sábado, 16 de diciembre de 2017


TEMAS TERTULIA 22-12-2017

EL MUNDO ES UN PAÑUELO
LA COLA

MICRORRELATOS


Resérvate el derecho a pensar, ya que pensar de mal modo es mejor que no pensar en absoluto. (Hipatia)








Estoy leyendo el poema
lo estoy memorizando
leo y memorizo un poema que no entiendo
y me angustia
leo y memorizo un poema que es imposible interpretar
y me angustio
el espacio profundo del poema
no me absorbe
sino que me angustio y penetro en él
el secreto que no puede ser revelado
y su búsqueda ¿será éste el mundo del poema?
Es dar y recibir lo que uno tiene adentro
¿o será esto el mundo del poema?
este viaje tortuoso sin camino ni señales
ay, pobre de mí que estoy cansado, muy cansado
¿será por mi ignorancia o mi terquedad?
lloré leyendo el poema como una mesa servida para otro
he llorado por querer entender
he llorado por no haber abierto la puerta
toda mi vida he leído y he memorizado
leí lo que no entendía
memorizé lo que no fue revelado
el cielo inmenso
el mar profundo, el mundo del poema.


Kim Ki Dong, incluido en Selección de poesía coreana moderna (s.l., s.a.).
 

La palabra "felicidad" perdería su significado si no estuviese equilibrada por la tristeza. (Carl Gustav Jung)


TEXTOS TERTULIA 15-12-2017

UNA ROSA
KOAN
MICRORRELATOS




UNA ROSA

La rosa contenía perfumes de silencio,
espinas de rencores y tallos de tormento.
Es para ti -me dijo- memoria de este encuentro,
no quiero yo marcharme sin dejarte un recuerdo.

Yo miraba la rosa sin mirar las espinas,
recordaba promesas acariciando dichas
y olvidaba el silencio que trajeron los días
después de aquel te quiero que colmó mi alegría.

Pero dejó más cosas, como el turbio reguero
de promesas robadas a los sueños sinceros
y el llanto contenido por un pasado incierto
que, envuelto entre caricias, depositó en mi lecho.

Y pasaron las horas, y pasaba la vida,
y regaló sus besos a otra boca tan digna
que escondía pecados detrás de una sonrisa
y callaba verdades para no ser mal vista.

Llegó con la cabeza repleta de lamentos,
quería vaciarla y vino sólo a eso,
a arrancar el amor a un corazón sincero
por sentir la victoria que siente el carnicero.

Y yo me fui muriendo masticando mentiras,
desgranando verdades, repitiendo rutinas,
olvidando porqués, suspirando manías…
y archivando la rosa en aquella hornacina.


Madrid, 14 diciembre 2017 – Victoria Blanco


UNA ROSA

Había una vez, en algún lugar remoto, un hermoso jardín que estaba lleno  de flores. Entre esas flores, un clavel y una rosa se enamoraron.
Todos los días, desde que salía el sol hasta que se ocultaba, estos dos enamorados se decian cosas hermosas y al caer la noche, los dos soñaban con  poder abrazarse, pero ambos  sabian que no era posible.  La rosa, de un rojo intenso, el clavel, blanco como la nieve, se amaban, se deseaban. Él quería estar junto a ella, abrazarla, pero ella, no quería hacerle daño con sus espinas.
Amanecía y un nuevo día despertaba, ella no pudo más y le dijo: Arráncame las espinas para  no  herirte y así poder abrazarnos.
El clavel  contestó:
“No puedo quitártelas porque son parte de ti”.
El clavel, ante la petición de su amada, no lo pensó y, sin miedo, se entrelazó con la rosa. Ella exclamó:  “¡No, no, que te vas a herir!”  Él le dijo: “No te preocupes, no me importa si estoy junto a ti”. Ella contesta: “Yo también quiero que estés junto a mi, tendré mucho cuidado para no pincharte y con mis espinas nos protegeremos los dos”.
El clavel no pudo soportar las heridas y se secó, la rosa al quedarse sin su amado, tanto lloró, que se marchitó de pena.
Por eso se dice que el amor es ciego y que la locura siempre lo acompaña.

M.C.G.C. - Mari Carmen Gómez Castro


UNA ROSA

Una Rosa
roja terciopelo
inmaculada se recorta
sobre las nubes del cielo
sobre la nieve en los neveros
huida a ninguna parte o al infierno

una onda
negro terciopelo
una onda tras otra
de brea en movimiento
de ríos que portan veneno
reo perpetuo en la cárcel del deseo

una oda
oscuros secretos
negros frutos de ostra
agujeros en el firmamento
loas  a un enigma en verso
perdido en un misterio eterno

tu boca
tu pelo
tus ojos negros

Diego Guevara de Bonis
"Voces entre Voces" 5/12/17



KOAN

¿Existiría el amor si no hubiera a quien amar?

Madrid, 13 diciembre 2017 – Victoria Blanco


KOAN

¿Soy sólo porque creo que soy?

¿Quién hace las preguntas que realmente te dan miedo?

¿Se hace tarde si no espero cuando espero algo o a alguien?

¿Qué pedirías si tuvieras que pedir sólo un deseo?

¿Puede un artista que se cree una persona especial llegar a ser realmente un artista?

¿Dónde encierras tu ego cuando crees que piensas libremente?

¿Sabe el ojo qué significa la palabra color?

¿Qué dolor es mayor que la ignorancia?

¿Puedo realmente estar donde creo que estoy?

¿Por qué creo que soy si no tengo más evidencia que mi propia creencia?

¿Pueden dos silencios comunicarse?

¿Tiene lo desconocido un límite?

¿Por qué juzgo si no quiero ser juzgado?

¿Para qué necesita la luz a la sombra?

¿Por qué ha de tener cada pregunta su respuesta?

¿Es más real la voz que el eco?

Nekovidal - nekovidal@gmail.com ARTES LIBRES www.arteslibres.net




MICRORRELATOS

LOS ELEGIDOS DE DIOS.

La ceguera me impedía cruzar la calle, alguien se acercó, me tomó del brazo y comenzamos a caminar; con voz suave me invitó a que le acompañará a entrar en la iglesia que se erguía frente a nosotros, le dije que sólo sus ojos podían verla, entonces me arrojó contra el asfalto “claro que puedo verla, tengo a Dios de mi parte” –dijo– y se marchó.

Madrid, 13 diciembre 2017 – Victoria Blanco



MICRORRELATOS

Vamos como niños
a mancharnos la ropa y tirarnos piedras.
Oye, si me llamas te leo desnudo un verso.
Te escribo,
haciendo el pino con mis dudas, unas promesas.
Llámame y te enseño, lo que llevo guardado
aquí, muy adentro.
Mira,
tenemos que vernos, frente a frente las caras,
porque esta falta de alegría hay que solucionarla.
Te doy a escoger
entre pistola con flores o sonrisas de sable.
Vamos a quedar
y nos comemos a besos las palabras.
Sí, para alimentarnos yo pondré el corazón
y tú la salsa.
Vamos a pecar,
de nada tienen culpa nuestros cuerpos.
Amada desconocida, en esta cita a ciegas
me reconocerás
por el vestido de lunares y mi nariz de payaso.

J.J.C. Juan Jiménez Caballero


¿MICRORRELATOS?

Tu ausencia

Tu ausencia huele a silencio
de alpinista despeñado


Todo se vuelve verdoso
cuando me asomo al olvido
esquivando al centinela
que sueña con ser un héroe


La Noche está en su apogeo
y yo me fugo al instante
creyendo que con la huida
conquisto algún territorio


Me acuerdo del gesto ambiguo
que algún tren ejecutaba
al cruzar las estaciones
de los pueblos más ocultos


Se agita el pez transparente
en la médula del viento
dejando un rastro menguante
de besos que han naufragado


Pierdo el pulso con el Alba
mientras la Noche en silencio
hace sus tristes maletas
y guarda pinceles dentro
junto a luz, hielo y misterio


Se olvidó de un violonchelo
y tal vez de un cataclismo.

José Luis Álvarez



MICRORRELATOS

El pintor y la voz

Esa dulzura de sus manos
que llegaron a captar
en lienzo aquel jilguero.
Esas manos hoy están tristes,
le faltan fuerzas, que es la
madre de sus movimientos.
Hoy el caballete se encuentra
en silencio, blanco impoluto,
y sus manos envueltas
en papel celofán.
Pero la voz de aquel jilguero
te hará sentir de nuevo
sensaciones que al vuelo
captarán tus dispersas pupilas
para plasmarlos en ese lienzo.
Y llegará el día que la nostalgia
Del pincel se vuelva al regocijo.

José Mª Rico







[Un papel se levanta como un Dios cansado.
Entre los pies de la gente
un dinamismo invisible revuelve el polvo]

avanzan los coches pateando el asfalto
berrinche de tráfico, hora pico.

Dentro
de la casa dice una madre:
     Me duelen todos los corazones
dice
al mundo
o a su hijo o al caos
[Futura tumba abren las flores de su pecho]

Seguirá ahí, dice la madre, la ciudad, la muerte
Nadie va a mencionar la palabra hospital
se dirán muchas otras cuando lleguen los niños: rehiletes sorprendidos
de las ráfagas de viento,
rehiletes, flores que hace
la mano de un hombre triste,
flor que se hace flor
en la mano de un niño.
La madre escondió la palabra indecible
en su lugar
miles de cosas nacen
y la aplastan.


Xel-Ha López Méndez en El orden de las cosas, incluido en Astronave. Panorámica de poesía mexicana (1985-1993) (Ediciones de Punto de partida, México, 2013, comp. de Gerardo Grande  y Manuel de J. Jiménez).

La creatividad requiere que la valentía se desprenda de las certezas. (Erich Fromm)



viernes, 8 de diciembre de 2017


TEMAS TERTULIA 15-12-2017

UNA ROSA

KOAN

MICRORRELATOS


Preocupado por una sola hoja no verás el árbol (Vagabond)




La cumbre del Poder
a que aspiran los hombres
es ser príncipe o rey,
con fama, glorias y comodidades,
pero sin libertad.
Yo prefiero algo mejor:
Tomar una barquilla,
disfrutar de la luna
y, cantando alto al viento,
alejarme de este mundo.


Guan Zhongji, incluido en Poesía clásica china (Ediciones Cátedra, Madrid, 2002, ed. y trad. de Guojian Chen).



En la vida no hay nada que temer, sólo comprender. Es hora de comprender más y temer menos” (Marie Curie) 

TEXTOS TERTULIA 8-12-2017

CONVERSACIÓN TELEFÓNICA
DE COLOR ROBLE
MICRORRELATOS



CONVERSACIÓN TELEFÓNICA


Sí, dígame.
Dígame.
No, dígame usted.
No, dígame usted.
Por última vez, dígame.
Dígame usted.
. . .
Usted no sabe comunicarse.
No, es usted quien no sabe comunicarse.
. . .
PI, PI, PI . . .
(EJEMPLO DE TÍPICA CONVERSACIÓN HUMANA)

Nekovidal - nekovidal@gmail.com ARTES LIBRES www.arteslibres.net


CONVERSACIÓN TELEFÓNICA

LLAMADA

Oye, a ti te lo digo,
eres luz. Eres deseo.
¿Lo sientes? Eres rabia.
Hay una fiera que ruge dentro de mí y de ti.
Vamos a seducirnos y despedazarnos.
Mira, yo soy partidario de la canción y la lucha.
De la esperanza, la vida y la fuerza en el abrazo.
Sueño de día que todo es posible,
pero de noche, de noche, cuando estoy solo,
me despierto.
Ven aquí y abre de una patada mi puerta.
Ven y sácame afuera,
que a veces me devora la tristeza.
Vamos a la calle a rompernos las mentiras
y las máscaras.
Vamos como niños,
a mancharnos la ropa y tirarnos piedras.
Oye, si me llamas te leo desnudo un verso.
Te escribo
haciendo el pino con mis dudas unas promesas.
Llámame y te enseño, lo que llevo guardado
aquí, muy adentro.
Mira,
tenemos que vernos, frente a frente, las caras,
porque esta falta de alegría hay que solucionarla.
Te doy a escoger
entre pistola con flores o sonrisas de sable.
Vamos a quedar
y nos comemos a besos las palabras.
Sí, para alimentarnos yo pondré el corazón
y tú la salsa.
Vamos a pecar,
de nada tienen culpa nuestros cuerpos.
Amada desconocida, en esta cita a ciegas
me reconocerás
por el vestido de lunares y mi nariz de payaso.

J.J.C. - Juan Jiménez Caballero


CONVERSACIÓN TELEFÓNICA

¡Mi móvil! , ¿dónde está mi móvil? Se preguntó Ana mientras recordaba una vez más los años vividos junto a Mario. Buscó y rebuscó en los diferentes compartimentos de su bolso, en los bolsillos de su abrigo, en la mesa revuelta del salón, en el cuarto de baño, en la mesita del dormitorio y entre los libros apilados en el cesto, por si se le hubiera escurrido entre ellos. También miró en el suelo, debajo y detrás de la cama, volvió a la sala, revisó las bolsas de su compra y tampoco estaba allí. Por último se sentó en la cocina, en la misma silla que ocupaba cuando tomaban juntos el café de la mañana, la misma en la que se sentaba a comer algo a solas desde hacía varios meses, cada vez que el hambre vencía a la pena. Las lágrimas le corrían ahora por las mejillas, se las bebía sin darse cuenta con el resabio salado de ese mar de preguntas sin respuesta que inundaba el vacío de su corazón.
Él le había dicho aquella tarde: -Hola cariño, dónde andas. No importa, te quiero igual. ¿Sabes lo mucho que te quiero? Hasta después mi amor. –
Esas palabras, las últimas que escuchó decir a Mario en el buzón de voz de su teléfono móvil, eran, sin que él lo hubiera sabido siquiera, el mayor consuelo que a ratos encontraba cuando la impotencia y la congoja la sumían en desesperación. Una y otra vez escuchaba aquel mensaje y se reconfortaba interiormente.
El accidente había borrado casi todo ; ese después era tan sólo la antesala de espera al más allá, ese mensaje de amor era su salvavidas en medio del naufragio. Y ahora, sin poder pulsar aquella tecla, Ana se sintió por primera vez completamente sola sin saber si sería capaz de sobrevivir a la tragedia.


Haydée Acosta

DE COLOR ROBLE

De color roble son tus ojos, esos ojos que cuando me miran y yo los miro, sin hablar, te digo:
Tengo paciencia para regalarte, amor para darte, una sonrisa sincera para  no cansarte, ilusión para ilusionarte, caricias para estremecerte, besos para sentirte y pasión para amarte.
Tengo algunas cosas más, ésas que tu me enseñastes.
Tengo tu sabor, tu calor y tu esencia.
Tengo un camino para seguir, una brújula para no perderme y un sexto sentido que tú ya conoces.
Y todo lo guardo, como un tesoro, en tus ojos de color roble.

Mari Carmen Gómez Castro. M.C.G.C.


DE COLOR ROBLE

¡Dejad de vender miedos y patrañas a los ciudadanos!
¿Dejad de hacer del engaño vuestra única religión, banqueros y sacerdotes!
¡Dejad a las personas su derecho a decidir su vida social, a equivocarse, siempre lo harán menos que vosotros!
¿Quién no aprendió a caminar cayendo una y otra vez?
Pero vuestros errores, a menudo sangrientos, se repiten . . .
¿Quién votaría una declaración de guerra si, en una verdadera democracia, se le preguntara a los ciudadanos?
¿Quién permitiría el hambre en un mundo donde sobran y se tiran alimentos?
¿Quién dudaría en tomar todas las decisiones necesarias para preservar la vida en el planeta?
Pero vuestros errores, a menudo sangrientos, se repiten . . .
Sois seres tristes enfermos de codicia. ¡dejad de acumular riquezas obsesivamente!
¡Vuestros hijos nunca podrán ser felices en un mundo contaminado y lleno de personas infelices!

Éstas y otras cosas gritaba aquel pobre hombre frente al parlamento de una autodenominada democracia del Primer Mundo.
Aunque en esa época no se solía encerrar a casi nadie por motivos psiquiátricos, a él le encerraron, por su bien, dijeron, de por vida.
Decían que era incapaz de comprender la realidad . . .
Unos años después murió aquel pobre hombre, al que llevaron al cementerio en un modesto ataúd de pino cuando su cuerpo ya empezaba a descomponerse.
Otro cuerpo entraba también en descomposición pocas horas después, el de uno de los hombres que estaba sentado dentro de aquel parlamento cuando se dio la orden de encerrar a aquel pobre desgraciado. Ese parlamentario, un respetable ciudadano según la prensa, había participado o colaborado, indirectamente al menos, en tres guerras, de las que había obtenido grandes beneficios, las víctimas, civiles la mayoría, se contaban por miles.
Su final de viaje fue muy diferente al de aquel pobre hombre: a él lo enterraron en un ataúd de color roble . . .

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MICRORRELATOS

NOLI ME TANGERE (MICRORRELATO)


El juez dictaminó que no había existido acoso porque yo, voluntariamente, había dejado aquella parte del cuerpo a la vista de todos.
No corrían buenos tiempos para la empresa, sólo quedaban vestigios de lo que fue y unas manos intrusas que hacían sombras chinescas sobre los restos del naufragio; él relataba con énfasis las conquistas de un tiempo en que su atractivo físico fue innegable, mucho antes de que en su rostro quedara reflejada la avidez de poder y de que la naturaleza permutara una excelente verticalidad por un desagradable arqueo cervical que proporciona apariencia de ave de rapiña a quien lo posee.
Yo, sentada en mi puesto de trabajo, le escuchaba con tanta atención que debió de captar que, en realidad, estaba recordando al hombre que había sido en un pasado no muy lejano; se aproximó por mi lado izquierdo, mi vestido dejaba los brazos al descubierto, lentamente deslizó el dorso de sus dedos índice y corazón desde mi hombro al codo mientras me desnudaba con la mirada dándome a entender que le pertenecía como todo lo que había en aquel despacho.
De un golpe aparté la mano que me amedrentaba. Salí corriendo. Lo denuncié.

Madrid, 5 diciembre 2017 – Victoria Blanco


MICRORRELATOS

Al amor,
como a los locos,
se le quita la razón.
Le sacamos de paseo
un día y le editamos poemas. 
Se fue
y nos repartimos el perro...
ella se llevó mi corazón.
Yo me quedé con los ladridos.

J.J.C. - Juan Jiménez Caballero



MICRORRELATOS

Sentado en el porche
(Letra y música.- Babelain)

Estoy sentado en el porche/esperando a la eternidad
un indio me pregunta/por el camino de la verdad
Iba harto de hongos/casi no podía andar
le dije que descansara/que la verdad podía esperar

Yo ya no me fio/ de lo que dice el manual
de instrucciones para vivir/viene explicado fatal

Le invité a un tequila/y no se quiso sentar
se lo bebió de un trago/ y se puso a caminar
Le dije a voz en grito/que si encuentra a la verdad
que venga y me la presente/y así podremos charlar

Yo ya no me fio/ de lo que dice el manual
de instrucciones para vivir/viene explicado fatal

Al cabo de un tiempo/el indio volvió a pasar
mientras yo seguía esperando/a que llegara la eternidad
Le pregunté si había encontrado/lo que había ido a buscar
y me dijo que sólo mentiras/ y ni rastro de la verdad

Yo ya no me fio/ de lo que dice el manual
de instrucciones para vivir/viene explicado fatal

Nos tomamos unos tequilas/y nos pusimos a charlar
salieron las estrellas/ y se pusieron a brillar
Pasamos un buen rato/y pudimos olvidar
tanta búsqueda y espera/de verdad y de eternidad.

Yo ya no me fio...

José Luis Álvarez - http://totovaca.blogspot.com.es/


MICRORRELATOS

* Un punto tenía complejo de final, un complejo fatalista.
Dos puntos tenían complejo de sentencia rotunda.
Fueron necesarios tres puntos para abrir todas las puertas, por eso no hay cuatro . . .

* El microrrelato más micro aún no ha pasado de la M.

Nekovidal - nekovidal@gmail.com ARTES LIBRES www.arteslibres.net



La paz viene del interior. No la busques fuera 

(Siddhārtha Gautama)



No es que quieran que dejes de rotar en una silla giratoria a una velocidad
distinta que el mundo distante, no presentan objeciones a que te sientas
en una órbita original al girar sobre un eje propio, ni que después abras
pensativo una lata cilíndrica de paté haciéndola rotar en tu mano, ellos
también a veces hacen girar sus globos terráqueos y los detienen con el índice
para elucubrar un rato acerca de la región que señalaron al azar
no tienen problema alguno con tu murmurante desiderata sobre
si lo que gira es la lata de paté o el abrelatas, sobre el pequeño disco dentado
que se desprende del resto de esa lata cuando abierta, no quieren ver
tus planes a la hora de otra primavera adjetivada, ni tienen especial interés
en plantarte un dispositivo de rastreo satelital para seguir tus pasos
por ramblas de balnearios atlánticos donde supo haber
videobares, disquerías, locutorios, ni ubican
a esos automóviles contratados por los motores de búsqueda que salen con cámaras
de trescientos sesenta grados en el techo a fotografiarlo todo, no quieren saber
las canciones que almacena tu pequeño reproductor de acero cromado y plástico
blanco, no están necesariamente al tanto del diagnóstico que dice que lo anómalo
no es estar desconectado de la realidad sino, a un nivel macro, estar demasiado
conectado ni esperan que se entienda por realidad un lanchón de asalto adentrándose
lentamente en una mesopotamia, que se entienda por realidad camelias
sobreexcitadas por el viento, por realidad a un grupo de hijos etíopes haciendo
que esperan un micro en una circunvalación específica habiendo perdido toda noción
de especificidad, con sus parkas estropeadas, pasándose un cigarro, clavándose
en la yema de los dedos los dientes de la tapita redonda de una botella recién
abierta, no ponen en duda la frágil camaradería nocturna que tejieron hace un rato
comiendo corazones de pollo ensartados en palillos de madera, no contextualizan
ese manifiesto, no teorizan sobre el entumecimiento, no leen todo lo que dice
el vicepresidente de Bolivia, no sintetizan la tenacidad, no acampan a las puertas
de abisinia, ni azuzan leopardos semidomesticados con el tamborileo de
sus panderetas, no queman tabloides, no se duermen con las manos entrelazadas
sobre el pecho mirando propaganda, ni les preocupa que ahora te pasees
con dulce parsimonia, la almohada todavía marcada en la cara, arrastrando los talones
por los pasillos de un supermercado buscando una marca específica de sopa
de fideos instantánea japonesa, y tampoco es que quieran evitar
que prepares, el temperamento hecho un témpano, esa sopa antes de ponerte
a leer un manual para perfeccionar maniobras de evasión, lo que sea
no, no, no, nada de eso, no
simplemente quieren que te mueras.

Martín Gambarotta en Para un plan primavera (2011), incluido en Penúltimos 33 poetas de Argentina  (UNAM, México, 2014, selec. de   Ezequiel Zaidenwerg).

Otros poemas de Martín Gambarotta
Punctum (19), Un cuerpo reacciona cuando algo lo infecta...