscas oscuras

y el polvo que ha caído sobre sus ojos secos

y el estómago abierto que parece una cueva.

Porque amante y soldado están aquí mezclados,

que tuvieron tan sólo un cuerpo y corazón.

Y la muerte que quiso matar sólo al soldado

también mortal herida al amante infirió.

Keith Douglas, incluido en Antología de poetas ingleses modernos  (Editorial Gredos, Madrid, 1963, trad. de Aquilino Duque).

FUENTE: BLOG DE FRANCISCO CENADOR https://franciscocenamor.blogspot.com/

TEMAS TERTULIA 31-7-2026

SALUD

CONFESIÓN

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Colaboración gráfica: Victoria Blanco.

TEXTOS TERTULIA 24-7-2026

ARCOIRIS

INTERPRETACIONES

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

 EL ARCO IRIS

El arco iris no siempre fue como hoy lo vemos: al principio era blanco como no podríamos imaginar ni mirando la nieve más pura. En aquel entonces, todo era más simple: el mar era sólo una posibilidad y la vida un remoto milagro posible.

Un día, cualquiera de los perdidos entre millones de años, consiguió el blanco imaginar que era algo más que blanco, se imaginó diferente a si mismo, libre de la idea única de falsa apariencia diversa, y así nació el primer color. Cada nueva fantasía del blanco daba lugar a un color y cada recién nacido color creaba, con su mera existencia, millones de combinaciones cromáticas.

Y quería cada color que anidaba en el alma del blanco ser más hermoso, estar más presente, ser más en su coloreada egolatría.

A fin de evitar una guerra que parecía inminente, convocó el blanco a todos sus colores, a todos sus miedos, a todas las creaciones de su cromática mente, a fin de elegir uno que les representara. Cada uno de ellos expresó libremente su poder y su belleza, señalando uno a uno las flores, animales y frutos que ya formaban parte de su reino.

Cada expresión de cada color era majestuosa y sublime, y se convenció el blanco de que era imposible decidir que uno de ellos era mejor que otro.

Cuando todo parecía haber terminado, esperando todos expectantes el dictamen del blanco, apareció un color nebuloso y difuso que, lejos de exponer sus virtudes, se limitó a acercarse a cada uno de sus hermanos para susurrarles al oído: “Yo también soy tú”.

Al completar el círculo perfecto de los colores, el recién llegado lucía un negro azabache que contenía todos los colores imaginables y todas las luces y sombras posibles.

El blanco no lo dudó: “Tú serás quien nos represente, porque de todos tienes algo, te has formado tomando lo mejor de cada uno de nosotros y has sabido crecer sin competir”.

Desde entonces todos los seres vivos pueden disfrutar de todos los colores imaginables, pero sólo en el negro que ven al cerrar sus ojos encuentran el descanso a su deambular por la vida.

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ARCOIRIS

No ves el arcoíris cuando sale el sol, lo ves cuando la lluvia y el sol se besan.

Muchos colores en un solo arco, muchas lecciones en una sola vida.

Sabrina Chakour


INTERPRETACIONES

Duelen las muertes cuando no hay difunto
Duelen las despedidas cuando el otro no lo sabe
Duele la esperanza cuando no es compartida
Duelen las memorias cuando se pierden en el pozo

Sara Vi Ta

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INTERPRETACIONES

La interpretación es la única confesión que se hace sin querer confesar nada...

Cada persona lleva un diccionario único, personal y secreto, con el que traduce los actos ajenos, y ese diccionario es su verdadera biografía.

Sabrina Chakour

INTERPRETACIONES

Primero lo dijeron algunos filósofos, luego el budismo, la religión sin dioses, lo convirtió en uno de sus pilares:

El juicio siempre es un error.“

No es difícil comprenderlo teóricamente, basta recordar que cada mente es única y que desconocemos casi todo de cada humano que se cruza en nuestra vida, incluso de aquellos que han formado parte de la nuestra durante años.

Siendo como somos, seres emocionales que se creen racionales, seres mortales con complejo de inmortales, no es de extrañar que la continua interpretación de todo cuanto sucede y cuanto imaginamos que sucede vaya forjando en nuestra mente unas cadenas tan difíciles de romper porque creemos que, por ser nuestras cadenas, las que emocionalmente hemos elegido, ya no son cadenas.

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MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.


Pablo Neruda, escritor y premio Nobel, sobre el niño que llevamos dentro: “El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta"

El artista chileno propone integrar al niño que fuimos para mantener la capacidad lúdica y de disfrute de la vida

Conservar la esencia del niño que fuimos nos puede salvar de muchos naufragios y ser el faro en las tormentas más bravas. Integrar y conservar nuestra capacidad lúdica y de sorprendernos ante todo nos alimenta con su magia.

El poeta Pablo Neruda habló de ese pequeño que todos llevamos dentro, más o menos presente: “El niño que no juega no es niño, pero el hombre que no juega perdió para siempre al niño que vivía en él y que le hará mucha falta. He edificado mi casa también como un juguete y juego en ella de la mañana a la noche”.





El también político chileno y premio Nobel de literatura sacó a jugar a su niño a través de detalles cotidianos como la afición por coleccionar objetos peculiares con los que decoraba su casa: botellas con barcos, caracolas o mascarones de proa. Trasladó a su obra literaria esa visión particular sobre los objetos cotidianos que nos rodean y escribió sobre la cebolla, el calcetín o la alcachofa, convirtiendo así en arte su mirada infantil.

Con la edad arrinconamos al niño que fuimos

Con los años dejamos aparcado al niño que fuimos. Estamos demasiado ocupados cumpliendo con el papel de adulto que nos exige el mundo. La vida se convierte en algo demasiado serio con muchos problemas. Hay que pagar las facturas, trabajar y solventar las vicisitudes diarias. “Eso es cosa de niños”, solemos decir para restar credibilidad a algo. Sin embargo, en la capacidad lúdica reside gran parte de nuestra sabiduría.

¿Quién no ha recordado alguna vez con nostalgia los momentos de la infancia? Solemos añorar esos días en los que nos sentíamos libres y disfrutábamos de cada instante. Esa es una de las habilidades que perdemos por el camino, la capacidad de estar presentes, segundo a segundo, en lo que está aconteciendo.

La capacidad de estar presente de los niños

Si un niño come un helado, lo hace con todos los sentidos y si luego se baña en la piscina, aparcará el momento anterior, y también lo hará con total presencia. Cuando somos adultos pasamos a vivir en el pasado, sufriendo por lo que aconteció: desilusiones amorosas, pérdidas, traiciones o tristezas; o bien viajamos al otro extremo, el futuro y las expectativas que tenemos sobre lo que acontecerá.

Posponer la felicidad y el disfrute de la vida es habitual, como cuando pensamos: si consigo ese trabajo estaré bien o si mi amor platónico me corresponde seré feliz. Pero de esta manera lo único que conseguimos es planear mientras la vida transcurre frente a nosotros sin que nos enteremos.

Cuando funcionamos en piloto automático, sin consciencia del presente, perdemos la perspectiva de nuestra naturaleza mortal. Somos capaces deagendar la vida para cinco años, sin pensar que la muerte puede acontecer en cualquier momento y eso nos resta vitalidad y entusiasmo, porque cuando lo tenemos en cuenta aprovechamos cada minuto como si fuera el último y todo cobra sentido.

Los niños y la muerte

Los niños, sobre todo los menores de seis años, no son conscientes de que su tiempo de vida es finito. Si un familiar fallece creen que regresará en unos días. Y sin embargo, lo adultos que ya saben lo que implica, le dan la espalda y creen que a ellos nunca les va a llegar la hora.

He visto a niños enfrentar el momento final, porque ellos también mueren, con mucha más entereza y sabiduría que personas octogenarias. Educamos a los más pequeños para que aprendan a vivir, pero lo que hacemos es plantar semillas del olvido de la autenticidad. Podríamos aprender también de ellos, porque todos somos maestros y discípulos, pero lo que más suele gustar a quienes ya son mayores es dar lecciones de vida.

Hay adultos que han mantenido vivo el espíritu del niño que fueron.

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La mirada curiosa de los niños

Afortunadamente, hay excepciones de adultos que han mantenido vivo el espíritu del niño que fueron y, además, han conseguido grandes logros para la humanidad, que perdurarán siempre. Es el caso del científico Albert Einstein.

Tuvo una mirada curiosa e infantil característica que no encajaba en el mundo serio y convencional de la ciencia. Y, sin embargo, nadie como él supo ver el mundo de otra manera para descubrir conceptos como la teoría de la relatividad. También legó algunas interesantes reflexiones sobre la niñez: “Si quieres que tus niños sean inteligentes, léeles cuentos de hadas. Si quieres que sean más inteligentes, léeles más cuentos de hadas”.

El poder de la imaginación infantil

La imaginación de los niños es un tesoro que deberíamos conservar como si fuera patrimonio de la humanidad. Llenar la cabeza como si fuera un diccionario con miles de conceptos y datos sin fomentar la imaginación y la creatividad natural infantil es desperdiciar la mente de futuros inventores, ideólogos y artistas que podrían aportar mucho a la humanidad.

Pero, ¿cómo sacar a pasear a nuestro niño y no arrinconarle en olvido? Podemos dar el primer paso teniendo en cuenta una visión holística de lo que somos. Según transcurren los años, integramos todas las etapas de la vida. De forma que somos el bebé, el niño, adolescente, adulto y anciano. Nada se pierde, solo se transforma y permanece.

También podemos llamar a nuestro niño cuando haya que jugar con otros pequeños; si hay que ser imaginativo en un proyecto laboral o escribir y contar un cuento. Nuestro niño nos ayudará, si le dejamos expresar su alegría, a disfrutar de todo lo que vivimos. En cosas tan sencillas como la fragancia de una flor o un baño en el mar.

Fuente: Cuerpomente

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