VOCES entre VOCES
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¿Cómo podeis comprar o vender el cielo o el calor de la tierra? Esta idea nos parece extraña.No somos dueños de la frescura del aire ni del centelleo del agua.
Toro Sentado
LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.
5
poemas de Substancia, de Álvaro Pombo
01
Dic 2025 Laura
di Verso
«Yo
sigo confiando en mi poesía, creo que sigue teniendo valor en sí
misma», ha declarado Álvaro Pombo en alguna ocasión. Y el editor
de esta antología, Juan Antonio González Fuentes, no solo le da la
razón, sino que espera que también se la den los lectores.
En
Zenda reproducimos cinco poemas de Substancia:
Antología poética, 1973-2009 (Renacimiento),
de Álvaro
Pombo.
***
[
Registro de Últimas Voluntades… ]
Registro
de Últimas Voluntades
Para
un Maestro
Y
un coro de Jóvenes Discípulos
En
mi sepulcro quiero compañero
Coliflores de mármol de Carrara
No
muchas ni muy grandes que prefiero
Una Pompa que no te salga cara
—Que
nos dejó al morir las carnes frías
Un amplio piso en Nueva York
en venta
Y, como pez pasmado de las pescaderías,
Un libro de
poesías en la Imprenta
No quiero que parezca que no quiero
Pero
quiero que conste que me muero
A contre-coeur, por puro
compromiso,
Que se me fue la vida sin permiso.
Ahora se
desmanda el mundo entero.
—Que
nos dejó al morir la boca seca
En paz enteca la fuerza
acuartelada
¡Ay desde el Catafalco de la Biblioteca
Nacional
se ve venir la Policía Montada!
***
[
La muerte es como nosotros… ]
La
muerte es como nosotros
Llana leve puntual como nosotros
Deja
sin acabar las casas y los árboles
Frutales
El odio y el amor
que en limpio copia
Con ilegibles trazos
No
No
os engañéis
Los muertos no nos perdonaron
Ni nosotros a ellos
Todavía
en la muerte
Se consume el odio sin concepto
Y el amor se borra
de los labios
Cada amanecer sin fondo.
***
Trigesimoctava
variación
El
alba es un laúd lejano
El cielo es una gaviota imaginada
E
imaginado es todo hasta el olvido
No
hay más acá que sirva de paréntesis
Ni más allá que sirva de
horizonte
Imaginado es todo hasta la muerte
E
imaginé tu amor que no existía
E imaginé que imaginé tu amor
que no existía
E imaginé que imaginé que imaginé tu amor que
no existía
El
olvido y la muerte fueron reales sin embargo
***
[
Esta primera parte de la tarde… ]
Esta
primera parte de la tarde de finales de abril
La luz este rosal
asilvestrado con sus rosas de té
vuelve más dulce y más
abandonado que un amor otoñal
este amarillo más fugaz aún que
un amor sexagenario
Airosas
rosadas astromelias que rebajó la florista a la mitad
a causa de
una ya visible languidez de flor cortada en flor
ayer mañana
***
Variación
final
En
la Red de San Luis perdí la vida
recién sidas las cuatro de un
desvelo
En los portales con la espalda hendida
cuaja la noche
fina como un pelo
En
la boca del alba sin balcones
se hizo cargo de mí la policía
y
robaron mi sangre los ladrones
de los Bancos de la Comisaría
En
la Red de San Luis me cachearon
y me clavaron con las mariposas
En
la Red de San Luis me desnudaron
la identidad perdida entre otras
cosas
Me
trasportaban cuatro generales
y en la Red de San Luis se atascó
el duelo
lloraban reyes lágrimas reales
Hortera y Mártir fui
derecho al cielo
—————————————
Autor: Álvaro
Pombo. Título: Substancia.
Antología poética, 1973-2009. Editorial: Renacimiento. Venta: Todos
tus libros.
BIO
Álvaro
Pombo (Santander, 1936) es un poeta meditativo que, desde un aceptado
y asumido existencialismo, busca lo sustancial, la substancia, sin
renunciar nunca al humor ni a la ironía. En sus versos se da la
convivencia del lenguaje coloquial con el barroco, la mirada pop con
la náusea sartreana, el vuelo espiritual de los ángeles rilkenianos
con la impotencia, fragilidad y frustración del individuo moderno
reveladas por el Eliot de La
canción de amor de J. Alfred Prufrock. También
cohabitan el abismo, el olvido, la muerte, las heridas y esplendores
del amor, los paisajes como referentes de conciencia, el compromiso
de aceptar como ficción lo que el poeta sabe que es ficticio y la
responsabilidad con la verdad poética que se representa al margen de
la lógica.
https://www.zendalibros.com/5-poemas-de-substancia-de-alvaro-pombo/
TEMAS
TERTULIA 23-1-2026
HERIDAS
SER
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
TEXTOS
TERTULIA 16-1-2026
JUSTICIA
POÉTICA
ANFITRIONES
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Colaboración
gráfica: Victoria Blanco.
JUSTICIA
POÉTICA
No
hay mejor venganza que la que diseña el destino, porque sabe
exactamente qué espejo poner delante de cada persona.
Quien
siembra traiciones en tierras ajenas terminará cosechando veneno en
la propia.
Sabrina
Chakour
JUSTICIA
POÉTICA
Si
no recuerdo mal, era Rosa Montero quien, no hace mucho, escribió un
artículo de prensa haciéndose eco de una anécdota que le sucedió
a una estudiante alemana que, estando en la cafetería de su
universidad, se encontró a un estudiante africano comiendo de los
platos de su bandeja. Ella, considerándole desconsiderado, se sentó
enfrente y se puso a comer también, mientras observaba como el
estudiante sonreía y callaba, lo que interpretó como una prueba más
de mala educación, e incluso de cinismo. Ya terminada la comida, y
al levantarse, observó en la mesa contigua una bandeja con todos los
platos sin tocar: ésa era su comida, y había sido ella la que había
comido, sin mediar palabra, de los platos del estudiante africano,
quien se había resignado y limitado a sonreírle mientras compartía
su comida, seguramente creyendo que era una estudiante con problemas
económicos y, como le habían enseñado en su cultura, siempre se
debe compartir la comida que haya con cualquier persona hambrienta.
Muchas
veces la vida nos da ese tipo de lecciones, que nos demuestran hasta
qué punto lo evidente puede no ser más que un error interpretativo
de nuestra mente o la más disparatada fantasía, sin más.
No
obstante, nuestra necesidad de certeza a cualquier precio, nos hace a
menudo olvidar esas lecciones para volver a la comodidad de quien
cree, como todos en el fondo, estar en posesión de la verdad, del
análisis oportuno, haciendo cuanto se puede hacer con las
herramientas a nuestro alcance, siendo y actuando lo mejor posible en
el mejor de los mundos posibles, el que, con tanta imaginación como
esfuerzo, hemos creado en nuestras mentes.
A
nadie se le puede reprochar esa necesidad de certeza, es el precio
que pagamos a cambio de la capacidad de abstración que tanto nos
aporta en la vida. Pero sí es reprochable cuando esa certeza
personal, sea cual sea, traspasa los límites de lo individual y se
cree con derecho a imponer su verdad: de ahí al integrismo, a no
saber distinguir juicio de linchamiento, o a quemar a una persona
mientras nos convencemos de estar haciendo no ya lo justo, sino
incluso un gran favor, al salvar así su alma eterna, hay apenas un
peligroso paso . . .
Por
ello, cuando encontremos a alguien que, ante una frustración de
cualquier tipo, sigue el camino de la imposición, es conveniente
preguntarle si admitiría ser salvado, ayudado, socorrido y bendecido
de la forma en que pretendidamente haría con los demás,
consiguiendo así tal vez que ilumine su mente la siempre saludable
duda. Aún en el supuesto de que así fuera, queda la segunda parte:
admitir el derecho de los demás a la diferencia, a ver y vivir como
crea oportuno mientras no intente imponerlo a sus semejantes.
Si
se constituyera una organización de ciegos formada por quienes creen
verlo todo mientras acusan al resto del mundo de no comprender, no
ver, no interpretar correctamente o, simplemente, no razonar, sería
sin duda la mayor organización humana, pero no venderían cupones
para un sorteo de lotería, porque todos ellos se creen, el que
menos, afortunado de poseer, sin un ápice de duda, la verdad y la
razón en sus manos.
Menos
mal que, con el tiempo suficiente, la justicia, vestida de poesía,
vuelve a poner cada cosa en su sitio.
Nekovidal
– nekovidal@gmail.com
ARTES
LIBRES – www.arteslibres.net
www.arteslibresdeandalucia.com
ANFITRIONES
He
tenido la inmensa suerte de ser invitada en muchas ocasiones, tantas
como he invitado yo y, aunque se tiene la creencia generalizada de
que el anfitrión es el encargado de hacer que los concurrentes se
sientan cómodos, tengo la sensación de que el bienestar no se
genera solo por el comportamiento de una de las partes, sino que más
bien es un «pas de deux».
Algunos
anfitriones me han abierto las puertas de su casa o de su vida desde
la confianza más absoluta, haciéndome sentir que formaba parte de
su espacio durante el tiempo que duró mi estancia. Esos mismos,
cuando se han invertido las tornas, han cuidado mi mundo como si
fuera el suyo, respetado normas y costumbres y participado de mi vida
desde un considerado sosiego.
Otros,
por el contrario, cuando me han permitido la entrada en sus hogares
ha sido con la evidente intención de mostrarme lo bien que hacen
todo y la situación tan perfecta en la que viven; estos, cuando han
entrado en mi universo, han analizado todo a la comparativa y han
descuidado, cuando no maltratado, objetos y emociones al
considerarlos -creo- inferiores con mucho a los suyos.
Y
aunque no tengo pruebas, tampoco tengo dudas de que también yo me he
comportado de formas diferentes en un caso y en otro. A veces he sido
la anfitriona más amable y hospitalaria que se pudiera esperar y
otras veces he sido especialmente seca y cortante; del mismo modo que
en ocasiones he actuado como la invitada correcta y en otras me he
pasado de frenada con la lengua, con la mirada o con ambas cosas al
mismo tiempo, cuando no con un mal proceder.
Pero
nada tienen que ver la economía o los títulos universitarios con el
buen anfitrión ni con el buen invitado, se trata de la esencia de
cada quien y de cómo esta se combina con la esencia del otro; es
decir, anfitrión e invitado solo se diferencian en la posición que
ocupan en un determinado momento, pero al terreno de juego sale lo
que la situación y el estado de ánimo estimulan: delicadeza,
egolatría, nobleza, brutalidad, soberbia, confianza, desprecio,
agradecimiento, sabiduría… o cualquier otra emoción de la surtida
gama que todos llevamos dentro.
Y
puesto que tengo el convencimiento de que cada uno es protagonista y
anfitrión de su propia vida y que los demás, los invitados, son el
vehículo imprescindible para saber lo que de verdad contiene nuestra
alma, una especie de espejo mágico en el que contemplar aquello que
de otra manera quedaría oculto tras la compostura, considero que, en
beneficio propio, lo más oportuno será cuidar atentamente al
invitado cuando se es anfitrión y cuidar atentamente al anfitrión
cuando se es invitado.
16/enero/2026
para «VOCESentreVOCES»
Texto
: Vicki Blanco
Foto
: Manu Mariscal
ANFITRIONA
Dedicado
a la abuela.
A
su nonagésimo tercer verano, la abuela se siente agradecida a la
vida.
Sus casi veinte años de viudedad se pasaron volando, aun
echando de menos a su amado marido que partió precozmente.
Se ríe
como una niña traviesa tapándose la boca cuando confiesa algo por
lo que sabe que, gracias a su edad, no le pueden reñir.
Sale a
jugar a la timba, se anima si gana (menos mal que suele ganar),
contempla las flores del jardín, ayuda deshilachando tejidos para su
hija, ve telenovelas de médicos pensando en su nieta, disfruta del
comer día a día, limpia y da de comer a sus gatos y habla de las
distintas personalidades de los mininos.
Saborea cada mañana
confiando en que no sea la última, aún con la firme creencia de que
se reencontrará con su marido cuando la Tierra no vuelva a rotar más
para ella.
Sara
Vi Ta
https://iderinaweb.wordpress.com
LA
ANFITRIONA
Nos
recibe en su casa, su reino en realidad, sin importar lo ruidosos que
solemos ser al llegar, intentando orientarnos en el desconcierto
inicial.
Nos
alimenta, protege y sustenta, ofreciéndonos todo cuanto tiene en su
pequeño pero colorido hogar.
Nos
enseña, sin pretenderlo incluso, mil cosas, guiando nuestra
imaginación y nuestra mente por caminos que ni sospechábamos que
existieran.
No
puede, y sabe que no debe, sobreprotegernos ni agobiarnos, sólo
acude ocasionalmente en nuestro auxilio, cuando surge algún
problema, o cuando nos ve cabizbajos o tristes, para recordarnos,
como una buena maestra que es: “Esto, que ahora sientes como
doloroso o insuperable, también pasará . . .”
Y
en el momento determinado, con suerte, el momento oportuno, nos
despide, esperando que hayamos disfrutado de la fiesta, del tiempo
compartido con el resto de invitados, entrañables amigos, o tristes
y fugaces enemigos.
Nos
despide esperando que hayamos aprendido, crecido, y recargado nuestro
ser con la energía vital, su energía, necesaria para continuar el
inescrutable camino.
Es
la gran anfitriona, la única y verdadera anfitriona, en realidad.
Es
la Vida.
Nekovidal
– nekovidal@gmail.com
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www.arteslibresdeandalucia.com
ANFITRIONES
Por
un envejecimiento activo
Por
José Marcelo Ruiz
El
envejecimiento viene acompañado con atributos de deterioro, soledad,
inutilidad, dependencia, demencia… Pero si en vez de hablar de
envejecimiento hablamos del aumento de esperanza de vida, gracias a
la ciencia, cambia el concepto de vejez, porque hay una previsión de
que los niños que nacen ahora vivirán más años; ser centenario
dejará de ser excepcional.
Pero
la pregunta es si la esperanza de vida vendrá acompañada de más
salud. La respuesta no es tan esperanzadora, porque si no se da un
cambio acelerado de atenciones centradas en el bienestar, y el
problema resida en que venga acompañada de enfermedades que socavan
el disfrute de alargar la vida. Entonces hay que darle la razón
al escritor y filósofo francés Pascal Bruckner cuando dice:
“Lo que la ciencia y la tecnología han prolongado no es la vida
sino la vejez”.
El
envejecimiento, además de ser un fenómeno biológico, hay que
admitir que depende de nuestra actitud ante la vida y, por lo tanto
es también subjetivo. Cada cual vive como puede y le permite las
circunstancias económicas y de salud. No hay edad definida para
empezar a ser viejo, sino a ‘sentirse viejo’ cuando se da un
cúmulo de atributos negativos que se padecen, ya mencionados:
deterioro, abandono, soledad…
Razones
para acogerse al ‘envejecimiento activo’, que la sociedad nos
ofrece: de dedicar nuestro tiempo al descanso, al ocio, a los viajes;
realizar nuestras expectativas con actividades sociales, deportivas y
culturales… Pero, ante todo, lo importante es que se
atienda la salud; las necesidades de dependencias; las depresiones;
así como la soledad y la fatiga de vivir. Porque, por el
contrario, esa concepción que nos ofrece de que la jubilación es un
tiempo nuevo de esperanza y libertad se desvanece, y se convierte en
una falacia.
Este
argumento expuesto es el que hace la escritora y filosofa
Victoria Camp sobre la vejez, tema al que recurro por su importancia
en la sociedad. Pienso que la realidad no es tan pesimista como
Bruckner plantea. Pero ni tampoco hay que acoger con tanto
optimismo el avance de la ciencia que alarga la vida. Hay que
mantener un equilibrio entre envejecimiento y bienestar en la salud
para que la esperanza de vida sea una realidad.
En
la antigüedad los escritores y filósofos como Cicerón, Séneca y
Marco Aurelio hablaban de la importancia que tiene nuestra actitud
para desdramatizar el envejecimiento. Cicerón decía: “Ni la edad,
ni las canas, ni las arrugas pueden quitarnos el prestigio ganado, y
que recoge la última etapa de la vida; esa etapa de la que gozamos
de la serenidad y de la sabiduría adquirida. Y Séneca y Marco
Aurelio argumentaban: hay que aceptar con buen ánimo lo que
viene y es inevitable, pues sólo así el ser humano es dueño y
señor de su vida. Ejemplo de esta actitud es lo que dice Seneca en
su obra Cartas
a Lucio:
“Considera cada día como una vida completa; como si fueras a morir
hoy”.
Para
concluir: Porque “somos el pasado vivido; vivimos el presente
siendo; y queriendo ser abrimos las puertas esperanzadoras del
futuro”. Trabajemos por una sociedad de bienestar y salud en la
que la serenidad y la sabiduría de los mayores se les reconozcan.
Formar una juventud alentadora que prepare su futuro.
Este
artículo se ha publicado en el periódico NOTICIAS 24 -DIGITAL de la
Comarca de la Axarquía, el 14 de enero de 2026. Mi agradecimiento
personal al director del medio D. francisco Gálvez por su interés
por los temas de cultura, de opinión y pensamiento.
https://www.noticias24digital.com/
https://josemarcelopoeta.wordpress.com/2026/01/15/por-un-envejecimiento-activo/
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
La
primera autora de la historia fue una mujer: vivió en la antigua
Mesopotamia y era sacerdotisa
Aunque
no suele aparecer en los libros de texto ni en los cursos de
literatura, la primera persona que firmó una obra literaria se
llamaba Enheduanna

Disco
de Enheduanna, encontrado en el templo de Nin Gal. Penn
Museum
12
de enero de 2026 11:00 h
Si
preguntamos quién es el primer autor literario de la historia,
seguro que muchos pensarán en Homero.
El poeta
de la Antigua Grecia,
autor de la Ilíada y
la Odisea,
vivió, según la mayoría de los estudiosos, entre los siglos VIII y
VII a. C, y durante un tiempo se pensó que fue la primera persona en
firmar una obra literaria. Sin embargo, hoy sabemos que para
encontrar a esta figura debemos remontarnos más atrás en el tiempo.
Concretamente, hasta
la antigua Mesopotamia.
Allí, hace más de 4.000 años, fue una mujer la primera persona que
decidió poner su nombre en una obra. Hablamos de Enheduanna, una
sacerdotisa a la que muchos no conocen porque, pese a su importancia
en la historia, no suele aparecer en los libros de texto de los
institutos ni en los cursos universitarios dedicados a la
literatura.
Enheduanna
vivió en la ciudad-estado de Ur, en el sur de la región de Sumeria
(lo que hoy es el sur de Irak), entre el año 2285 y el 2250 a.C.
Destacó por dos motivos principales. Por un lado, porque fue Suma
Sacerdotisa del Imperio Acadio,
consagrada al dios lunar Nanna, una de las mayores deidades del
panteón mesopotámico. Por otro lado, porque era hija del rey Sargón
I de Acad, fundador del primer imperio mesopotámico.
Sin
embargo, más allá de sus títulos, Enheduanna es relevante porque
escribió, firmó y dejó constancia de su autoría, convirtiéndose
en la primera persona en hacerlo. “Descubrir a Enheduanna ha sido
toda una revelación. Conocíamos El
poema de Gilgamesh,
de escritor anónimo, como el más antiguo jamás escrito, pero nunca
nos habían hablado de esta mujer, que ostenta
el inmenso valor de ser la primera firma de la historia”,
empieza el libro Ella
habla, las ciudades se derrumban (Ed.
Espinas), centrado en dar a conocer esta figura.
Las
obras de Enheduanna
Laa
exaltación de Inanna es
la obra más importante que Enheduanna escribió. En el texto,
dedicado a la diosa Inanna (asociada con la fertilidad, el amor, la
sensualidad, la procreación y la guerra), la sacerdotisa habla en
primera persona, relata su caída, su exilio y su posterior
restitución. No fue la única obra que Enheduanna dedicó a esta
diosa.
En
el Himno
a Inanna (también
conocido como La
señora de gran corazón),
la autora ensalzó su figura por encima de todas las demás deidades.
“Ante sus fuertes gritos, los dioses de la Tierra se asustan. Su
rugido hace temblar a los dioses Anunna como una caña solitaria.
Ante su estruendo, se esconden todos juntos. ¿Quién se opone a la
señora que alza la cabeza y es suprema sobre las montañas?”,
puede leerse en el texto.
Otros
de sus textos más relevantes son los himnos
del templo,
un conjunto de 42 himnos dedicados a distintos templos y divinidades
sumerias, por lo que tienen un gran contenido político y religioso.
En ellos, Enheduanna reflexionaba sobre sus frustraciones personales,
su devoción religiosa, su respuesta a la guerra y sus sentimientos
sobre el mundo en el que vivía.
5 poemas de Substancia, de Álvaro Pombo
01 Dic 2025 Laura di Verso
«Yo sigo confiando en mi poesía, creo que sigue teniendo valor en sí misma», ha declarado Álvaro Pombo en alguna ocasión. Y el editor de esta antología, Juan Antonio González Fuentes, no solo le da la razón, sino que espera que también se la den los lectores.
En Zenda reproducimos cinco poemas de Substancia: Antología poética, 1973-2009 (Renacimiento), de Álvaro Pombo.
***
[ Registro de Últimas Voluntades… ]
Registro de Últimas Voluntades
Para un Maestro
Y un coro de Jóvenes Discípulos
En
mi sepulcro quiero compañero
Coliflores de mármol de Carrara
No
muchas ni muy grandes que prefiero
Una Pompa que no te salga cara
—Que
nos dejó al morir las carnes frías
Un amplio piso en Nueva York
en venta
Y, como pez pasmado de las pescaderías,
Un libro de
poesías en la Imprenta
No quiero que parezca que no quiero
Pero
quiero que conste que me muero
A contre-coeur, por puro
compromiso,
Que se me fue la vida sin permiso.
Ahora se
desmanda el mundo entero.
—Que
nos dejó al morir la boca seca
En paz enteca la fuerza
acuartelada
¡Ay desde el Catafalco de la Biblioteca
Nacional
se ve venir la Policía Montada!
***
[ La muerte es como nosotros… ]
La
muerte es como nosotros
Llana leve puntual como nosotros
Deja
sin acabar las casas y los árboles
Frutales
El odio y el amor
que en limpio copia
Con ilegibles trazos
No
No
os engañéis
Los muertos no nos perdonaron
Ni nosotros a ellos
Todavía
en la muerte
Se consume el odio sin concepto
Y el amor se borra
de los labios
Cada amanecer sin fondo.
***
Trigesimoctava variación
El
alba es un laúd lejano
El cielo es una gaviota imaginada
E
imaginado es todo hasta el olvido
No
hay más acá que sirva de paréntesis
Ni más allá que sirva de
horizonte
Imaginado es todo hasta la muerte
E
imaginé tu amor que no existía
E imaginé que imaginé tu amor
que no existía
E imaginé que imaginé que imaginé tu amor que
no existía
El olvido y la muerte fueron reales sin embargo
***
[ Esta primera parte de la tarde… ]
Esta
primera parte de la tarde de finales de abril
La luz este rosal
asilvestrado con sus rosas de té
vuelve más dulce y más
abandonado que un amor otoñal
este amarillo más fugaz aún que
un amor sexagenario
Airosas
rosadas astromelias que rebajó la florista a la mitad
a causa de
una ya visible languidez de flor cortada en flor
ayer mañana
***
Variación final
En
la Red de San Luis perdí la vida
recién sidas las cuatro de un
desvelo
En los portales con la espalda hendida
cuaja la noche
fina como un pelo
En
la boca del alba sin balcones
se hizo cargo de mí la policía
y
robaron mi sangre los ladrones
de los Bancos de la Comisaría
En
la Red de San Luis me cachearon
y me clavaron con las mariposas
En
la Red de San Luis me desnudaron
la identidad perdida entre otras
cosas
Me
trasportaban cuatro generales
y en la Red de San Luis se atascó
el duelo
lloraban reyes lágrimas reales
Hortera y Mártir fui
derecho al cielo
—————————————
Autor: Álvaro Pombo. Título: Substancia. Antología poética, 1973-2009. Editorial: Renacimiento. Venta: Todos tus libros.
BIO
Álvaro Pombo (Santander, 1936) es un poeta meditativo que, desde un aceptado y asumido existencialismo, busca lo sustancial, la substancia, sin renunciar nunca al humor ni a la ironía. En sus versos se da la convivencia del lenguaje coloquial con el barroco, la mirada pop con la náusea sartreana, el vuelo espiritual de los ángeles rilkenianos con la impotencia, fragilidad y frustración del individuo moderno reveladas por el Eliot de La canción de amor de J. Alfred Prufrock. También cohabitan el abismo, el olvido, la muerte, las heridas y esplendores del amor, los paisajes como referentes de conciencia, el compromiso de aceptar como ficción lo que el poeta sabe que es ficticio y la responsabilidad con la verdad poética que se representa al margen de la lógica.
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TEMAS TERTULIA 23-1-2026
HERIDAS
SER
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
TEXTOS TERTULIA 16-1-2026
JUSTICIA POÉTICA
ANFITRIONES
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Colaboración gráfica: Victoria Blanco.
JUSTICIA POÉTICA
No hay mejor venganza que la que diseña el destino, porque sabe exactamente qué espejo poner delante de cada persona.
Quien siembra traiciones en tierras ajenas terminará cosechando veneno en la propia.
Sabrina Chakour
JUSTICIA POÉTICA
Si no recuerdo mal, era Rosa Montero quien, no hace mucho, escribió un artículo de prensa haciéndose eco de una anécdota que le sucedió a una estudiante alemana que, estando en la cafetería de su universidad, se encontró a un estudiante africano comiendo de los platos de su bandeja. Ella, considerándole desconsiderado, se sentó enfrente y se puso a comer también, mientras observaba como el estudiante sonreía y callaba, lo que interpretó como una prueba más de mala educación, e incluso de cinismo. Ya terminada la comida, y al levantarse, observó en la mesa contigua una bandeja con todos los platos sin tocar: ésa era su comida, y había sido ella la que había comido, sin mediar palabra, de los platos del estudiante africano, quien se había resignado y limitado a sonreírle mientras compartía su comida, seguramente creyendo que era una estudiante con problemas económicos y, como le habían enseñado en su cultura, siempre se debe compartir la comida que haya con cualquier persona hambrienta.
Muchas veces la vida nos da ese tipo de lecciones, que nos demuestran hasta qué punto lo evidente puede no ser más que un error interpretativo de nuestra mente o la más disparatada fantasía, sin más.
No obstante, nuestra necesidad de certeza a cualquier precio, nos hace a menudo olvidar esas lecciones para volver a la comodidad de quien cree, como todos en el fondo, estar en posesión de la verdad, del análisis oportuno, haciendo cuanto se puede hacer con las herramientas a nuestro alcance, siendo y actuando lo mejor posible en el mejor de los mundos posibles, el que, con tanta imaginación como esfuerzo, hemos creado en nuestras mentes.
A nadie se le puede reprochar esa necesidad de certeza, es el precio que pagamos a cambio de la capacidad de abstración que tanto nos aporta en la vida. Pero sí es reprochable cuando esa certeza personal, sea cual sea, traspasa los límites de lo individual y se cree con derecho a imponer su verdad: de ahí al integrismo, a no saber distinguir juicio de linchamiento, o a quemar a una persona mientras nos convencemos de estar haciendo no ya lo justo, sino incluso un gran favor, al salvar así su alma eterna, hay apenas un peligroso paso . . .
Por ello, cuando encontremos a alguien que, ante una frustración de cualquier tipo, sigue el camino de la imposición, es conveniente preguntarle si admitiría ser salvado, ayudado, socorrido y bendecido de la forma en que pretendidamente haría con los demás, consiguiendo así tal vez que ilumine su mente la siempre saludable duda. Aún en el supuesto de que así fuera, queda la segunda parte: admitir el derecho de los demás a la diferencia, a ver y vivir como crea oportuno mientras no intente imponerlo a sus semejantes.
Si se constituyera una organización de ciegos formada por quienes creen verlo todo mientras acusan al resto del mundo de no comprender, no ver, no interpretar correctamente o, simplemente, no razonar, sería sin duda la mayor organización humana, pero no venderían cupones para un sorteo de lotería, porque todos ellos se creen, el que menos, afortunado de poseer, sin un ápice de duda, la verdad y la razón en sus manos.
Menos mal que, con el tiempo suficiente, la justicia, vestida de poesía, vuelve a poner cada cosa en su sitio.
Nekovidal – nekovidal@gmail.com
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ANFITRIONES
He tenido la inmensa suerte de ser invitada en muchas ocasiones, tantas como he invitado yo y, aunque se tiene la creencia generalizada de que el anfitrión es el encargado de hacer que los concurrentes se sientan cómodos, tengo la sensación de que el bienestar no se genera solo por el comportamiento de una de las partes, sino que más bien es un «pas de deux».
Algunos anfitriones me han abierto las puertas de su casa o de su vida desde la confianza más absoluta, haciéndome sentir que formaba parte de su espacio durante el tiempo que duró mi estancia. Esos mismos, cuando se han invertido las tornas, han cuidado mi mundo como si fuera el suyo, respetado normas y costumbres y participado de mi vida desde un considerado sosiego.
Otros, por el contrario, cuando me han permitido la entrada en sus hogares ha sido con la evidente intención de mostrarme lo bien que hacen todo y la situación tan perfecta en la que viven; estos, cuando han entrado en mi universo, han analizado todo a la comparativa y han descuidado, cuando no maltratado, objetos y emociones al considerarlos -creo- inferiores con mucho a los suyos.
Y aunque no tengo pruebas, tampoco tengo dudas de que también yo me he comportado de formas diferentes en un caso y en otro. A veces he sido la anfitriona más amable y hospitalaria que se pudiera esperar y otras veces he sido especialmente seca y cortante; del mismo modo que en ocasiones he actuado como la invitada correcta y en otras me he pasado de frenada con la lengua, con la mirada o con ambas cosas al mismo tiempo, cuando no con un mal proceder.
Pero nada tienen que ver la economía o los títulos universitarios con el buen anfitrión ni con el buen invitado, se trata de la esencia de cada quien y de cómo esta se combina con la esencia del otro; es decir, anfitrión e invitado solo se diferencian en la posición que ocupan en un determinado momento, pero al terreno de juego sale lo que la situación y el estado de ánimo estimulan: delicadeza, egolatría, nobleza, brutalidad, soberbia, confianza, desprecio, agradecimiento, sabiduría… o cualquier otra emoción de la surtida gama que todos llevamos dentro.
Y puesto que tengo el convencimiento de que cada uno es protagonista y anfitrión de su propia vida y que los demás, los invitados, son el vehículo imprescindible para saber lo que de verdad contiene nuestra alma, una especie de espejo mágico en el que contemplar aquello que de otra manera quedaría oculto tras la compostura, considero que, en beneficio propio, lo más oportuno será cuidar atentamente al invitado cuando se es anfitrión y cuidar atentamente al anfitrión cuando se es invitado.
16/enero/2026 para «VOCESentreVOCES»
Texto : Vicki Blanco
Foto : Manu Mariscal
ANFITRIONA
Dedicado a la abuela.
A
su nonagésimo tercer verano, la abuela se siente agradecida a la
vida.
Sus casi veinte años de viudedad se pasaron volando, aun
echando de menos a su amado marido que partió precozmente.
Se ríe
como una niña traviesa tapándose la boca cuando confiesa algo por
lo que sabe que, gracias a su edad, no le pueden reñir.
Sale a
jugar a la timba, se anima si gana (menos mal que suele ganar),
contempla las flores del jardín, ayuda deshilachando tejidos para su
hija, ve telenovelas de médicos pensando en su nieta, disfruta del
comer día a día, limpia y da de comer a sus gatos y habla de las
distintas personalidades de los mininos.
Saborea cada mañana
confiando en que no sea la última, aún con la firme creencia de que
se reencontrará con su marido cuando la Tierra no vuelva a rotar más
para ella.
Sara Vi Ta
https://iderinaweb.wordpress.com
LA
ANFITRIONA
Nos
recibe en su casa, su reino en realidad, sin importar lo ruidosos que
solemos ser al llegar, intentando orientarnos en el desconcierto
inicial.
Nos alimenta, protege y sustenta, ofreciéndonos todo cuanto tiene en su pequeño pero colorido hogar.
Nos enseña, sin pretenderlo incluso, mil cosas, guiando nuestra imaginación y nuestra mente por caminos que ni sospechábamos que existieran.
No puede, y sabe que no debe, sobreprotegernos ni agobiarnos, sólo acude ocasionalmente en nuestro auxilio, cuando surge algún problema, o cuando nos ve cabizbajos o tristes, para recordarnos, como una buena maestra que es: “Esto, que ahora sientes como doloroso o insuperable, también pasará . . .”
Y en el momento determinado, con suerte, el momento oportuno, nos despide, esperando que hayamos disfrutado de la fiesta, del tiempo compartido con el resto de invitados, entrañables amigos, o tristes y fugaces enemigos.
Nos despide esperando que hayamos aprendido, crecido, y recargado nuestro ser con la energía vital, su energía, necesaria para continuar el inescrutable camino.
Es la gran anfitriona, la única y verdadera anfitriona, en realidad.
Es la Vida.
Nekovidal – nekovidal@gmail.com
ARTES LIBRES – www.arteslibres.net
www.arteslibresdeandalucia.com
ANFITRIONES
Por un envejecimiento activo
Por José Marcelo Ruiz
El envejecimiento viene acompañado con atributos de deterioro, soledad, inutilidad, dependencia, demencia… Pero si en vez de hablar de envejecimiento hablamos del aumento de esperanza de vida, gracias a la ciencia, cambia el concepto de vejez, porque hay una previsión de que los niños que nacen ahora vivirán más años; ser centenario dejará de ser excepcional.
Pero la pregunta es si la esperanza de vida vendrá acompañada de más salud. La respuesta no es tan esperanzadora, porque si no se da un cambio acelerado de atenciones centradas en el bienestar, y el problema resida en que venga acompañada de enfermedades que socavan el disfrute de alargar la vida. Entonces hay que darle la razón al escritor y filósofo francés Pascal Bruckner cuando dice: “Lo que la ciencia y la tecnología han prolongado no es la vida sino la vejez”.
El envejecimiento, además de ser un fenómeno biológico, hay que admitir que depende de nuestra actitud ante la vida y, por lo tanto es también subjetivo. Cada cual vive como puede y le permite las circunstancias económicas y de salud. No hay edad definida para empezar a ser viejo, sino a ‘sentirse viejo’ cuando se da un cúmulo de atributos negativos que se padecen, ya mencionados: deterioro, abandono, soledad…
Razones para acogerse al ‘envejecimiento activo’, que la sociedad nos ofrece: de dedicar nuestro tiempo al descanso, al ocio, a los viajes; realizar nuestras expectativas con actividades sociales, deportivas y culturales… Pero, ante todo, lo importante es que se atienda la salud; las necesidades de dependencias; las depresiones; así como la soledad y la fatiga de vivir. Porque, por el contrario, esa concepción que nos ofrece de que la jubilación es un tiempo nuevo de esperanza y libertad se desvanece, y se convierte en una falacia.
Este argumento expuesto es el que hace la escritora y filosofa Victoria Camp sobre la vejez, tema al que recurro por su importancia en la sociedad. Pienso que la realidad no es tan pesimista como Bruckner plantea. Pero ni tampoco hay que acoger con tanto optimismo el avance de la ciencia que alarga la vida. Hay que mantener un equilibrio entre envejecimiento y bienestar en la salud para que la esperanza de vida sea una realidad.
En la antigüedad los escritores y filósofos como Cicerón, Séneca y Marco Aurelio hablaban de la importancia que tiene nuestra actitud para desdramatizar el envejecimiento. Cicerón decía: “Ni la edad, ni las canas, ni las arrugas pueden quitarnos el prestigio ganado, y que recoge la última etapa de la vida; esa etapa de la que gozamos de la serenidad y de la sabiduría adquirida. Y Séneca y Marco Aurelio argumentaban: hay que aceptar con buen ánimo lo que viene y es inevitable, pues sólo así el ser humano es dueño y señor de su vida. Ejemplo de esta actitud es lo que dice Seneca en su obra Cartas a Lucio: “Considera cada día como una vida completa; como si fueras a morir hoy”.
Para concluir: Porque “somos el pasado vivido; vivimos el presente siendo; y queriendo ser abrimos las puertas esperanzadoras del futuro”. Trabajemos por una sociedad de bienestar y salud en la que la serenidad y la sabiduría de los mayores se les reconozcan. Formar una juventud alentadora que prepare su futuro.
Este artículo se ha publicado en el periódico NOTICIAS 24 -DIGITAL de la Comarca de la Axarquía, el 14 de enero de 2026. Mi agradecimiento personal al director del medio D. francisco Gálvez por su interés por los temas de cultura, de opinión y pensamiento.
https://www.noticias24digital.com/
https://josemarcelopoeta.wordpress.com/2026/01/15/por-un-envejecimiento-activo/
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
La primera autora de la historia fue una mujer: vivió en la antigua Mesopotamia y era sacerdotisa
Aunque no suele aparecer en los libros de texto ni en los cursos de literatura, la primera persona que firmó una obra literaria se llamaba Enheduanna

Disco de Enheduanna, encontrado en el templo de Nin Gal. Penn Museum
12 de enero de 2026 11:00 h
Si preguntamos quién es el primer autor literario de la historia, seguro que muchos pensarán en Homero. El poeta de la Antigua Grecia, autor de la Ilíada y la Odisea, vivió, según la mayoría de los estudiosos, entre los siglos VIII y VII a. C, y durante un tiempo se pensó que fue la primera persona en firmar una obra literaria. Sin embargo, hoy sabemos que para encontrar a esta figura debemos remontarnos más atrás en el tiempo.
Concretamente, hasta la antigua Mesopotamia. Allí, hace más de 4.000 años, fue una mujer la primera persona que decidió poner su nombre en una obra. Hablamos de Enheduanna, una sacerdotisa a la que muchos no conocen porque, pese a su importancia en la historia, no suele aparecer en los libros de texto de los institutos ni en los cursos universitarios dedicados a la literatura.
Enheduanna vivió en la ciudad-estado de Ur, en el sur de la región de Sumeria (lo que hoy es el sur de Irak), entre el año 2285 y el 2250 a.C. Destacó por dos motivos principales. Por un lado, porque fue Suma Sacerdotisa del Imperio Acadio, consagrada al dios lunar Nanna, una de las mayores deidades del panteón mesopotámico. Por otro lado, porque era hija del rey Sargón I de Acad, fundador del primer imperio mesopotámico.
Sin embargo, más allá de sus títulos, Enheduanna es relevante porque escribió, firmó y dejó constancia de su autoría, convirtiéndose en la primera persona en hacerlo. “Descubrir a Enheduanna ha sido toda una revelación. Conocíamos El poema de Gilgamesh, de escritor anónimo, como el más antiguo jamás escrito, pero nunca nos habían hablado de esta mujer, que ostenta el inmenso valor de ser la primera firma de la historia”, empieza el libro Ella habla, las ciudades se derrumban (Ed. Espinas), centrado en dar a conocer esta figura.
Las obras de Enheduanna
Laa exaltación de Inanna es la obra más importante que Enheduanna escribió. En el texto, dedicado a la diosa Inanna (asociada con la fertilidad, el amor, la sensualidad, la procreación y la guerra), la sacerdotisa habla en primera persona, relata su caída, su exilio y su posterior restitución. No fue la única obra que Enheduanna dedicó a esta diosa.
En el Himno a Inanna (también conocido como La señora de gran corazón), la autora ensalzó su figura por encima de todas las demás deidades. “Ante sus fuertes gritos, los dioses de la Tierra se asustan. Su rugido hace temblar a los dioses Anunna como una caña solitaria. Ante su estruendo, se esconden todos juntos. ¿Quién se opone a la señora que alza la cabeza y es suprema sobre las montañas?”, puede leerse en el texto.
Otros de sus textos más relevantes son los himnos del templo, un conjunto de 42 himnos dedicados a distintos templos y divinidades sumerias, por lo que tienen un gran contenido político y religioso. En ellos, Enheduanna reflexionaba sobre sus frustraciones personales, su devoción religiosa, su respuesta a la guerra y sus sentimientos sobre el mundo en el que vivía.


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