domingo, 20 de marzo de 2022

 

VOCES entre VOCES

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¡ADIOS!

Las cosas que mueren jamás resucitan,
las cosas que mueren no tornan jamás.
¡Se quiebran los vasos y el vidrio que queda
es polvo por siempre y por siempre será!

Cuando los capullos caen de la rama
dos veces seguidas no florecerán...
¡Las flores tronchadas por el viento impío
se agotan por siempre, por siempre jamás!

¡Los días que fueron, los días perdidos,
los días inertes ya no volverán!
¡Qué tristes las horas que se desgranaron
bajo el aletazo de la soledad!

¡Qué tristes las sombras, las sombras nefastas,
las sombras creadas por nuestra maldad!
¡Oh, las cosas idas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que así se nos van!

¡Corazón... silencia!... ¡Cúbrete de llagas!...
-de llagas infectas- ¡cúbrete de mal!...
¡Que todo el que llegue se muera al tocarte,
corazón maldito que inquietas mi afán!

¡Adiós para siempre mis dulzuras todas!
¡Adiós mi alegría llena de bondad!
¡Oh, las cosas muertas, las cosas marchitas,
las cosas celestes que no vuelven más! ...

ALFONSINA STORNI

Esta poeta argentina nacida en 1892 en Suiza es uno de los íconos de la literatura posmodernista. Con una infancia difícil y con carencias y luego una vida con recurrentes enfermedades, su poesía está impregnada de lucha, audacia, amor y una reivindicación del género femenino. Algunos de sus poemas a resaltar son: ¡Adiós!, Alma desnuda, La caricia perdida, Razones y paisajes de amor, Queja, Tu dulzura, Dolor y Frente al mar.


TEMAS TERTULIA 25-3-2022

IDIOMAS

LA MEJOR ACTUACIÓN DE MI VIDA

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.



"NADIE ES MÁS POBRE QUE LOS MUERTOS"           Collage, Nekovidal

TEXTOS TERTULIA 18-3-2022

DESTINO

GATOS

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.



DESTINO

Tenemos la costumbre de poner nuestra esperanza en el futuro basándonos en el pasado, sin darnos cuenta de que todo pasado es absolutamente irreal, ya que cada vez que recordamos un hecho, además de recubrirlo con nuestra emoción, le quitamos detalles, le ponemos adornos y lo estiramos o encogemos según lo flexible que esté nuestra alma. El futuro no es menos irreal que el pasado, pero le echamos más imaginación aún y, encima, lo compartimos con otras personas otorgándole el contundente sobrenombre de «proyecto» o «propósito de vida».


En su novela «Todos los nombres», Saramago decía que «Las viejas fotografías engañan mucho, nos dan la ilusión de que estamos vivos en ellas, y no es cierto, la persona a quien estamos mirando ya no existe»; si trasladamos esa idea al futuro, podremos ver sin mucha dificultad que cuando llegue ese futuro que organizamos desde el presente, quien vivirá allí no será la misma persona que lo está planificando hoy, de manera que es muy probable que ese futuro no le valga a quien quiera que seamos en ese momento, si es que llegamos a ser y a estar entonces.


Todo este lío del ayer y del mañana mezclado con lo poco que soy capaz de entender de la teoría de la relatividad, y entendiendo que los seres humanos tenemos una percepción tan limitada que necesitamos ponerle medida a todo para situarlo a la altura de nuestra comprensión, me lleva a concluir de que el único tiempo que existe es el presente y, cuando digo presente, digo el minuto, el instante, el nanosegundo en el que pasa todo y, a la vez, no pasa nada.


Lo único seguro del pasado es que nacimos, nos encarnamos; lo único seguro del futuro es que moriremos, nos desencarnaremos. Pero ni siquiera sabemos si existe eso llamado alma, o si nuestra energía seguirá reverberando eternamente en el universo, o si pasaremos a formar parte de un todo en otro plano que nuestra pequeña mente no es capaz ni de imaginar, o si se apagarán todas nuestras conexiones para siempre jamás. Tal vez todo ocurre a la vez, la vida y la muerte, el ser y el no ser. Esa es la cuestión.


Mientras tanto, ante ese incierto destino que para mis ojos no es más que un espejismo, me hago eco de Mircea Cărtărescu cuando dice: «Vivir es la única respuesta posible a las preguntas existenciales». Y mucho mejor hacerlo con conciencia, paz y serenidad, añado yo. Vivamos cada instante y dejemos a Fortuna que enrede caprichosa en la cocina del Olimpo preparando menús; ya veremos si tenemos apetito cuando llegue la hora del almuerzo.


19/marzo/2022 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»


DESTINO

TU DESTINO

Tu destino lo escriben los dioses, me dijeron, pero me fué imposible hablar con ninguno de ellos para preguntarles sobre mi vida, mi muerte o, al menos, comprobar si admitian sugerencias.


Tu destino está en manos de un único y verdadero dios, me dijeron, pero volví a encontrarme sólo con silencio o con las palabras altisonantes e hipócritas de quienes se autoproclamaron sus representantes en este mundo, todos ellos ni más ni menos mortales que yo. Con el tiempo aprendí a hablar con él, es un buen tipo, acabó incluyéndome en su grupo de Whatsapp.


Tu destino está escrito en tus genes, me dijeron los mismos que hasta no hace mucho llamaban ADN basura al que no tenían capacidad de interpretar ... por educación, callé.


Tu destino lo escribieron tus padres durante tu infancia y lo va retocando cada ser que transita por tu vida, me dijeron varios seres que transitaron mi vida y, por tanto, escribieron, según ellos, con sus actos y palabras, mi destino.

Estoy llegando a la paradójica conclusión de que mi destino es interrogarme, hasta el último día de vida, sobre mi destino.

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GATOS

Menos mal que sólo soy un gato






Yo sé que soy tan sólo un gato.

Vivo con un grupo de humanos desde tres días después de nacer, cuando fui brutalmente separado de mi madre y mis hermanos.
Ya tengo cinco años, y mi idea sobre los humanos no ha mejorado en absoluto: son realmente estúpidos, y lo que es peor, crueles. Ellos creen que los gatos y los demás animales no podemos pensar y comunicarnos, el engreimiento es otra de sus virtudes, pero nada más lejos de la verdad; tenemos que ocultar nuestras capacidades ya que la experiencia nos ha demostrado que los humanos temen aquello que no llegan a comprender, y destruyen todo lo que les produce temor; si se enteraran, nos someterían a crueles experimentos o, simplemente, nos exterminarían, como ya han hecho con otras especies, e incluso con tribus enteras de sus semejantes.

El grupo, familia, como lo llaman ellos, con que vivo, no tiene problemas de alimentación y viven, materialmente hablando, muy bien, pero es asombrosa su obsesión por perder el tiempo trabajando más para comprar más cosas que luego no tienen tiempo de usar.
El jefe del grupo es abogado, una extraña profesión que consiste en mentir lo mejor posible para defender a otros humanos que han hecho algún daño al grupo donde viven, a fin de que no sean encerrados en jaulas que ellos llaman cárceles; lo más curioso es que Roberto, que así se llama mi amo, considera un verdadero triunfo personal que un asesino defendido por él quede libre, siendo el hecho de su culpabilidad o inocencia algo secundario para él. Nunca he logrado comprenderlo.
Julia, mi ama, es funcionaria, a veces me lleva en una cesta al lugar donde trabaja para que sea manoseado impunemente por sus amigas. Por lo que pude deducir, su trabajo consiste en salir a desayunar y comprar el periódico, leer el periódico, comentar con sus compañeras el periódico, pintarse las uñas, y protestar ante su jefe, que aparece dos días a la semana por la oficina, de la cantidad de trabajo que se va acumulando por falta de personal; ocasionalmente escribe, entre suspiros, algo en el ordenador.
Los niños, por su parte, acuden a un edificio sumamente ruidoso por su presencia que en una ocasión, siendo muy pequeño, tuve la desgraciada oportunidad de visitar, uno de los días más terribles de mi infancia. Allí, teóricamente, han de ser instruidos por un grupo de adultos llamados profesores para saber enfrentarse, cuando sean mayores, a las dificultades que les presente la vida. En la práctica parece ser un lugar donde son depositados los niños para que sus padres puedan descansar hasta el siguiente encuentro con ellos, pues los humanos rara vez consiguen convivir en armonía con sus crías, desbordados por la energía que éstas emanan.
Los seres humanos son, y esto ni ellos mismos lo niegan seres muy, muy extraños.

Y si creen que exagero, les contaré como es una semana cualquiera con el grupo de humanos con que vivo, una pareja y dos crías que, a pesar de tener ya cuatro y siete años se encuentran, como todos los humanos a esa edad, en un muy primitivo y lamentable estado de desarrollo.

El lunes comenzó como todos los lunes: gritos para despertar a los niños, que ya por costumbre se agazapan debajo de las sábanas en cuanto oyen las voces de sus padres. Roberto, malhumorado, murmurando: "Joder, otro lunes", y Julia que, con los ojos semiabiertos, le mira y no dice nada. Este suele ser el día de las peleas matrimoniales que, sistemáticamente sólo abarcan dos temas: que ella gana más en su trabajo que él en su bufete, lo cual, no sé porqué, molesta sobremanera a mi amo, y un antiguo novio de Julia, que ella ya tiene más que olvidado, pero que mi amo se resiste a dejar en el baúl de los recuerdos; el esquema es, invariablemente, cada lunes, el mismo:
-Márchate con él si tanto le querías.- dice mi amo al tiempo que disimula su miedo ante la sola idea de ser abandonado por Julia.
-Déjame en paz.- responde ella aparentando indiferencia, pero halagada por el ataque de celos de su marido.
Yo suelo optar por marcharme al jardín y esperar, pues ya he tenido oportunidad de comprobar, cuando era más joven, que los humanos son propensos a descargar sus iras en cualquier víctima inocente, y aún recuerdan mis riñones alguna injusta patada de lunes.

     Los martes no son mucho mejores, el ambiente en la casa es todavía tenso, y sólo el ruido de los juegos de Rebeca y Andrés, los hijos de mis amos, dan una nota de humor que, cuando deciden sustituir sus juguetes por mi cansado cuerpo, se transforma en humor negro.
     Los martes por la noche mi amo ve, invariablemente, su programa favorito de televisión, una extraña máquina que obsesiona a los humanos pero posee la virtud de mantenerles callados, con lo cual dejan de decir sandeces unos minutos.
     Se trata de un curioso programa, que ellos llaman informativo, que cuenta como viven, o mejor dicho, sufren, las personas en otras partes del planeta.
     Eso que ellos llaman guerra es una de las tantas cosas sobre los humanos que todavía no he conseguido comprender del todo.
     Los gatos tenemos nuestras disputas, desde luego, si llega un forastero a poner en tela de juicio el liderazgo del rey de nuestro barrio habrá una terrible pelea, pero será entre ellos dos, a ninguno se le ocurriría decirnos que todos los demás gatos debemos luchar, como hacen los soldados humanos, para mantener sus privilegios, por otra parte, también es cierto que ninguno de nosotros sería tan necio como para hacerles caso.
     Mi amo finge interés durante todo el programa, pero yo he observado que las pupilas se le dilatan especialmente cuando salen escenas monstruosas de sus hermanos de especie destrozados por alguno de sus mortíferos inventos para matar, y su mirada me da miedo. . .

     El miércoles pasado fue un día un tanto especial: hubo una extraña visita. Era un señor bajito y malhumorado con el que, a pesar de su manifiesta impertinencia, mis amos se mostraban muy amables y condescendientes, y resultó divertido ver el temor de mi amo a pesar de ser mucho más fuerte que ese al que definieron, una vez se hubo marchado, como "jodido inspector de Hacienda". No llegué a comprender cual era el tema que trataban, pero entre mis amos se creó un ambiente de complicidad ante el enemigo común que consiguió, por fin, hacer desvanecer los restos de la pelea del lunes.
     Esa es otra de las curiosidades humanas: la necesidad de un enemigo común para lograr reconocer a sus propios amigos.

     El jueves fue un día muy bullicioso. Mi amo apareció por casa cargado de regalos, pues había ganado un caso y, según él, debía celebrarse que un ladrón volviera a estar libre. Hubo regalos para todos: para los niños sofisticados juguetes electrónicos, con los que acabará jugando mi amo pero, y esto es realmente curioso, sólo a escondidas cuando no haya nadie en casa; es extraño que se avergüence de jugar, noble costumbre que los gatos conservamos durante toda nuestra vida, y no se avergüence, sin embargo, de su canallesco trabajo.
     El regalo para mi ama fue macabro y de mal gusto: un abrigo hecho con pieles de animales que, tras olerlo, pude comprobar, aliviado, que no eran gatos. Otra rareza humana. Y a sí mismo se obsequió mi amo con un enorme aparato de gimnasia que, a buen seguro, no utilizará hasta el comienzo del verano, cuando vaya a asarse, untado en grasa, bajo el sol de alguna playa; entonces descubrirá, como cada año, que en las personas abúlicas como él, la gastronomía no es buena compañera de la estética.

     El viernes suele ser un día animado dentro de la monotonía semanal; como los niños no tienen que madrugar al día siguiente para ir a la escuela, se quedan hasta tarde viendo la televisión con sus padres. La elección de los programas suele ser motivo de disputa, pero ésta nunca pasa a mayores: se termina viendo, simplemente, el que ha elegido mi amo, que suele ser alguna violenta película de acción. Dentro de unos días, en cuanto tenga ocasión, les dará a sus hijos un discurso sobre lo malo de pelearse en la escuela, y que todo se puede solucionar mediante el diálogo; los niños le escucharán boquiabiertos, pero no por asombro ante su madurez y sabiduría, como él cree, sino porque no aciertan a compaginar en su infantil cabeza humana lo que dice su padre con lo que hace.
     En cualquier caso yo pagaré, como siempre, las consecuencias, ya que los niños se empeñarán en repetir conmigo las crueles escenas que han visto en la pantalla y, claro, a mi siempre me toca el papel del malo.

     A los sábados los llamo yo el día-sorpresa, porque nunca se sabe como va a terminar. Por la mañana dejan a los niños en casa de sus abuelos y mis amos se marchan a lo que ellos llaman divertirse que consiste en comer y beber excesivamente para poder, a la mañana siguiente, caminar defectuosamente.
     Sobre lo que en mi pobre naturaleza hacen una vez que vuelven a casa mencionaré tan sólo un patético ejemplo: cuando mi amo se empeñó en perseguirme por toda la casa para ponerme una de sus ridículas prendas de vestir, una corbata, y acabó siendo rescatado del tejado por los bomberos. . .

     Pero no crean que soy un pesimista, ya sé que hay humanos buenos y razonables, pero, a pesar de ser mayoría, su voz rara veces se oye, ahogada por los gritos y vilezas de una minoría obsesionada por el poder, como el más miserable gato pendenciero.
     Aunque no cabe duda que desde un punto de vista ecológico, el ser humano es una de las especies más dañinas que se han dado en este planeta en todos los tiempos, ayer por la tarde, mientras estaba solo en casa, observé desde la ventana donde estaba sentado dos hechos que me hicieropn meditar mucho sobre la naturaleza humana : al cruzar la calle un joven minino, hijo de una familia de gatos que viven en la calle desde hace años, fue atropellado por un coche. El conductor, un jovencito humano con una música estridente en su coche, en compañía de otros tres igualmente ebrios, no sólo no frenó para evitar el atropello, sino que giró para provocarlo, tras lo cual profirieron un extraño grito de alegría. Fue horrible . . .
     Yo no podía salir para ayudarle, encerrado como estaba, y me limité a subir a la azotea, desde donde comencé a llamar con maullidos a los padres del gatito, pero antes de que llegaran se acercaron a auxiliar al herido una anciana humana con quien parecía ser su nieta. Lo recogieron con cuidado y se dispusieron, por lo que pude oír, a llevarlo a un veterinario mientras le acariciaban para consolarle.
     Eso es lo más extraño de los humanos: que en la misma especie conviven los seres vivos más crueles y destructivos y también los seres más nobles, amables y solidarios. Y eso es lo único que me permite seguir confiando ocasionalmente en ellos y en el futuro que puedan brindar a nuestro planeta. Algún día aprenderán a tratar a sus semejantes más egoístas y crueles como a enfermos que son, olvidando el erróneo concepto de maldad.
     Algún día aprenderán con respecto al resto de la naturaleza y a sus propios semejantes la primera y más importante norma de convivencia, la más simple pero difícil de llevar a cabo: saber vivir y dejar vivir.

     Hoy es domingo y todos se han ido de paseo al parque. Aquí, acurrucado sobre la alfombra, pienso en mi vida, la vida de los humanos, y la vida en general. Pienso que tal vez yo sólo sea, como dicen ellos, un animal irracional, tan sólo un gato que no puede comprender muchas cosas de la existencia humana . . .
     Pero a veces también pienso: menos mal que sólo soy un gato.

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MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.


 EL POETA,  LA CONVIVENCIA CON LA MUERTE. EMILIO PRADOS.

12 MARZO, 2022 JOSEMARCELORUIZ DEJA UN COMENTARIO

Por José MARCELO RUIZ

Emilio Prados

Cuando se habla o  se escribe sobre la muerte se evita mencionarla por su nombre, porque se tiene   respeto o bien temor de invocarla; esto hace que se recurra a eufemismos. Pero la experiencia de convivir con su presencia se convierte en un hecho vital, porque las circunstancias obligan al diálogo entre  la muerte y su interlocutor elegido.

“Y Emilio se estuvo muriendo siempre. Lo decía. Pero no fue tampoco un aprendiz de la muerte, ni alguien que se adelanta a ella por la meditación, por esa «meditación sobre la muerte » que nace propiamente de no querer morir de verdad. […]  Emilio la vivía, vivió la muerte desde muy joven, ayudado por la enfermedad que lo hizo su elegido. Mas la « Montaña Mágica». Consideraba su esencial estancia en ella – allá en  Davos Platz – porque allí comenzó a escribir poesía, dato que revela cómo su poesía nació de la presencia constante con la muerte, de su compañía”. Esta cita  que pertenece al bellísimo artículo El poeta y la muerte. Emilio Prados, de la pensadora María Zambrano, el cual está recogido en su libro España, sueño y verdad, es un ejemplo de experiencia vital.  La autora nos habla  de cómo el poeta convive con la muerte,  y del diálogo surge la hondura de su poesía y su personalidad como poeta.

La presencia de la muerte hace cuestionar la temporalidad, cada instante vivido es un segundo nacimiento, una conquista ganada a favor de la sabiduría y de la vida. Esta actitud he visto en enfermos terminales, de cómo el tiempo desaparece para volver, de nuevo, a nacer. Dar gracias por ese día que ve amanecer.

Esta actitud de conquista es un ejemplo de cómo debemos valorar la vida, aceptando el diálogo de que se vive y se muere cada instante. Pero lo importante es dejar la herencia del saber adquirido. Siendo la motivación del poeta: nacer cada día.

Emilio Prados como expresa María Zambrano en el artículo mencionado concibió la vida como una conquista: “La poesía de Emilio Prados nace de ese instante del segundo nacimiento en que el tiempo y la libertad saltan a la vez; sobrevienen como un océano en que así renacido queda depositado en el pleno misterio del nacimiento, en las aguas de la vida, en la inmensidad del tiempo. Vuelta, Tiempo son los libros iniciales de Prados donde nace de ese instante. […] Renunció a recorrer el tiempo para quedarse así, dentro de él, a riesgo de quedarse en su infinitud. Mas encontró el centro del tiempo, ese centro en que el tiempo se abre hacia dentro y hacía más allá. “¡En lo infinito, / el tiempo vive su paloma abierta/ el corazón sin nombre de su olvido!”, escribe en Circuncisión del tiempo, pasada ya más de la mitad de su vida”.

Esta motivación de  nacer cada día, le conduce a esa búsqueda de ir más allá de su nacimiento, a esa actitud de que el hombre es mendigo de su propio ser. La pensadora dice del poeta, Emilio Prados, que     “su «camino» era el de ir a hundirse hacia más allá del nacimiento; allí donde el cuerpo y el alma comienzan a separarse, a no reconocerse apenas. La memoria del olvido- Memoria del olvido- fue siendo su lugar natural, su patria verdadera, en la cual buscaba la unidad de su ser en la unidad del universo, queriendo ser por el amor en el amor, criatura de este universo en el ser. En Emilio Prados se veía como en pocos que el hombre es el mendigo de su propio ser. Mas unos mendigan para sustraer y ganar, y otros, los perfectos como Emilio, por amor que se va encendiendo a medida que se consume.”

La poesía surge en ese silencio, en esa soledad y abandono, y en este estado dialoga  el poeta con la muerte, como argumenta la pensadora: “Y desde esa hondura, desde ese silencio, su pensamiento salvaba la poesía. El poema alcanzaba a realizarse por una tensión del pensamiento. La exigencia del pensamiento ayudaba a nacer la poesía”.

La actitud ante la vida y la muerte es lo que hace definir al poeta, y  no es poeta quien sabe versificar, sino quien acepta el peso de la muerte y el compromiso de vivir la condición humana, como bien expresa María Zambrano en su libro Hacia un saber sobre el alma, donde define la personalidad del poeta, nos dice: “Poeta, es alguien que padece en su vida de hombre mortal, sujeto a todas las relatividades de la condición humana, el peso de lo más comprometedor, la responsabilidad más exigente; la que proviene de decir lo aún no dicho, de expresar lo que gemía el silencio, en las fronteras mismas de lo inefable…. Condenado por Dios a ser filósofo, dijo de sí mismo alguien que en verdad lo era”. Estas cualidades y exigencias son las que debe tener presente todo ser humano que se sienta y se precie como poeta.

Emilio Prados, como expresa María Zambrano en el mencionado artículo, fue filósofo y poeta: “Pues  que tuvo que ser filósofo para ser poeta, como hay quien tuvo que ser poeta para ser filósofo, y esta dos cosas él bien la sabía”.

Este artículo ha surgido como una lectura atenta del artículo mencionado El poeta y la muerte. Emilio Prados, de la pensadora María Zambrano, el cual está recogido en su libro España, sueño y verdad. El cual os invito a leer.

José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la revista LA GARBÍA de pensamiento y literatura nº 11, febrero 2022.

Editor y coordinador: Andrés García Baena. Coordinador versión digital: Andrés García Serrano.   Avda. Miguel Cano- Edificio Marbella nº 6- Escalera Izquierda 4º 1- 29602 Marbella (Málaga).

Correo electrónico: revistalagarbia@gmail.com


https://josemarcelopoeta.wordpress.com/2022/03/12/el-poeta-la-convivencia-con-la-muerte-emilio-prados/

domingo, 13 de marzo de 2022

 

VOCES entre VOCES

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TEMAS TERTULIA 18-3-2022

DESTINO

GATOS

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

"FE, FANATISMO Y FURIA" - Collage, Nekovidal

EN PAZ

Muy cerca de mi ocaso, yo te bendigo, vida,
porque nunca me diste ni esperanza fallida,
ni trabajos injustos, ni pena inmerecida;

porque veo al final de mi rudo camino
que yo fui el arquitecto de mi propio destino;

que si extraje las mieles o la hiel de las cosas,
fue porque en ellas puse hiel o mieles sabrosas:
cuando planté rosales, coseché siempre rosas.

...Cierto, a mis lozanías va a seguir el invierno:
¡mas tú no me dijiste que mayo fuese eterno!

Hallé sin duda largas las noches de mis penas;
mas no me prometiste tan sólo noches buenas;
y en cambio tuve algunas santamente serenas...

Amé, fui amado, el sol acarició mi faz.
¡Vida, nada me debes! ¡Vida, estamos en paz!

Amado Nervo

Amado Nervo era el seudónimo de Juan Crisóstomo Ruiz de Nervo, o en realidad, así trascendió en gran parte del mundo. La verdad es que su padre modíficó su apellido de Ruiz de Nervo a simplemente Nervo, y le dio su nombre a su hijo, Amado. El propio escritor ha bromeado con que parte de su éxito puede deberse a la sonoridad de su nombre. Se destacan en este poeta del movimiento modernista nacido en 1870 en Tepic, sus poemas La sombra del Ala, En paz, Orfertorio, Me besaba mucho, Una flor en el camino y Madrigal.

FUENTE: https://www.poemas-del-alma.com/amado-nervo.htm

TEXTOS TERTULIA 11-3-2022

ESCARMIENTO

DUDAS

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.



ESCARMIENTO SCHADENFREUDE FAIR PLAY

Escarmiento es una palabra para definir la cultura atávica en que hemos nacido. No existe en Inglés, ni en otros idiomas: lo más parecido es una perífrasis verbal que viene a significar dar una lección a alguien o aprender la lección. La cultura del escarmiento procede de la represión inquisitorial sobre nuestras vidas. “Vas a escarmentar” me decían como amenaza continuamente. “Te servirá como escarmiento”. Nada más español que un buen escarmiento al igual que nada es más portugués que la saudade o la morriña para un gallego.

Y ¿qué me dicen del “Schadenfreude” esa palabra que define la sinceridad de los alemanes y viene a significar algo así como alegría por las desgracias ajenas?. ¿Quién en su sano juicio no sintió un poco de schadenfreude recientemente viendo a los próceres del PP despedazarse pública y recíprocamente?

Y recuerden aquellos que nos colaron y engañaron con el término “fair play”, aquellos que a los piratas, ladrones, a los estafadores y embaucadores profesionales los convirtieron en héroes nacionales. Seguro que sabéis a quienes me refiero..

José Manuel Cabezas Cabello



ESCARMIENTO

A ése, de extrañas ideas y ojos turbios, palpitantes,
al que apenas intimida ni entusiasma el oropel,
a ése, tan certero como imprevisible, a veces sublime,
otras, distante, que en sucios papeles escribe y se muestra
con las pasiones más bajas, cuando no cortés, tolerante. . . 
A ése que goza en solitario de rarezas y con pereza,
hace de su deambular juego inexacto, sutil e inquietante.
Con ese, mi general, ¿qué hacemos?

A ese impertinente que no respeta los símbolos,
la bandera ni la patria, los ancianos o los sínodos,
idolatra con bobaliconería a los niños
y aunque reza nunca pisa una iglesia.

A ése, el primero, mañana al amanecer.

Y allí mismo, sin más, dadle tierra,
deprisa, sin miramientos,
como mucho, escribid,
con trazos de bayoneta,
sobre la tierra,
P O E T A . . . 
y que sirva de escarmiento.

Nekovidal - nekovidal@gmail.com

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ESCARMIENTO y DUDAS

Todos hemos escuchado alguna vez eso de que nadie escarmienta en cabeza ajena. Y así es. Pero creo yo que tampoco se escarmienta en cabeza propia porque el ser humano es el único animal que tropieza dos veces -como poco- con la misma piedra. Así es que escarmentar, en la forma que se utiliza, es un verbo absurdo que solo sirve como amenaza, una amenaza que es en realidad una declaración de impotencia, pero que los que se creen superiores lanzan a modo de desafío, como si arrojaran un guante retando a duelo.


Resulta que en esta sociedad, sumergida en la competitividad y la imposición de ideas, que sostiene que la verdad está sobrevalorada y que manipular un poco es lo correcto, nos relacionamos con los demás desde una supuesta y subjetiva superioridad. Ocurre entonces que las relaciones que surgen son paternalistas e impositivas dando lugar a que quien se siente superior -y ¿quién no se ha sentido superior e invencible alguna vez dado el individualismo que permitimos y alimentamos?- también se considere iluminado y asuma, por mandato divino, la obligación de convencer al resto del mundo de que sus criterios son los únicos válidos y consistentes para llevar una vida medianamente aceptable.


Unido esto a que la argumentación tiene cada vez menos vigencia y hablamos a lo loco sobre una información abultada y adquirida de forma tan vertiginosa que apenas tenemos tiempo de procesarla, el resultado es un modelo de existencia semiautomático, una forma de vivir por inercia que, de alguna forma, recuerda al mundo que describió Orwell en «1984» donde pensar de otro modo no solo estaba castigado, sino que también introducía la inquietud de la duda en el corazón de quienes lo hacían: «Lo más terrible no era que le mataran a uno por pensar de otro modo, sino que pudieran tener razón», dice su protagonista.


Últimamente está todo organizado de tal manera que algunos -generalmente de chiripa y gracias a una economía saneada que les viene dada- sienten estar en el pico más alto de la pirámide señalada como legítima y han decidido que la manada debe seguirles; por supuesto que, si alguien osa preguntar, contribuir, aclarar, perfilar, saber qué otras cosas hay detrás de ese gran hermano que controla todo, lejos de utilizar una argumentación lógica y hacer alarde de la sabiduría que se supone les llevó a la cima, se limitan a ejercer su poder -tan subjetivo y ficticio, como su superioridad- y, al verse tambalear, tachan la situación de insensata rebeldía manifestándose con algo similar a: «en el pecado llevas la penitencia» o, lo que viene a ser lo mismo, «ya escarmentarás cuando la vida te vaya mal y comprendas que yo tenía razón».


Es inútil tratar de explicarles que hay más puntos de vista que, incluso, podrían complementar los suyos ampliando su cobertura; pero es que les da tanto miedo estar confundidos que prefieren echar leña al fuego de su desconocimiento y seguir en sus trece, mientras retan amenazantes a los que cuestionamos dejándonos llenos de dudas, pensando que quizá hubiera sido mejor seguir sus consejos y que, además de rebeldes, puede que también seamos torpes. Sin embargo, son precisamente esas dudas las que nos impulsan a beber de las mil fuentes que surten al mundo, a mirar cada rincón del final de la calle, a saborear cada gota de lluvia que nos empapa y a percibir todos los matices del colorido de la vida.


Si no crees lo que estoy diciendo, alégrate, porque en lugar de un escarmiento has recibido el privilegio de poder encontrar tu forma particular de interpretar el mundo que verás desde el lado del poliedro en el que estás. Yo agradeceré que compartas conmigo lo que ves y también compartiré contigo lo que veo; probablemente, quién sabe, juntos consigamos dudar más y mejor.


12/marzo/2022 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»



DUDAS

¿Tienes dudas? Tranquilo, es síntoma de salud mental. Sólo un fanático puede estar completamente seguro de todo.

Háblame de esas dudas, no de tus certezas, ésas que cualquier vencido convencido tiene.

Te invito a cambiar las duras certezas de tu vida por las blandas dudas, será duro al principio, pero obtendrás mucho más saber.

Riega, si puedes, tu existencia de las enriquecedoras preguntas constantes que alimentan los sueños sin transformarlos en una pesadilla de certezas y fanatismos.

Recorrerás así con dignidad este sendero al que llamamos existencia, esta vía temporal que andamos como ciegos intentando alcanzar un sentido a nuestro caminar, con nuestro bastón de arrogancia e ignorancia tallado en miedo y con el consuelo vital de la esperanza.

Por ese camino, algún día, cuando la Vida florezca sin podas ni miedos, sin guerras ni odios, no existirán ya las apuestas, las irracionales razones ni las certezas absolutas. Todo será de una agridulce evidencia anodina, tendrá el sabor de una firme cotidianeidad de dioses y no habrá más ley que vivir, aprender, amar y dejar vivir.

Así seremos, al fin y realmente, humanos.

Nekovidal - nekovidal@gmail.com

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MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

LA LUZ QUE ME CIEGA EL ALMA

11 MARZO, 2022

Por José Marcelo Ruiz

Obra: «Sueño de María Zambrano»

Autor de la obra: Evaristo Guerra Zamora

A Evaristo Guerra, poeta de la luz.

“Cuando el jazmín dibuja su luz en el firmamento / y todo el sueño es perfume. / Cuando el agua trae la voz sonora / y conduce su claridad por un curso lento. / Siento la calma chicha de la aurora /y toda su mirada es luz. /Esa luz que viene de la memoria del sueño”.

Estos versos del poeta nos hablan de cómo la aurora dibuja su luz en el firmamento, amanece un nuevo día. La luz inunda el paisaje lentamente, pero con una intensidad inmensa. De esta luminosidad ya nos hablaban los griegos cuando describían  la Axarquía, a la que denominaron `los campos elíseos´, que es  como decir `tierra del paraíso´.

He visitado la exposición Colores veleños del pintor Evaristo Guerra en Málaga, y al contemplar el paisaje de sus obras he sentido: cómo me cegaba el alma esa luz intensa  de colores veleños y axárquicos. Porque  Evaristo, como poeta de la luz, consigue transmutarse en paisaje, dejando reflejada “esa luz que viene de la memoria del sueño”; .cargándola de sentimientos. Contemplo como ha surgido una transfiguración: “La mirada no es mirada. / Es: / La luz creadora. /Lo humano no es humano. /Es: / Un árbol. / Fémina no es fémina. /Es: / Una flor. / Los pinceles no son pinceles. /Son: / Vómitos de rayos de luz. / La mirada no es mirada. / Es: / La luz que ciega el alma”.

Al preguntarle por esa luz que ciega el alma. Evaristo me ha confesado que desde niño ya soñaba con colores. Que él se transfigura en un tronco de un árbol; así camina entre los árboles del bosque. Él va admirando la luz que penetra entre las ramas;  sintiendo cómo esos colores entran dentro de él. Para, en su soledad, vomitarlos en el lienzo.  Le pregunto también por el hombre, por lo humano. Él me contesta con una mirada interrogativa: “pero, ¡hombre!, no lo ves, están dentro de esas casas de cal viva “. Y seguimos conversando mientras fijo la mirada en la obra Sueño de María Zambrano, me habla de la pensadora y de cómo le narraba esos recuerdos de su infancia veleña, los cuales se llevó con ella; convirtiéndose en un sueño perecedero. Le digo: “¡Qué belleza! Evaristo, hay que tener alma de poeta como la tuya, para recrear un sueño”. Que mi amiga, también poeta, Margarita García-Galán, al ver la obra la describe: “Un hermoso limonero con sus  ramas abiertas henchidas de frutos, abrazando un paisaje veleño que parece dormido en la quietud de distintas tonalidades violeta. Cuatro gatos juguetean entre las raíces profundas del árbol”. Hablamos del amor de María por los gatos. Y de cuando  salió de Roma con sus gatos…  ¡Qué misterio nos guarda esta vida! Los gatos los vemos acompañándoles en su tumba veleña.

Ese niño que le pidió a la Virgen que fuese pintor, para que su pueblo se sintiese orgulloso de él, ha logrado su sueño de pintar a su pueblo y a  su Virgen, en su ermita de `Los Remedios´. Pero, Evaristo, aún te quedan muchos sueños que pintar. ¡Mira la luz de la luna cómo sonríe en la arboleda y en la mar!   

José Marcelo Ruiz

Este artículo se ha publicado en la prensa NOTICIAS 24 (Comarca de la Axarquía), el viernes, 11 de marzo de 2022. Mi agradecimiento personal al  director del medio D. Francisco Gálvez por su interés por los temas de cultura, de pensamiento y opinión.

De izquierda a derecha: José Marcelo Ruiz y Evaristo Guerra Zamora

Otras obras del autor:


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https://josemarcelopoeta.wordpress.com/2022/03/11/la-luz-que-me-ciega-el-alma/



domingo, 6 de marzo de 2022

 

VOCES entre VOCES


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TEMAS TERTULIA 11-3-2022

ESCARMIENTO

DUDAS

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

"CUALQUIER PARECIDO CON LA REALIDAD NO ES PURA COINCIDENCIA"
Collage, Nekovidal

ROMANCE DE LA LUNA

La luna vino a la fragua
con su polisón de nardos.
El niño la mira mira.
El niño la está mirando.

En el aire conmovido
mueve la luna sus brazos
y enseña, lúbrica y pura,
sus senos de duro estaño.

Huye luna, luna, luna.
Si vinieran los gitanos,
harían con tu corazón
collares y anillos blancos.

Niño déjame que baile.
Cuando vengan los gitanos,
te encontrarán sobre el yunque
con los ojillos cerrados.

Huye luna, luna, luna,
que ya siento sus caballos.
Niño déjame, no pises,
mi blancor almidonado.

El jinete se acercaba
tocando el tambor del llano.
Dentro de la fragua el niño,
tiene los ojos cerrados.

Por el olivar venían,
bronce y sueño, los gitanos.
Las cabezas levantadas
y los ojos entornados.

¡Cómo canta la zumaya,
ay como canta en el árbol!
Por el cielo va la luna
con el niño de la mano.

Dentro de la fragua lloran,
dando gritos, los gitanos.
El aire la vela, vela.
el aire la está velando.

Federico García Lorca

Este poeta español, miembro de la mítica Generación del 27, es el mayor referente de la literatura española del siglo XX. También escribió numerosas obras de teatro, género en el que también se lo considera autoridad e ícono del siglo pasado, destacándose Bodas de sangre y La casa de Bernarda Alba. Fue asesinado en Granada durante la Guerra Civil Española por su condición de republicano y homosexual. Entre sus poemas podemos encontrar Gacela de la terrible presencia, Alba, Alma ausente, La casada infiel, Muerto de amor y Ciudad sin sueño.

FUENTE: https://www.poemas-del-alma.com/federico-garcia-lorca.htm 

«El amor ahuyenta el miedo y, recíprocamente, el miedo

 ahuyenta al amor. Y no sólo al amor, el miedo expulsa

 también a la inteligencia, a la bondad, a todo

 pensamiento de belleza y verdad y sólo queda la

 desesperación muda; y al final, el miedo llega a expulsar

 del hombre la humanidad misma». (Aldous Huxley)

TEXTOS TERTULIA 4-3-2022

GÉNESIS

PERDEDORES

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.


GÉNESIS


Así fue el génesis del génesis:

Un instante inimaginable,

con una infinita luz en un espacio por crear,

con una metáfora perfecta de lo que habría de ser,

con la certeza de lo inconcebible,

con todas las sombras cabalgando,

con la arrogancia de la materia,

con el parto del tiempo,

. . . y sin un triste ser para verlo.

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PERDEDORES


El diccionario, en una única y escueta acepción, define así perdedor o perdedora: «Que pierde», sin más aderezos, sin más guarnición. Sin embargo, socialmente esto no se entiende como perdedor porque la sociedad ha metido un poquito de «salsipirri» al asunto y ha decidido que para ser perdedor uno tiene que competir con alguien y, además, ese alguien tiene que ganar lo que sea que se rife en la competición. Y aquí es donde viene la madre del cordero, en la limitante y cretina comparación, ya que es absurdo medir las destrezas en lugar de disfrutarlas y compartirlas.


No es cosa mía esto de considerar ilógica la comparativa, se lo copié a Hobbes que lo dijo de esta forma tan precisa y tan preciosa: «Pero el hombre que goza comparándose a sí mismo con otros hombres, sólo puede saborear lo que le destaca de los demás».


Así es que, vista esta gran sumisión a la competitividad, me he convertido en un enemigo cómodo -sobre todo si de batallas emocionales se trata, que son las que suelo librar- porque no tardo en retirarme cuando empieza el desmadre y sobrevienen los desprecios y los insultos, no me arrienda la ganancia de usar mi dolor convirtiéndolo en arma arrojadiza contra otro ser humano por cuya boca salen frustración e ira en un intento de colonizar mi identidad.


Y es que cuando alguien toca mi alma sin ternura se me vienen a la cabeza y a la lengua palabras que, si las dijera, me arrepentiría con toda seguridad de haberlas dicho; serían balas verbales disparadas contra un semejante que, ¡quién sabe!, tal vez cargue tantas inseguridades como yo y las esté disimulando mediante el asedio de personalidades ajenas a fin de sentirse superior y menos quebrado que otros en su rivalizado camino.


Qué manera de poner candados a la propia vida, qué forma de abortar el progreso personal cuando una vida entera no es suficiente para llegar a ser uno mismo, como bien dijo José Luis Sampedro: «La mayoría de las personas no llegamos a ser lo que podríamos ser. Porque el desarrollo no es ser tanto o mejor que los otros, sino todo lo que uno pueda llegar a ser. Casi nadie, yo el primero, llega a todo lo que puede ser. Todavía soy aprendiz de mí mismo».


Últimamente, o quizás hace mucho, no sé, ocurre que solo me siento vencedora cuando me mido conmigo misma y tomo conciencia de todo lo que gano cada vez que soy un poquito más yo; gano cada mañana que me levanto de la cama habiendo rendido a mi yo perezoso; gano cada vez que decido amar en lugar de odiar; gano cuando opto por sanar la herida imaginaria que agravió mi ego en lugar de pelear con el ego del otro; gano cuando no trato de obligar a otro a que entienda lo que no puede entender; gano, en definitiva, cuando confirmo que competir no es lo mío y me hace feliz sentirme parte de ese club inmaterial que formamos, sin saberlo, los millones de triunfantes perdedores sociales que en el mundo somos.


Ojalá esta manera de perder que, como he dicho, es práctica habitual en este club formado por innumerables socios, repercuta y se expanda a través de todos los seres que tengo el placer de sentir a mi lado en cuerpo o en alma, o en ambos a la vez, y también a través de aquellos que posiblemente me hayan considerado alguna vez como una inoportuna y perdedora enemiga.


04/marzo/2022 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»

"El mundo en que vivimos ha alcanzado una fase crítica. Los hijos no obedecen ya a sus padres. Por lo visto, el fin del mundo no está ya muy lejos"
(Sacerdote egipcio que vivió hacia el año 2.000 A.C.)



PERDEDORES

Perdemos

Enredando

Razonamientos

Dudosos,

Encumbrando

Debilidades

O

Respirando

Estados

Solitarios

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MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

DEL UNO AL DIEZ

Siete son los enanos.

Tres, son tres cerditos.

Uno es Torre Bruno.

Cinco, lobitos y la loba.

Nueve, la bruja y la escoba.

Cuatro, eran los fantásticos.

Seis, por el sexto sentido.

Dos son tontos muy tontos.

Ocho, con esto y un bizcocho.

Y el diez, empiezo otra vez…

José María Rico

MICRORRELATOS

* Había una vez una hormiga que no comprendía como funcionaba el mundo de las hormigas, por eso deseaba ser oso hormiguero para devorar a todas sus vecinas.

* Érase una vez un niño que quería llegar a ser un hombre y le dijeron que para conseguirlo tenía que ver el mar. Caminó durante días cientos de kilómetros hasta la costa, pero cuando llegó sólo sintió unas ganas irresistibles de orinar.

* Había una vez un mundo de gigantes con complejo de inferioridad y otro mundo de enanos con complejo de grandeza . . . sus guerras nunca pasaron de escaramuzas.

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