domingo, 5 de abril de 2026

 VOCES entre VOCES

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LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.

3 poemas de Trabajar cansa, de Cesare Pavese

12 Mar 2026 Laura di Verso

Llega a las librerías una nueva traducción del poemario en el que el escritor italiano demostró, según comenta Aitana Monzón en el Prólogo, que deseaba profundamente una renovación de la lírica, “[una vía para] aunar tradición e innovación”. La edición corre a cargo de Carlos Clavería Laguarda.

En Zenda reproducimos tres poemas de Trabajar cansa (Altamarea), de Cesare Pavese.

***

XLII. ATLANTIC OIL

El mecánico borracho es feliz tirado en la cuneta.
De la hostería, por la noche, cinco minutos de prado
y en casa. Pero antes hay que gozar el fresco del verde,
y el mecánico se duerme poco antes del alba.
A dos pasos, en el prado, han plantado el letrero
rojo y negro; de lo grande que es, a quien mucho
se acerque le será difícil leerlo.
Está todavía mojado de rosada a esta hora.
El camino, de día, lo cubre de polvo,
como cubre las zarzas. El mecánico, allí, se entrega al sueño.

Hay un silencio extremo. Al poco, el sol será tibio,
pasarán los coches sin descanso, despertando el polvo.
De repente, en la veta de la colina aflojarán un poco,
después de la curva se lanzan. Alguno se detiene
entre la polvareda, delante del taller que lo empapa de litros.

Los mecánicos aún somnolientos estarán a esas horas
en los bidones, sentados, esperando un trabajo.
Un placer pasar la mañana sentado a la sombra.
Se mezcla aquí el hedor oleoso con el olor a hierba,
a tabaco y a vino, y el trabajo viene a buscarlos
a la puerta de casa. De vez en cuando llega la risa:
campesinas que pasan y echan culpas, por bestias y esposas
asustadas, al taller que fomenta el paso;
campesinos que miran de perfil. Todos, de vez en cuando,
hacen una rápida visita liberadora a Turín y vuelven más ligeros.

Luego, entre risas y vender litros, alguno se para:
estos campos, si los miras, están llenos del polvo
del camino, si te sientas en la hierba te expulsan.
En las laderas hay siempre una viña que gusta más que otras:
acabará con que el mecánico casará con la viña que quiere,
con la buena muchacha, y acabará bajo el sol,
pero a darle a la azada, y se le pondrá negro el pescuezo
y beberá su vino, prensado las tardes de otoño en la cantina.

También de noche pasan los autos, pero en silencio,
tanto que al borracho del foso no lo despiertan.
Por la noche no hacen polvareda y el haz de los faros
desvela al completo el letrero en el prado, en la curva.
Al alba trascurren cautos y no se oyen ruidos,
sino brisa que pasa y, llegados arriba,
desaparecen en la llanura, escondidos en las sombras.

***

XLV. TRABAJAR CANSA

Cruzar la calle para escaparse de casa
lo hace solo el muchacho,
pero este hombre que ronda
todo el día por las calles ya no es un crío,
y no huye de casa.

Hay en verano

tardes en que hasta las plazas están vacías, abiertas
al sol que está por irse, y este hombre, que aparece
por una avenida de árboles inútiles, se detiene.
¿Vale la pena estar solo para estar cada vez más solo?
Únicamente pasearlas, las plazas y las calles
están vacías. Hay que acercarse a una mujer,
hablarle y convencerla para vivir juntos.
Otramente, uno habla solo. Por eso a veces
aparece el borracho nocturno que habla
y cuenta los proyectos de toda una vida.

No es, claro, a la espera en la plaza vacía
como se encuentra a alguien, pero quien va por las calles
se detiene de vez en cuando. Si fueran dos,
incluso si fueran por las calles, la casa estaría
donde está la mujer, y valdría la pena.
Por la noche, la plaza se vacía de nuevo
y el hombre que pasa no ve las casas
entre las luces inútiles, no levanta ya la vista;
oye solo el empedrado que hicieron otros hombres
con manos encallecidas, como están las suyas.
No es justo quedarse en la plaza desierta.
Estará sin duda la mujer en la calle
que, si se lo pides, quisiera ayudar en casa.

***

LVII. FUMADORES DE PAPEL

Me ha llevado a oír la banda. Se sienta en una esquina
y emboca el clarinete. Empieza un jaleo de infierno.
Afuera, un viento furioso y la tromba del agua,
y los rayos, hacen que la luz se vaya
cada quince minutos. A oscuras, las caras
se esfuerzan descompuestas si tocan de memoria
un bailable. Enérgico, el pobre amigo
los dirige a todos desde el fondo. Y el clarín despunta,
rompe el jaleo sonoro, traspasa, se desfoga
como un alma en pena con un silencio seco.

Estos pobres latones están demasiado a menudo abollados:
campesinas las manos que aprietan las llaves,
y obtusas las frentes, que apenas levantan la vista.
Miserable sangre agotada, extenuada
por las muchas fatigas, se oye el bramido
en la noche y el amigo los guía a duras penas,
él que tiene manos encallecidas de picar con la maza,
de darle al cepillo, de arrancarse la vida.

Tuvo camaradas hace tiempo y solo tiene treinta años.
Fue de los de después de la guerra, crecidos con hambre.
Vino también él a Turín a buscarse la vida
y encontró la injusticia. Aprendió en las fábricas
a trabajar sin sonrisa. Aprendió a medir
con la fatiga propia el hambre ajena,
y por doquier encontró injusticias. Intentó tener sosiego
caminando, somnoliento, los caminos interminables
de la noche, pero solo vio farolas a millares,
brillantísimas, iniquidad: mujeres roncas, borrachos,
claudicantes fantoches desesperados. Fue a Turín
un invierno entre sirenas de fábricas y escorias de humo;
y sabía qué es trabajar. Aceptaba el trabajo
como un duro destino del hombre. Si todos los hombres
lo aceptasen, en el mundo habría justicia.
Y conoció camaradas. Sufría las divagaciones
y hubo de oírlas, esperando que acabaran.
Tuvo camaradas. Las casas tenían familias.
La ciudad estaba rodeada y la faz del mundo
estaba del todo cubierta. Llevaban dentro
desesperación suficiente para conquistar el mundo.

Toca serio esta noche, a pesar de la banda
que ha instruido uno a uno. No le preocupa el estruendo
de la lluvia ni si viene la luz. La cara severa
mira atenta un dolor, y muerde el clarinete.
Le vi estos ojos una noche cuando solos,
con el hermano, diez años más triste que él,
velaban con una luz decadente. El hermano se aplicaba
a un torno inútil por él construido.
Y mi pobre amigo renegaba al destino
que los tiene clavados al cepillo y a la maza
para alimentar a dos viejos no deseados.

Gritó de repente

que no era cosa del destino si el mundo sufría,
si la luz del sol arrancaba blasfemias:
era el hombre el culpable. Al menos poder irse,
pasar hambre libremente, poder decirle
no a una vida que utiliza el amor y la familia,
la piedad y el trozo de tierra para atarnos las manos.

—————————————

Autor: Cesare Pavese. Título: Trabajar cansa. Traducción: Carlos Clavería Laguarda. Editorial: Altamarea. Venta: Todos tus libros.

BIO

Cesare Pavese (1908-1950) nació en Santo Stefano Belbo, un pequeño pueblo del Piamonte. Además de traductor y editor, fue uno de los escritores más destacados de la historia de la literatura italiana. Su carácter introspectivo y solitario marcó toda su obra, muy ligada a los lugares donde creció y caracterizada por un delicado matiz intimista. Suyos son algunos títulos emblemáticos del siglo XX italiano, entre los que sobresalen El oficio de vivir, su monumental diario (publicado después de su suicidio), los Diálogos con Leucó, el poemario Trabajar cansa y novelas como La cárcelDe tu tierraLa playaEl diablo en las colinasLa casa en la colina o La luna y las fogatas.

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TEMAS TERTULIA 10-4-2026

GUERRA

PROCESOS

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.


TEXTOS TERTULIA 3-4-2026

LA SEMANA QUE VIENE

EL DILEMA

MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.

Colaboración gráfica: Victoria Blanco.



LA SEMANA QUE VIENE

La felicidad es una sombra de la armonía, sigue a la armonía. No hay otra manera de ser feliz”. (Osho)

¿Será la semana que viene cuando claudiquemos ante la evidencia de que jugar, crear y vivir son sinónimos y el resto una de las tantas farsas que nos requieren    nuestros miedos?

¿Será dentro de seis días cuando comprendamos que nada somos los unos sin los otros y que compartir no es bondad sino pragmática inteligencia?

¿Será dentro de cinco días cuando empecemos a desprendernos de los miedos y a convivir con la incertidumbre con el único consuelo de la curiosidad y el saber?

¿Será dentro de cuatro días cuando empecemos a sospechar que todo puede ser más simple de lo que parece tanto como parecer más simple de lo que es?

¿Será dentro de tres días cuando comprendamos que las palabras sin hechos son tristes pájaros disecados y los hechos sin palabras poesía desperdiciada?

¿Será pasado mañana cuando volvamos a crear otros dioses con otros materiales y creamos por ello que no son dioses?

¿Será mañana cuando aprendamos a saborear sin miedo la constante paradoja que es la vida?

¿Será hoy cuando veamos que somos tan sólo el hoy y lo que decidamos hacer con él?

Nekovidal – nekovidal@gmail.com

ARTES LIBRES – www.arteslibres.net

www.arteslibresdeandalucia.com

EL DILEMA

Soñar con regresar sin haber terminado de partir

Alberca de tristeza sin luz
Inagotable fuente de agua

Se quiebra la dureza
Se ablanda el Ser

Empieza a entrar luz

Pierdes, pierdes, ganas
Pierdes, ganas, pierdes

Y seguir

Un queso, la lluvia, centenas de pájaros
Janis, lavanda

De cuando la mariposa se desintegra en polvo
…y del polvo nace la esencia de otro Ser

Sara Vi Ta

https://iderinaweb.wordpress.com


MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.


Reconocer nuestras emociones y las ajenas: la clave para conectar con los demás

Comprender y regular emociones mejora la empatía y las relaciones.


María Carina Castellano

3 abril, 2026 - 14:49

El miedo, el enojo, la tristeza, tal vez las experimentamos de manera negativa, pero tienen una función. Así mismo, la alegría la vivimos de manera positiva, pero también tiene sus circunstancias. Dentro de lo más elemental, todas las emociones tienen su función, y es que son adaptativas, nos permiten sobrevivir de acuerdo a los requerimientos del ambiente.

No obstante, lo que si puede ser positivo, es la valoración que le damos a la emoción. En sí mismas, las emociones son reacciones de nuestro cuerpo ante los estímulos que percibe, y éstas se pueden clasificar de acuerdo a cómo la vive cada individuo, cómo la experimenta; con agrado o desagrado.

¿Cómo se manejan las emociones “negativas”?

Cabe mencionar que existe el lado positivo de las emociones ¨negativas¨. Ante el enojo, puedes activar comportamientos asertivos por tu propio bien personal y el de los otros, decidiendo sobre los comportamientos agresivos.

Siempre y cuando el temor y la ira sean expresadas de forma organizada, constructiva e inteligente, también pueden concebirse, desde una óptica positiva. En relación al miedo, puedes usar técnicas adecuadas y sanas de afrontamiento para aprender a evitar el peligro. El miedo te informa sobre una posible vulnerabilidad, si algo te puede dañar, pero también te facilita las maneras de afrontarlo.

Podemos seguir observando con detenimiento, y descubrir con respecto a la tristeza, que cuando la confrontas, se consolida la cohesión dentro de un grupo o entre seres queridos, fortaleciendo el sentimiento de pertenencia. Mientras que el desagrado o asco, ante enfermedades o infecciones, puede forjar hábitos de higiene y limpieza para evitar esas situaciones que conllevan a la aversión.

Todas se pueden concebir desde diversas posturas. Vale destacar, que una adecuada inteligencia emocional te permitirá ir ejecutando diferentes habilidades. En primer lugar, lograr la percepción de la emoción, para experimentarla y comprenderla. Solo después, se alcanzará la aceptación y/o la regulación de la misma.

La gran ayuda de la inteligencia emocional

La Inteligencia Emocional, te facilita el reconocer tus propias emociones, así como las de los demás. Con empatía, captando lo que el otro piensa y necesita, por medio de una conexión sincera con su sentir, como si fuera propio, inclusive a pesar de que sea diferente de lo que uno pensaría o sentiría en una situación igual o similar. Lo que si debe destacar, es el deseo de alentar y ayudar.

Implica ir más allá de uno mismo, es como salir del propio yo para abrirse al otro. Esta capacidad anima tanto a sentir el sufrimiento, como también a compartir la alegría de la otra persona.

La empatía que humaniza establece una conexión profunda con la otra persona, dirigida a aliviar el desconsuelo, la angustia, o cuando se producen sentimientos dolorosos. Sin embargo, a nivel profesional, en la práctica clínica se destaca la empatía como un proceso, que te comparto.

Cuando la empatía se dirige a que el paciente acepte sus emociones, se refiere a la Acomodación. Si se dirige a que perciba que estamos de su lado y procuramos su mejor bien, representa Apoyo

Al buscar que no deje de confiar en nosotros y continúe percibiéndonos como agentes de salud para su bienestar, describe Conexión. Por otra parte, si la empatía se dirige a recalcar una conducta o emoción, buscando que el paciente se sienta capaz de expresarla con toda su intensidad, es Catártica.

Ante un paciente que no espera nuestra conducta empática, se produce un cambio importante en la relación al recibirla, destaca como empatía de Cambio. También podría exteriorizar nuestra empatía demostramos que no sentimos ningún tipo de resentimiento por acusaciones que nos haya hecho, de manera Exculpatoria.

Para todo ello, es fundamental un comportamiento asertivo, donde se exprese lo que se cree, se siente y se desea, de una forma directa y honesta, haciendo valer los propios derechos y respetando los derechos de los demás. Lejos de la agresividad pasiva o un juicio moral.

Lo práctico viene cuando puedes reconocer que tener la razón no resulta lo más importante, porque quien tienes frente a frente, es una persona que siente y necesita comprensión. Y cierto es, que existen juicios objetivos, pero cuando la óptica esta enmarcada en “me gusta, me agrada, estoy de acuerdo, me parece correcto” o, sencillamente “lo contrario”, evidentemente es un juicio subjetivo. Tomar conciencia, te permite aclararte a ti mismo, para reconocer lo que sientes o intuir lo que experimenta el otro, y no criticarlo, ni autocriticarte.

Conclusiones

Puedes aplicar estrategias de manera reflexiva, esforzándote en reconocer qué hiciste en una situación determinada, y que sentiste. Además, pensar el problema en dos perspectivas: la situación negativa o pesimista. Y luego reconstruir la realidad desde una óptica positiva, optimista y hacer comentarios de mejora para salir hacia adelante. El dicho popular, también está vigente… Respira y cuenta.

Pero ten presente que la empatía, es una participación afectiva, comúnmente emotiva, hacia la realidad del otro. Solo así, a través de ese proceso empático, puede alcanzarse una vínculo más profundo, anímico y afectivo, es cuando logras esa verdadera comunicación con conexión. Escucha, observa tus reacciones, pero no juzgues, no condenes, ni apruebes; sólo acompaña, comprende y se compasivo.

María Carina Castellano. (2026, abril 3). Reconocer nuestras emociones y las ajenas: la clave para conectar con los demás. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/social/reconocer-nuestras-emociones-y-ajenas-clave-para-conectar-con-demas