domingo, 21 de junio de 2026

 VOCES entre VOCES

http://artes-libres.blogspot.com.es/      

PARA ENVIAR TEXTOS O PROPONER TEMAS:

nekovidal@gmail.com





LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.

"Le pregunté a mi amiga...", de Plestia Alaqad (Palestina, 2001)


Le pregunté a mi amiga:

¿No puede esperar tu llanto?

Me respondió con los ojos llenos de lágrimas:

No, no tendré tiempo para llorar mañana.

La vida es una carrera

y estoy cansada

de perseguir al tiempo que está matando todo lo que va quedando de mí.

En mi contra corre el tiempo y yo corro contra él…

no puedo parar ni siquiera a tomar un respiro

¿Por culpa del tiempo? Es que no se detiene nunca.

Le dije: estoy cansada, como tú

pero de esperar por un tiempo que no pasa

por un correo que no llega

por un teléfono que no suena

el tiempo está matando cualquier esperanza que viva dentro de mí.


Plestia Alaqad, incluido en Revista Descontexto (12 de octubre de 2025, Chile, versión de Juan Carlos Villavicencio).

https://franciscocenamor.blogspot.com/

TEMAS TERTULIA 26-6-2026

LOBOS

ABISMO

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.



TEXTOS TERTULIA 19-6-2026

MARGINACIÓN

EL INFINITO

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Colaboración gráfica: Victoria Blanco.

MARGINACIÓN

Don Alberto reside en su mansión en La Moraleja, una de las urbanizaciones más exclusivas, o sea caras, de Madrid. Tiene 83 años, una hija que hace cuentas sobre su herencia, un yerno que hace cuentas sobre las cuentas de su suegro, y un nieto que le mira con asco porque, a sus estupendos siete años, ya sabe que lo viejo es feo y desagradable y aún no se ha enterado de que, si tiene mucha suerte, llegará algún día a ser un viejo feo y desagradable como su abuelo.

Al servicio de don Alberto se encuentran diecisiete personas entre mayordomos, cocineros, ama de llaves, chófer, jardineros, etc. etc. Todas le conocen y le temen, por lo que rehúyen su presencia. Don Alberto amasó su fortuna en la postguerra española: mientras elevaba la mano derecha, dejaba que la izquierda se escurriera disimuladamente en el bolsillo público sin nada que temer, salvo la molestia de tener que hacer, en caso de ser descubierto, las llamadas pertinentes y un par de regalos caros. Siempre ha sido un hombre de orden en todos los caóticos sentidos de la palabra.

Semanalmente recibe la visita de su escasa familia, visita tan parecidas unas a las otras como el gesto despectivo que han heredado tanto su hija como su nieto. La hija le pregunta sobre su tensión sanguínea y el yerno sobre un consejo para invertir en Bolsa. El nieto se mantiene distante, temiendo el momento final en que tendrá que acercarse a su abuelo para darle el repulsivo beso de despedida. Los tres desean su muerte de formas diferentes pero igualmente mal disimuladas.

Don Alberto está casi tan sólo como los cuerpos que sembró por las cunetas de su comarca, donde gracias a la guerra y el estraperlo, pasó de ser el gandul del pueblo a ser un señor, si no respetado, sí tan temido como para añadirle un don a su nombre. Morirá dentro de tres años y medio, en medio de una terrible agonía similar a la de su idolatrado generalísimo. Un honor sin duda merecido. En su entierro sólo su hija parecía llorar, pero en realidad escondía un colirio dentro del pañuelo con el que fingía secarse las lágrimas, se parecía mucho a su padre.

El tío Alberto también tiene 83 años, cuatro hijas y catorce nietos. Vive en una chabola del extrarradio de Usera, al sur de Madrid. En su vida ha hecho casi de todo y casi todo legal. Es gitano y patriarca de su clan: su palabra fue en otro tiempo respetada por todos, hoy día por casi todos. Como ningún dios quiso mandarle hijos, la casa llena de mujeres le ha enseñado sobre la igualdad de género más que ninguna universidad, pero sus ideas son compartidas sólo por las gitanas y algunos gitanos jóvenes, la mayoría de los hombres piensa que barre para casa cuando dice que primero tiene que estar la voluntad de la mujer para elegir marido y que todo padre debe respetar esa decisión porque cualquier gitano es y debe ser, antes que nada, una persona libre. Más de un problema ha tenido el tío Alberto por sus ideas raras, pero a su edad, ya nadie le cuestiona, más que nada porque en los últimos años tiene la costumbre de hacer que no oye cuanto contradice su opinión.

Al tio Alberto le cuida una de sus hijas, la más joven, que comparte chabola con su marido y tres criaturas. Dos de las otras tres hijas le visitan al menos una vez al mes para llevarle lo poco que consiguen reunir de comida, ropa y demás. Para los nietos pequeños y los bisnietos, lo mejor del tío Alberto es cuando cuenta la historia del mundo, que tan bien se sabe. Sólo uno de los niños, el que tanto le recuerda a si mismo por parecer el más espabilado, le pregunta desconfiado al final de cada historia: ¿ Y todo eso es verdad, abuelo? “Claro”, contesta fingiendo indignación el tío Alberto, “¿Es que has conocido algún gitano mentiroso . . . ? El niño agacha la cabeza y repasa la lista de mentiras en que ha pillado a sus padres y amigos en la última semana, y, como gitanillo despierto que es, calla.

El tío Alberto también morirá dentro de poco más de tres años, y a pesar de su edad, habrá muchas lágrimas sinceras en su velorio.

Del tío Alberto dicen que es un ejemplo de marginación, pero su marginación no incluye soledad, abandono, hipocresía ni tristeza.

De Don Alberto se dice, sin embargo, que no es un marginado, ni social ni económico. Es, simplemente, una persona antes destructiva y hoy patética y sola que vive al margen de sentimientos y emociones, al margen, en definitiva, de la vida.

Si pudiéramos, ¿a quién deberíamos socorrer primero?

Nekovidal – nekovidal@gmail.com

ARTES LIBRES – www.arteslibres.net

www.arteslibresdeandalucia.com


INFINITO

Cada pregunta abre una puerta al infinito, cada respuesta la cierra un instante.

En el infinito, hasta la NADA tiene un peso.

Sabrina Chakour                                                        

LO INFINITO

Hoy lo he visto desde mi balcón, pasaba despacito por el mismo paso de cebra en el que casi me llevó por delante hace unos días; fue bueno que solo me diera con el retrovisor y que mi cuerpo tuviera la capacidad de mantener el equilibrio a pesar del golpe, tal vez eso le haya servido para evitar arrollar a otra persona.

Claro está que, como en todo acontecimiento, para que las cosas sucedieran, tuvieron que darse muchas «casualidades».

Una receta médica me obligaba a ir a la farmacia y decidí hacerlo al final de la jornada, después de resolver varios asuntos. Volvía a casa después de un día intenso y cavilando sobre la intensidad aún mayor que me esperaba al día siguiente.

Miré, claro que miré, pero no sé si llegué a ver.

Él venía en diagonal desde la rotonda en dirección a la callejuela que veo desde mi balcón y que tiene un paso de cebra; supongo que miró a izquierda y derecha y aceleró para salvar los coches.

No se fijó en que yo ya estaba cruzando la calle.

Sonó fuerte el golpe. Perdí el equilibrio; no quería caerme. Por fortuna supe utilizar la inercia y girar sobre mi propio cuerpo. Paró el vehículo. Acabé de cruzar. Salió el conductor. Nos aproximamos. Creo que nunca había sentido dos corazones latir con el mismo idéntico ritmo; el sobresalto había coordinado nuestras frecuencias. Él me dijo que yo no había mirado bien. Yo, que él iba muy fuerte.

Ambos entendimos que los dos, mano a mano, habíamos estado a punto de provocar una situación grave. Intercambiamos los números de teléfono por si algo ocurría. Se ocupó de preguntar. A los tres días dimos por cerrado el asunto sin más consecuencias.

Hoy, mientras pensaba en cómo relatar el accidente, iba tomando conciencia de lo infinito de las combinaciones que se pueden dar en la vida y lo infinito de los resultados que se pueden obtener. Pero, con todo, lo realmente infinito que he podido reconocer es el orgullo del ego -al menos del mío- que en lugar de pensar que posibilidades hay de que lo malo (el atropello) me salvara de algo peor, se le ha ocurrido que gracias a mí se iban a evitar posibles futuros accidentes.

Si hasta ahora el concepto de infinito se me escapaba, con esta demostración egoica me queda claro que algunas cosas son tan infinitas como el horizonte y que, por mucho que me acerque, nunca llegaré a tocar la línea.

19/junio/2026 – Vicki Blanco para «VOCESentreVOCES»

INFINITO

Como chispitas de luz que nacen en derredor y no se esfuman enseguida. Que tampoco crecen; solamente son, solamente están, y solamente las miras como con el asombro de un niño que viera una luciérnaga encenderse por primera vez.

O como si de repente una ráfaga de viento nos trajera desde el sur de atrás un mar de semillas de dientes de león que nos envolviera. Te quedas inmóvil, no sabes el tiempo que el aire sabrá mantener esa belleza de lo efímero. Sostienes el aliento, surgen interrogantes; pero te nace una sonrisa desde algún lugar entre fuera y dentro que te recuerda que lo que verdaderamente quieres no es otra cosa sino sentir.

Y mientras, bailan pájaros de Robe entre ventanas abiertas a un cielo naranja, componiendo una sinfonía que crees empezar a oír a lo lejos.

O quizás no tan lejos.

Sara Vi Ta

https://iderinaweb.wordpress.com

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Ansiedad Anticipatoria: vivir con miedo a lo que aún no ha pasado

Te contamos de qué manera la ansiedad anticipatoria te hace aferrarte a miedos a lo hipotético.

La ansiedad suele asociarse al aquí y ahora, a un peligro inmediato o a una amenaza concreta. Sin embargo, una de sus formas más persistentes y silenciosas es la ansiedad anticipatoria: el malestar que aparece antes de que algo ocurra, cuando el peligro todavía no se ha materializado o, incluso, cuando es poco probable que lo haga.

Este tipo de ansiedad no se alimenta tanto de hechos como de hipótesis, de escenarios futuros que la mente construye y que el cuerpo vive como si ya fueran reales. Comprenderla no solo resulta clave para la clínica, sino también para entender cómo funciona la relación entre emoción, cognición y tiempo.

¿Qué es exactamente la ansiedad anticipatoria?

Desde una perspectiva psicológica, la ansiedad anticipatoria se define como un estado de activación emocional y fisiológica que surge al imaginar o prever una posible amenaza futura. No depende tanto del evento en sí como de la expectativa que se genera alrededor de él. No se teme solo lo que va a pasar, sino la incertidumbre de no saber exactamente cómo, cuándo o con qué consecuencias ocurrirá.

Este tipo de ansiedad está presente en múltiples trastornos: el trastorno de pánico, donde el miedo principal es a sufrir un nuevo ataque; la ansiedad generalizada, dominada por la preocupación constante; la ansiedad social, centrada en el temor a la evaluación negativa; o las fobias, donde la anticipación suele ser más perturbadora que la exposición misma. En todos los casos, la mente se adelanta al futuro y el organismo responde como si la amenaza fuera inminente.

El cerebro frente a la amenaza que aún no existe

Los avances en neurociencia han permitido observar qué ocurre en el cerebro cuando una persona anticipa un posible peligro. Estudios con resonancia magnética funcional muestran una activación repetida de estructuras como la amígdala, la ínsula anterior, la corteza cingulada anterior y diversas áreas prefrontales. Estas regiones participan en la detección de amenaza, la valoración del riesgo, la regulación emocional y la toma de decisiones.

Ahora bien, lo relevante es que esta red se activa incluso cuando el estímulo amenazante todavía no ha aparecido. El cerebro parece tratar la posibilidad como si fuera una realidad inminente. Cuanto mayor es la reactividad anticipatoria en estas áreas, mayor suele ser el malestar subjetivo, la intensidad de los síntomas y la interferencia en la vida cotidiana. La anticipación, por tanto, no es un fenómeno menor, sino un potente generador de sufrimiento psicológico sostenido.

La incertidumbre como motor del malestar

Uno de los elementos centrales de la ansiedad anticipatoria es la incertidumbre. No se trata solo de miedo a un resultado negativo, sino de la dificultad para tolerar no saber qué va a pasar. Modelos teóricos actuales señalan que el ser humano tiende a sobreestimar la probabilidad de que ocurran eventos negativos y a magnificar sus consecuencias. Al mismo tiempo, le cuesta actualizar estas predicciones cuando la realidad desmiente de forma repetida sus temores.

Este sesgo hacia lo negativo convierte el futuro en un territorio hostil. La mente se orienta a vigilar constantemente posibles amenazas, lo que mantiene al organismo en un estado de alerta prolongado. A largo plazo, este patrón agota los recursos emocionales, incrementa la evitación y refuerza el propio problema, ya que la persona deja de exponerse a situaciones que podrían desconfirmar sus miedos.

Ansiedad anticipatoria y trastorno de pánico

En el trastorno de pánico, la anticipación juega un papel especialmente relevante. Tras haber experimentado un ataque, muchas personas comienzan a temer no solo nuevos ataques, sino también las consecuencias que creen que podrían derivarse de ellos. Esta expectativa genera un estado de hipervigilancia corporal constante, donde cualquier sensación física es interpretada como una señal de peligro.

Este círculo es particularmente incapacitante. El miedo a tener miedo provoca que el sistema nervioso se mantenga activado, lo que a su vez facilita la aparición de nuevos episodios de pánico. La anticipación se convierte así en un verdadero catalizador del trastorno.

Infancia, adolescencia y aprendizaje del miedo futuro

La ansiedad anticipatoria no es exclusiva de los adultos. En niños y adolescentes se observa de forma clara en contextos como la escuela, las separaciones o las situaciones sociales nuevas. La respuesta anticipatoria ante amenazas inciertas se asocia con mayor activación emocional, evitación y dificultades académicas o relacionales.

Estas etapas del desarrollo son especialmente sensibles porque en ellas se consolidan patrones de afrontamiento. Cuando la anticipación se vuelve excesiva, el niño aprende a relacionarse con el futuro desde el miedo en lugar de desde la exploración. A largo plazo, esto puede sentar las bases de un estilo ansioso persistente en la vida adulta.

Cuando anticipar duele más que vivir la experiencia

Uno de los aspectos más paradójicos de la ansiedad anticipatoria es que, en muchas ocasiones, el sufrimiento previo es mayor que el que se experimenta durante el propio evento. Personas que temen una intervención médica, una exposición social o un examen suelen vivir días o semanas de intenso malestar, mientras que la experiencia real resulta, en comparación, mucho más manejable.

Este fenómeno se explica en parte por la rumiación anticipatoria, es decir, la repetición constante de pensamientos negativos sobre lo que podría salir mal. Estas cadenas de pensamiento no solo aumentan la ansiedad, sino que también generan una huella emocional que se reactiva posteriormente, prolongando el malestar incluso después de que la situación haya pasado.

Ansiedad anticipatoria, evitación y deterioro funcional

La anticipación del peligro suele ir acompañada de conductas de evitación. Evitar reduce la ansiedad a corto plazo, pero refuerza la creencia de que la situación era realmente peligrosa. Con el tiempo, el repertorio de situaciones evitadas puede ampliarse, empobreciendo la vida personal, social y profesional de quien lo padece.

Este mecanismo explica por qué la ansiedad anticipatoria está estrechamente ligada al deterioro funcional. No solo se sufre por lo que se teme, sino también por todo lo que se deja de hacer para no enfrentarse a ese temor.

¿Cómo se aborda el problema en terapia?

Desde la intervención psicológica, la ansiedad anticipatoria se aborda ayudando a la persona a modificar su relación con el futuro. Las terapias cognitivo-conductuales trabajan sobre la sobreestimación del peligro, la intolerancia a la incertidumbre y los patrones de evitación. Las terapias contextuales, como la Terapia de Aceptación y Compromiso, se centran en reducir la lucha con el malestar anticipatorio y recuperar una vida guiada por valores, incluso cuando la ansiedad está presente.

También se ha estudiado el uso de técnicas de biofeedback como estrategia para reducir la activación fisiológica previa a situaciones estresantes, mostrando efectos positivos sobre el control emocional. En todos los enfoques, el objetivo no es eliminar por completo la anticipación, sino devolverle su función adaptativa sin que domine la experiencia vital.

Vivir con el futuro sin que el futuro gobierne tu vida

La ansiedad anticipatoria muestra hasta qué punto el ser humano no solo vive en el presente, sino también en lo que imagina que va a ocurrir. Cuando la mente se instala de forma permanente en un futuro amenazante, el presente queda atrapado por el miedo. Comprender este fenómeno permite no solo tratar mejor los trastornos de ansiedad, sino también reflexionar sobre cómo nos relacionamos con la incertidumbre, el control y el tiempo.

Aprender a vivir con lo que aún no ha pasado sin quedar paralizado por ello es uno de los grandes desafíos psicológicos de nuestra época. La ansiedad anticipatoria recuerda que el sufrimiento no siempre proviene de los hechos, sino, muchas veces, de las historias que la mente construye sobre ellos.

Referencias bibliográficas

  • Hur J, Smith JF, DeYoung KA, Anderson AS, Kuang J, Kim HC, Tillman RM, Kuhn M, Fox AS, Shackman AJ. Anxiety and the Neurobiology of Temporally Uncertain Threat Anticipation. J Neurosci. 2020 Oct 7;40(41):7949-7964. doi: 10.1523/JNEUROSCI.0704-20.2020. Epub 2020 Sep 21. PMID: 32958570; PMCID: PMC7548695.

  • Helbig-Lang S, Lang T, Petermann F, Hoyer J. Anticipatory Anxiety as a Function of Panic Attacks and Panic-Related Self-Efficacy: An Ambulatory Assessment Study in Panic Disorder. Behavioural and Cognitive Psychotherapy. 2012;40(5):590-604.

  • Schlatter, S.;Schmidt, L.; Lilot, M. Guillot, A.;Debarnot, U. (2021). Implementing biofeedback as a proactive coping strategy: Psychological and physiological effects on anticipatory stress, Behaviour Research and Therapy, Volume 140.


Avance Psicólogos. (2025, diciembre 9). Ansiedad Anticipatoria: vivir con miedo a lo que aún no ha pasado. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/ansiedad-anticipatoria-miedo-aun-no-pasado

https://psicologiaymente.com/clinica/ansiedad-anticipatoria-miedo-aun-no-pasado




domingo, 14 de junio de 2026

VOCES entre VOCES

http://artes-libres.blogspot.com.es/      

PARA ENVIAR TEXTOS O PROPONER TEMAS:

nekovidal@gmail.com




LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.

 

"Divina superflua belleza", de Robinson Jeffers (Estados Unidos, 1887-1962)


Las danzas de tempestad de las gaviotas, los juegos a ladridos de las focas,

arriba y debajo del mar...

Divina superflua belleza

regula los juegos, preside destinos, hace crecer los árboles

y alzarse las colinas, caer las olas.

La increíble belleza de la alegría,

estrella de fuego los labios unidos, oh, que también nuestros amores

sean unidos, no hay ninguna doncella

tan ardiente y sedienta de amor

como por ti mi sangre, junto a la costa de focas cuando las alas

tejen como tela en el aire,

divina superflua belleza.


Robinson Jeffers, incluido en Antología de la poesía norteamericana (Fundación editorial El perro y la rana, Venezuela, 2007, selec. de Ernesto Cardenal, trad. de José Coronel Urtecho y Ernesto Cardenal).

https://franciscocenamor.blogspot.com/

TEMAS TERTULIA 19-6-2026

MARGINACIÓN

EL INFINITO

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.



TEMAS TERTULIA 12-6-2026

ABUNDANCIA

CARENCIA

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Colaboración gráfica: Victoria Blanco.


LA ABUNDANCIA

Miraba Abundancia condescendiente a Carencia, quien, haciendo de la escasez ciencia, en su desesperada arrogancia, retó a la altiva Abundancia a ser cada cual más de si misma: más abundante Abundancia y más carente de todo Carencia.

Se encontraba al cabo de un tiempo Carencia al borde la muerte, apenas sustentada por unos sorbos de agua, mientras Abundancia, cayendo de lleno en tal reto demente, sobrealimentaba en si cuanto hallaba, habiendo enfermado al poco tiempo su cuerpo y su mente.

Viéndola agonizar, le dijo Carencia: “Es lógico, hermana Abundancia, es ciencia: si tras cientos de epidemias de hambre quedan de los humanos tan sólo los descendientes de los supervivientes, y son muchos, ¿cómo creías que sobrevivirías sólo con abundancia?

Tú les das cada cierto tiempo lo necesario para que no olviden el valor de la alegría, pero soy yo quien selecciona a los más fuertes, quien limpia la soberbia de sus mentes, quien les hace comprender e imaginar el dolor ajeno.

Yo nada soy sin ti, pero no me desprecies, tampoco tú serías nada sin mi.

Nekovidal – nekovidal@gmail.com

ARTES LIBRES – www.arteslibres.net

www.arteslibresdeandalucia.com


ABUNDANCIA Y CARENCIA

Llegan el peso y el recuerdo de los fracasos
Anunciando porvenires en escala de grises
Hacen gala las fotografías en sepia
De la ternura de sumergirnos en el pasado

Cogidas con pinzas las inquietudes pero
Tan familiares que no sabríamos despedirlas
Cogemos unas tijeras, vano intento
Podrían llenar estadios solo con mirarlas

Transpiramos miedo, dicen sus canes
Vinieron de París a darnos lecciones especiales
Nunca nacerán pollitos de huevos rotos
Guardad frambuesas del campo bajo el colchón

Regordete era el niño de la memoria
Le picaban los ojos al pararse en cada escaparate
Intentaba alinear planetas buscando lo que todos
Mas no le gustaban las luces navideñas rojas

Mirar sin ver no es peor que ver sin mirar
Vamos esculpiendo el tiempo a ratitos
Recorremos la Ruta de la Seda propia cada cual
Inundándonos de tesoros en alta mar

Sara Vi Ta

https://iderinaweb.wordpress.com


ABUNDANCIA Y CARENCIA

La semilla vive en la carencia, la tierra la acoge con abundancia, y entre ambas nace la vida.

la abundancia y la carencia no son términos opuestos, son maestros que enseñan la misma lección: nada es permanente, la vida fluye,  y lo que llena hoy puede vaciarse mañana,  y lo que falta hoy, puede llegar mañana.

Sabrina Chakour


MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

El Trastorno de Fluidez en la infancia

Trastorno de la fluidez de inicio de la infancia: detección, señales de alerta e intervención.

La adquisición del lenguaje es uno de los procesos más importantes durante los primeros años de vida. A medida que los niños desarrollan sus habilidades comunicativas, es habitual que aparezcan pequeñas interrupciones o repeticiones al hablar. Sin embargo, cuando estás dificultades se mantienen en el tiempo o afectan a la comunicación cotidiana, pueden estar relacionadas con el trastorno de fluidez de inicio de la infancia.

Entre los trastornos más conocidos se encuentra la tartamudez, una alteración que puede influir en el desarrollo emocional, social y académico de los niños. Detectar las señales a tiempo y aplicar una serie de ejercicios para su mejora puede suponer un cambio importante en su desarrollo.

Según la Asociación Española de Pediatría (AEP), la tartamudez suele aparecer entre los 2 y los 5 años y puede mejorar de forma significativa si se detecta a tiempo y se hace una buena intervención.

Qué son los trastornos de fluidez en el habla en la infancia

El trastorno de fluidez de inicio en la infancia es un trastorno de la comunicación caracterizado por interrupciones involuntarias en el habla. Estas interrupciones pueden presentarse en forma de repeticiones de sonidos o sílabas, bloqueos y pausas frecuentes o prolongaciones de palabras.

Como hemos dicho, la tartamudez es el ejemplo más conocido de trastorno de fluidez en la infancia, pero no es el único. Algunos niños también pueden presentar dificultades relacionadas con la velocidad excesiva al hablar o con problemas en la coordinación del lenguaje verbal.

En muchos casos, estas alteraciones irrumpen cuando el desarrollo del lenguaje avanza más rápido que la capacidad motora del habla. También pueden influir factores genéticos o emocionales, pero nunca estas alteraciones en el habla están relacionadas con la inteligencia ni con la capacidad cognitiva del niño.

Lo recomendable es el trabajo conjunto de logopedas, psicólogos y especialistas en lenguaje para intervenir sobre el trastorno de fluidez de inicio de la infancia.

Señales que indican trastornos de fluidez en niños

No todas las dificultades al hablar indican la presencia de un trastorno de fluidez en niños. Sin embargo, existen determinadas señales que ayudan a identificar cuándo es necesario acudir a un especialista.

Repetición constante de sonidos o palabras

Una de las señales más frecuentes es la repetición constante de sonidos, palabras o sílabas.

Bloqueos al hablar

También pueden aparecer bloqueos durante el habla. En estos casos, el niño sabe lo que quiere decir, pero experimenta una interrupción involuntaria que le impide continuar la frase con normalidad. Estas situaciones alteran el ritmo y la fluidez del habla y generan frustración.

Miedo a hablar o evitar conversaciones

El miedo a hablar en público o evitar determinadas palabras también suelen ser una señal clara de un trastorno de fluidez en niños. Algunos menores cambian palabras, responden con monosílabos o evitan participar en conversaciones para no generar situaciones incómodas.

Tensión corporal durante la comunicación

Algunos niños realizan movimientos involuntarios con la mandíbula, los ojos o las manos cuando intentan expresarse. Estas conductas aparecen como consecuencia del esfuerzo por mantener el ritmo y la fluidez del habla.

Persistencia en el tiempo

Otra señal que indica que un niño puede tener un trastorno de la fluidez en el habla es que esta situación se prolonga en el tiempo. Cuando estas dificultades duran meses o empeoran de forma progresiva, es recomendable consultar con un profesional especializado.

Ejercicios y actividades sencillas para ayudar a mejorar la fluidez del habla en niños

Existen diferentes ejercicios para mejorar la fluidez del habla en niños que pueden aplicarse tanto en casa como en contextos educativos. Es importante destacar, que estas actividades no sustituyen la actividad profesional, pero sí ayudan a reforzar la comunicación.

Practicar la respiración diafragmática

Este tipo de respiración ayuda a controlar mejor el aire antes de hablar y reduce el estrés que muchos niños experimentan durante la comunicación.

Leer cuentos en voz alta

Leer cuentos en voz alta, sin prisas y respetando las pausas naturales del lenguaje, contribuye a mejorar el ritmo y fluidez del habla.

Lo ideal es escoger textos adaptados a la edad del menor y permitir que lea despacio, sin estar corrigiendo continuamente los errores.

Utilizar canciones

La música puede convertirse en una gran compañera para trabajar el trastorno de fluidez de inicio de la infancia. Cantar canciones infantiles o realizar juegos relacionados con el ritmo ayuda a coordinar mejor la voz y la respiración.

Muchos niños han podido lograr expresarse mejor al cantar porque el cerebro procesa el lenguaje de forma diferente durante la actividad musical.

¿Quieres especializarte en los trastornos de fluidez en la infancia? Nuestros másteres en Logopedia se centran en pacientes con daño cerebral adquirido desde una perspectiva neuro logopédica. Da el salto en tu carrera profesional e infórmate sobre nuestros programas de formación y sus salidas profesionales.

Instituto Superior de Estudios Psicológicos (ISEP). (2026, mayo 20). El Trastorno de Fluidez en la infancia. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/clinica/trastorno-de-fluidez-infancia

https://psicologiaymente.com/clinica/trastorno-de-fluidez-infancia