VOCES entre VOCES
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PARA ENVIAR TEXTOS O PROPONER TEMAS:
LA PRIMERA VÍCTIMA DE LA GUERRA ES SIEMPRE LA VERDAD.
3
poemas de Trabajar cansa, de Cesare Pavese
Llega
a las librerías una nueva traducción del poemario en el que el
escritor italiano demostró, según comenta Aitana Monzón en el
Prólogo, que deseaba profundamente una renovación de la lírica,
“[una vía para] aunar tradición e innovación”. La edición
corre a cargo de Carlos Clavería Laguarda.
En
Zenda reproducimos tres poemas de Trabajar
cansa (Altamarea),
de Cesare
Pavese.
***
XLII.
ATLANTIC OIL
El
mecánico borracho es feliz tirado en la cuneta.
De la hostería,
por la noche, cinco minutos de prado
y en casa. Pero antes hay que
gozar el fresco del verde,
y el mecánico se duerme poco antes del
alba.
A dos pasos, en el prado, han plantado el letrero
rojo y
negro; de lo grande que es, a quien mucho
se acerque le será
difícil leerlo.
Está todavía mojado de rosada a esta hora.
El
camino, de día, lo cubre de polvo,
como cubre las zarzas. El
mecánico, allí, se entrega al sueño.
Hay
un silencio extremo. Al poco, el sol será tibio,
pasarán los
coches sin descanso, despertando el polvo.
De repente, en la veta
de la colina aflojarán un poco,
después de la curva se lanzan.
Alguno se detiene
entre la polvareda, delante del taller que lo
empapa de litros.
Los
mecánicos aún somnolientos estarán a esas horas
en los bidones,
sentados, esperando un trabajo.
Un placer pasar la mañana sentado
a la sombra.
Se mezcla aquí el hedor oleoso con el olor a
hierba,
a tabaco y a vino, y el trabajo viene a buscarlos
a la
puerta de casa. De vez en cuando llega la risa:
campesinas que
pasan y echan culpas, por bestias y esposas
asustadas, al taller
que fomenta el paso;
campesinos que miran de perfil. Todos, de vez
en cuando,
hacen una rápida visita liberadora a Turín y vuelven
más ligeros.
Luego,
entre risas y vender litros, alguno se para:
estos campos, si los
miras, están llenos del polvo
del camino, si te sientas en la
hierba te expulsan.
En las laderas hay siempre una viña que gusta
más que otras:
acabará con que el mecánico casará con la viña
que quiere,
con la buena muchacha, y acabará bajo el sol,
pero
a darle a la azada, y se le pondrá negro el pescuezo
y beberá su
vino, prensado las tardes de otoño en la cantina.
También
de noche pasan los autos, pero en silencio,
tanto que al borracho
del foso no lo despiertan.
Por la noche no hacen polvareda y el
haz de los faros
desvela al completo el letrero en el prado, en la
curva.
Al alba trascurren cautos y no se oyen ruidos,
sino
brisa que pasa y, llegados arriba,
desaparecen en la llanura,
escondidos en las sombras.
***
XLV.
TRABAJAR CANSA
Cruzar
la calle para escaparse de casa
lo hace solo el muchacho,
pero
este hombre que ronda
todo el día por las calles ya no es un
crío,
y no huye de casa.
Hay
en verano
tardes
en que hasta las plazas están vacías, abiertas
al sol que está
por irse, y este hombre, que aparece
por una avenida de árboles
inútiles, se detiene.
¿Vale la pena estar solo para estar cada
vez más solo?
Únicamente pasearlas, las plazas y las
calles
están vacías. Hay que acercarse a una mujer,
hablarle
y convencerla para vivir juntos.
Otramente, uno habla solo. Por
eso a veces
aparece el borracho nocturno que habla
y cuenta los
proyectos de toda una vida.
No
es, claro, a la espera en la plaza vacía
como se encuentra a
alguien, pero quien va por las calles
se detiene de vez en cuando.
Si fueran dos,
incluso si fueran por las calles, la casa
estaría
donde está la mujer, y valdría la pena.
Por la
noche, la plaza se vacía de nuevo
y el hombre que pasa no ve las
casas
entre las luces inútiles, no levanta ya la vista;
oye
solo el empedrado que hicieron otros hombres
con manos
encallecidas, como están las suyas.
No es justo quedarse en la
plaza desierta.
Estará sin duda la mujer en la calle
que, si
se lo pides, quisiera ayudar en casa.
***
LVII.
FUMADORES DE PAPEL
Me
ha llevado a oír la banda. Se sienta en una esquina
y emboca el
clarinete. Empieza un jaleo de infierno.
Afuera, un viento furioso
y la tromba del agua,
y los rayos, hacen que la luz se vaya
cada
quince minutos. A oscuras, las caras
se esfuerzan descompuestas si
tocan de memoria
un bailable. Enérgico, el pobre amigo
los
dirige a todos desde el fondo. Y el clarín despunta,
rompe el
jaleo sonoro, traspasa, se desfoga
como un alma en pena con un
silencio seco.
Estos
pobres latones están demasiado a menudo abollados:
campesinas las
manos que aprietan las llaves,
y obtusas las frentes, que apenas
levantan la vista.
Miserable sangre agotada, extenuada
por las
muchas fatigas, se oye el bramido
en la noche y el amigo los guía
a duras penas,
él que tiene manos encallecidas de picar con la
maza,
de darle al cepillo, de arrancarse la vida.
Tuvo
camaradas hace tiempo y solo tiene treinta años.
Fue de los de
después de la guerra, crecidos con hambre.
Vino también él a
Turín a buscarse la vida
y encontró la injusticia. Aprendió en
las fábricas
a trabajar sin sonrisa. Aprendió a medir
con la
fatiga propia el hambre ajena,
y por doquier encontró
injusticias. Intentó tener sosiego
caminando, somnoliento, los
caminos interminables
de la noche, pero solo vio farolas a
millares,
brillantísimas, iniquidad: mujeres roncas,
borrachos,
claudicantes fantoches desesperados. Fue a Turín
un
invierno entre sirenas de fábricas y escorias de humo;
y sabía
qué es trabajar. Aceptaba el trabajo
como un duro destino del
hombre. Si todos los hombres
lo aceptasen, en el mundo habría
justicia.
Y conoció camaradas. Sufría las divagaciones
y hubo
de oírlas, esperando que acabaran.
Tuvo camaradas. Las casas
tenían familias.
La ciudad estaba rodeada y la faz del
mundo
estaba del todo cubierta. Llevaban dentro
desesperación
suficiente para conquistar el mundo.
Toca
serio esta noche, a pesar de la banda
que ha instruido uno a uno.
No le preocupa el estruendo
de la lluvia ni si viene la luz. La
cara severa
mira atenta un dolor, y muerde el clarinete.
Le vi
estos ojos una noche cuando solos,
con el hermano, diez años más
triste que él,
velaban con una luz decadente. El hermano se
aplicaba
a un torno inútil por él construido.
Y mi pobre
amigo renegaba al destino
que los tiene clavados al cepillo y a la
maza
para alimentar a dos viejos no deseados.
Gritó
de repente
que
no era cosa del destino si el mundo sufría,
si la luz del sol
arrancaba blasfemias:
era el hombre el culpable. Al menos poder
irse,
pasar hambre libremente, poder decirle
no a una vida que
utiliza el amor y la familia,
la piedad y el trozo de tierra para
atarnos las manos.
—————————————
Autor: Cesare
Pavese. Título: Trabajar
cansa. Traducción: Carlos
Clavería Laguarda. Editorial: Altamarea. Venta: Todos
tus libros.
BIO
Cesare
Pavese (1908-1950) nació en Santo Stefano Belbo, un pequeño pueblo
del Piamonte. Además de traductor y editor, fue uno de los
escritores más destacados de la historia de la literatura italiana.
Su carácter introspectivo y solitario marcó toda su obra, muy
ligada a los lugares donde creció y caracterizada por un delicado
matiz intimista. Suyos son algunos títulos emblemáticos del siglo
XX italiano, entre los que sobresalen El
oficio de vivir, su
monumental diario (publicado después de su suicidio), los Diálogos
con Leucó,
el poemario Trabajar
cansa y
novelas como La
cárcel, De
tu tierra, La
playa, El
diablo en las colinas, La
casa en la colina o La
luna y las fogatas.
https://www.zendalibros.com/3-poemas-de-trabajar-cansa-de-cesare-pavese/
TEMAS
TERTULIA 10-4-2026
GUERRA
PROCESOS
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
TEXTOS
TERTULIA 3-4-2026
LA
SEMANA QUE VIENE
EL
DILEMA
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Colaboración
gráfica: Victoria Blanco.
LA
SEMANA QUE VIENE
“La
felicidad es una sombra de la armonía, sigue a la armonía. No hay
otra manera de ser feliz”. (Osho)
¿Será
la semana que viene cuando claudiquemos ante la evidencia de que
jugar, crear y vivir son sinónimos y el resto una de las tantas
farsas que nos requieren nuestros miedos?
¿Será
dentro de seis días cuando comprendamos que nada somos los unos sin
los otros y que compartir no es bondad sino pragmática inteligencia?
¿Será
dentro de cinco días cuando empecemos a desprendernos de los miedos
y a convivir con la incertidumbre con el único consuelo de la
curiosidad y el saber?
¿Será
dentro de cuatro días cuando empecemos a sospechar que todo puede
ser más simple de lo que parece tanto como parecer más simple de lo
que es?
¿Será
dentro de tres días cuando comprendamos que las palabras sin hechos
son tristes pájaros disecados y los hechos sin palabras poesía
desperdiciada?
¿Será
pasado mañana cuando volvamos a crear otros dioses con otros
materiales y creamos por ello que no son dioses?
¿Será
mañana cuando aprendamos a saborear sin miedo la constante paradoja
que es la vida?
¿Será
hoy cuando veamos que somos tan sólo el hoy y lo que decidamos hacer
con él?
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ARTES
LIBRES – www.arteslibres.net
www.arteslibresdeandalucia.com
EL
DILEMA
Soñar
con regresar sin haber terminado de partir
Alberca
de tristeza sin luz
Inagotable fuente
de agua
Se quiebra la dureza
Se
ablanda el Ser
Empieza a entrar
luz
Pierdes, pierdes,
ganas
Pierdes, ganas, pierdes
Y
seguir
Un queso, la lluvia,
centenas de pájaros
Janis,
lavanda
De cuando la mariposa se
desintegra en polvo
…y del polvo
nace la esencia de otro Ser
Sara
Vi Ta
https://iderinaweb.wordpress.com
MICRORRELATOS,
AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Reconocer
nuestras emociones y las ajenas: la clave para conectar con los demás
Comprender y regular emociones mejora la empatía y las relaciones.
3 abril, 2026 - 14:49
El
miedo, el enojo, la tristeza, tal vez las experimentamos de manera
negativa, pero tienen una función. Así mismo, la alegría la
vivimos de manera positiva, pero también tiene sus
circunstancias. Dentro
de lo más elemental, todas las emociones tienen su función, y es
que son adaptativas, nos permiten sobrevivir de acuerdo a los
requerimientos del ambiente.
No
obstante, lo que si puede ser positivo, es la valoración que le
damos a la emoción. En sí mismas, las emociones son reacciones de
nuestro cuerpo ante los estímulos que percibe, y éstas se pueden
clasificar de acuerdo a cómo la vive cada individuo, cómo la
experimenta; con agrado o desagrado.
¿Cómo
se manejan las emociones “negativas”?
Cabe
mencionar que existe el lado positivo de las emociones ¨negativas¨.
Ante el enojo, puedes activar comportamientos asertivos por tu propio
bien personal y el de los otros, decidiendo sobre los comportamientos
agresivos.
Siempre
y cuando el temor y la ira sean expresadas de forma organizada,
constructiva e inteligente, también pueden concebirse, desde una
óptica positiva. En relación al miedo, puedes usar técnicas
adecuadas y sanas de afrontamiento para aprender a evitar el peligro.
El miedo te informa sobre una posible vulnerabilidad, si algo te
puede dañar, pero también te facilita las maneras de afrontarlo.
Podemos
seguir observando con detenimiento, y descubrir con respecto a la
tristeza, que cuando la confrontas, se consolida la cohesión dentro
de un grupo o entre seres queridos, fortaleciendo el sentimiento de
pertenencia. Mientras que el desagrado o
asco, ante enfermedades o infecciones, puede forjar hábitos de
higiene y limpieza para evitar esas situaciones que conllevan a la
aversión.
Todas
se pueden concebir desde diversas posturas. Vale destacar, que una
adecuada inteligencia emocional te permitirá ir ejecutando
diferentes habilidades. En primer lugar, lograr la percepción de la
emoción, para experimentarla y comprenderla. Solo después, se
alcanzará la aceptación y/o la regulación de la misma.
La gran ayuda de la inteligencia emocional
La
Inteligencia Emocional, te facilita el reconocer tus propias
emociones, así como las de los demás. Con empatía, captando lo que
el otro piensa y necesita, por medio de una conexión sincera con su
sentir, como si fuera propio, inclusive a pesar de que sea diferente
de lo que uno pensaría o sentiría en una situación igual o
similar. Lo que si debe destacar, es el deseo de alentar y ayudar.
Implica
ir más allá de uno mismo, es como salir del propio yo para abrirse
al otro. Esta capacidad anima tanto a sentir el sufrimiento, como
también a compartir la alegría de la otra persona.
La
empatía que humaniza establece una conexión profunda con la otra
persona, dirigida a aliviar el desconsuelo, la angustia, o cuando se
producen sentimientos dolorosos. Sin
embargo, a nivel profesional, en la práctica clínica se destaca la
empatía como un proceso, que te comparto.
Cuando
la empatía se dirige a que el paciente acepte sus emociones, se
refiere a la Acomodación. Si se dirige a que perciba que estamos de
su lado y procuramos su mejor bien, representa Apoyo
Al
buscar que no deje de confiar en nosotros y continúe percibiéndonos
como agentes de salud para su bienestar, describe Conexión. Por otra
parte, si la empatía se dirige a recalcar una conducta o emoción,
buscando que el paciente se sienta capaz de expresarla con toda su
intensidad, es Catártica.
Ante
un paciente que no espera nuestra conducta empática, se produce un
cambio importante en la relación al recibirla, destaca como empatía
de Cambio. También podría exteriorizar nuestra empatía demostramos
que no sentimos ningún tipo de resentimiento por acusaciones que nos
haya hecho, de manera Exculpatoria.
Para
todo ello, es fundamental un comportamiento asertivo, donde se
exprese lo que se cree, se siente y se desea, de una forma directa y
honesta, haciendo valer los propios derechos y respetando los
derechos de los demás. Lejos de la agresividad pasiva o un juicio
moral.
Lo
práctico viene cuando puedes reconocer que tener la razón no
resulta lo más importante, porque quien tienes frente a frente, es
una persona que siente y necesita comprensión. Y
cierto es, que existen juicios objetivos, pero cuando la óptica esta
enmarcada en “me gusta, me agrada, estoy de acuerdo, me parece
correcto” o, sencillamente “lo contrario”, evidentemente es un
juicio subjetivo. Tomar conciencia, te
permite aclararte a ti mismo, para reconocer lo que sientes o intuir
lo que experimenta el otro, y no criticarlo, ni autocriticarte.
Conclusiones
Puedes
aplicar estrategias de manera reflexiva, esforzándote en reconocer
qué hiciste en una situación determinada, y que sentiste. Además,
pensar el problema en dos perspectivas: la situación negativa o
pesimista. Y luego reconstruir la realidad desde una óptica
positiva, optimista y hacer comentarios de mejora para salir hacia
adelante. El dicho popular, también está vigente… Respira y
cuenta.
Pero
ten presente que la empatía, es una participación afectiva,
comúnmente emotiva, hacia la realidad del otro. Solo así, a través
de ese proceso empático, puede alcanzarse una vínculo más
profundo, anímico y afectivo, es cuando logras esa verdadera
comunicación con conexión. Escucha,
observa tus reacciones, pero no juzgues, no condenes, ni apruebes;
sólo acompaña, comprende y se compasivo.
María
Carina Castellano. (2026, abril 3). Reconocer nuestras emociones y
las ajenas: la clave para conectar con los demás. Portal Psicología
y Mente.
https://psicologiaymente.com/social/reconocer-nuestras-emociones-y-ajenas-clave-para-conectar-con-demas
3 poemas de Trabajar cansa, de Cesare Pavese
Llega a las librerías una nueva traducción del poemario en el que el escritor italiano demostró, según comenta Aitana Monzón en el Prólogo, que deseaba profundamente una renovación de la lírica, “[una vía para] aunar tradición e innovación”. La edición corre a cargo de Carlos Clavería Laguarda.
En Zenda reproducimos tres poemas de Trabajar cansa (Altamarea), de Cesare Pavese.
***
XLII. ATLANTIC OIL
El
mecánico borracho es feliz tirado en la cuneta.
De la hostería,
por la noche, cinco minutos de prado
y en casa. Pero antes hay que
gozar el fresco del verde,
y el mecánico se duerme poco antes del
alba.
A dos pasos, en el prado, han plantado el letrero
rojo y
negro; de lo grande que es, a quien mucho
se acerque le será
difícil leerlo.
Está todavía mojado de rosada a esta hora.
El
camino, de día, lo cubre de polvo,
como cubre las zarzas. El
mecánico, allí, se entrega al sueño.
Hay
un silencio extremo. Al poco, el sol será tibio,
pasarán los
coches sin descanso, despertando el polvo.
De repente, en la veta
de la colina aflojarán un poco,
después de la curva se lanzan.
Alguno se detiene
entre la polvareda, delante del taller que lo
empapa de litros.
Los
mecánicos aún somnolientos estarán a esas horas
en los bidones,
sentados, esperando un trabajo.
Un placer pasar la mañana sentado
a la sombra.
Se mezcla aquí el hedor oleoso con el olor a
hierba,
a tabaco y a vino, y el trabajo viene a buscarlos
a la
puerta de casa. De vez en cuando llega la risa:
campesinas que
pasan y echan culpas, por bestias y esposas
asustadas, al taller
que fomenta el paso;
campesinos que miran de perfil. Todos, de vez
en cuando,
hacen una rápida visita liberadora a Turín y vuelven
más ligeros.
Luego,
entre risas y vender litros, alguno se para:
estos campos, si los
miras, están llenos del polvo
del camino, si te sientas en la
hierba te expulsan.
En las laderas hay siempre una viña que gusta
más que otras:
acabará con que el mecánico casará con la viña
que quiere,
con la buena muchacha, y acabará bajo el sol,
pero
a darle a la azada, y se le pondrá negro el pescuezo
y beberá su
vino, prensado las tardes de otoño en la cantina.
También
de noche pasan los autos, pero en silencio,
tanto que al borracho
del foso no lo despiertan.
Por la noche no hacen polvareda y el
haz de los faros
desvela al completo el letrero en el prado, en la
curva.
Al alba trascurren cautos y no se oyen ruidos,
sino
brisa que pasa y, llegados arriba,
desaparecen en la llanura,
escondidos en las sombras.
***
XLV. TRABAJAR CANSA
Cruzar
la calle para escaparse de casa
lo hace solo el muchacho,
pero
este hombre que ronda
todo el día por las calles ya no es un
crío,
y no huye de casa.
Hay en verano
tardes
en que hasta las plazas están vacías, abiertas
al sol que está
por irse, y este hombre, que aparece
por una avenida de árboles
inútiles, se detiene.
¿Vale la pena estar solo para estar cada
vez más solo?
Únicamente pasearlas, las plazas y las
calles
están vacías. Hay que acercarse a una mujer,
hablarle
y convencerla para vivir juntos.
Otramente, uno habla solo. Por
eso a veces
aparece el borracho nocturno que habla
y cuenta los
proyectos de toda una vida.
No
es, claro, a la espera en la plaza vacía
como se encuentra a
alguien, pero quien va por las calles
se detiene de vez en cuando.
Si fueran dos,
incluso si fueran por las calles, la casa
estaría
donde está la mujer, y valdría la pena.
Por la
noche, la plaza se vacía de nuevo
y el hombre que pasa no ve las
casas
entre las luces inútiles, no levanta ya la vista;
oye
solo el empedrado que hicieron otros hombres
con manos
encallecidas, como están las suyas.
No es justo quedarse en la
plaza desierta.
Estará sin duda la mujer en la calle
que, si
se lo pides, quisiera ayudar en casa.
***
LVII. FUMADORES DE PAPEL
Me
ha llevado a oír la banda. Se sienta en una esquina
y emboca el
clarinete. Empieza un jaleo de infierno.
Afuera, un viento furioso
y la tromba del agua,
y los rayos, hacen que la luz se vaya
cada
quince minutos. A oscuras, las caras
se esfuerzan descompuestas si
tocan de memoria
un bailable. Enérgico, el pobre amigo
los
dirige a todos desde el fondo. Y el clarín despunta,
rompe el
jaleo sonoro, traspasa, se desfoga
como un alma en pena con un
silencio seco.
Estos
pobres latones están demasiado a menudo abollados:
campesinas las
manos que aprietan las llaves,
y obtusas las frentes, que apenas
levantan la vista.
Miserable sangre agotada, extenuada
por las
muchas fatigas, se oye el bramido
en la noche y el amigo los guía
a duras penas,
él que tiene manos encallecidas de picar con la
maza,
de darle al cepillo, de arrancarse la vida.
Tuvo
camaradas hace tiempo y solo tiene treinta años.
Fue de los de
después de la guerra, crecidos con hambre.
Vino también él a
Turín a buscarse la vida
y encontró la injusticia. Aprendió en
las fábricas
a trabajar sin sonrisa. Aprendió a medir
con la
fatiga propia el hambre ajena,
y por doquier encontró
injusticias. Intentó tener sosiego
caminando, somnoliento, los
caminos interminables
de la noche, pero solo vio farolas a
millares,
brillantísimas, iniquidad: mujeres roncas,
borrachos,
claudicantes fantoches desesperados. Fue a Turín
un
invierno entre sirenas de fábricas y escorias de humo;
y sabía
qué es trabajar. Aceptaba el trabajo
como un duro destino del
hombre. Si todos los hombres
lo aceptasen, en el mundo habría
justicia.
Y conoció camaradas. Sufría las divagaciones
y hubo
de oírlas, esperando que acabaran.
Tuvo camaradas. Las casas
tenían familias.
La ciudad estaba rodeada y la faz del
mundo
estaba del todo cubierta. Llevaban dentro
desesperación
suficiente para conquistar el mundo.
Toca
serio esta noche, a pesar de la banda
que ha instruido uno a uno.
No le preocupa el estruendo
de la lluvia ni si viene la luz. La
cara severa
mira atenta un dolor, y muerde el clarinete.
Le vi
estos ojos una noche cuando solos,
con el hermano, diez años más
triste que él,
velaban con una luz decadente. El hermano se
aplicaba
a un torno inútil por él construido.
Y mi pobre
amigo renegaba al destino
que los tiene clavados al cepillo y a la
maza
para alimentar a dos viejos no deseados.
Gritó de repente
que
no era cosa del destino si el mundo sufría,
si la luz del sol
arrancaba blasfemias:
era el hombre el culpable. Al menos poder
irse,
pasar hambre libremente, poder decirle
no a una vida que
utiliza el amor y la familia,
la piedad y el trozo de tierra para
atarnos las manos.
—————————————
Autor: Cesare Pavese. Título: Trabajar cansa. Traducción: Carlos Clavería Laguarda. Editorial: Altamarea. Venta: Todos tus libros.
BIO
Cesare Pavese (1908-1950) nació en Santo Stefano Belbo, un pequeño pueblo del Piamonte. Además de traductor y editor, fue uno de los escritores más destacados de la historia de la literatura italiana. Su carácter introspectivo y solitario marcó toda su obra, muy ligada a los lugares donde creció y caracterizada por un delicado matiz intimista. Suyos son algunos títulos emblemáticos del siglo XX italiano, entre los que sobresalen El oficio de vivir, su monumental diario (publicado después de su suicidio), los Diálogos con Leucó, el poemario Trabajar cansa y novelas como La cárcel, De tu tierra, La playa, El diablo en las colinas, La casa en la colina o La luna y las fogatas.
https://www.zendalibros.com/3-poemas-de-trabajar-cansa-de-cesare-pavese/
TEMAS TERTULIA 10-4-2026
GUERRA
PROCESOS
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
TEXTOS TERTULIA 3-4-2026
LA SEMANA QUE VIENE
EL DILEMA
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Colaboración gráfica: Victoria Blanco.
LA SEMANA QUE VIENE
“La felicidad es una sombra de la armonía, sigue a la armonía. No hay otra manera de ser feliz”. (Osho)
¿Será la semana que viene cuando claudiquemos ante la evidencia de que jugar, crear y vivir son sinónimos y el resto una de las tantas farsas que nos requieren nuestros miedos?
¿Será dentro de seis días cuando comprendamos que nada somos los unos sin los otros y que compartir no es bondad sino pragmática inteligencia?
¿Será dentro de cinco días cuando empecemos a desprendernos de los miedos y a convivir con la incertidumbre con el único consuelo de la curiosidad y el saber?
¿Será dentro de cuatro días cuando empecemos a sospechar que todo puede ser más simple de lo que parece tanto como parecer más simple de lo que es?
¿Será dentro de tres días cuando comprendamos que las palabras sin hechos son tristes pájaros disecados y los hechos sin palabras poesía desperdiciada?
¿Será pasado mañana cuando volvamos a crear otros dioses con otros materiales y creamos por ello que no son dioses?
¿Será mañana cuando aprendamos a saborear sin miedo la constante paradoja que es la vida?
¿Será hoy cuando veamos que somos tan sólo el hoy y lo que decidamos hacer con él?
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EL DILEMA
Soñar
con regresar sin haber terminado de partir
Alberca
de tristeza sin luz
Inagotable fuente
de agua
Se quiebra la dureza
Se
ablanda el Ser
Empieza a entrar
luz
Pierdes, pierdes,
ganas
Pierdes, ganas, pierdes
Y
seguir
Un queso, la lluvia,
centenas de pájaros
Janis,
lavanda
De cuando la mariposa se
desintegra en polvo
…y del polvo
nace la esencia de otro Ser
Sara Vi Ta
https://iderinaweb.wordpress.com
MICRORRELATOS, AFORISMOS Y OTRAS COSAS DE LOS PAPALAGUI.
Reconocer nuestras emociones y las ajenas: la clave para conectar con los demás
Comprender y regular emociones mejora la empatía y las relaciones.
3 abril, 2026 - 14:49
El miedo, el enojo, la tristeza, tal vez las experimentamos de manera negativa, pero tienen una función. Así mismo, la alegría la vivimos de manera positiva, pero también tiene sus circunstancias. Dentro de lo más elemental, todas las emociones tienen su función, y es que son adaptativas, nos permiten sobrevivir de acuerdo a los requerimientos del ambiente.
No obstante, lo que si puede ser positivo, es la valoración que le damos a la emoción. En sí mismas, las emociones son reacciones de nuestro cuerpo ante los estímulos que percibe, y éstas se pueden clasificar de acuerdo a cómo la vive cada individuo, cómo la experimenta; con agrado o desagrado.
¿Cómo se manejan las emociones “negativas”?
Cabe mencionar que existe el lado positivo de las emociones ¨negativas¨. Ante el enojo, puedes activar comportamientos asertivos por tu propio bien personal y el de los otros, decidiendo sobre los comportamientos agresivos.
Siempre y cuando el temor y la ira sean expresadas de forma organizada, constructiva e inteligente, también pueden concebirse, desde una óptica positiva. En relación al miedo, puedes usar técnicas adecuadas y sanas de afrontamiento para aprender a evitar el peligro. El miedo te informa sobre una posible vulnerabilidad, si algo te puede dañar, pero también te facilita las maneras de afrontarlo.
Podemos seguir observando con detenimiento, y descubrir con respecto a la tristeza, que cuando la confrontas, se consolida la cohesión dentro de un grupo o entre seres queridos, fortaleciendo el sentimiento de pertenencia. Mientras que el desagrado o asco, ante enfermedades o infecciones, puede forjar hábitos de higiene y limpieza para evitar esas situaciones que conllevan a la aversión.
Todas se pueden concebir desde diversas posturas. Vale destacar, que una adecuada inteligencia emocional te permitirá ir ejecutando diferentes habilidades. En primer lugar, lograr la percepción de la emoción, para experimentarla y comprenderla. Solo después, se alcanzará la aceptación y/o la regulación de la misma.
La gran ayuda de la inteligencia emocional
La Inteligencia Emocional, te facilita el reconocer tus propias emociones, así como las de los demás. Con empatía, captando lo que el otro piensa y necesita, por medio de una conexión sincera con su sentir, como si fuera propio, inclusive a pesar de que sea diferente de lo que uno pensaría o sentiría en una situación igual o similar. Lo que si debe destacar, es el deseo de alentar y ayudar.
Implica ir más allá de uno mismo, es como salir del propio yo para abrirse al otro. Esta capacidad anima tanto a sentir el sufrimiento, como también a compartir la alegría de la otra persona.
La empatía que humaniza establece una conexión profunda con la otra persona, dirigida a aliviar el desconsuelo, la angustia, o cuando se producen sentimientos dolorosos. Sin embargo, a nivel profesional, en la práctica clínica se destaca la empatía como un proceso, que te comparto.
Cuando la empatía se dirige a que el paciente acepte sus emociones, se refiere a la Acomodación. Si se dirige a que perciba que estamos de su lado y procuramos su mejor bien, representa Apoyo
Al buscar que no deje de confiar en nosotros y continúe percibiéndonos como agentes de salud para su bienestar, describe Conexión. Por otra parte, si la empatía se dirige a recalcar una conducta o emoción, buscando que el paciente se sienta capaz de expresarla con toda su intensidad, es Catártica.
Ante un paciente que no espera nuestra conducta empática, se produce un cambio importante en la relación al recibirla, destaca como empatía de Cambio. También podría exteriorizar nuestra empatía demostramos que no sentimos ningún tipo de resentimiento por acusaciones que nos haya hecho, de manera Exculpatoria.
Para todo ello, es fundamental un comportamiento asertivo, donde se exprese lo que se cree, se siente y se desea, de una forma directa y honesta, haciendo valer los propios derechos y respetando los derechos de los demás. Lejos de la agresividad pasiva o un juicio moral.
Lo práctico viene cuando puedes reconocer que tener la razón no resulta lo más importante, porque quien tienes frente a frente, es una persona que siente y necesita comprensión. Y cierto es, que existen juicios objetivos, pero cuando la óptica esta enmarcada en “me gusta, me agrada, estoy de acuerdo, me parece correcto” o, sencillamente “lo contrario”, evidentemente es un juicio subjetivo. Tomar conciencia, te permite aclararte a ti mismo, para reconocer lo que sientes o intuir lo que experimenta el otro, y no criticarlo, ni autocriticarte.
Conclusiones
Puedes aplicar estrategias de manera reflexiva, esforzándote en reconocer qué hiciste en una situación determinada, y que sentiste. Además, pensar el problema en dos perspectivas: la situación negativa o pesimista. Y luego reconstruir la realidad desde una óptica positiva, optimista y hacer comentarios de mejora para salir hacia adelante. El dicho popular, también está vigente… Respira y cuenta.
Pero ten presente que la empatía, es una participación afectiva, comúnmente emotiva, hacia la realidad del otro. Solo así, a través de ese proceso empático, puede alcanzarse una vínculo más profundo, anímico y afectivo, es cuando logras esa verdadera comunicación con conexión. Escucha, observa tus reacciones, pero no juzgues, no condenes, ni apruebes; sólo acompaña, comprende y se compasivo.
María Carina Castellano. (2026, abril 3). Reconocer nuestras emociones y las ajenas: la clave para conectar con los demás. Portal Psicología y Mente. https://psicologiaymente.com/social/reconocer-nuestras-emociones-y-ajenas-clave-para-conectar-con-demas


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