domingo, 1 de noviembre de 2026

 VOCES entre VOCES

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LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.

"Insomnio", de Koleka Putuma (Sudáfrica, 1993)


Anoche

guardaste cadáveres en tu garganta,

demasiado asustada para abrir la boca

y derramar a los muertos.

Cómo los echas de menos.

Qué injusto es.

Cómo ninguna de nosotras lo comprende.

Vas pasando fotos de gente que estaba aquí y ya no está.

Vaya broma. Vaya broma más pesada. Pensaste.

La música está demasiado alta donde estás.

Al menos la gente parece feliz.

Te preguntas cuántos de ellos guardan cadáveres en la garganta,

tratando de ahogar las penas con veneno y bailes.

Estás ahí y no estás.

Vuelves a leer los artículos.

Vuelves a pasar las fotos.

Estás en un punto a medias entre torturarte

y tratar de encontrarle el sentido a cosas que no puedes cambiar.

Te sientes enferma y desestabilizada.

Los cadáveres pesan demasiado.

Esto es lo que supone vivir en una morgue

con un felpudo que dice

“alegría”.


Koleka Putuma, incluido en Arquitrave (nº 70, septiembre-octubre de 2022, Colombia, trad. de Arrate Hidalgo y Lawrence Schimel).

https://franciscocenamor.blogspot.com

TEMAS TERTULIA 6-11-2026

SINESTESIA

DUDAS

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

TEXTOS TERTULIA 30-10-2026

LOCOS Y VERDADES

SUFÍES

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Colaboración gráfica: Victoria Blanco.

LOCOS Y VERDADES

"Sólo los niños, los borrachos y los locos dicen la verdad"

(Proverbio español)

Arrastran sus complejos y hacen al resto del mundo cargar el peso de sus arrogancias y miserias. Disfrutan de privilegios que se autoconceden y de salarios que ellos mismos marcan año tras año con impunidad, en eso todos se ponen de acuerdo. Representan una obra teatral tan absurda como macabra en la que deciden el destino de millones de vidas.

Los llamamos políticos.

Se refugian en los miedos ajenos para extorsionar las mentes. Arrogantes y engreídos se autoproclaman representantes de dioses cuyos supuestos preceptos ni siguen ni respetan. Les gusta ser adorados y venerados. Los peores destruyen docenas de vidas en su enfermizo camino, pederastas y violadores para los que ni el infierno que pregonan sería suficiente castigo. Adoran y acumulan riquezas mientras exaltan hipócritamente la pobreza.

Los llamamos sacerdotes.

Mediante sus órdenes o un simple click de ordenador especulan con cuanto se pone en su camino. No crean ni empleo ni riqueza, sólo mueven dinero ajeno para conseguir beneficios propios. Deciden guerras o hambrunas, vida o muerte que se ha de repartir entre millones de personas. No tienen escrúpulos ni conciencia y son, en su psicopatía, los verdaderos amos del mundo, del que llevan siglos escribiendo su historia.

Los llamamos banqueros.

Algunos son artistas, otros se desenvuelven en los más variados oficios, de todas las edades y estatus económicos. Llevan o arrastran dolores o placeres inimaginables como una depresión o el éxtasis de la creación artística. Ríen, aman y lloran como cualquiera pero ellos, en su pequeño, único y propio infierno, viven y dejan vivir.

Los llamamos locos. 

¿Por qué a unos sí y a otros no?

NekovidalNekovidal – nekovidal@gmail.com

ARTES LIBRES – www.arteslibres.net

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LOCOS Y VERDADES

Vuelve, no sabemos de dónde, más individual y menos dividida que nunca. Busca en ollas negras la bicicleta que una vez fue refugio, aunque de eso haga ya mucho; lo suficiente como para que la herida haya dejado ya de doler, de sangrar, de escocer; ni siquiera de recordar.

Re-cordis, vuelta al corazón, que sigue bombeando con la misma fuerza o más, aunque le queden menos latidos.

Como los corales, colonias de colonias, nos miran desde fuera y… ¿y? ¿Dónde está la belleza? En el ojo que mira, por supuesto. O no: en el ojo que ve. El ojo que sabe ver.

Hablaron hace años de las fibras de un corazón hipotecado, cuando aún no había empezado a pagar la primera cuota. La primera mensualidad. La primera letra de una palabra que se convirtió en cuento, en novela, en reflejo de las memorias de las mil vidas no vividas y a la vez… de las únicas incrustadas en su piel.

Sara Vi Ta

Sara Vi Tahttps://iderinaweb.wordpress.com

https://iderina.blogspot.com/

SUFÍES

“Y piensas que eres un cuerpo diminuto, cuando en tu interior se despliega el universo entero”.

"El tiempo es espacio líquido, y el espacio es tiempo congelado".

"Los deseos de este mundo son como el agua del mar: cuanto más bebes, más aumenta tu sed".

(Frases de Muhyiddin ibn Arabi, el Máximo Maestro).


*** *** ***

"Te amo con dos amores: un amor de pasión, y un amor por ser Tú digno de ello. En cuanto al amor de pasión, consiste en que me ocupo en recordarte a Ti y a nadie más. Y en cuanto al amor del que eres digno, consiste en que retiras los velos para que pueda verte".

"Ocultad vuestras buenas acciones del mismo modo que ocultáis vuestros pecados".

(Frases y Plegarias de Rábia al Adawiyya)

*** *** ***

"¿Cómo puede la semilla creer que hay un árbol gigante escondido en su interior? Lo que estás buscando está dentro de ti".

(Frase de Shams Tabrizi)

Recopilación de aforismos sufíes enviada por Sabrina Chakour



MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

La psicología de los fantasmas: por qué a veces sentimos que hay alguien ahí.

? Fantasmas, presencias y sombras: lo inquietante empieza muchas veces en cómo interpreta el cerebro



¡Una sombra en el pasillo, un ruido que parece una voz o la certeza repentina de que no estamos solos. Las experiencias que solemos asociar con fantasmas pueden sentirse extraordinariamente reales, incluso cuando no hay nadie delante. La psicología y la neurociencia llevan años estudiando por qué ocurre. Y la explicación pasa por algo profundamente humano: un cerebro que intenta encontrar sentido a señales ambiguas, completar lo que falta y detectar presencias antes incluso de estar seguro de que existen.

— Pol Bertran



Este Halloween viajamos a nuestro cerebro

Estás solo en casa, escuchas un ruido en otra habitación y durante un instante tienes la certeza de que no estás realmente solo. O te despiertas de madrugada y distingues una silueta junto a la puerta. Quizá no llegas siquiera a ver nada: simplemente sientes que alguien está detrás de ti. El miedo aparece primero y la explicación después. Para muchas personas, experiencias así terminan convertidas en historias sobre fantasmas, presencias o lugares encantados.

La psicología lleva años estudiando precisamente este tipo de fenómenos. Y lo interesante es que no existe una única explicación. Nuestro cerebro está diseñado para detectar agentes en el entorno, completar información incompleta y generar hipótesis constantemente sobre aquello que ocurre a nuestro alrededor. Normalmente esas capacidades nos permiten movernos por el mundo con enorme eficacia. Pero con poca luz, cansancio, miedo, expectativas previas o estímulos ambiguos, el mismo sistema puede hacernos experimentar una presencia que parece completamente real aunque no exista una persona delante de nosotros.

No hace falta ver un fantasma para sentir que hay uno

Existe incluso un nombre para una de estas experiencias: felt presence, o sensación de presencia. Consiste en percibir que otra persona o entidad se encuentra cerca de nosotros pese a que no dispongamos de una señal sensorial clara que lo confirme. Es diferente de mirar una esquina y confundir una chaqueta con una persona. A veces no vemos absolutamente nada y, aun así, tenemos una extraña certeza: «hay alguien aquí».

Lejos de aparecer únicamente en trastornos psiquiátricos, esta sensación puede darse en población general. Un estudio publicado en 2024 analizó a más de 10.000 personas y encontró que aproximadamente un 1,6% había experimentado una presencia de este tipo durante el mes anterior. Era más frecuente entre quienes también referían otras experiencias perceptivas inusuales y estaba relacionada con factores como peor calidad del sueño, soledad o experiencias adversas previas. Eso no convierte automáticamente una presencia aislada en una señal de enfermedad mental: una experiencia perceptiva extraña puede existir fuera de cualquier diagnóstico.

Investigaciones publicadas en 2026 están intentando precisamente entender mejor esta frontera. En un estudio con 337 participantes, tanto una mayor espiritualidad como un mayor riesgo de experiencias psicóticas se relacionaron con presencias más frecuentes y vívidas. Pero el significado de la experiencia dependía enormemente del contexto. Una presencia puede vivirse como reconfortante, significativa, amenazante o profundamente angustiante. La experiencia perceptiva y la interpretación que hacemos de ella no son exactamente lo mismo.

Esto es importante porque dos personas podrían experimentar algo relativamente parecido y construir explicaciones completamente distintas. Una puede pensar en un familiar fallecido; otra, en un intruso; otra, en un fantasma; y otra simplemente concluir que estaba agotada. Nuestro cerebro no recibe primero una experiencia perfectamente objetiva para interpretarla después: percepción y expectativas se influyen mutuamente desde el principio.

Tu cerebro prefiere encontrar a alguien donde no lo hay antes que ignorar a alguien que sí está

Imagina caminar por un bosque de noche. Algo se mueve entre los árboles. Si interpretas una sombra como una persona y resulta ser una rama, has cometido un error relativamente barato. Si haces lo contrario y descartas como una rama aquello que realmente es una persona o un animal, las consecuencias podrían ser mucho mayores. Nuestro sistema perceptivo no está construido para alcanzar una representación matemáticamente perfecta del mundo, sino para tomar decisiones suficientemente buenas con información incompleta.

La pareidolia es una consecuencia especialmente visible de esta tendencia. Encontramos caras en enchufes, fachadas, nubes o manchas porque el sistema visual humano detecta patrones relacionados con seres vivos con extraordinaria facilidad. Una investigación publicada en 2025 mostró algo todavía más interesante: cuando los participantes observaban patrones de ruido visual creados artificialmente, las configuraciones parecidas a las estadísticas visuales de entornos naturales generaban más percepciones de formas animadas, especialmente cuando existía simetría vertical. Las caras fueron precisamente la categoría más frecuente.

Con el sonido puede ocurrir algo parecido. Un metaanálisis publicado este año reunió estudios en los que las personas debían decidir si había o no voces escondidas entre sonidos ambiguos. Quienes experimentaban más alucinaciones o tenían mayor propensión a ellas mostraban un sesgo de respuesta más liberal: ante la incertidumbre, tendían más a concluir que una voz estaba presente. El efecto aparecía tanto en muestras clínicas como no clínicas. No significa que «imaginen cualquier cosa», sino que el umbral utilizado por el cerebro para decidir «hay una señal» puede variar entre personas.

Y ahí tenemos una combinación perfecta para una casa supuestamente encantada: oscuridad, ruidos ambiguos, conocimiento previo de que «aquí pasan cosas» y un cerebro preparado para detectar agentes. Un crujido deja de ser simplemente un crujido cuando estamos esperando que algo lo haya producido.

Cuando te despiertas y hay alguien junto a la cama

Probablemente ninguna experiencia ilustre mejor todo esto que la parálisis del sueño. Durante el sueño REM, el cerebro reduce drásticamente el tono de buena parte de nuestros músculos para impedir que representemos físicamente aquello que estamos soñando. En ocasiones, la conciencia parece recuperarse antes de que esa parálisis desaparezca por completo. El resultado puede ser terrorífico: la persona está despierta, reconoce su habitación y sabe dónde se encuentra, pero durante unos segundos o minutos no consigue moverse.

El problema es que la experiencia no siempre termina ahí. Pueden aparecer imágenes, sonidos, sensaciones táctiles, presión sobre el pecho y, muy especialmente, la sensación de que existe un intruso en la habitación. Un estudio reciente con 210 adultos encontró que aproximadamente uno de cada cuatro decía haber experimentado alguna vez parálisis del sueño; entre las experiencias descritas aparecían escenas extremadamente vívidas, miedo intenso y la percepción de otra presencia.

Por eso la parálisis del sueño ha generado explicaciones sobrenaturales en culturas muy diferentes. El contenido concreto cambia: demonios, brujas, espíritus, criaturas nocturnas o incluso extraterrestres. La fisiología subyacente puede ser parecida, pero la cultura proporciona personajes con los que explicar lo ocurrido. La propia literatura clínica advierte de que estas experiencias pueden resultar tan convincentes que, si no se conoce la parálisis del sueño, es comprensible interpretarlas literalmente.

Y hay un detalle psicológico especialmente inquietante: durante esos segundos la persona no siente necesariamente que está soñando. Su dormitorio es real. La puerta es real. La oscuridad es real. Lo único que no encaja es aquella figura que parece estar observándola desde una esquina. Cuando desaparece, resulta mucho más intuitivo pensar «había algo en mi habitación» que reconstruir toda la neurofisiología del sueño REM.

Los fantasmas nos enseñan más sobre el cerebro que sobre el más allá

Nada de esto demuestra que cada historia sobre fantasmas tenga una explicación idéntica. Algunas experiencias pueden proceder de errores perceptivos, otras del sueño, otras de recuerdos, expectativas, sugestión, ansiedad o combinaciones de varios factores. Tampoco experimentar ocasionalmente una sombra, una voz o una presencia implica necesariamente un trastorno. Un trabajo con casi 2.000 adultos publicado recientemente encontró precisamente que las imágenes mentales espontáneas y las experiencias alucinatorias comparten algunas características y pueden entenderse parcialmente dentro de un continuo, aunque las alucinaciones tendían a sentirse más externas y generar mayor malestar.

Quizá ahí esté la parte más fascinante de la psicología de lo paranormal. Solemos imaginar la percepción como una cámara: el mundo está ahí fuera y nuestro cerebro simplemente lo fotografía. Pero percibir implica interpretar. El cerebro recibe fragmentos de información, utiliza la experiencia previa, calcula qué podría estar ocurriendo y construye la explicación más plausible disponible.

La mayor parte del tiempo acierta extraordinariamente bien. Pero una noche, medio dormidos, mientras una sombra cambia de forma en la pared y algo cruje en el pasillo, ese mismo mecanismo puede construir una conclusión diferente. Y durante unos segundos podemos estar completamente seguros de que no estamos solos.


Un poco de actualidad en el mundo Psico


Un nuevo estudio ha descubierto que un mayor narcisismo antagonista se relaciona con una mayor disposición a participar en activismo radical, ilegal o violento, tanto entre personas proelección como provida, lo que sugiere que ciertos rasgos oscuros pueden alimentar la radicalización en ambos extremos ideológicos.

FUENTE: PSICOLOGÍA Y MENTE




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