domingo, 20 de diciembre de 2020

 

VOCES entre VOCES

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TEXTOS TERTULIA 25-12-2020

USTED, YO, NOSOTROS.

CIRCUNSTANCIAS.

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.


Crecer es perder ciertas ilusiones, para poder abrazar otras. 


(Virginia Woolf)

"Contrasentido", de Yunus Emre 

(Turquía, 1240-1321)


Trepé a la rama del ciruelo
Y me comí todas sus uvas.
El hortelano acudió
A castigarme, por mi robo.

Llené con barro mi marmita,
La calenté con mucho viento.
A quien preguntó lo que era,
Como pasto me ofrecí.

He dado hilos al tejedor.
No consiguió hacer madejas.
Le encargué algunas telas.
Me dijo: ven y cógelas.

Sobre cuarenta caballos
Cargué las alas de un gorrión.
Ni ochenta fueron suficientes
Y las dejaron donde estaban.

Peleando con un águila,
Una mosca la derribó.
Esta pelea yo la vi,
Como el polvo que levantó.

Yo luché contra un manco.
Sin manos cogió mi pie,
Me pegó con tanta fuerza,
Que a la lucha renuncié.

Del monte Kaf*, de su cima,
Una piedra me tiraron.
Tan malamente lanzaron,
Que destrozaron mi frente.

El pez se subió al árbol
A comerse un repollo.
Y la cigüeña engendró
Un perrillo cazador.

Al ciego le hice señales,
El sordo las escuchó.
Y el mundo ha traducido
Lo que dije y mucho más.

Una vaca estrangulé
Y la tiré por el suelo.
Su buen dueño exclamó
¿Qué has hecho con mi ganso?

Ni de esto me libré.
¿Qué hacer?, yo no lo sé.
Un mercachifle me vendió
Hilos para mis heridas.

La tortuga fue conmigo
Compañera de carreras.
¿A dónde vamos?, pregunté.
A comernos los caminos.

Yunus ha dicho un decir
Que a ninguno se parece.
Hipócritas, comprended
El sentido que esto encubre .

Yunus Emre, incluido en Antología poética (Publicaciones del Instituto de Estudios Orientales y Africanos, Madrid, 1974, edic. y trad. de Süleyman Salom).

FUENTE: Blog literario Asamblea de palabras


 La vida no va de encontrarse a uno mismo, sino de crearse a uno mismo.

(George Bernard Shaw)


TEXTOS TERTULIA 18-12-2020

LLAVES

LO OTRO

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.



LAS TRES LLAVES



En este mundo y dimensión, todos nacemos con tres cadenas y nuestra existencia no es más que la búsqueda constante de las tres llaves que abren los candados que las cierran.



La primera es la cadena de la supervivencia material: sin alimento y cobijo nada podemos hacer ni construir. Hace años leí un estudio sobre los niños de la calle de Brasil, “os meninos da rua”, que en realidad vagan por las calles de todo el mundo. Muchos de estos niños tenían deficiencias mentales que no eran producto de una enfermedad o una tara genética, sino de la mala alimentación y estaban ya condenados de por vida a la deficiencia psíquica que padecían.



Me planteaba yo entonces, como tantos, el dilema de si es preferible tener libertad sin pan o pan sin libertad. Ese informe me convenció de que el primer paso ha de ser siempre el pan: con una mente mínimamente desarrollada se puede identificar y luchar contra una tiranía, sin esa mínima base, es imposible.



La segunda cadena es la del entorno social, que se puede presentar en forma de familia desestructurada, sistema político opresivo, relaciones laborales absorventes o inexistentes o bien un sistema educativo castrante. Es nuestra cara social, el segundo escalón donde somos, o creemos ser, algo más que cualquier otra especie del planeta.

Anclados todavía en formas de relación primitivas y verticales, actualmente, el desperdicio de capacidades individuales que podrían reflejar sus frutos en el grupo es constante. La sabiduría evolutiva de una especie se puede medir sin duda por el aprovechamiento energético que hace de si misma y su entorno. En ese sentido, los humanos somos bastante primitivos, y sólo la juventud de nuestra especie, apenas 225.000 años, puede justificarnos mínimamente.



La tercera cadena, aquella a la que pocos llegan a identificar siquiera, tras haberse liberado mínimamente de las anteriores, es la de la mente, lastrada y condicionada por las circunstancias que la han convertido en un círculo cerrado del que dificilmente puede evadirse. Es esa mente que, carente de educación creativa y esclava de sus miedos, no sabe identificar un peligro real pero puede crear otros completamente abstractos e imaginarios en torno a los cuales hace girar su existencia y sus retroalimentados miedos. Es la mente que no puede concebir siquiera una estructura social sin líderes que le guien, que le ordenen, que le regalen cadenas con la única condición de ser, en apariencia al menos, cálidas. La misma mente que al hablar de espiritualidad la identifica con las extrañas imágenes antropocéntricas creadas como forma de negocio socialmente parasitario, creyendo poder concebir a un dios todopoderoso, pero incapaces de conocer siquiera su obra, una contradicción aberrante. Es la mente de cualquiera de nosotros.



Intuyo que la destrucción de la primera cadena pasa tanto por un sistema económico mínimamente racional como por el control de la población. La destrucción de la segunda se dará cuando apliquemos a nuestras sociedades conceptos científicos que al fin conocemos teóricamente, como la Teoría de Juegos, demostrando la mayor efectividad de la solidaridad sobre el egoísmo, o la comprensión misma de nuestra estructura mental y su implícito sentido natural de la justicia. Básicamente es comprender y extender el cambio de conceptos como bondad y maldad por inteligencia y estupidez o efectividad e inefectividad. Lo que conocemos por una persona mala y egoísta es, básicamente, una persona enferma y de muy pocas luces, y sus aparentes victorias no pueden serlo sino en asuntos menores.



La superación de la tercera cadena será el momento exacto en que nos hagamos merecedores del apelativo de especie racional. Cada paso será individual y colectivo al tiempo, conectadas todas nuestras mentes en un proyecto común que no es otro que nosotros mismos y el universo del que formamos parte.



Posiblemente algún día, si sobrevivimos, nuestros descendientes nazcan libres de las dos primeras cadenas y con alguna posibilidad, por tanto, de no ser esclavizados por la tercera. Pero hoy en día, los muy pocos que consiguen romper estas tres cadenas se transforman en lo más aproximado a un ser humano libre que podemos imaginar, aunque no está, en realidad, sino en el principio del camino.



Me han dicho que existen seres humanos así. Sigo buscando, con curiosidad, al primer ejemplar.


Nekovidal nekovidal@gmail.com 

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LO OTRO


Su presencia, la lucha.

El amor por la vida,

palabras comprensivas.

sus manos hacendosas.

Todo un mundo de sueños

con mirada de niña.

Lo Otro, ese misterio

que nos traspasa el alma

cuando atraviesa al cuerpo

el eco del silencio.


Haydee Acosta





LO OTRO


Un filósofo dijo que el éxito inesperado de una obra literaria es el resultado de la conjunción azarosa entre las obsesiones privadas de un escritor y las necesidades públicas de una sociedad.


Pero ¿qué pasa cuando llevamos esta idea a la vida? Para que se dé el -para mí mal llamado- éxito, los temas que nos ocupan la cabeza y el corazón deben encajar con los que ocupan y preocupan a nuestro entorno; es evidente que esto es complicado y solo se da por azar. Si lo que sentimos no se corresponde con el sentir común no habrá conexión ni felicidad, por lo tanto, en lugar de éxito creeremos que nos envuelve el fracaso.


En esa maldita lucha por ser entendidos y entender, solo veremos dos salidas: acomodarnos al medio o escaparnos de él; si optamos por la primera tendremos que echar mano del mecanismo de adaptación, si lo hacemos por la segunda será el mecanismo de supervivencia quien rija nuestros pasos; ambas harán que perdamos de vista la otra y, sin remedio, nos sobrevendrá una persistente cojera emocional.


Y es que buscar ese tipo de éxito en la vida es, creo yo, un gravísimo error. Nuestra vida es un arte y, como ocurre en las artes, todas ellas, es el lugar donde volcamos las frustraciones, los sueños incumplidos, los deseos y las expectativas; es de esperar que estas emociones encuentren acogida en otras almas, pero, muy probablemente, las «obsesiones privadas» que se conjuguen las «necesidades públicas» no serán todas ni serán las mismas; no hay que olvidar que la sociedad está compuesta por individuos con sus propias obcecaciones particulares.


Ni sé qué filósofo lo dijo, ni estoy de acuerdo con el concepto, ya sea aplicado a las Bellas Artes o aplicado al arte de vivir. Hay cosas que tienen éxito y son deleznables y otras que son valiosas a pesar de no obtener reconocimiento público o, incluso, recibir críticas feroces por parte de la mayoría. Miles de ejemplos apoyan mi opinión: los ataques a Sorolla por pintar la alegría de la luz en tiempos oscuros; la vida de mi amiga Fátima; la Torre Eiffel, duramente censurada por los intelectuales de la época; el gusto mayoritario por los programas basura; el desprecio a la pintura de Van Gogh; la acogida del nacionalsocialismo en Alemania; mi vida.


No, el éxito no consiste en obtener el reconocimiento masivo, lo que vulgarmente queda expresado en el dicho: coma mierda, millones de moscas no pueden estar equivocadas. El éxito es vivir con valentía, ser espléndido con uno mismo y con los demás y tener la precaución suficiente para no derrumbarse. Lo otro, el agasajo multitudinario, es algo efímero e inconsistente; al fin y al cabo, los laureles no son más que el fruto de una huida, no parece muy recomendable quedarse dormido en ellos.


20/diciembre/2020 – Victoria Blanco para «VOCESentreVOCES»



LO OTRO

Estas turbulencias

que desamparan

a tu ser,

acéptalas,

que son sólo

trozos de poesías

para adornar

tus hermosos

días.


José María Rico - Spencer


MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.



UN LEVE COSQUILLEO

Audio:

https://www.ivoox.com/un-leve-cosquilleo-audios-mp3_rf_32584228_1.html



Rafael Cotilla





domingo, 13 de diciembre de 2020

 

VOCES entre VOCES

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TEMAS TERTULIA 18-12-2020

LLAVES

LO OTRO

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.


Tomar un consejo al pie de la letra lo mismo puede causar felicidad que desventura"

(Séneca)

EJERCICIO DE SOLEDAD


Estamos solos la mosca y yo
en esta tarde de sábado.
No intento sorprenderla como ella,
que surge sin saber cómo
mientras levanto la vista del libro donde leo
de atardeceres y congojas.
Lo más admirable de la mosca no es su vuelo geométrico
ni su lenguaje de figuras,
sino esa suerte echada que la distingue
y que la obliga a aceptar el destino
de haber llegado a morir a este sitio sin boñigas,
donde el único horizonte posible es la almohada.
Es evidentemente joven la mosca,
de pequeño tamaño, silenciosa, casi aséptica,
ni siquiera con el deseo de encontrar una borona,
un compañero,
con el que pueda hablar de sus preocupaciones de mosca
-que yo ignoro-,
de viajes al basurero y a los desperdicios,
que ella haría con actitud deportiva en caso de no haberse
extraviado aquí
lejos de sus hermanas.
Sé bien que las moscas no son acariciables
menos con el pensamiento,
de suerte que me acostumbro a pensar en ella
como un hecho súbito que surge y desaparece,
para nada necesitada de mí o de mi creencia,
satisfecha consigo misma en sus esguinces y rincones.
Esta mosca es lo menos mosca que haya conocido,
pero ella debe saberse mosca para ser tan encantadoramente solitaria:
toda clasificación parte de mí, a ella la tiene sin cuidado
ser mosca u hombre o elefante,
en su fuero íntimo le importará poco que ella sea hombre y yo mosca,
y no se extrañará de no verme volar
cuando compruebe que llevo mis dos patas a la cabeza
y la sacudo para que produzca palabras y pensamientos,
o cuando suene el teléfono trayéndome tus noticias
o cuando me siento descuidadamente cerca del periódico,
mientras le ayudo a que aparezca muerta y ya. Como yo, como todos.


Fernando Garabito

FUENTE: 
Ejercicios de soledad - Poemas de Fernando Garavito 

http://www.poemas-del-alma.com/fernando-garavito-ejercicios-de-soledad.htm#ixzz4MKe9raUd



"Las distintas culturas humanas no son sino la acumulación aleatoria de ciertos rasgos individuales de personalidad que acaban imponiéndose como una costumbre social”.

(Nekovidal)



TEXTOS TERTULIA 11-12-2020

MARIQUITAS

AQUELLO

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.




MARIQUITAS



Danilo era cordobés, emigrante, homosexual y una de las personas más educadas que he conocido en mi vida. Para unos era el Sr. Danilo López, para otros el mozo, o la mariquita, o el gallego puto, o ...

Para mi, Danilo era, a mis cinco años, el señor inglés, porque era la única persona que había conocido que se comportaba igual que ciertos actores ingleses, como David Niven, y yo estaba convencido de que sólo los ingleses actuaban así.

Danilo trabajaba de camarero en un restaurante de mi padre. Y éste tuvo que pasar unas cuantas horas, de algunas de las cuales fui testigo, explicando a sus amigos, en gallego y castellano, porqué le había contratado, siendo evidente, si no al primer golpe de vista, sí al segundo, que era homosexual, con el consiguiente perjuicio económico previsible para el local.

A principios de los sesenta, Uruguay era uno de los países más progresistas del mundo, pero el machismo y los prejuicios sexistas reinaban allí como en casi todas partes, y contratar un camarero homosexual, salvo que fuera para un local de clientela muy definida, era un riesgo.

Mi padre, que en política solía defender posturas más bien conservadoras, tuvo varios gestos así en su vida, llevando al extremo su carácter consecuente y dando la cara por derechos que décadas después se considerarían normales.

Sí, es maricón, pero es el mejor camarero que he tenido, trabajador y educado, ¿por qué no se le va a contratar?”, les decía a sus amigos.

Te va a hundir el restaurante”, contestaban ellos.

La sorpresa fue mayúscula: un par de meses después no sólo no había bajado la clientela del local, sino que había aumentado considerablemente, teniendo mi padre que contratar dos camareros más.

En el fondo, y a pesar de las apariencias, las personas no somos tontas, o lo somos menos de lo que aparentamos, y a todos nos gusta ser bien atendidos por una persona que disfruta con su trabajo, y un buen profesional de la hostelería es ante todo eso: una persona cuya satisfacción laboral va unida a la satisfacción de sus clientes. Y ése era el arte de Danilo, arte que primero las clientas y luego los clientes sin dudas sobre su identidad sexual, pronto aprendieron a valorar.

En un país donde tu peluquero era ruso, tu sastre judío, tu panadero italiano y la mitad de la hostelería gallega, no era extraño tener un camarero cordobés que se comportara como un mayordomo inglés. Lo curioso es que Danilo no hablaba ni una palabra de inglés, pero eso nunca me supuso un problema para considerarle británico, porque yo creía, no sé porqué, que los ingleses eran personas de muchos gestos y pocas palabras.

Y Danilo, efectivamente, solía ser muy parco en palabras. Un día sorprendí en la puerta del restaurante una conversación entre él y un amigo suyo, posiblemente su novio, sobre el oficio de camarero:

Un buen camarero habla siempre poco, sólo lo indispensable. Así no se molesta al cliente y, de paso, puedes disfrutar con sus conversaciones, que siempre son interesantes, auténticas novelas, verdaderos libros ...”

Recuerdo que pensé: “Ah, entonces, ¿los libros no están siempre escritos? Y eso cambió para siempre mi forma de mirar los libros y las palabras.


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AQUELLO



Según la RAE, aquello es algo que está alejado de quien lo nombra ya sea en espacio o en tiempo. Lo que vemos se queda grabado en nuestra retina para siempre; lo que sentimos se graba, también para siempre, en nuestra alma. Con toda seguridad, a lo largo de la vida hemos visto cosas que han ofendido nuestros ojos y sentido otras que han herido nuestro espíritu; del mismo modo, tenemos registradas imágenes que nos deleitaron la vista y sensaciones maravillosas que nos agradaron. Hay que tener mucho cuidado al traer al presente lo que pertenece al pasado. Lo peor de traer un sentimiento negativo es que funciona a modo de tornillo en una pared húmeda que destroza la capa de pintura y crea grandes agujeros que no valen para nada; lo malo de invitar al positivo es que consigue que la vida presente parezca absurda.


Yo, que tengo sobrada experiencia tanto en convertir la pared de mi alma en un queso de gruyer como en dejarme embargar por la nostalgia, estoy comenzando a entender -a la vejez viruelas- que todo es más sencillo. No se puede vivir con la cabeza llena de ayeres. Cuando vivimos anclados emocionalmente al pasado «aquello» se convierte en «esto» y sufrimos lo maldito con la misma intensidad que lo hicimos entonces o nos embarga la nostalgia porque lo feliz ya no está. La salvación está en mirar el pasado con los ojos de hoy.


No se trata de olvidar, entre otras cosas porque no se puede; se trata de acudir a los recuerdos como acudimos a las fotografías, mirándolas cuando decidimos, donde lo decidimos y por el tiempo que decidimos; se trata de no recrearse, de usar el pasado como se utiliza el retrovisor de un coche, a modo de orientación que nos ayuda a seguir hacia nuestra meta, pero con nuestra atención colocada en el asfalto y en lo que ocurre a nuestro alrededor y manejando el volante con firmeza.


Poniendo empeño en el hoy «aquello» se ubicará en el espacio y en el tiempo que le corresponden.



12/diciembre/20202 – Victoria Blanco para «VOCESentreVOCES»



AQUELLO



Quiero aquello, soñaba.

Lo imaginaba extenso y complicado,

formado por las cosas imperfectas

de un mundo ya pasado.


Quiero aquello, decía.

Y mientras lo soñaba lo alcanzaba

con sus calles soleadas,

andando entre esa gente que quería.


Quiero aquello, gritaba.

Y fue terrible quererlo,

cuando supo que lo que más buscaba

sólo era simple y bello.


Recién entonces le lastimó de veras

el vacío silencio,

cuando, como burlándose repuso

-aquello está muy lejos-.


Haydee Acosta







AQUELLO



Aquello habitaba lo más profundo del alma humana, se incrustaba en sus entrañas e impedía a las personas recorrer la vida de una forma digna y feliz.

Pocos analizaban su origen, la mayoría se autoengañaba creyendo poder controlarlo, creyendo saber o comprender algo.

Cual verdadera pandemia fue infectando a todos los humanos negándoles la posibilidad siquiera de recobrar la libertad una vez infectados.

Aquello sembraba miedo y desconfianza entre los humanos que se resistían a creer que ellos mismos eran sus creadores.

Aquello tenía muchos nombres: odio, prejuicios, racismo, integrismo o verdad única y absoluta.

Aquello casi hizo desaparecer la especie humana del planeta en menos de un siglo, una aparente tragedia celebrada por otros seres vivos.

Aquello, los humanos tardaron en comprenderlo, se combatía con dos únicas medicinas: sabiduría y amor.


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AQUELLO

Cuanto más pases la lengua

por mi cuerpo

más en puntillas

me pongo.


Ráfaga de viento

en un mar caliente,

ojos de ciego

que no ve más allá

de su frente.


José María Rico - Spencer





MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.




RETRATO

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Rafael Cotilla

domingo, 6 de diciembre de 2020

 

VOCES entre VOCES

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TEMAS TERTULIA 11-12-2020

MARIQUITAS

AQUELLO

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.



Los científicos se esfuerzan por hacer posible lo imposible. Los políticos en hacer imposible lo posible“. (Bertrand Rusell)



ASUNCIÓN DE TI


Quién hubiera creído que se hallaba
sola en el aire, oculta,
tu mirada.
Quién hubiera creído esa terrible
ocasión de nacer puesta al alcance
de mi suerte y mis ojos,
y que tú y yo iríamos, despojados
de todo bien, de todo mal, de todo,
a aherrojarnos en el mismo silencio,
a inclinarnos sobre la misma fuente
para vernos y vernos
mutuamente espiados en el fondo,
temblando desde el agua,
descubriendo, pretendiendo alcanzar
quién eras tú detrás de esa cortina,
quién era yo detrás de mí.
Y todavía no hemos visto nada.
Espero que alguien venga, inexorable,
siempre temo y espero,
y acabe por nombrarnos en un signo,
por situarnos en alguna estación
por dejarnos allí, como dos gritos
de asombro.
Pero nunca será. Tú no eres ésa,
yo no soy ése, ésos, los que fuimos
antes de ser nosotros.
Eras sí pero ahora
suenas un poco a mí.
Era sí pero ahora
vengo un poco a ti.
No demasiado, solamente un toque,
acaso un leve rasgo familiar,
pero que fuerce a todos a abarcarnos
a ti y a mí cuando nos piensen solos.


Mario Benedetti

Fuente: https://www.poemas-del-alma.com/



Los españoles son inmunes al psicoanálisis.“

(Sigmund Freud)



TEXTOS TERTULIA 4-12-2020

MALAS COMPAÑÍAS

ESO

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.





MALAS COMPAÑÍAS


Cuántas veces habré escuchado eso de «el problema son las malas compañías». Siendo niña, me sorprendía mucho la frase porque yo consideraba que la mala compañía era la persona a la que los mayores de mi entorno defendían; mi pueril entendimiento me decía que él o ella era quien empujaba al resto del grupo, de manera sibilina, a hacer travesuras, a lo expresamente prohibido.


Más tarde, superada la adolescencia, con un entendimiento más agudo, pensaba lo mismo cuando llegaba a mis oídos la retahíla de las malas compañías; en ese momento de la vida, la maldad no procedía de la pandilla sino de la recién estrenada pareja, bien un muchacho al que no se le veía muy trabajador o bien una chica demasiado ligera de cascos, pero que, sin lugar a dudas, era culpable de la rebeldía que se gastaba el retoño de papá y mamá.


Estamos tan acostumbrados a decir que la culpa es de las malas compañías o, en definitiva, de los otros que las parejas se acusan mutuamente de que los hijos no son como soñaron, los hijos señalan a los padres como causantes de su falta de estabilidad, los amigos se culpan entre sí de que la amistad se haya ido al traste, los vecinos atribuyen al resto la falta de bienestar en la comunidad. Así desde que el mundo es mundo o, al menos, desde que mis oídos escucharon por primera vez la socorrida frase.


Y es que no hay quien nos haga aceptar que ninguno de nosotros es blanco o negro, que todos somos rayados como cebras y que unas veces estamos en un lado y otras en otro; esta oscilación permanente no es culpa de nadie, ni siquiera de nosotros mismos, pero si seguimos buscando el error en el exterior acabaremos culpando a la lluvia de no haber cogido el paraguas, al sol de habernos quemado la piel por sobreexponernos y al universo entero de nuestro particular big bang.


No, no existen malas compañías ni amistades peligrosas, existe, es, lo que hemos elegido hacer; lo que ocurre es que cuando tropezamos y sentimos vergüenza de nosotros mismos, utilizamos como chivo expiatorio a quien nos acompañó en el tropiezo pues, al inculparle, nos autoproclamarnos inocentes y nos concedemos el derecho de echar la culpa al «empedrao».


06/diciembre/2020 – Victoria Blanco para «VOCESentreVOCES»




MALAS COMPAÑÍAS



Cuando tenía cinco años, Luigi me contó que los Reyes Magos no existían, que eran sólo una de las tantas mentiras de los adultos. Gracias a él descubrí que los adultos no eran tan fuertes como parecían, pues necesitaban mentir y detrás de la mentira siempre se esconde algún tipo de cobardía o miedo, como ya empezaba a sospechar a esa edad. Oí decir a mis padres que Luigi era una mala compañía, me prohibieron verle y nuestra amistad se redujo a echar ocasionalmente algún partido de fútbol, casi siempre en equipos contrarios.

Al principio de la adolescencia conocí a una chica dos años mayor que sabía, o así lo creía yo, todo sobre la vida y, además, decía estar enamorada de mí. Todo lo conocía y su conocimiento incluía el sentido bíblico del término. Ahora, al cabo del tiempo, pienso más bien que ninguno de los dos sabíamos mucho, pero eso siempre se sabe demasiado tarde. También en esa ocasión mi madre, sabiamente asesorada por un sacerdote católico muy aficionado a acariciarme insistentemente el pelo, decidieron que Carina era una mala compañía. No fue fácil separarnos, pero un oportuno cambio de residencia de su familia puso punto final a nuestras experiencias compartidas.



En mi primer trabajo ya me encontré algunas compañeras y compañeros libertarios que me ayudaron a dar los primeros pasos para comprender que en política, de derechas o de izquierdas, quien entre en el juego del poder social, no perseguirá más que la enfermiza intención de ser, de una forma u otra, tu amo. Todos mis jefes sin excepción, cautivos de su triste mundo de simbólicas corbatas rodeando cuellos, me recomendaron apartarme de esas malas compañías que acabarían truncando un brillante porvenir en la banca. Les hice caso, me aparté de las malas compañías y dejé la banca.



Y como el universo siempre confabula en la misma dirección, esa que marcamos a través de la extraña ilusión del libre albedrío, no pasaría mucho tiempo hasta verme rodeado de todo tipo de malas compañías: gente extraña que se negaba a dejar de jugar a pesar de haber dejado atrás la infancia y a dejar de vivir, a pesar de los palos recibidos; idealistas de todo tipo, convencidos de que morir por una idea por el bien común no es morir tanto; personas profundamente religiosas pero que no admitían más dios que el que habitara y diera placer al ser humano, con sus grandezas y miserias; gente que no tenía reparos en ir consumiendo su tiempo y salud de una forma tan autodestructiva como absurdamente libre; artistas de todo tipo, algunos incluso tan creativos como para dejar de creer seriamente en el arte; personas, en definitiva, a las que, cuanto más conocía, más me costaba unir el adjetivo de malas a su compañía.



En el lado opuesto, sobre las buenas compañías, hago balance: con la mayoría de mi familia ni me hablo porque ya nada tenemos que decirnos tras regalarles la herencia paterna que tanto codiciaban. Mis hijos tienen ya su camino, y sólo me resta el papel de una amigable puerta abierta. Jefes y subalternos son personajes que ya hace años desaparecieron de mi vida. Mis formales y flemáticos vecinos, los de hoy como los de antaño, siguen haciendo cábalas sobre mi extraña existencia, pero no me incomoda ser sujeto creador de algo de fantasía en mentes cautivas del aburrimiento.



En los últimos tiempos vuelvo a juntarme con cierto grupo extraño compuesto enteramente de malas compañías y ya no tengo la más mínima duda de que ése es mi lugar en el mundo. Casi todos son gente tan libre como aquellos niños, Luigi o Carina, sólo que un poco mayores, personas que no necesitan ni quieren mandar ni que les manden, simples voces entre voces que saben vivir y dejar vivir, y su compañía es, sin duda, un pequeño regalo de la vida.



Por eso, cuando ocasionalmente aparece algún amigo de dirigir vidas ajenas invitándome a apartarme de las malas compañías, suelo limitarme a decir: “Tiene razón y creo que seguiré ahora mismo su consejo”, dicho lo cual me alejo lo antes posible de su presencia y, por si acaso, sin volver la vista atrás.


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MALAS COMPAÑIAS



Yo misma podría ser una mala compañía si mi hábito es juzgar.

Todo depende de mi capacidad de encontrar la belleza que hay en la otra persona a quien acompaño.

MK


MALAS COMPAÑIAS


Me deslicé

por tu piel desnuda

y al salpicarme tu sabiduría

noté el escalofrío

de la inconsciencia.

¡¡Era de esperar!!


José María Rico - Spencer



ESO

NO SE FÍEN, AMIGOS (CRÍTICA A LA EVOLUCIÓN)

AUDIO:

https://www.ivoox.com/rc-24-audios-mp3_rf_26412763_1.html



Rafael Cotilla



ESO

Pasamos la vida intentando comprender la realidad. Cuando al fin comprendemos que la realidad no es más que una fantasía ya sólo nos resta . . . soñar.

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MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS.


**

Un verso para sobrevivir, otro para tener, a pesar de todo, fe en el ser humano, y un tercero que nos enseñe a amar.

El resto, sólo escombros“.


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**

Me sumergí

en los olores del verano

para superar

los retazos del invierno.


José María Rico – Spencer